Mostrando las entradas con la etiqueta rescates de terreno. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta rescates de terreno. Mostrar todas las entradas

4.6.15

Monte María: Pequeño Homenaje a María Velázquez

Y nos pusieron en los papeles que estábamos en mala fe, pero nosotros estábamos en buena fe. Teníamos siembra, y sabían que mi esposo y yo vivíamos aquí, que no éramos especuladores. - María Velázquez

Con una videograbadora pequeña para grabar en vhs, una grabadora de voz y una cámara bastante común y corriente, y con mucha convicción y entusiasmo, dos estudiantes de derecho subíamos el Monte Carmelo en Vieques. Madrugamos para tomar la lancha hacia Vieques y sin encomendarnos a nada ni a nadie, tan pronto nos bajamos preguntamos la ruta para el famoso Monte. Todos nos decían que no valía la pena ir para allá, que quizás no encontraríamos a nadie. Pero mientras más difícil la ponían, más convencidos estábamos de la necesidad de intentarlo. Había un objetivo concreto. Acabábamos de tomar Derechos Reales en nuestro primer año de Derecho y quedamos fascinados con la figura de la usucapión. Luego de estar en el salón L2 y discutir la famosa figura jurídica del Código Civil y la jurisprudencia aplicable, la felicidad fue instantánea y salimos casi a coro del salón: "¡Hay que enseñarle esta figura a todos los rescatadores del país! ¡¡Hay que hacer investigación, entrevistas y ayudar a recopilar los requisitos para que todos y todas las que hayan "usucapido" puedan hacer valer su derecho de propiedad!! ¡Y en Vieques....! ¡Hay que ir a Vieques!" Nos preparamos. Código Civil en mano, Constitución de bolsillo, artículo de la profesora Lilliana Cotto Morales sobre los rescates de terreno, copia de todos los casos del Supremo relevantes....todo eso iba en la mochila.

Foto de la Colección El Mundo, UPR.
El desahucio de Monte Carmelo, 1989.
María Velázquez junto a su hija.
Conocíamos ambos la historia de Monte Carmelo de fines de la década del 80, 1989 para ser exactos. La familia Félix Matta se había enfrentado a la Marina de Guerra de los Estados Unidos y había removido la verja que delimitaba el lindero civil del militar. Carmelo y María, junto a sus hijos, se establecieron en la colindancia y poco a poco iban desafiando el espacio, la línea, la fuerza y la legitimidad de ese poder militar que arrinconaba a las familias viequenses al centro de la isla. Por supuesto que no había forma de hacer referencia a Vieques sin las historias de los pescadores que hicieron desobediencia civil en las décadas del 70 y 80, pero tampoco era posible referirse a Vieques sin aludir al famoso Monte Carmelo. María Velázquez y Carmelo Félix habían comenzado a rescatar tierras en Bravos de Boston, Villa Borinquen y Monte Carmelo. Y a pesar del intento violento de desahucio por parte de la Marina, cuando llegué allí mientras era estudiante de la iupi, todavía vivían en El Monte, en continuo desafío al FBI y al Navy

Pero como es usual, solo conocíamos la historia de Carmelo Felix Matta, pues el Monte llevaba su nombre y era él el personaje principal de esa lucha por expandir los linderos del área civil de Vieques. Cuando esa mañana subimos el Monte, fue por Carmelo que preguntamos. Y fue María la que nos recibió. Y desde que nos dirigió la palabra, esa mujer nos cautivó. De un hablar firme, en conocimiento y control de todo lo que allí ocurría, con dominio perfecto de la historia de aquel pedazo de tierra y ávida de compartirnos sus experiencias, María nos ofreció su sala, llamó a Carmelo y pasamos más de cinco horas conversando, maravillados con El Monte, con el ingenio, con la capacidad para conversar. Era algo así como un 22 de diciembre pues fuimos prácticamente al día siguiente de terminar los exámenes finales. El mundo se abrió esa tarde, y no solo porque de El Monte podíamos apreciar la infinidad del mar. El tiempo no daba para anotarlo todo y a pesar de que ese era nuestro impulso, el resultado de nuestra osadía fue tan avasallador que simplemente no podíamos movernos. Nos mirábamos boquiabiertos. María nos dijo: "Se van a quedar con nosotros. ¿Qué quieren cenar?" Allí nos quedamos.

Resolución de El Monte Carmelo sobre
el tema de las tierras en Vieques
No sería capaz de detallar ahora la cantidad de temas, historias, anécdotas, información valiosa, documentos y perspectivas que María y Carmelo nos compartieron ese día y los días que le siguieron. Todavía conservo en pequeños "cassetitos" su voz, a contrapelo del viento danzante de Monte Carmelo. Fuimos a compartirle lo que habíamos aprendido sobre Derechos Reales en un salón de la Escuela de Derecho, pero fuimos nosotros -y no es un mero decir- los que recibimos un tesoro de conocimiento. Nuestra educación jurídica fue otra a partir de ese momento. Nuestro entendido sobre el Derecho también. María y Carmelo no solo conocían de la usucapión, del concepto de la buena fe y de que tenían que estar en los rescates en concepto de dueño, sino que tenían una pequeña biblioteca con el tomo del Código Civil, la Constitución de Puerto Rico y la de los Estados Unidos, el artículo de la profesora Lilliana Cotto y tantos otros manuales y lecturas sobre Derecho, Sociología, Historia. Nos compartieron cantidad de documentos -algunos de los cuales fueron vitales para uno de los ensayos de mi libro-, los contratos que fueron redactando para darle orden al rescate y evitar la especulación, y la orden del desahucio que la Marina había obtenido en el 1989 y que dio pie al infructuoso desahucio que enfrentaron con valentía y que lograron detener. 

Ese fue apenas el comienzo de decenas de visitas que hicimos a lo largo de los años (mucho más preparados con equipo para grabar y una mejor cámara que mi papá me regaló para tomar mejores fotos). María entendía bien la importancia de contar sus historias y perspectivas, de dar a conocer los procesos de desafío a la Marina, los juicios, las vistas.  Nos permitió grabarla, entrevistarla largo y tendido sobre su proceso de rescates de terreno, los procesos judiciales que habían enfrentado, su familia, el gobierno viequense, su perspectiva sobre el país, las elecciones en las que participaron creando el Partido de la Abeja, y tantas otras cosas. 

Era usual que entrevistaran a Carmelo y que se escuchara más de él, pero para nosotros, además de Carmelo, María significó una experiencia especial. María nos llevó en múltiples ocasiones por todo el pueblo de Vieques, y fue junto a ella y a uno de sus hijos, que nos adentramos por primera vez al área de tiro de la Marina para entender mejor lo que allí ocurría (todo esto fue mucho antes de la tragedia de David Sanes). A través de María, vi una perspectiva muy distinta de lo que había visto respecto a las historias de personajes de la lucha en Vieques, y en general en las luchas del país; una perspectiva que quizás ahora la puedo llamar de género o feminista. En fin, que en esa experiencia que resultó ser mucho más compleja de lo que aquí puedo narrar, en nuestra mente y en nuestros corazones el Monte Carmelo era también el Monte María

María Velázquez en La Esperanza, Vieques.
Circa 2007
Me encontré con María a lo largo de los años. Tiempo después pude hablar con ella en el funeral del querido y aguerrido Carmelo. Y luego en al menos dos ocasiones más, tuve la oportunidad de coincidir con ella en Vieques y acá en "la isla grande". María tiene para mí un lugar muy especial, pero no es solo personal sino que ella sería una de las referencias que daría y detallaría si alguien me pidiera que le hablara de Puerto Rico. 

La voz de María y sus quehaceres y gestas son importantísimas para Vieques, para la historia de las luchas sociales en el país, para las gestas de mujeres que sin lanzar el discurso feminista lo vivieron en pleno cuestionamiento en cada paso de su cotidianidad. Hoy celebro su vida con el compromiso de no olvidarla. De entender y reafirmar que las luchas cotidianas y las experiencias como las de ella y su familia y su Vieques, son parte del pasado y del presente, de lo que analizamos y de lo que vivimos, de lo político y del pensamiento. 

Quiero rendirle honor y memoria a María, además, compartiéndoles que cuento con un tesoro de entrevistas que le hicimos, de video y de voz, y que están a disposición para hacerle justicia a su tiempo, memoria y compromiso a través de proyectos de investigación y de iniciativas que puedan multiplicar sus días. María estaba convencida de la importancia de rescatar la tierra, de que fuera para quien la necesitara, de hacerle justicia a aquellos descendientes de quienes fueron expropiados y acorralados en Vieques. Ubico a María como una luchadora por la redistribución de la tierra, como una talladora de la justicia. Por ese convencimiento y por sacar a su familia hacia adelante, fue una mujer muy sacrificada y arrojada; desafiante y nunca temerosa. Nuestras futuras generaciones merecerían conocer sobre ella.

Hay muchas Marías en el país y hay muchas historias que habría que reseñar, pero ciertamente la de María Velázquez, la de Monte Carmelo, la de Monte María, la de Vieques, es una historia muy especial. Hoy la celebro y comparto mi experiencia con ella a manera de reafirmar mi compromiso con lo que ella significó y significa para el futuro. Comparto, a manera de homenaje, un fragmento de Ambigüedad y Derecho, del ensayo en que reseño parte del resultado de aquellas primeras entrevistas a María y a Carmelo (páginas 97-101):


"Del 1965 al 1975, se produjeron tres rescates en la isla-municipio de Vieques (Bravos de Boston, Villa Borinquen y Monte Carmelo), que hoy son parte esencial del paisaje viequense y de las políticas de uso del suelo y vivienda. Uno de éstos, el de Monte Carmelo, tuvo el impacto directo de alterar la delimitación de los terrenos militarizados en esta isla y, con esto, eventualmente, contribuir en el proceso de lograr la desmilitarización de Vieques. 

El paisaje socio-espacial en la isla-municipio de Vieques ha estado marcado profundamente por los procesos de militarización de la isla. Por más de 60 años, Vieques fue utilizada por la Marina de Guerra de los Estados Unidos para llevar a cabo bombardeos y prácticas militares. En la década de 1940, la población de Vieques fue expropiada, desalojada y confinada al centro de la isla, a los barrios de Monte Santo y Santa María,[1] con el propósito de que la Marina utilizara dos terceras partes de la isla (la isla se dividió en tres y la Marina utilizaba los extremos Este y Oeste) como almacén de material militar, para ejercicios bélicos y otras actividades militares. 

Foto de la Colección El Mundo, UPR. 
El desahucio de Monte Carmelo, 1989.
Junto a la ola de rescates de terrenos en Puerto Rico, en Vieques, muchas comunidades, por falta de vivienda y como manera de sobrevivencia, comenzaron a rescatar terrenos considerados de la Marina de Guerra.[2] Así, se creó la comunidad Monte Carmelo, que estableció mecanismos informales de organización del territorio mediante la adopción de normas extralegales y alteró los entendidos oficiales sobre la propiedad. Desde la informalidad, Monte Carmelo se convirtió en una comunidad que en la actualidad se reconoce en la cartografía y el paisaje viequense.[3] Aunque no tendremos oportunidad de exponer nuestros hallazgos sobre este estudio de caso, presentaremos algunos puntos medulares que, como en el caso de Jerusalén, ilustran la importancia de Monte Carmelo para entender la presencia del Derecho en el paisaje viequense. 

Carmelo Félix Matta y María Velázquez fueron los fundadores de Monte Carmelo. Junto a sus hijos, comenzaron a habitar un monte que se consideraba parte de los terrenos de la Marina; a ellos se unieron otros viequenses. Según Katherine McCaffrey estos líderes “called the takeover an act of self-defense and survival of the Viequense people”[4]. Los miembros fundadores, junto a un comité de rescatadores, redactaron un “Acuerdo privado legal de aceptación, Sector Monte Carmelo”[5]. En éste, se establecieron los parámetros que guiarían quiénes serían considerados miembros de la comunidad y a qué se comprometerían. Entre los puntos principales en ese acuerdo estaba lo siguiente: (1) Que eran conscientes de que los terrenos eran “producto de rescate”. Sin embargo, a pesar de que en términos legales esto significaba la aceptación de que estaban allí sin justo título y, por consiguiente, de mala fe, en ese documento los residentes se nombraban como poseedores de buena fe. (2) Para establecerse, el residente estaba apercibido de que “el derecho concedido” le sería revocado (a) si no mostraba desarrollo físico a partir de 90 días del recibo del predio, (b) si no pagaba $100 requeridos para los gastos de acceso al Monte, (c) si violaba las reglas establecidas por el Comité de Terrenos del Monte Carmelo; (3) El residente pactaba limitaciones a su capacidad de cesión o venta del terreno: “el terreno que se le cede no podrá venderlo ni ‘especular’ con él so pena de perder el derecho al predio de terreno por confligir con la regla de No-vendible”. El Comité se reservaba, además, el derecho de reposeer el lote y de cederlo a otro ciudadano en caso de incumplimiento de contrato. 

El acuerdo establecía que quienes quisieran formar parte de la comunidad debían justificar la necesidad de la tenencia del terreno. Disponían normas para el tamaño de los lotes y de las estructuras y su ubicación, y se prohibían las verjas o plazoletas no justificadas. Otros asuntos dispuestos en el acuerdo eran que no se devolverían los fondos de acceso o mantenimiento, y que las dimensiones mínimas de las estructuras eran 12’ por 12’ y los lotes debían tener una cabida de 100’ por 300’ o 75’ por 150’, evitando lo que ellos concebían como “hacinamiento” y, en su lugar, estableciendo sus hogares en espacios “de tipo finquita”.[6] Según McCaffrey, el rescate estaba bien planificado; incluía formularios de registro y $10 de membresía administrados por un comité ejecutivo. 

Entre los documentos presentados por los portavoces de Monte Carmelo en algunas instancias gubernamentales, podemos ver cómo éstos se conciben y representan ante la oficialidad.[7] En una Resolución adoptada por la comunidad, se establecía: 
-Que los rescates de tierra en Puerto Rico no han alterado ni alteran la estructura social vigente. La Ley de 1ro de julio de 1975, que se estableció para otorgar titularidad a los rescatadores de terrenos establecidos antes de 1973, fracasó en su implantación.[8]

-Que “la comunidad de Monte Carmelo ha sido cuidadosa en ordenar sus propios territorios ante la ausencia del gobierno local y su desprecio y persecución reconocido ante la comunidad y ante la ausencia del gobierno de Puerto Rico a nivel nacional. No necesita a estas alturas de ordenamiento ninguno sino los servicios más elementales para sobrevivir”. 

En esta resolución, los portavoces informaban que: “[l]os solares distribuidos en el Monte Carmelo están ordenadamente y con la mejor intención de albergar una cabida de 1,500 metros por familia pretendiendo evitar el hacinamiento y/o la congestión de familias entendiendo que [el hacinamiento] promueve la criminalidad…”. 

Para el 1986, la comunidad se había provisto de un sistema de agua mediante tuberías que ellos establecieron desde el Monte hasta la carretera principal, y había logrado la provisión de ciertos servicios, como postes de electricidad, en 1992. Hubo una protesta álgida cuando la Autoridad de Energía Eléctrica decidió retirar los postes de electricidad ante el no reconocimiento legal de la comunidad.[9] A pesar de que el ordenamiento los consideraba poseedores de mala fe, para los residentes de Monte Carmelo, ellos eran legítimos dueños en tanto cultivaban la tierra y utilizaban el espacio, no para especular sino para propósitos de vivienda[10]

Notas:

[1] Para detalles del proceso de expropiación y desalojo de las familias viequenses, véase Arturo Meléndez López, La Batalla de Vieques 82-86 (Edil 1982) y Maribel Veaz, Las Expropiaciones de la Década del Cuarenta en Vieques, 56 Rev. Col. Abog. 159 (1995). 

[2] Véase, en general, Katherine T. McCaffrey, Military Power and Popular Protest: the U.S. Navy in Vieques, Puerto Rico (New Brunswick, 2002). McCaffrey lo describe: “Migrants poured foundations for one-day dream houses to return to after years after working in New York City or Saint Croix. These homesteaders carved erratic roads snaking to homes that sprouted like mushrooms on the hills. They pressed the municipality to deliver electricity, water, telephone service, and mail to homes that had no addresses. The Félixes [líderes rescatadores de Monte Carmelo] were just one family who had staked a claim in this no-man’s land. Their home was modest, built of concrete with no plumbing or electricity.” Id., en la pág. 101. Sobre los rescates de terreno de Villa Borinquen y Monte Carmelo, véase Cotto, supra nota 25, en las págs. 179-215. 

[3] Entrevista telefónica a Ramón Pagán, encargado del proceso para la otorgación de títulos de propiedad en la División de Vivienda del Municipio de Vieques (23 de julio de 2008). El funcionario gubernamental nos indicó que actualmente viven en Monte Carmelo unas 300 familias en solares de aproximadamente una cuerda o cuerda y media, y que, a través de los años, han continuado las compraventas y segregaciones de lotes, a pesar de que los terrenos oficialmente están bajo la titularidad del Departamento de Vivienda y se llevan a cabo gestiones para transferir la titularidad al Municipio de Vieques. En los rescates Villa Borinquen y Bravos de Boston, entre el 60 por ciento y el 70 por ciento sigue sin título de propiedad, a pesar de ordenanzas municipales que establecen un procedimiento para la otorgación de títulos. Véase Vieques, PR, Ordenanza 14 de 27 de septiembre de 2006 y Ordenanza 15 de 26 de septiembre de 2006. En Villa Borinquen hay 860 solares en 683 cuerdas. Véase Eugenio Hopgood Dávila, Ordenanza en letra muerta, El Nuevo Día, 19 de julio de 2006, disponible en Adendi, noticia 26134. 

[4] McCaffrey, supra nota 27, en la pág. 102. 

[5] Acuerdo privado legal de aceptación, Sector Monte Carmelo (en posesión de la autora). 

[6] Según nos relató María Velázquez: “Carmelo repartió todas las tierras en pedazos bastante grandes, cosa que no hubiera hacinamiento”. Entrevista a María Velázquez (22 de diciembre de 1997). 

[7] El 26 de marzo de 1994, Carmelo Félix Matta, como portavoz de la comunidad, presentó ante la Legislatura de Puerto Rico una Resolución de su comunidad en oposición a un proyecto de ley que permitiría que el Municipio de Vieques obtuviera la titularidad de las tierras de Monte Carmelo, en detrimento de lo que ellos consideraban ya sus tierras. 

[8] Ley núm. 132 de 1ro de julio de 1975, 17 L.P.R.A. §§ 751 - 764. Esta ley consideraba a los ocupantes para fines de otorgarle título a “una familia que entró a poseer en o antes del 18 de enero de 1973 un solar o parte de éste en terrenos privados o pertenecientes a una agencia o instrumentalidad pública, sin estar autorizado por ellos y que por tolerancia del dueño se le ha permitido poseerlo”. 

[9] Servicios Combinados, Resurgen Líos Terrenos en Vieques, El Vocero, 15 de julio de 1992, en 5 y 27. Los residentes de Monte Carmelo se amarraron a los postes para impedir que las autoridades los dejaran sin electricidad. Para 1997, los residentes carecían del servicio y se alumbraban con plantas eléctricas que instalaban a motores de los vehículos y mediante un proyecto pequeño de celdas fotovoltaicas. 

[10] “Y nos pusieron en los papeles que estábamos en mala fe, pero nosotros estábamos en buena fe. Teníamos siembra, y sabían que mi esposo y yo vivíamos aquí, que no éramos especuladores”. Velázquez, supra nota 31.

11.9.14

Nuevo libro: Ambiguedad y Derecho: ensayos de crítica jurídica (Érika Fontánez Torres)

Ya puedes pedir tu ejemplar de "Ambigüedad y Derecho: Ensayos de Crítica Jurídica" de Érika Fontánez Torres en la librería de tu preferencia. Ya está disponible para la venta. (Editora Educación Emergente; Edición de Beatriz Llenín Figueroa). 

Además, el próximo jueves 18 a las 12pm, en la Escuela de Derecho de la UPR, tendremos un conversatorio informal sobre los temas del libro. Para más información de esta actividad presione aquí.

El Catedrático Efrén Rivera Ramos, expone lo siguiente sobre el libro: 

"La profesora Érika Fontánez Torres recoge en este libro un conjunto de valiosas reflexiones críticas sobre el quehacer jurídico en general y sobre su propio quehacer como operadora, académica e intelectual del Derecho.  Se plantea pensar el Derecho a través del lente de las diversas perspectivas desde las cuales se ha enfrentado al fenómeno jurídico durante más de una década.  A cada paso muestra las conexiones entre el análisis teórico, que domina con destreza, y las múltiples experiencias históricas que le sirven de sustento:  la lucha contra la presencia de la Marina en Vieques, los rescates de terreno, las huelgas estudiantiles, las controversias ambientales y muchas otras.  La reflexión se desenvuelve acompañada de un andamiaje teórico sólido que no solo le sirve de sostén, sino que se va transformando a cada paso hasta adquirir perfiles propios.  La autora se nutre de las principales corrientes de la teoría social contemporánea así como de los planteamientos del movimiento de Estudios Jurídicos Críticos y las perspectivas feministas sobre el derecho.  En todo momento aflora el convencimiento de que el derecho está atravesado por  paradojas, contradicciones y ambigüedades que exigen una continua  reflexión crítica sobre sus posibilidades y limitaciones.  La autora, pues, se sitúa con plena conciencia ante el quehacer académico y profesional en el que ha empeñado su vida e invita a sus lectores a realizar similar ejercicio.  Su libro constituye una contribución sustancial a la literatura jurídica puertorriqueña que habrá de conversar con soltura en ámbitos más extendidos."

7.2.10

'de acuerdo a la orden de un juez'

'El desahucio se completó a cabalidad, de acuerdo a la orden de un juez: la acción violenta comenzó en la mañana; una aplanadora hubo de derribar la vivienda de madera antes de que anocheciera.

La orden legal se produjo a raíz de un caso presentado por el terrateniente Veremundo Quiñones, quien compró los terrenos que el dueño anterior le había cedido al padre de Adolfina y éste, a su vez, permitió que construyera su vivienda el pescador Carrasquillo luego de casarse con su hija'.

Lo que leyeron es parte del relato en el reportaje de hoy sobre uno de los desahucios más trágicos y recordados de nuestra historia, el de Adolfina Villanueva. El desahucio, ordenado por el tribunal y ejecutado de forma violenta, provocó la muerte de Adolfina Villanueva.

Como todos los años, conmemoramos este trágico momento en nuestra historia no sin recalcar que hay un mar de alternativas a considerar para lidiar con situaciones como esta y que la mirada hiper-formalista del Derecho y el esquema patrimonial protector de la propiedad, no permite considerarlas, con resultados horrendos como este.

Decretar un desahucio, en este caso, el de una familia que no tenía alternativas de hogar, sin que se miren las circunstancias que llevan a una familia como la de Adolfina a esa situación, fue errado. Fue un error socialmente, un error por parte del Estado y un error desde el Derecho mismo: lo fue en ese momento y lo sería hoy día. Hay demasiadas malas consecuencias, en este caso, la muerte de una mujer, por mencionar obviamente el saldo más trágico.

Ahora, imaginen una mirada hiper-formalista desde el Derecho, que no sepa atender con sensibilidad, respeto e ingenio -desde una concepción del Derecho más terapéutica, más contextual y menos formalista- que decrete un desahucio similar, que emita una orden de desahucio que como en el caso de Adolfina se deba 'cumplir a cabalidad' pero esta vez sobre 211 familias. Ese no es el Derecho ni el sistema legal que deberíamos tener, se queda trunco.

Yo diría que se espera más de nosotros como sociedad, que se espera más del Estado, y que se espera más, mucho más de los y las operadoras del Derecho, se espera -sobre todo de los jueces y juezas que tienen ante sí controversias como esta de Adolfina- miradas abarcadoras, inteligentes, capaz de darle la mejor de las atenciones a las controversias complejas que tienen ante sí....de lo contrario estamos destinados a repetir el trágico relato del caso de Adolfina, de conformarnos con un sistema legal y una sociedad que a lo máximo que aspira es a poder decir que 'se cumplió la orden del juez'.

2.2.10

Take back the Land 2 (Umoja Village en Miami)

En octubre de 2006, un grupo de personas del movimiento Take Back The Land rescataron terrenos patrimoniales del estado en Miami, Florida y crearon la comunidad de Umoja (Umoja Village). El rescate se produjo ante proyectos de vivienda vacíos y abandonados por los desarrolladores a los que el gobierno contrató, corrupción gubernamental y serias fallas de los proyectos de vivienda federal. Los residentes de Umoja construyeron viviendas para 53 residentes desplazados.

Aún ante arrestos, batallas en los tribunales, conflictos interpersonales y hasta un fuego la comunidad se mantuvo firme con determinación y perseverancia.

Vea la historia de la comunidad Umoja en este mini documental de 10 minutos y conozca más sobre el movimiento 'Take Back the Land', del cual ya habíamos comentado algo por aquí. El libro que recoge la historia aquí. (gracias a GAIA Grupos Ambientales Interdisciplinarios en FB por poner el enlace al libro en ese espacio).

18.12.09

Favela Rising (el poder de la percusión!)

Sobre el movimiento de base 'Afro Reggae' en las favelas de Brasil, el documental 'Favela Rising' (Jeff Ziimbalist, Matt Mochary,2005)
salud!

2.10.09

mujeres rescatistas y la propiedad: Ada Rivera en "la Villa"

En búsqueda de historias de vida de mujeres intersectadas por el Derecho de Propiedad, leímos en los pasados días parte del libro de John Brentlinger, Villa Sin Miedo ¡Presente! (Claves Latinoamericanas). El libro, que es una recopilación de entrevistas y fotos de la comunidad de rescatistas de principios de los ochenta, Villa Sin Miedo (como la llaman los miembros de la comunidad hoy día, "La Villa") tiene entrevistas extraordinarias, pero sobresale la de Ada Rivera. Ada, líder comunitaria -que también es entrevistada en el documental "A Desalambrar" en pleno rescate antes del terrible desahucio de la comunidad- contesta varias preguntas, como  la pregunta sobre el qué significó la experiencia de Villa Sin Miedo para ella como mujer. Se aborda también su faena y la de su familia en un día cotidiano en una comunidad de rescatistas y la narración de Ada sobre el día que la arrestaron cuando las autoridades fueron a cortarle los servicios de agua y luz como una forma de desalentarlos previo a lo que sería uno de los desahucios más violentos y recordados de nuestra historia. Les dejo con parte de la entrevista:

(pág. 45)- "Le preguntamos qué significaba para ella, como mujer y madre, ser parte de Villa Sin Miedo:

Lo primero fue trabajar mucho junto a mi compañero para conseguir un techo para nuestros hijos. Esto significó para mi un gran cambio a nivel personal. Tú dejas atrás todo lo demás y te concentras en el trabajo y la tierra. Cambié mi vieja rutina de estar en la casa cuidando a los niños por otra completamente diferente en la que trabajaba día y noche integrada a la comunidad.

  Lo próximo que aprendí es lo que significaba  una lucha, y todo lo que puede implicar ayudar a que este país tome conciencia. Desde los primeros días que estuve en la comunidad me di cuenta de que estábamos en una lucha contra el gobierno del país. La cuestión de conseguir un terreno se convirtió en una cuestión política. Lo que estábamos haciendo era ilegal. Atentábamos contra la propiedad privada, y esto significaba una lucha contra el gobierno. Y cuando vas a eso, surge otra cosa, descubres que estás luchando contre el gobierno de una colonia.

 -Pág. 45 y 46

Ada es menuda, delgada y delicada, de voz y trato suave. Cuando hablamos en esta ocasión estaba tan cansada que no podía oírla. Había tenido un día largo como siempre. Por la mañana había cocinado, recogido la casa y lavado la ropa, con todos los inconvenientes de tener que vivir en un espacio tan reducido con sus compañero y tres hijos. Habían venido visitantes, algunos a ver la comunidad, otros en busca de ayuda.  Al mediodía  su hija había salido para la escuela después de tomarse una sopa bien espesa, iba con un traje inmaculadamente limpio (que acababa de plancharle Ada), con papel y lápiz, y dinero para comprar leche.

Por la tarde había dirigido una brigada de trabajo en la comunidad. Su estilo de dirigir era simple y eficaz, empezaba recogiendo basura o haciendo cualquier cosa, y enseguida se le unían algunos niños y uno que otro hombre o mujer que podían ayudar. Al rato ya se había formado un grupo de trabajo para realizar todas las tareas. Ese día limpiaron y recavaron zanjas de desagüe, recogieron y quemaron muebles desechados y basura, cortaron la yerba y limpiaron el área de lavandería. Ya por concluir la tarde, se bañó, cambió de ropa y preparó la cena. Luego hubo una reunión en la comunidad que duró hasta después de las 11:00pm. Entonces dijo que podía hablar con nosotros.

Mientras hablábamos Miguel escuchaba y jugaba con el nene en la cama de matrimonio. La nena dormía en una cama pequeña que compartían los niños y Ada se sentó al borde de la cama para doblar la ropa limpia. Le pedimos que nos contara de la vez que la policía fue a cortar la electricidad y el agua. Ese había sudo uno de los momentos más difíciles en la villa antes del desahucio y la culminación de una serie de ataques y hostigamientos por parte de la policía.

  Esa fue una experiencia bien triste, dijo. Esa fue una de las ocasiones en que una se sintió impotente por el hecho de ser mujer, por el hecho de tener menos fuerza física, porque mi compañero no estaba en ese momento.

  Eso ocurrió a las 6:30 de la mañana. Yo estaba durmiendo con los nenes en la casa, y me despertaron gritando que la policía había llegado a cortar la luz. Algunos compañeros llegaron en un jeep frente a mi casa y yo salté casi automáticamente, con mi ropa de dormir y una bata de casa, y llamé a la vecina de enfrente para que se quedara con los nenes. Fuimos a la parte de enfrente donde se habían reunido. Había un escuadrón de 35 policías y vemos como empiezan a tomar una forma circular para ir (página 48)acercándose a la comunidad. Los residentes estábamos reunidos conversando. Dijimos “NO vamos a contestar las provocaciones. Nuestro caso está en los tribunales y la policía ni puede estar en estos terrenos hasta que el caso se decida”.

  Sin embargo, se acercaban de una manera amenazante, agresiva y desafiante, como ellos acostumbran a acercarse, y el teniente coronel de la policía de Río Grande se dirige a mi con el altavoz y me dice que no interrumpamos su labor, que ellos vienen a acompañar a los que vienen a cortar el agua.  Entonces, yo, que en otras ocasiones me había comunicado con él, le digo: “Mercado, tú sabes que el caso está en los tribunales y no tienen derecho a cortarnos el agua, que no nos pueden dejar sin agua, que tenemos a nuestros hijos aquí. ¿Cómo  vamos a cocinar?

  Mientras estábamos hablando con ellos se van acercando a la comunidad. Me acerco al grupo para decirle que no se acerquen, que no respondan a provocaciones, entonces quedo más cerca del grupo de la policía y ahí es cuando este coronel con quien yo estaba hablando da la orden “!Arréstenla!”. De pronto me diento agarrada por la parte de atrás de los brazos, surge del grupo de rescatadores una compañera que se abalanza y me agarra porlos hombros pero no es suficiente. Sólo recuerdo que bajo una lluvia de tiros somos arrastradas por todo el paseo de la 65 hasta donde tenían los vehículos estacionados, dos gentes arrastran conmigo y dos más arrastran a Sandra, la compañera que se tira a evitar mi arresto.

  Nos esposaron y nos pusieron en el carro, y cuando me quejé de que aquello era un abuso y pregunté qué era lo que iban a hacer con nosotras, uno de ellos desenfundó su revólver y lo apuntó hacia mí. Nos quedamos calladas y así mismo llegamos a la cárcel de Río Grande. Cuando nos fueron a meter en la celda nos empujaron arrastradas teníamos todo herido, desde el tobillo hasta la cadera, todo raspado y herido y lleno de sangre. Sandra había perdido toda una uña del pie, estábamos destrozadas y toda la ropa se había roto en el arrastre.

Solicitamos que se nos permitiera hacer una llamada a los abogados, pero un agente que se llamaba Chapman dijo que no podíamos. Ahí es cuando yo me desespero, porque recuerdo el tiroteo que oí cuando me estaban arrastrando, por la gente que podía haber resultado herida y, en específico, porque yo tenía los nenes allí. Entonces, vuelvo a llamar a mi cuñada para pedirle que fuera a la villa y me recogiera los nenes. Pero tampoco logro hacer esa llamada.

  Ahí pues, me puse a llorar y Sandra también. Lloramos un rato, un poco, la verdad es que estábamos nerviosas y nos sentíamos bien mal, bien sucias. Nos ardía el cuerpo de las peladuras que (página 50) teníamos y no sabíamos lo que nos esperaba porque conocemos casos de mujeres que han sido malamente dañadas por los agentes de la policía de Puerto Rico, y ambas conocemos bien de cerca el caso de Jessica, un caso que ocurrió en Puerto Rico, donde la policía asesinó a una muchacha. Así que nos dimos ánimo. Cuando terminamos de llorar nos dijimos: “Vamos pa´lante, vamos a tener ánimo. A los bebés los van a cuidar allí y las personas que están heridas que se comuniquen con el comité.

(página 53)

  Ustedes me preguntaron qué significa para mi como mujer ser parte de Villa Sin Miedo. Fue bueno que yo participara pero implicó muchos sacrificios. Tuve que despertar a mis hijos en muchas ocasiones para realizar diferentes trabajos. Tuve que dejarlos muchas veces y, como madre, esa era una experiencia nueva para mí porque siempre habíamos estado juntos, nunca me había separado de ellos. Hubo muchos cambios y tuve que bregar con un montón de situaciones nuevas.

La mayor parte de mi tiempo se lo dediqué al trabajo de la comunidad y tuve muchas experiencias agradables como mujer. Antes de rescatar nunca había tenido al experiencia de coger un Pozzi y una pala. Esas eran cosas nuevas a las que me enfrentaba. Tuve que  enfrentarme a la autoridad. Tuve que romper con una serie de cosas que traía desde niña, de lo que es ser una mujer, cosas como las que te dicen que no puedes ponerte a hacer guardia a las 8 de la noche o estar aquí pendiente a recibir la policía. Estas eran cosas nuevas. Pero las mujeres trabajamos y luchamos junto a los hombres y ayudamos a que los hombres nos vieran como un compañero que estaba ayudando a rescatar esa tierra.

Comprobé que una se prepara más con la práctica, día a día, que una se fortalece con todos los aspectos de la lucha, que cuando una está dispuesta a conseguir un techo para los hijos, una se siente más fuerte para luchar contra cualquier fuerza que quiera destruirla. Así que lo que más logré como mujer, como madre, de esa experiencia es fortaleza, práctica y  decisión. Una experiencia así te prepara más para bregar con tus hijos y te ofrece deseos de desarrollarte más día a día.

(fotos Colección Claridad; Freddie Toledo, 1982)

13.9.09

Federal Bar Assoc. y Revista Clave: Foro Villas del Sol

FORO 


VILLAS DEL SOL: ¿INVASORES O RESCATADORES DE TERRENOS? 

 

Fecha:  Miércoles, 16 de septiembre de 2009 

Hora:    6:00 P.M. 

Lugar:  Teatro de la Facultad de Derecho de la Universidad  

   Interamericana  

 

PANELISTAS 

 

-Lcdo. Alvin Couto 

-Lcda. Erika Fontánez Torres

-Liliana Cotto, socióloga 

-Pedro Santiago – Amnistía Internacional 

-Líderes comunitarios 


Moderadora: Lcda. María Dolores Fernós 

 

INVITAN 


Revista CLAVE                           Federal Bar Association 

Revista de Estudios Críticos del Derecho 


Escuela de Derecho Universidad Interamericana

25.8.09

columna Liliana Cotto: Una historia de desigualdad

25-AGOSTO-2009 
http://www.elnuevodia.com/voces/607453/
LILIANA COTTO

Una historia de desigualdad

Las noticias recientes sobre  Villa del Sol requieren un análisis sosegado. Las ocupaciones de tierra graduales y las tomas de tierras son acciones que surgen de la profunda desigualdad social en Puerto Rico y su impacto en la vivienda para los pobres.


Baste recordar las ocupaciones graduales por parte de campesinos migrantes  sin casa en terrenos marginales como el Caño de Martín Peña. Llamados  arrabales, muchos fueron eliminados en la década del 50 y su gente relocalizadas en proyectos de vivienda pública. 


A fines de la década del 60 y como producto del agotamiento del proyecto  de industrialización, se inauguraron las tomas de tierras que son ocupaciones planificadas, colectivas e inmediatas.


La  primera ola  ocurrió de 1968 a 1976 y tuvo proporciones de movimiento social urbano. Sus pobladores y grupos de apoyo les llamaron  rescates de terreno. Ese término pasó representar una identidad colectiva  de lucha, autoestima, autogestión y  praxis comunitaria. 


Ambas modalidades continúan hasta nuestros días. La carencia es la misma, sólo cambian los regímenes estatales y los poderes político-administrativos del momento.


Cambia también la estrategia de formación (gradual o inmediata) y la identidad que defienden los pobladores: invasores o rescatadores. Cuando estas acciones asumen identidad de rescates, generan animosidad en el Gobierno. Baste recordar las confrontaciones ocurridas en Villa  Justicia en 1972;   Villa Borinquen  en 1976, Villa Sin Miedo en 1980 y la  Villa del Sol de 2009.                                                                                        


Es importante señalar que estas “soluciones” de sectores empobrecidos de la clase trabajadora, subempleada o desempleada que no tienen acceso al mercado de tierras   ni  viviendas, no son una  anormalidad en los países de capitalismo dependiente y más aún en aquellos  con un patrón de poder  colonial como Puerto Rico.


La vivienda es un derecho. Nos toca a todos elaborar alternativas a tono con las posibilidades del momento.


22.8.09

Liliana Cotto y los rescates en los 90

A propósito del tema de Villa del Sol y la violencia cíclica contra comunidades pobres en el país (en los pasados días me parecía que habíamos regresado a 1980 y 81 con  Adolfina Villanueva y Villa Sin Miedo), vea aquí el reportaje que en 1995 el periódico Diálogo le hizo a la profesora Liliana Cotto, socióloga urbana y profesora de sociología y ciencias sociales en la Universidad de Puerto Rico. En este artículo titulado "Universidad en la comunidad: retos de una investigación sobre el rescate de tierras", se presentan dos ejemplos de su investigación sobre el fenómeno de los rescates de tierra, uno de ellos, precisamente de las comunidades en Toa Baja. Esta gran investigación de Liliana está en parte en su libro "Desalambrar" (2006), en la que detalla sus hallazgos y análisis sociológico de los rescates de 1968 al 1976. El artículo de Diálogo aborda los rescates de los 90.

Liliana, experta en el tema de los rescates de terreno en Puerto Rico, fue mi profesora en mi primer año en la Universidad de Puerto Rico y gracias a ella  me interesé por el tema de los rescates, la propiedad y la justicia social. Desde entonces visité los rescates de terreno en Loíza y participé en la investigación que realizaba. Luego, al estudiar Derecho, no pude sino correlacionar directamente el Derecho con esos escenarios. 

Hoy, desde una perspectiva socio-jurídica, tengo el inmenso honor de compartir con la profesora Liliana Cotto en diversos foros sobre este tema (osada yo, una chiquita al lado de una gigante)  y no me canso de agradecerle el caudal de conocimiento, la sensibilidad y el gran ejemplo de mujer universitaria e intelectual que me ha dado en todos estos años. Grande Liliana!!. Gracias Liliana, gracias!

16.8.09

rescates, represión y violencia oficial


Vea el reportaje especial de Cándida Cotto "El drama de Villas del Sol: Rescate de terrenos, represión y violencia oficial" en Claridad, en el que junto a la socióloga Liliana Cotto, comento en entrevista algunos aspectos del caso de Villas del Sol y los rescates de terreno en Puerto Rico. El reportaje disponible aquí.

poder, espacio y ambiente's Fan Box