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23.2.17

Universitarias libres del encierro

Compartimos la cuarta parte de un corto documental que el Recinto de Río Piedras de la UPR ha hecho sobre el Proyecto Piloto UPR-Corrección de Bachillerato para Estudiantes Confinadas y Confinados. En esta parte, las estudiantes entrevistadas son estudiantes que participan actualmente de nuestro curso Derecho Penitenciario y Justicia Criminal, a cargo de la profesora Ana Matanzo y mío, y en el que también participan 10 estudiantes de la Escuela de Derecho UPR.

Se trata de una experiencia extraordinaria y universitaria cabal. Algunas de estas alumnas también fueron estudiantes nuestras en el curso Introducción al Derecho ofrecido en el 2015-16. Son estudiantes extraordinarias. Esto es la Universidad y el quehacer universitario que trasciende los espacios formales. Ellas también son la Universidad de Puerto Rico. Seguimos.


20.12.15

Luchar con papel y lápiz (Reflexiones)

El viernes pasado concluimos nuestros cursos en el Complejo de Rehabilitación para Mujeres en Bayamón que forman parte del Proyecto piloto de la UPR, Río Piedras. El proyecto está encaminado a que estudiantes del sistema penitenciario puedan completar un Bachillerato en Estudios Interdisciplinarios y al momento incluye cursos de Ciencias Sociales, Español, Humanidades y una electiva en Introducción al Derecho. La profesora Edna Benítez coordina el proyecto desde la Facultad de Estudios Generales. Este semestre y desde el complejo de Bayamón, la  profesora Ana Matanzo y yo tuvimos el privilegio de ofrecer el curso de Introducción al Derecho.

Relatar cada una de las dimensiones de esta experiencia es difícil pues se trata de una de las más enriquecedoras, retantes e intensas experiencias que quizás pueda tener un docente. Pero baste decir que culminamos un semestre lleno de aspiraciones y de deseos de continuar, aprender y actuar a partir de todo lo que pudimos conversar, pensar y compartir con nuestras estudiantes, todas mujeres de mucha inteligencia, tesón y de experiencias muy duras que sirven de barómetro para entender un poco más al país. No podría hacerse buena política pública respecto al fenómeno carcelario, el derecho criminal, penal y penitenciario, por ejemplo, sin tomar en cuenta experiencias y saberes concretos que solo pueden apreciarse de estos contextos. En el caso de la perspectiva de género es aún más urgente conocer estos saberes y escuchar atentamente lo que tienen que decir estas voces. La profesora Matanzo y yo nos proponemos escribir una reflexión sobre este proceso. Esta entrada, sin embargo, le pertenece a las estudiantes. Ellas, como en otras entradas, quisieron compartir por aquí en Derecho al Derecho, una reflexión final sobre el curso y nos regalan sus palabras, palabras que como una de ellas describe, son su mejor arma. Siguen sus reflexiones sobre el curso. Gracias a las cinco estudiantes por compartir sus saberes y experiencias con nosotras y por acoger este proyecto universitario. Su acogida le da luz a la Universidad. Seguimos.

Coraly Campos Rodríguez
El sabio silencio
El Derecho me apasiona y aunque quizás conocía algunos derechos constitucionales, durante el semestre fui adquiriendo nuevas enseñanzas. Conocer nuestros derechos como ciudadanos es un deber de cada persona pero conocer mis derechos como confinada es una obligación. Quien no conoce sus derechos está sometido a que los violen. En esta población donde constantemente vemos cómo pisotean nuestros derechos, quienes vivimos bajo la opresión del sistema debemos defendernos con inteligencia. Hace algunos días una persona muy especial y a quien amo mucho me dijo estas palabras: “La ignorancia grita, la inteligencia calla”. Y esas palabras me hicieron reflexionar en cómo gritar pero inteligentemente.

Para hacer valer mis derechos dentro de este sádico sistema solo hay una manera de luchar y es en silencio, pero con papel y lápiz.

Quiero agradecer a las profesoras Érika Fontánez y Ana Matanzo por sacar de su tiempo y por regalarnos un poco de su gran sabiduría. La libertad física nos la puede quitar cualquiera, el conocimiento adquirido no lo quita nadie. Yo haré valer mis derechos y lucharé hasta la victoria.

Thais Ayala Durán
Le doy gracias a Dios por la oportunidad que me ha dado de formar parte de la Universidad de Puerto Rico. En medio de mi oscuridad puedo ver la luz a través de mis estudios. Me siento sumamente orgullosa, he aprendido mucho sobre el Derecho y leyes que desconocía. Ha sido una fuente de inspiración y motivación el poder instruirme y capacitarme aún con mis limitaciones que no han sido impedimento para continuar. Incluso me siento tranquila porque me preocupe prestar mucha atención para poder retener y aprender aún más para poder ayudar a otros en el presente y futuro. Gracias a este proyecto he podido visualizar las cosas de otro punto de vista. Es una experiencia única.
Gracias a las profesoras Lic. Érika Fontánez y la Lic. Ana Matanzo por su dedicación, compromiso, esfuerzo, respeto y confianza.

Omayra Torres Sánchez
Semestre escolar. Asignatura predilecta. Definitivamente este periodo escolar ha sido para mí de gran aprovechamiento. Me ha brindado muchas herramientas para poder luchar por mis derechos; me ha dado una nueva inspiración para seguir en pie de lucha por lo que creo y por lo que anhelo. Esta experiencia en la asignatura de Introducción al Derecho me ha ayudado a aferrarme a lo que realmente me apasiona y a dejarme claro, una vez más, que nací para luchar. Agradecida eternamente.

Sharelys López Pérez
Este curso fue muy interesante y de gran ayuda para todas nosotras. Para mi en particular me ayudó a entender lo que es justicia y derecho y los distintos tipos de éste que existen. En el transcurso de mi vida académica jamás pensé que fuera a interesarme por tan importante e interesante curso. Pero, por circunstancias de la vida, tuve que pasar por este proceso de encarcelamiento para llegar a tomar este excelente curso.

En cuanto a temas que quiero recomendar para una “futura” segunda parte del curso serían: Añadir otro taller con algún licenciado o licenciada criminal que nos brinde información necesaria para cada caso en particular de cada estudiante. Otro tema sería las parejas lesbianas en la institución y sus derechos. Además, indagar más sobre los derechos femeninos, en particular de las privadas de libertad.
El Proyecto de la UPR (Río Piedras), en conjunto, es uno que le da a entender a aquellas personas que están privadas de libertad que no todo está perdido. Por lo tanto, a todos y todas mis compañeras (que están en mi misma situación), les recomiendo el curso y el programa en general.

Sé que existen personas que no creen en la educación carcelaria ni mucho menos en el proyecto de la UPR, Río Piedras. Por lo tanto, nosotros (as), los y las privadas de libertad, tenemos que demostrarles a esas personas que están equivocadas y que la mejor arma de un ser humano es la educación. Esto lo damos a demostrar cuando decimos o nos defendemos con palabras educadas y con propiedad, que muchas veces son más fuertes que mil palabras soeces.

En fin, por estas y muchas razones más es que no me arrepiento de haber tomado tan excelente decisión al matricularme en este proyecto. Gracias a las inigualables profesoras (Érika Fontánez y Ana Matanzo), por su esfuerzo, dedicación y paciencia para con nosotras. Les deseo lo mejor del mundo a ambas y mucho éxito profesional. ¡Gracias!.

Yomaira Ramos Rosado
Mis estudios
Estoy sumamente agradecida con Dios porque he podido ver sus milagros en mi. En mis estudios universitarios una de las cosas que he podido aprender es saber lo importante que es prepararse para un mejor futuro. También, me he podido dar cuenta que el que quiere puede lograr sus metas. A pesar de la sentencia que tengo que cumplir en prisión, los estudios a nivel académico me han beneficiado al prender cosas nuevas, desde el saber de la historia del mundo, hasta saber cuáles son mis derechos. Gracias a las profesoras Edna Benítez, Wanda Ramos, Érika Fontánez y Ana Matanzo por dedicar parte de sus vidas a nosotras las confinadas y los confinados para que podamos cumplir un logro como este.

4.6.15

Monte María: Pequeño Homenaje a María Velázquez

Y nos pusieron en los papeles que estábamos en mala fe, pero nosotros estábamos en buena fe. Teníamos siembra, y sabían que mi esposo y yo vivíamos aquí, que no éramos especuladores. - María Velázquez

Con una videograbadora pequeña para grabar en vhs, una grabadora de voz y una cámara bastante común y corriente, y con mucha convicción y entusiasmo, dos estudiantes de derecho subíamos el Monte Carmelo en Vieques. Madrugamos para tomar la lancha hacia Vieques y sin encomendarnos a nada ni a nadie, tan pronto nos bajamos preguntamos la ruta para el famoso Monte. Todos nos decían que no valía la pena ir para allá, que quizás no encontraríamos a nadie. Pero mientras más difícil la ponían, más convencidos estábamos de la necesidad de intentarlo. Había un objetivo concreto. Acabábamos de tomar Derechos Reales en nuestro primer año de Derecho y quedamos fascinados con la figura de la usucapión. Luego de estar en el salón L2 y discutir la famosa figura jurídica del Código Civil y la jurisprudencia aplicable, la felicidad fue instantánea y salimos casi a coro del salón: "¡Hay que enseñarle esta figura a todos los rescatadores del país! ¡¡Hay que hacer investigación, entrevistas y ayudar a recopilar los requisitos para que todos y todas las que hayan "usucapido" puedan hacer valer su derecho de propiedad!! ¡Y en Vieques....! ¡Hay que ir a Vieques!" Nos preparamos. Código Civil en mano, Constitución de bolsillo, artículo de la profesora Lilliana Cotto Morales sobre los rescates de terreno, copia de todos los casos del Supremo relevantes....todo eso iba en la mochila.

Foto de la Colección El Mundo, UPR.
El desahucio de Monte Carmelo, 1989.
María Velázquez junto a su hija.
Conocíamos ambos la historia de Monte Carmelo de fines de la década del 80, 1989 para ser exactos. La familia Félix Matta se había enfrentado a la Marina de Guerra de los Estados Unidos y había removido la verja que delimitaba el lindero civil del militar. Carmelo y María, junto a sus hijos, se establecieron en la colindancia y poco a poco iban desafiando el espacio, la línea, la fuerza y la legitimidad de ese poder militar que arrinconaba a las familias viequenses al centro de la isla. Por supuesto que no había forma de hacer referencia a Vieques sin las historias de los pescadores que hicieron desobediencia civil en las décadas del 70 y 80, pero tampoco era posible referirse a Vieques sin aludir al famoso Monte Carmelo. María Velázquez y Carmelo Félix habían comenzado a rescatar tierras en Bravos de Boston, Villa Borinquen y Monte Carmelo. Y a pesar del intento violento de desahucio por parte de la Marina, cuando llegué allí mientras era estudiante de la iupi, todavía vivían en El Monte, en continuo desafío al FBI y al Navy

Pero como es usual, solo conocíamos la historia de Carmelo Felix Matta, pues el Monte llevaba su nombre y era él el personaje principal de esa lucha por expandir los linderos del área civil de Vieques. Cuando esa mañana subimos el Monte, fue por Carmelo que preguntamos. Y fue María la que nos recibió. Y desde que nos dirigió la palabra, esa mujer nos cautivó. De un hablar firme, en conocimiento y control de todo lo que allí ocurría, con dominio perfecto de la historia de aquel pedazo de tierra y ávida de compartirnos sus experiencias, María nos ofreció su sala, llamó a Carmelo y pasamos más de cinco horas conversando, maravillados con El Monte, con el ingenio, con la capacidad para conversar. Era algo así como un 22 de diciembre pues fuimos prácticamente al día siguiente de terminar los exámenes finales. El mundo se abrió esa tarde, y no solo porque de El Monte podíamos apreciar la infinidad del mar. El tiempo no daba para anotarlo todo y a pesar de que ese era nuestro impulso, el resultado de nuestra osadía fue tan avasallador que simplemente no podíamos movernos. Nos mirábamos boquiabiertos. María nos dijo: "Se van a quedar con nosotros. ¿Qué quieren cenar?" Allí nos quedamos.

Resolución de El Monte Carmelo sobre
el tema de las tierras en Vieques
No sería capaz de detallar ahora la cantidad de temas, historias, anécdotas, información valiosa, documentos y perspectivas que María y Carmelo nos compartieron ese día y los días que le siguieron. Todavía conservo en pequeños "cassetitos" su voz, a contrapelo del viento danzante de Monte Carmelo. Fuimos a compartirle lo que habíamos aprendido sobre Derechos Reales en un salón de la Escuela de Derecho, pero fuimos nosotros -y no es un mero decir- los que recibimos un tesoro de conocimiento. Nuestra educación jurídica fue otra a partir de ese momento. Nuestro entendido sobre el Derecho también. María y Carmelo no solo conocían de la usucapión, del concepto de la buena fe y de que tenían que estar en los rescates en concepto de dueño, sino que tenían una pequeña biblioteca con el tomo del Código Civil, la Constitución de Puerto Rico y la de los Estados Unidos, el artículo de la profesora Lilliana Cotto y tantos otros manuales y lecturas sobre Derecho, Sociología, Historia. Nos compartieron cantidad de documentos -algunos de los cuales fueron vitales para uno de los ensayos de mi libro-, los contratos que fueron redactando para darle orden al rescate y evitar la especulación, y la orden del desahucio que la Marina había obtenido en el 1989 y que dio pie al infructuoso desahucio que enfrentaron con valentía y que lograron detener. 

Ese fue apenas el comienzo de decenas de visitas que hicimos a lo largo de los años (mucho más preparados con equipo para grabar y una mejor cámara que mi papá me regaló para tomar mejores fotos). María entendía bien la importancia de contar sus historias y perspectivas, de dar a conocer los procesos de desafío a la Marina, los juicios, las vistas.  Nos permitió grabarla, entrevistarla largo y tendido sobre su proceso de rescates de terreno, los procesos judiciales que habían enfrentado, su familia, el gobierno viequense, su perspectiva sobre el país, las elecciones en las que participaron creando el Partido de la Abeja, y tantas otras cosas. 

Era usual que entrevistaran a Carmelo y que se escuchara más de él, pero para nosotros, además de Carmelo, María significó una experiencia especial. María nos llevó en múltiples ocasiones por todo el pueblo de Vieques, y fue junto a ella y a uno de sus hijos, que nos adentramos por primera vez al área de tiro de la Marina para entender mejor lo que allí ocurría (todo esto fue mucho antes de la tragedia de David Sanes). A través de María, vi una perspectiva muy distinta de lo que había visto respecto a las historias de personajes de la lucha en Vieques, y en general en las luchas del país; una perspectiva que quizás ahora la puedo llamar de género o feminista. En fin, que en esa experiencia que resultó ser mucho más compleja de lo que aquí puedo narrar, en nuestra mente y en nuestros corazones el Monte Carmelo era también el Monte María

María Velázquez en La Esperanza, Vieques.
Circa 2007
Me encontré con María a lo largo de los años. Tiempo después pude hablar con ella en el funeral del querido y aguerrido Carmelo. Y luego en al menos dos ocasiones más, tuve la oportunidad de coincidir con ella en Vieques y acá en "la isla grande". María tiene para mí un lugar muy especial, pero no es solo personal sino que ella sería una de las referencias que daría y detallaría si alguien me pidiera que le hablara de Puerto Rico. 

La voz de María y sus quehaceres y gestas son importantísimas para Vieques, para la historia de las luchas sociales en el país, para las gestas de mujeres que sin lanzar el discurso feminista lo vivieron en pleno cuestionamiento en cada paso de su cotidianidad. Hoy celebro su vida con el compromiso de no olvidarla. De entender y reafirmar que las luchas cotidianas y las experiencias como las de ella y su familia y su Vieques, son parte del pasado y del presente, de lo que analizamos y de lo que vivimos, de lo político y del pensamiento. 

Quiero rendirle honor y memoria a María, además, compartiéndoles que cuento con un tesoro de entrevistas que le hicimos, de video y de voz, y que están a disposición para hacerle justicia a su tiempo, memoria y compromiso a través de proyectos de investigación y de iniciativas que puedan multiplicar sus días. María estaba convencida de la importancia de rescatar la tierra, de que fuera para quien la necesitara, de hacerle justicia a aquellos descendientes de quienes fueron expropiados y acorralados en Vieques. Ubico a María como una luchadora por la redistribución de la tierra, como una talladora de la justicia. Por ese convencimiento y por sacar a su familia hacia adelante, fue una mujer muy sacrificada y arrojada; desafiante y nunca temerosa. Nuestras futuras generaciones merecerían conocer sobre ella.

Hay muchas Marías en el país y hay muchas historias que habría que reseñar, pero ciertamente la de María Velázquez, la de Monte Carmelo, la de Monte María, la de Vieques, es una historia muy especial. Hoy la celebro y comparto mi experiencia con ella a manera de reafirmar mi compromiso con lo que ella significó y significa para el futuro. Comparto, a manera de homenaje, un fragmento de Ambigüedad y Derecho, del ensayo en que reseño parte del resultado de aquellas primeras entrevistas a María y a Carmelo (páginas 97-101):


"Del 1965 al 1975, se produjeron tres rescates en la isla-municipio de Vieques (Bravos de Boston, Villa Borinquen y Monte Carmelo), que hoy son parte esencial del paisaje viequense y de las políticas de uso del suelo y vivienda. Uno de éstos, el de Monte Carmelo, tuvo el impacto directo de alterar la delimitación de los terrenos militarizados en esta isla y, con esto, eventualmente, contribuir en el proceso de lograr la desmilitarización de Vieques. 

El paisaje socio-espacial en la isla-municipio de Vieques ha estado marcado profundamente por los procesos de militarización de la isla. Por más de 60 años, Vieques fue utilizada por la Marina de Guerra de los Estados Unidos para llevar a cabo bombardeos y prácticas militares. En la década de 1940, la población de Vieques fue expropiada, desalojada y confinada al centro de la isla, a los barrios de Monte Santo y Santa María,[1] con el propósito de que la Marina utilizara dos terceras partes de la isla (la isla se dividió en tres y la Marina utilizaba los extremos Este y Oeste) como almacén de material militar, para ejercicios bélicos y otras actividades militares. 

Foto de la Colección El Mundo, UPR. 
El desahucio de Monte Carmelo, 1989.
Junto a la ola de rescates de terrenos en Puerto Rico, en Vieques, muchas comunidades, por falta de vivienda y como manera de sobrevivencia, comenzaron a rescatar terrenos considerados de la Marina de Guerra.[2] Así, se creó la comunidad Monte Carmelo, que estableció mecanismos informales de organización del territorio mediante la adopción de normas extralegales y alteró los entendidos oficiales sobre la propiedad. Desde la informalidad, Monte Carmelo se convirtió en una comunidad que en la actualidad se reconoce en la cartografía y el paisaje viequense.[3] Aunque no tendremos oportunidad de exponer nuestros hallazgos sobre este estudio de caso, presentaremos algunos puntos medulares que, como en el caso de Jerusalén, ilustran la importancia de Monte Carmelo para entender la presencia del Derecho en el paisaje viequense. 

Carmelo Félix Matta y María Velázquez fueron los fundadores de Monte Carmelo. Junto a sus hijos, comenzaron a habitar un monte que se consideraba parte de los terrenos de la Marina; a ellos se unieron otros viequenses. Según Katherine McCaffrey estos líderes “called the takeover an act of self-defense and survival of the Viequense people”[4]. Los miembros fundadores, junto a un comité de rescatadores, redactaron un “Acuerdo privado legal de aceptación, Sector Monte Carmelo”[5]. En éste, se establecieron los parámetros que guiarían quiénes serían considerados miembros de la comunidad y a qué se comprometerían. Entre los puntos principales en ese acuerdo estaba lo siguiente: (1) Que eran conscientes de que los terrenos eran “producto de rescate”. Sin embargo, a pesar de que en términos legales esto significaba la aceptación de que estaban allí sin justo título y, por consiguiente, de mala fe, en ese documento los residentes se nombraban como poseedores de buena fe. (2) Para establecerse, el residente estaba apercibido de que “el derecho concedido” le sería revocado (a) si no mostraba desarrollo físico a partir de 90 días del recibo del predio, (b) si no pagaba $100 requeridos para los gastos de acceso al Monte, (c) si violaba las reglas establecidas por el Comité de Terrenos del Monte Carmelo; (3) El residente pactaba limitaciones a su capacidad de cesión o venta del terreno: “el terreno que se le cede no podrá venderlo ni ‘especular’ con él so pena de perder el derecho al predio de terreno por confligir con la regla de No-vendible”. El Comité se reservaba, además, el derecho de reposeer el lote y de cederlo a otro ciudadano en caso de incumplimiento de contrato. 

El acuerdo establecía que quienes quisieran formar parte de la comunidad debían justificar la necesidad de la tenencia del terreno. Disponían normas para el tamaño de los lotes y de las estructuras y su ubicación, y se prohibían las verjas o plazoletas no justificadas. Otros asuntos dispuestos en el acuerdo eran que no se devolverían los fondos de acceso o mantenimiento, y que las dimensiones mínimas de las estructuras eran 12’ por 12’ y los lotes debían tener una cabida de 100’ por 300’ o 75’ por 150’, evitando lo que ellos concebían como “hacinamiento” y, en su lugar, estableciendo sus hogares en espacios “de tipo finquita”.[6] Según McCaffrey, el rescate estaba bien planificado; incluía formularios de registro y $10 de membresía administrados por un comité ejecutivo. 

Entre los documentos presentados por los portavoces de Monte Carmelo en algunas instancias gubernamentales, podemos ver cómo éstos se conciben y representan ante la oficialidad.[7] En una Resolución adoptada por la comunidad, se establecía: 
-Que los rescates de tierra en Puerto Rico no han alterado ni alteran la estructura social vigente. La Ley de 1ro de julio de 1975, que se estableció para otorgar titularidad a los rescatadores de terrenos establecidos antes de 1973, fracasó en su implantación.[8]

-Que “la comunidad de Monte Carmelo ha sido cuidadosa en ordenar sus propios territorios ante la ausencia del gobierno local y su desprecio y persecución reconocido ante la comunidad y ante la ausencia del gobierno de Puerto Rico a nivel nacional. No necesita a estas alturas de ordenamiento ninguno sino los servicios más elementales para sobrevivir”. 

En esta resolución, los portavoces informaban que: “[l]os solares distribuidos en el Monte Carmelo están ordenadamente y con la mejor intención de albergar una cabida de 1,500 metros por familia pretendiendo evitar el hacinamiento y/o la congestión de familias entendiendo que [el hacinamiento] promueve la criminalidad…”. 

Para el 1986, la comunidad se había provisto de un sistema de agua mediante tuberías que ellos establecieron desde el Monte hasta la carretera principal, y había logrado la provisión de ciertos servicios, como postes de electricidad, en 1992. Hubo una protesta álgida cuando la Autoridad de Energía Eléctrica decidió retirar los postes de electricidad ante el no reconocimiento legal de la comunidad.[9] A pesar de que el ordenamiento los consideraba poseedores de mala fe, para los residentes de Monte Carmelo, ellos eran legítimos dueños en tanto cultivaban la tierra y utilizaban el espacio, no para especular sino para propósitos de vivienda[10]

Notas:

[1] Para detalles del proceso de expropiación y desalojo de las familias viequenses, véase Arturo Meléndez López, La Batalla de Vieques 82-86 (Edil 1982) y Maribel Veaz, Las Expropiaciones de la Década del Cuarenta en Vieques, 56 Rev. Col. Abog. 159 (1995). 

[2] Véase, en general, Katherine T. McCaffrey, Military Power and Popular Protest: the U.S. Navy in Vieques, Puerto Rico (New Brunswick, 2002). McCaffrey lo describe: “Migrants poured foundations for one-day dream houses to return to after years after working in New York City or Saint Croix. These homesteaders carved erratic roads snaking to homes that sprouted like mushrooms on the hills. They pressed the municipality to deliver electricity, water, telephone service, and mail to homes that had no addresses. The Félixes [líderes rescatadores de Monte Carmelo] were just one family who had staked a claim in this no-man’s land. Their home was modest, built of concrete with no plumbing or electricity.” Id., en la pág. 101. Sobre los rescates de terreno de Villa Borinquen y Monte Carmelo, véase Cotto, supra nota 25, en las págs. 179-215. 

[3] Entrevista telefónica a Ramón Pagán, encargado del proceso para la otorgación de títulos de propiedad en la División de Vivienda del Municipio de Vieques (23 de julio de 2008). El funcionario gubernamental nos indicó que actualmente viven en Monte Carmelo unas 300 familias en solares de aproximadamente una cuerda o cuerda y media, y que, a través de los años, han continuado las compraventas y segregaciones de lotes, a pesar de que los terrenos oficialmente están bajo la titularidad del Departamento de Vivienda y se llevan a cabo gestiones para transferir la titularidad al Municipio de Vieques. En los rescates Villa Borinquen y Bravos de Boston, entre el 60 por ciento y el 70 por ciento sigue sin título de propiedad, a pesar de ordenanzas municipales que establecen un procedimiento para la otorgación de títulos. Véase Vieques, PR, Ordenanza 14 de 27 de septiembre de 2006 y Ordenanza 15 de 26 de septiembre de 2006. En Villa Borinquen hay 860 solares en 683 cuerdas. Véase Eugenio Hopgood Dávila, Ordenanza en letra muerta, El Nuevo Día, 19 de julio de 2006, disponible en Adendi, noticia 26134. 

[4] McCaffrey, supra nota 27, en la pág. 102. 

[5] Acuerdo privado legal de aceptación, Sector Monte Carmelo (en posesión de la autora). 

[6] Según nos relató María Velázquez: “Carmelo repartió todas las tierras en pedazos bastante grandes, cosa que no hubiera hacinamiento”. Entrevista a María Velázquez (22 de diciembre de 1997). 

[7] El 26 de marzo de 1994, Carmelo Félix Matta, como portavoz de la comunidad, presentó ante la Legislatura de Puerto Rico una Resolución de su comunidad en oposición a un proyecto de ley que permitiría que el Municipio de Vieques obtuviera la titularidad de las tierras de Monte Carmelo, en detrimento de lo que ellos consideraban ya sus tierras. 

[8] Ley núm. 132 de 1ro de julio de 1975, 17 L.P.R.A. §§ 751 - 764. Esta ley consideraba a los ocupantes para fines de otorgarle título a “una familia que entró a poseer en o antes del 18 de enero de 1973 un solar o parte de éste en terrenos privados o pertenecientes a una agencia o instrumentalidad pública, sin estar autorizado por ellos y que por tolerancia del dueño se le ha permitido poseerlo”. 

[9] Servicios Combinados, Resurgen Líos Terrenos en Vieques, El Vocero, 15 de julio de 1992, en 5 y 27. Los residentes de Monte Carmelo se amarraron a los postes para impedir que las autoridades los dejaran sin electricidad. Para 1997, los residentes carecían del servicio y se alumbraban con plantas eléctricas que instalaban a motores de los vehículos y mediante un proyecto pequeño de celdas fotovoltaicas. 

[10] “Y nos pusieron en los papeles que estábamos en mala fe, pero nosotros estábamos en buena fe. Teníamos siembra, y sabían que mi esposo y yo vivíamos aquí, que no éramos especuladores”. Velázquez, supra nota 31.

28.2.15

Casa Abierta en Derecho UPR (con clase modelo)

El sábado próximo, 7 de marzo, la Escuela de Derecho de la UPR celebrará una Casa Abierta para los y las interesadas en estudiar Derecho. 

Ven a la Escuela y conoce nuestro espacio, conversa con estudiantes de Derecho y aprovecha una orientación sobre los requisitos y exámenes de admisión.  Además, estaré ofreciendo una clase modelo para los y las estudiantes como parte del evento.

Información y registro aquí:

12.2.15

Seminario: Contratos Gubernamentales: Legislación y Jurisprudencia

El viernes 20 de febrero, estaremos en el Programa de Educación Jurídica Continua de la Escuela de Derecho UPR, ofreciendo el seminario: Contratos Gubernamentales: Legislación y Jurisprudencia.

Puede acceder a información y hoja de registro aquí.


2.2.15

Reinicia la campaña "Women of UPR Law"

La NATIONAL WOMEN LAW STUDENTS' ORGANIZATION, Capítulo de la Universidad de Puerto Rico, comenzó el semestre pasado una campaña para dar a conocer las experiencias de mujeres estudiantes de Derecho, sus intereses, perspectivas y preocupaciones. En su blog pueden ver algunas de las entradas de esta campaña del semestre pasado. 

Este semestre la NWLSO continuará la campaña, esta vez incluyendo a profesoras de Derecho. Felicitamos a la organización por esta y otras iniciativas en las que amplían las perspectivas y adelantan los temas de equidad y la importancia de las perspectivas de género en el mundo jurídico. Agradezco, además, la invitación que me extendieron para participar de la campaña y la oportunidad de abordar el tema de la libertad.

¡Visiten su blog!

4.1.15

Curso intensivo para la reválida (repaso)

Este año, el profesor Hiram Meléndez Juarbe y yo nos unimos al equipo de profesores y profesoras que ofrecerá el curso intensivo (repaso) de la Escuela de Derecho UPR para la reválida a aspirantes al ejercicio de la profesión. El repaso para la reválida de marzo 2015 está pautado para comenzar el 10 de enero y terminará el 10 de marzo. 

Los días 17 y 18 de enero estaré ofreciendo el repaso para las materias de Obligaciones y Contratos y Derechos Reales.

Para registrarse, visita la página del Fideicomiso para la Escuela de Derecho. También puedes bajar la Hoja de registro en este enlace.


6.9.14

Curso virtual: Constitución, Derecho Penal y Garantismo

Recomendamos el Curso virtual: “Constitución, Derecho Penal y Garantismo. Tensiones y desafíos del Derecho Penal en Democracia” que por una duración de 4 meses dictará el colega y amigo Prof. Lucas Arrimada, de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de Palermo. 

Se trata de una oportunidad única para quienes no estamos en la Argentina, no solo por los temas y los abordajes jurídicos, sino porque Arrimada es una de las mentes jurídicas más brillantes, vanguardistas y críticas de estos tiempos. Pueden acceder a información del curso y a los detalles para inscripción en este enlace.

22.8.14

Grupos de Estudio sobre Teoría y Metodología Jurídica

Este semestre daremos comienzo en la Escuela de Derecho de la UPR a un ciclo de discusión como parte de la tarea de pensar el Derecho. El 11 de septiembre daremos comienzo a lo que será una serie de Grupos de Estudio, abiertos a toda la comunidad académica. El primer tema que abordaremos por este semestre será la Teoría y la Metodología jurídica, que en principio estará a cargo del profesor Hiram Meléndez Juarbe y quien aquí escribe. 

Dejo los detalles del primer y esperamos que un nutrido grupo de la comunidad académica se una. Se trata de una de varias formas de no solo pensar el Derecho sino, además, concebir nuevos imaginarios para éste. ¡Salud!.

El  primer ciclo tendrá como eje Temas Recientes en Metodología y Teoría del Derecho 

Primera Sesión: Legalismo Liberal,  11 de septiembre de 2014

Jeremy Waldron, The Rule of Law in Public Law (2014) (18 páginas).  Disponible en SSRN: http://ssrn.com/abstract=2480632
This paper explores the possibility of a conception of the rule of law that is oriented specifically to public law. It is not a conception of the rule of law that privileges private law rights (like rights of property) nor is it an abstract or anodyne conception that is supposed to apply to all areas of governance indiscriminately. Instead this is an account of the rule of law that takes the mission of public administration seriously and seeks to establish it on a footing of legality rather than managerialism, while at the same time acknowledging that sometimes private interests have to give way to the interests of the public.

Segunda Sesión: Crítica a los Derechos, 9 de octubre de 2014

Robin L. West, A Tale of Two Rights (2014) (21 páginas). Disponible en SSRN: http://ssrn.com/abstract=2479387
In part I of this article the author identifies and criticizes a cluster of constitutional rights, which she argues does tremendous and generally unreckoned harm to civil society, and does so for reasons poorly articulated in earlier critiques. At the heart of the new paradigm of constitutional rights that the author believes these rights exemplify is a "right to exit." On this conception of individual rights, a constitutional right is a right to "opt out" of some central public or civic project. This understanding of what it means to have a constitutional right hit the scene a good two decades after civic republicans and critical legal theorists mostly had formed their respective critiques of individual rights. Consequently, such thinkers failed to incorporate the notion of constitutional rights into their critiques. The particular exit rights that she enumerates – that is, the rights to exit from the benefits and responsibilities of public projects, including public education, publicly funded policing, civil rights commitments, and public health projects – harm civil society in profound ways not appreciated by rights critics in the 1970s and 1980s. The harm these rights do, the author states, borrowing language from the title of Thomas Mann and Norman Ornstein’s recent book, has turned out to be even worse than it might have seemed in the heyday of our rights critiques. The author urges a reinvigorated rights critique that centers on these new rights and new harms.

In part II the author discusses a countertrend: the expansion of civil rights beyond those enumerated in the Civil Rights Act of 1964. Some of our most newly created civil rights, generally created by Congress and state legislatures rather than announced by courts, in effect extend to individuals various rights to enter civil society, or some civil project close to its core. She calls these civil rights "rights to enter"– these include, for example, the right to a high quality and public education, the right to purchase health insurance at affordable costs, the right to a safe home and neighborhood free of gun violence, the right to nurture a newborn or sick family member while not losing one’s job, the right to marry whom one loves regardless of sex, and the right to work and school environments free of discriminatory animus. All of these civil rights, imperfectly recognized in various statutes, invite participation in some core sphere of civil society: education, insurance markets, neighborhoods, family, marriage, or employment. These civil "rights to enter," which stand in contrast to constitutional "rights to exit," exemplify both an old idea that dates back to the early days of the republic, and a new idea that invites participation in a radically transformed civil society. Not only are these rights not harmful to civil society, they are integral to it.

The author states that, generally, civil rights to enter are clearly not buttressed by constitutional rights to exit, and increasingly are threatened by them. First, both our historical and more modern civil rights to enter civil society – the various civil rights won in the nineteenth century by freed slaves and wives, and in the twentieth century by racial and religious minorities; women; the disabled; the elderly; school children; gay, lesbian and transgendered citizens; laborers; economically struggling parents; and the victims of hate crimes and private and domestic violence – are not constitutional rights at all, and for the most part the courts have declared as much. Although there exists a civil right to these societal benefits, there is no clearly defined constitutional right to an adequate public education, to a police force, to some measure of health care, to be free of private discrimination in employment, to safe and fairly remunerated labor, or to help with child care while employed. All of these rights, however, are at least arguably civil rights. And some of them are core civil rights. But increasingly the Constitution not only fails to protect these civil rights but also threatens to undermine them, insofar as it grants individuals and corporations the right to exit precisely those civil projects and legal institutions that civil rights seek to guarantee others the right to enter. Civil rights and constitutional rights are thus decidedly not co-constitutive of a unified constitutional tradition, or of an articulable American identity, or a distinctively American conception of the nature of rights. Rather, civil rights and constitutional rights are on a collision course.

In both parts the author suggests that the almost ten-year-old constitutionally grounded, individual right to bear arms, particularly when combined with the broadened understanding of self-defense embodied in "stand your ground" laws, jointly constitute a paradigmatic, and maybe the paradigmatic, "exit right." By contrast, the civil rights to physical security, and to state protection against private violence that interrupts it, are at least as old as the Constitution itself, and exemplify the civil rights paradigm that she tries to describe: the right to state protection against private violence is the quintessential and foundational "right to enter." The author concludes with the observation that, while the constitutional right to own and use a gun and the civil right to protection from the state against private violence, are in obvious tension, the constitutional right to gun ownership recognized by the Supreme Court does not necessarily foreclose the possibility of a civil right to decent effective gun-control laws. Perhaps if we could spark a renewed civil rights movement, aimed at legislative activism rather than judicial activism, we might inspire a lawful and politically salient civil response to the threats to our safety and the tears to our social fabric that are occasioned by the Court’s newfound constitutional right to own and use lethal weapons. The same may also be true more broadly. The author’s general conclusion is that the way to repair the damage done to civil society by constitutional exit rights might be simply to reinvigorate our civil rights agenda.

Tercera Sesión:  Derecho y Análisis Económico, 13 de noviembre de 2014

Neil Siegel, Collective Action Federalism and Its Discontents (2013) (31 páginas). Disponible en http://ssrn.com/abstract=2294510 
An increasing number of scholars argue that the Commerce Clause is best read in light of the collective action problems that the nation faced under the Articles of Confederation. The work of these “collective action theorists” is reflected in Justice Ginsburg’s opinion in National Federation of Independent Business v. Sebelius. Writing for four Justices, she stressed the “collective-action impasse” at the state level to which the Affordable Care Act responds.

In its purest form, a collective action approach maintains that the existence of a significant problem of collective action facing two or more states is both necessary and sufficient for Congress to address the problem by relying on the Commerce Clause. Unlike nationalist defenders of unlimited federal commerce power, a collective action approach does not ask whether the regulated conduct substantially affects interstate commerce in the aggregate. Unlike federalist defenders of limited federal commerce power, a collective action approach does not focus on the distinction between economic and noneconomic conduct, or between regulating and requiring commerce.

Accordingly, nationalists may agree that a collective action problem is sufficient for Congress to invoke the Commerce Clause, but they will disagree that it is necessary. By contrast, federalists may agree that a collective action problem is necessary for Congress to invoke the Commerce Clause, but they will disagree that it is sufficient.

This Essay anticipates such criticism. Regarding the nationalist critique of a collective action approach, I argue that the nationalist “substantial effects” test imposes no judicially enforceable limits on the scope of the Commerce Clause. I also argue that nationalists may define multistate collective action problems too narrowly. In addition to races to the bottom, collective action problems include interstate externalities that do not cause races to the bottom.

Broadening the definition of multistate collective action problems to include interstate externalities gives rise to the federalist objection that every subject Congress might want to address can plausibly be described as a collective action problem. Federalists may further object that the Commerce Clause is limited to “Commerce.” In response, I argue that “Commerce” is best understood broadly to encompass many social interactions outside markets, as Professors Jack Balkin and Akhil Amar have urged. I also argue that a collective action approach need not validate unlimited federal commerce power. Specifically, I identify three ways of limiting the kinds of interstate externalities that justify use of the Commerce Clause.

6.8.14

Documental: Las Huellas de Nilita

Las Huellas de Nilita from 80grados on Vimeo.
Las Huellas de Nilita from 80grados on Vimeo.


Gracias a la Revista 80grados por el enlace a este documental y al dossier de ensayos de Nilita Vientós Gastón compilado por Sonya Canetti.

"El relato de vida y la valoración de las aportaciones de la biografiada en los ámbitos legal, periodístico, editorial y cultural, se arma con las piezas de documentos, fotografías y representaciones de Nilita hechas por artistas como Francisco Rodón, Vela Zanetti, Lorenzo Homar o Martorell; con el sonido de la música escuchada por la melómana que ella era; con los testimonios de amistades, de colaboradores y de investigadores sobre su trabajo. También por la voz de la propia Nilita, recuperada de entrevistas previas, principalmente por una realizada por sus amigos Rosa Luisa Márquez, Antonio Martorell y Graciela Rodríguez Martinó."


DIRECTOR: Juan Carlos García
/ por Sonya Canetti (Ver además: 80grados.net/nilita-imagen-genio-y-figura/)

12.6.14

Los nombramientos judiciales, el habitus y la perpetuación del privilegio en la profesión legal (En Puerto Crítico)

Comparto el programa de ayer en Puerto Crítico (Bonita Radio), en el que conversamos sobre los nombramientos judiciales, el habitus y la perpetuación del privilegio en la profesión legal (Bourdieu) y la más reciente nominación al Tribunal Supremo de Puerto Rico. Gracias a Juan Carlos Rivera Ramos (Juanqui) y a Miguel Rodríguez Casellas por la invitación y la buena conversación. ¡Salud!



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11.4.14

Convocatoria a presentar artículos para la Revista del Colegio de Abogados y Abogadas y Ley y foro

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Convocatoria a presentar artículos para la Revista del Colegio de Abogados y Abogadas y Ley y foro para el número especial del centenario dedicado a la educación jurídica continua
La Revista del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico ha sido el espacio más antiguo en Puerto Rico de discusión y difusión de ideas en el campo jurídico y uno de los de más larga tradición en las Américas. Por un siglo ha sido publicada casi ininterrumpidamente, constituyendo nuestro primer elemento de difusión de legislación y jurisprudencia, discusión de ideas, diálogo entre corrientes y posturas teóricas y catalizador de iniciativas y agencias de importancia histórica en nuestro país.
Fundada en 1914 por un grupo de juristas que querían aportar al desarrollo del derecho, 2014 marca su primer centenario, el cual quiere ser celebrado por el Colegio y toda la profesión legal con orgullo y profundo sentido de compromiso.
Es por ello que con gran alegría el Colegio de Abogados de Puerto Rico, representado por su Presidenta, la licenciada Ana Irma Rivera Lassén, invita a las abogadas y abogados, a las personas  estudiosas del derecho y temas afines, a los y las estudiantes de nuestras escuelas de derecho y al público en general a presentar artículos, comentarios, reseñas y ensayos, poemas y cuentos para el volumen 75 de la Revista y los números 2013 y 2014 de Ley y foro dedicados al tema de la educación jurídica continua.
A todas y todos los interesados en contribuir con sus escritos a estos volúmenes especiales, les agradeceremos que los mismos se entreguen en manuscrito y en archivo digital y que se envíen a la siguiente dirección:
Publicaciones del Colegio
Colegio de Abogados de Puerto Rico
PO BOX 9021900
San Juan, PR 00902-1900
Los escritos se enviarán, además, por vía electrónica, a: publicaciones@capr.org
Recomendaciones para los escritos. Los mismos deben tener una extensión de entre 20 y 60 páginas tamaño carta (8.5” x 11”). Para Ley y foro agradeceremos artículos de entre 5 y 10 páginas, los cuales deben ser en procesador de textos Word, a espacio y medio interlineado. Se recomienda que el autor o autora cumpla con el formato Blue Book o, en su defecto, utilice cualesquiera de las los sistemas de citación al uso, pero siempre de forma uniforme y consistente.
PUBLICACIÓN: El envío de la sinopsis y del trabajo constituye la autorización del autor o la autora para su posible inclusión en la publicación del volumen 75 de la Revista o en Ley y foro, 2013 y 2014.
Nota de reserva: La Junta Editora de la Revista y Ley y foro evaluará los escritos recibidos para publicación. Se comunicará con los autores y autoras para expresarle el resultado de su evaluación. La publicación de un artículo, comentario, reseña o ensayo no representa el punto de vista de la Junta Editora o de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico. Aquellos autores/autoras que, una vez envíen sus escritos deseen retirarlos, así lo comunicarán al Colegio, el cual procederá a borrar los mismos de sus fuentes de datos, teniendo el mismo efecto que la devolución en copia en papel del mismo.
Fecha para recibir los trabajos. Encarecemos a todas aquellas y aquellos que deseen enviar sus escritos a así hacerlo en o antes del lunes, 16 de junio de 2014. 
Junta Editora
Revistas del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico

19.3.14

Un Mapa Para el Pensamiento Jurídico del Siglo XXI (Libro Siglo XXI)

Descargue gratuitamente el libro de ensayos, "El Derecho en Latino América: Un Mapa Para el Pensamiento Jurídico del Siglo XXI". 

Este libro y las entrevistas que lo acompañan hacen un diagnóstico crítico de los estudios sobre el derecho en América Latina y proponen nuevos ángulos de visión para el pensamiento jurídico. Introducción por César Rodríguez Garavito



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