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20.10.10

“En Construcción” en la Sala Teatro Beckett

“En Construcción” en la Sala Teatro Beckett

En construcción”, una propuesta independiente sube a escena los días 21, 22 y 23 de octubre a las 8pm y el domingo 24 a las 4pm en la Sala Teatro Beckett en Río Piedras. La entrada tiene un costo de $10.00 dólares (donativo).

“En construcción”, interpretada por Kairiana Núñez Santaliz, recoge varias piezas cortas de la actriz y las sitúa en un mismo espacio de riesgo: el escénico. ¿Cómo se va construyendo un espacio de representación e interpretación desde un escenario desnudo? La pieza expone elementos autobiográficos y otros referentes externos que sustentan el acto de decir de las distintas voces que componen la representación.

La obra utiliza textos de poetas y dramaturgos tales como: Juan Manuel González Ríos, Ramón del Valle Inclán, Alejandra Pizarnik, Rojo Robles, Fernando Pessoa y Angélica Liddell

Kairiana Núñez Santaliz es egresada del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Además es miembro fundador del grupo de teatro callejero Jóvenes del 98 bajo la dirección de Maritza Pérez Otero. Ha participado en diversos proyectos teatrales y multidisciplinarios dirigidos por: Teresa Hernández, Rosa Luisa Márquez, Pedro Santaliz, Viveca Vázquez, Sylvia Bofill, Rojo Robles, Veraalba Santa, Eyerí Cruz Otero, Patricia Hernández, Ricardo Cobián, Petra Bravo, Awilda Sterling, Nelson Rivera, entre otros. Hace siete años imparte talleres de teatro para varios programas comunitarios. Ha tomado talleres en el Laboratorio Teatral Malayerba en Quito, Ecuador, fundado por Arístides Vargas y Charo Frances; y en el “Bread and Puppet Theatre” en Vermont fundado por Peter Schumann. Actualmente es maestra de teatro en la Escuela Ecológica Niños Uniendo al Mundo en Caguas y maestra-tallerista en La Escuela de Teatro del Consejo Artístico de Puerto Rico.

La puesta cuenta con la participación musical de Blanca Rovira Burset.

Para más información favor comunicarse a (787) 319-5117, (787) 562-1907,latardia@hotmail.com

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Proyecto Artístico, Cultural y Académico de Río Piedras (PACA)

12.9.09

Alejandra P., las palabras y el lenguaje


11 de mayo de 1961
Deseos de escriturarme, de hacer letra impresa de mi vida. Instantes en que tengo tantas ganas de escribir que me vuelvo impotente. Digo escribir por no decir bailar o cantar, si se pudieran hacer estas dos cosas por escrito. El lenguaje me desespera en lo que tiene de abstracto.
20 de febrero de 1963
  No puedes con el lenguaje. El lenguaje no puede por ti.

22 de febrero de 1963
  Palabras. Es todo lo que me dieron. Mi herencia. Mi condena. Pedir que la revoquen. ¿Cómo pedirlo? Con palabras.
Las palabras son mi ausencia particular. Como la famosa “muerte propia” (famosa para los demás), en mí hay una ausencia autónoma hecha lenguaje. No comprendo el lenguaje y es lo único que tengo. Lo tengo sí, pero no lo soy. Es como poseer una enfermedad o ser poseída por ella sin que se produzca ningún encuentro porque la enferma lucha por su lado –sola- con la enfermedad que hace lo mismo. Yo escribo a falta de una mano en mi mano, a falta de dos ojos frente a los míos, a falta de un cuerpo exterior a mí sobre el cual apoyarme –un minuto siquiera- y llorar. (LágrimaItalics visibles, que se puedan secar, que la mano deseada pueda enjugar). Este silencio de las palabras que me invaden, de las que digo y escribo, es el horror, el vértigo, el dolor en su estado más puro. ¿En dónde hallar una presencia humana que me calme? Nunca nadie lo pudo; ni amigos ni amantes. Sólo cuerpos vacíos que apenas diferencio de las cosas y sólo fantasmas que he amado hasta pulverizar mi conciencia y mi memoria.
23 de febrero de 1963
  No comprendo el lenguaje. Sólo me atengo al lenguaje.
A. Pizarnik, Diarios (Lumen) (dibujo de Pizarnik)

8.9.09

impotencia

27 de abril 1963
S. Weil. “geómetras de la virtud”. Imposible la virtud ni la justicia en quien irrealiza el mundo y descree automáticamente de lo que ve. Ando por la calle y pasa esto: una vieja de negro que me obliga a pensar en Goya; dos viejas de negro tomando té en una confitería y llevan sombreros y paraguas (“juegan a las visitas” me digo y casi lloro recordando las sillitas y pequeñas mesas de mi habitación infantil); una muchacho negro pasea un niño rubio, el muchacho insiste en que el nene le diga “papá”; el nene termina repitiéndolo y el joven negro se manifiesta emocionado (me da miedo esta escena ¿cómo será dentro de veinte años?).
Además los perros, increíblemente flacos y miserables, guiados amorosamente por viejas que apenas caminan. ¿Qué es este estar mío? ¿A qué apunta? Creo esto: que sólo mi piedad desmesurada, mi respeto por el sufrimiento, me evitan ser una perfecta inmoral. Las caras de la gente me dan en el lugar en que se elabora la piedad; no excluyo mi cara, por supuesto, que es infinitamente triste, si mal no recuerdo (¿cuánto haces que no te miras al espejo?). Pero mi visión en la calle es la de una esthéticienne. Un viejo muro y un perro enclenque y una niñita sucia y descalza me dicen lo mismo, me hablan de la misma impotencia mía. Puedo sonreír a la niñita y al perro. ¿Y al muro? También al muro.
Alejandra Pizarnik, Diarios (Lumen)
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impotencia- (Del lat. impotentĭa).

1. f. Falta de poder para hacer algo.

6.9.09

Un rostro


'Un rostro frente a tus ojos que lo miran y por favor: que no haya mirar sin ver. Cuando miras su rostro-por pasión, por necesidad como la de respirar-sucede, y de eso te enteras mucho después, que ni siquiera lo miras. Pero si lo miraste, si lo bebiste como sólo puede y sabe una sedienta como tú. Ahora estás en la calle; te alejas invadida por un rostro que miraste sin cesar, pero de súbito, flotante y descreída, te detienes, pues vienes de preguntarte si has visto su rostro. El combate con la desaparición es arduo. Buscas con urgencia en todas tus memorias, porque gracias a una simétrica repetición de experiencias sabes que si no lo recuerdas pocos instantes después de haberlo mirado este olvido significará los más desoladores días de búsqueda.

Hasta que vuelvas a verlo frente al tuyo, y con renovada esperanza lo mires de nuevo, decidida, esta vez, a mirarlo en serio, de verdad, lo cual, y esto también lo sabes, te resulta imposible, pues es la condición del amor que le tienes'.

París, mayo de 1962.

Alejandra Pizarnik, Prosa Completa (Lumen)

4.9.09

8 preguntas y sus respuestas: Alejandra Pizarnik

...dedicado a las Marianas  
(Muñiz, Iriarte y Nogales)

8 Preguntas a escritoras, actrices, mujeres de ciencia, de las artes, del trabajo social y del periodismo*

Respuestas de Alejandra Pizarnik

1. ¿Cree que la mujer, en todos los planos, ha de tener los mismos derechos que el varón?

La mujer no ha tenido nunca los mismos derechos que el hombre. Debe llegar a tenerlos. No lo digo solamente yo. Rimbaud también lo dijo "Quand sera brisé l'infini servage de la femme, quand elle vivra pour elle et par elle, l'homme -jusqu'ici abominable-, lui ayant donné son renvoi, elle sera poète, elle aussi! La femme trouvera de l' inconnu. Ses modes d'idées différeront-ils des nôtres?- Elle trouvera des choses étranges, insondables, repoussantes, délicieuses; nous les prendons, nous les comprendrons". [Carta de Rimbaud a Paul Demeny (Chaleville, 15/V/1871). ]

Inútil agregar que las exaltadas palabras del poeta conforman un razonamiento utópico. Es que nada temen tanto, mujeres u hombres, como los cambios.

2. ¿Cree que la sociedad actual necesita una reforma y que redundará en beneficios de la mujer?

No creo que la sociedad actual necesite una reforma. creo que necesita un cambio radical, y es en ese sentido que pueden redundar beneficios para la mujer.

3. ¿Cree necesaria la educación sexual?

Por cierto, puesto que lo sexual es arduo.

4. Por el hecho de ser mujer, ¿ha encontrado impedimentos en su carrera? ¿Ha tenido que luchar? ¿Contra qué y contra quién?

La poesía no es una carrera; es un destino.

Aunque ser mujer no me impide escribir, creo que vale la pena partir de una lucidez exasperada. De este modo, afirmo que haber nacido mujer es una desgracia, como lo es ser judío, ser pobre, ser negro, ser homosexual, ser poeta, ser argentino, etc. Claro es que lo importante es aquello que hacemos con nuestras desgracias.

5. ¿Cree que las leyes que rigen el control de natalidad y el aborto deben estar en manos de la Iglesia y de los hombres que gobiernan o bien en el de las mujeres que, a pesar de ser las protagonistas del problema, no han tenido ni voz ni voto en algo que les concierne vitalmente?

Esta pregunta hace referencia a un estado de cosas absurdo. Cada uno es dueño de su propio cuerpo, cada uno lo controla como quiere y como puede. Es el demonio de las bajas prohibiciones quien, amparándose en mentiras "morales", ha puesto en manos gubernamentales o eclesiásticas las leyes que rigen el aborto. Esas leyes son inmorales, dueñas de una crueldad inaudita. Cabe agregar, a modo de ilustración, la sugerencia de Freud de que aquel que inventara el anticonceptivo perfecto o infalible sería tan importante para la humanidad como Jesucristo.

6. ¿Es partidaria del divorcio?

¿Acaso es posible no serlo?

7. ¿Dónde cree que está el problema más urgente de la mujer?

Los conflictos de la mujer no residen en un solo problema posible de señalar. En este caso, y en otros, la consigna sigue siendo: "Changer la vie".

8. ¿Está usted enterada de la lucha de la mujer por sus derechos en los siglos XIX y XX? ¿Sabe cuáles fueron los primeros en reconocerlos y hasta qué límites?

Ignoro estos temas.

*Reportaje a mujeres trabajadoras e intelectuales argentinas realizado por la revista Sur y publicado en el número 326 de septiembre de 1970-junio 1971. Las respuestas de Alejandra Pizarnik figuran en las páginas 327 a 328.

(tomado de Alejandra Pizarnik, Prosa Completa (Lumen)).

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