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11.10.15

Convocatoria: CUERPO POLÍTICO: Una invitación a a(r)mar y desa(r)mar el rompecabezas de la democracia

Desde Derecho al Derecho les invitamos a participar en esta convocatoria-actividad interdisciplinaria. ¡Participen y compartan!


CUERPO POLÍTICO: Una invitación a a(r)mar y desa(r)mar el rompecabezas de la democracia se presentará a partir del lunes, 9 de noviembre de 2015 en la Escuela de Derecho de la UPR-RP, como parte de las iniciativas del blog derechoalderecho.

Convocamos a contribuir a toda persona interesada en reflexionar sobre cómo construimos nuestros cuerpos y el espacio público en interacción con el contexto político, jurídico, económico y cultural; y visibilizar instancias en las que se ensayan prácticas o ideas de otro mundo posible para la democracia y diversidad. Buscamos activar consciencia de nuestra intervención en y con el mundo, para potenciar acciones transformadoras hacia la libertad.

Tod+ participante podrá someter hasta tres fotografías (1-3). Cada fotografía debe estar titulada y acompañada por un texto de aproximadamente cincuenta (50) palabras. ...Más detalles: http://derechoalderecho.org/…/abre-convocatoria-de-fotogra…/

8.4.15

Hoy: Presentación de “Una Mirada a Las Corozas; Cuatro Décadas Después”

Comunicado:
“Una Mirada a las Corozas; Cuatro Décadas Después”, es el título del libro que la Dra. Awilda Paláu acaba de publicar. Este trabajo parte de un estudio sociológico que comenzó en 1978 cuando la autora, experimentada investigadora social, se interesó por el desplazamiento de la comunidad que para aquel entonces componía el arrabal Las Corozas en Santurce. Cuatro décadas tuvieron que pasar para que se develara la intricada red de factores políticos, económicos y sociales que se entretejieron para que hoy, en lugar de una comunidad, haya allí un natatorio y una enorme mega-tienda. Este libro narra y hace constar las diversas estrategias y gestiones de políticos de turno (promesas, ayudas, títulos propietarios, entre otros) en torno a los habitantes de esos terrenos. Sin embargo, más que una mirada a aquel momento histórico, este trabajo sirve para transpolar tales factores y procesos a otras tantas comunidades especiales en Puerto Rico.


Como señala la profesora Paláu, “He querido que la mirada al pasado sirva como examen profundo del presente y sobre todo, de pie forzado para cuestionarnos si hay historias que no deben repetirse en el futuro”.  Según el Dr. Jaime L. Rodríguez Cancel, el texto, “nos acerca la mirada a lo acontecido con las iniciativas de los proyectos de renovación urbana y vivienda, durante la década del 1970, a partir de los intereses  económicos y partidistas locales. Es un llamado a retomar la conciencia sobre las formas de marginalidad que tienen un largo pasado histórico y las que persisten en la actualidad”.

Doña Awilda lega a Puerto Rico un cuidadoso acopio histórico de esa comunidad, y a los investigadores sociales, un excelente modelo de trabajo.” La autora es profesora retirada de sociología y ex Directora del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

El libro será presentado el miércoles 8 de abril de 2015 a las 6:30 pm en la Fundación Sila M. Calderón (calle González, Santa Rita, RP). La presentación estará a cargo de la Dra. Linda Colón y las comentaristas serán la señora Lyvia Rodríguez, Directora Ejecutiva de la Corporación Enlace del Caño Martín Peña y  la Profa. Erika Fontánez, profesora de la Facultad de Derecho de la UPR.

Se invita al público en general. Entrada libre de costo.
Contacto: Ixa López
Tel. 787 667-0145

ixalopez@gmail.com

1.2.15

Urbanizaciones de lujo cerradas: el derecho (de acuerdo con la capacidad adquisitiva) a salirse del régimen jurídico

A propósito del fenómeno de las llamadas "gated communities" o urbanizaciones de lujo cerradas comparto este artículo del periódico El País (gracias Luis José Torres Ascencio) que describe muy bien algunos de los retos de esta modalidad, que es no meramente urbana sino también jurídico-política. Para el caso de Puerto Rico, véase la reciente opinión del Tribunal Supremo de Puerto Rico sobre éstas, Watchtower Bible and Tract Society v. Municipio de Dorado, 2014 TSPR 138 (2014). 

Se trata, como hemos dicho en otros momentos, de una forma particular de excepción al Estado, una forma de escapar a las responsabilidades con el resto de la sociedad, a la reciprocidad y al régimen jurídico-político que en tantas otras circunstancias les sirve a un grupo social para proteger su patrimonio, el mismo que le permite la autoexclusión del cumplimiento con el estado de derecho. 

Como dijera la académica Robin West respecto a las formas en que equivocadamente está asumiéndose el derecho constitucional, los derechos de la comunidad política se desvirtúan para obtener un exclusivo y privilegiado derecho a salir de ésta. En otras palabras, mediante una lectura hiperindividualista y sesgada a favor del liberalismo económico, se permite una especie de compra de acuerdo con el poder adquisitivo, del derecho a salir (a right to exit), es decir, se mantienen formas de aprovecharse de la comunidad política pero se justifica el evadir pertenecer a ella a través del derecho privado y de esta forma se justifica autoexcluirse de las responsabilidades hacia la polis. 

Esta cita del artículo en El País lo explica muy bien:

'La gated community es la negación de la ciudad, pero se convierte, junto a las favelas y los barrios pobres que inevitablemente las acompañan, en representación espacial de las características de la nueva sociedad y de su política de distinción o, en otros términos, de inclusión/exclusión. Pero la gated community, como de forma más discreta el círculo, el club o los impenetrables beau quartiers y de manera más ambigua y adornada los numerosos eco-barrios europeos, es algo más: es un estado de suspensión del orden jurídico-institucional del Estado al que pertenece; es lugar de nuevas y específicas formas de gobernanza construida ad hoc y aceptada en un pacto de mutuo acuerdo por sus habitantes; es Estado dentro del Estado.
Los aspectos jurídico-institucionales de la gated community son tan importantes como los físico-espaciales.'

9.3.14

Nuevo Blog: PensarUrbano

Anunciamos y celebramos desde aquí el nuevo blog PensarUrbano, creado y coordinado por nuestra amiga Mariana del Alba, radicada actualmente en Barcelona. El blog cuenta, además, con otros colaboradores que siguen la filosofía del blog:

"Filosofía de PensandoUrbano

El blog PensandoUrbano hace una invitación al pensamiento crítico sobre las tendencias urbanas actuales, su recorrido histórico y las innovaciones tecnológicas y sociales que se están llevando a cabo en diferentes partes del mundo. El punto de partida es el pensamiento crítico, donde veamos la verdad como invitación a la duda. Creemos en un urbanismo que invite a la sorpresa, que se esconda y nos haga pensarlo eterna y apasionadamente. El blog invita a ver y producir el urbanismo desde temas como: la ciudad, espacios públicos, perspectiva de género, sociología, antropología, historias de barrios, planificación territorial y urbana, diseño urbano, arquitectura, autogestión, sostenibilidad, literatura (incluyendo poesías de café), artes plásticas, música y todo lo que involucre nuestros sentidos como elementos esenciales en el conocimiento de la vida urbana, de la vida en la ciudad, de la vida acompañada de lo heterogéneo y diferente. Buscamos dar un espacio para crear las mejores bases para el conflicto, la ebullición y el encuentro de las ideas y las disidencias, queremos debate y sobretodo, deseamos generar un gran ruido, que el urbanismo sea un tema cotidiano, que se cuestione y se busquen respuestas racionales (y también irracionales). Así, pretendemos construir un espacio de reflexión, de lectura y escritura o cualquier representación que el cuerpo y la mente nos permita hacer. No nos limitamos a las letras, deseamos profundamente integrar elementos como intervenciones artísticas efímeras (o no tan efímeras), vídeos dehappenings, teatro callejero, música, dibujos, pinturas, fotografías y lo que nazca de cualquier mente inquieta que desee exponer sus cuestionamientos y sus formas de abarcar el tema del urbanismo. Bienvenidas y bienvenidos a este espacio, nuestro espacio."
¡Felicitaciones!. Las y los seguiremos.

3.5.13

Para un re-enfoque de la controversia sobre "Testigos de Jehová, beepers y un juez federal"

Que sean hoy los Testigos de Jehová los que quieren 'entrar' con pretensiones evangelizadoras, que fueran ayer los no-residentes de Ocean Park los que querían 'entrar' para 'usar las playas'; que de dónde sale el dinero pagar el beeper para 'entrar' cuando no hay 'guardia de seguridad' o mantener el portón abierto en ciertas horas del día, o que sea un Juez federal quien 'dicte la orden' para ejercer la 'libertad religiosa', son todos elementos o subincisos de otro fenómeno más importante, me parece: esa creciente incomodidad con la co-existencia, ese miedo e inseguridad avasallador y colonizador, esa angustia por la demarcación que ya no solo excluye sino que hace desaparecer  -ni siquiera reinventar- cualquier asomo de la otrora sociedad.   

(La foto es de Roberto Gargarella)
Algo de esto en esta entrevista a Zygmunt Bauman (colgada en Libros Colgados):

ZB: "La misma tendencia (la de cerrar los espacios) prevalece en todos los continentes. Se trata de otro intento desesperado de separarse de la vida incierta, desigual, difícil y caótica de “afuera”. Pero las vallas tienen dos lados. Dividen el espacio en un “adentro” y un “afuera”, pero el “adentro” para la gente que vive de un lado del cerco es el “afuera” para los que están del otro lado. Cercarse en una “comunidad cerrada” no puede sino significar también excluir a todos los demás de los lugares dignos, agradables y seguros, y encerrarlos en sus barrios pobres. En las grandes ciudades, el espacio se divide en “comunidades cerradas” (guetos voluntarios) y “barrios miserables” (guetos involuntarios). El resto de la población lleva una incómoda existencia entre esos dos extremos, soñando con acceder a los guetos voluntarios y temiendo caer en los involuntarios. 

-¿Por qué se cree que el mundo de hoy padece una inseguridad sin precedentes? ¿En otras eras se vivía con mayor seguridad?

ZB: Cada época y cada tipo de sociedad tiene sus propios problemas específicos y sus pesadillas, y crea sus propias estratagemas para manejar sus propios miedos y angustias. En nuestra época, la angustia aterradora y paralizante tiene sus raíces en la fluidez, la fragilidad y la inevitable incertidumbre de la posición y las perspectivas sociales. Por un lado, se proclama el libre acceso a todas las opciones imaginables (de ahí las depresiones y la autocondena: debo tener algún problema si no consigo lo que otros lograron); por otro lado, todo lo que ya se ganó y se obtuvo es nuestro “hasta nuevo aviso” y podría retirársenos y negársenos en cualquier momento. La angustia resultante permanecería con nosotros mientras la “liquidez” siga siendo la característica de la sociedad. Nuestros abuelos lucharon con valentía por la libertad. Parecemos cada vez más preocupados por nuestra seguridad personal... Todo indica que estamos dispuestos a entregar parte de la libertad que tanto costó a cambio de mayor seguridad. 

-Esto nos llevaría a otra paradoja. ¿Cómo maneja la sociedad moderna la falta de seguridad que ella misma produce?

ZB: Por medio de todo tipo de estratagemas, en su mayor parte a través de sustitutos. Uno de los más habituales es el desplazamiento/trasplante del terror a la globalización inaccesible, caótica, descontrolada e impredecible a sus productos: inmigrantes, refugiados, personas que piden asilo. Otro instrumento es el que proporcionan las llamadas “comunidades cerradas” fortificadas contra extraños, merodeadores y mendigos, si bien son incapaces de detener o desviar las fuerzas que son responsables del debilitamiento de nuestra autoestima y actitud social, que amenazan con destruir. En líneas más generales: los ardides más extendidos se reducen a la sustitución de preocupaciones sobre la seguridad del cuerpo y la propiedad por preocupaciones sobre la seguridad individual y colectiva sustentada o negada en términos sociales.

2.4.13

Dos veces 2 minutos (Londres)

Londres siempre me acoge. Me abrazan sus tonos, sus acentos. Aquí (me) pierdo y (me) recupero. Londres siempre distinta. Constante y diferente. Me acoge en mis yos; me permite reinventarme y desdoblarme. 

Sus sonidos y olores gozan del poder de cerrar mis párpados. Me acoge en su parsimonia, aún en instantes de alarma. 

Camino, no en ella sino con ella. Su temple me asienta. Me dice y la escucho. 

La grabo para siempre. Dos minutos por dos. Dos intérvalos distintos. Dos veces dos minutos de Londres, resistentes al olvido.

Aquí van. (31 de marzo de 2013).

Primeros Dos
http://efontaneztorres.opendrive.com/files/Nl8xMDI2Nzg5NF9yUVhBbF9mNzE3/Nota%20(1).m4a
Segundos Dos
http://efontaneztorres.opendrive.com/files/Nl8xMDI2Nzg5MV9xU25Zcl9lNTIz/Nota.m4a

29.1.13

Aparecer y actuar: Facebook, el mundo común y la acción

Pienso en voz alta. Leo y pienso una vez más en el porqué nos gusta tanto compartir en Facebook (al menos a mí). Recuerdo haber comentado con Miguel Rodríguez Casellas algunas de las razones por las que nos gustan los encuentros en Facebook. No estoy en las de juzgar ese espacio por sus limitaciones, sino en las de entenderlo como fenómeno o plataforma que nos provee un encuentro del que de otra forma --habría que reconocerlo-- careceríamos. 

¿Donde hoy día podemos, aún desde la distancia física, "aparecer" en un espacio común y "dejarnos ver"? En otros lugares tangibles, se dirá, claro. ¿Pero en qué otro lugar comparable, con tanta gente a la vez y en distinto tiempo-espacio, podemos hoy por hoy aparecer, proyectar(nos), opinar, recibir a los otros y a sus subjetividades? No se me hace fácil pensar en un equivalente que en tiempo pasado (pasado reciente) haya provisto para una plataforma de ágora tan amplia, y esto lo digo consciente de sus limitaciones, por supuesto.

Todo esto es más interesante aún si se piensa en las últimas "apariciones" en Facebook que aglutinan 'acción', lo que no puede ser sino en conjunto con los otros. Pienso en las acciones políticas en tanto comunidad, que se articulan todavía para propósitos muy concretos, pero que albergan ciertas premisas inarticuladas (o articuladas a veces) sobre cómo queremos vivir y qué principios parecen guiarnos: Boicot a La Comay, Todos somos Lola, No a la venta del aereopuerto, la denuncia de políticos que han hecho expresiones homofóbicas y racistas y otros asuntos de opinión pública. Aunque hay muchas otras que se nutren al momento y se han nutrido en el pasado de la vida en común que se da en Facebook, estas tres han sido las últimas, diría, de cierta cohesión y desenlace particular. 

Pero el punto no es hacer un análisis sociológico (sobre todo porque esto es solo una impresión), sino fijarnos en la posibilidad y las limitaciones de las plataformas de acción y encuentros en un posible mundo común. Incluso, vale la pena destacar cómo, a través de nuestros posts y 'shares' en Fb, así como mediante nuestras fotos y comentarios, nos presentamos a la comunidad y nos vestimos para ser entre los demás. ¿Dónde más hoy día podemos ser en esta dimensión, hoy, cuando los espacios se cierran, cuando parece todo estar en el ámbito de la individualidad y el consumo? 

La idea es que sea en múltiples sitios, pero sin duda, veo la plataforma de Fb como ese espacio de ágora que hace mucho tiempo se cerró y ha estado al borde de la muerte. Con ese espacio, veo que se asoma la idea de un nosotros, que por supuesto, presupone y exige equidad frente a los otros pero también la aceptación y celebración de un mundo de diferencias. Y por supuesto, la calidad de ese espacio con esto en mente es un tema en sí mismo y cómo esta calidad fomenta o destruye la posibilidad de acción.

Acabo de transcribir esta cita sobre la concepción de la acción, la vida política y las apariciones del ciudadano en sus concepciones en la Grecia antigua, compartidas por Hannah Arendt, y creo que sirven de punta para analizar un poco, cómo se traduce esto en lo que experimentamos a diario en Facebook. Hago la salvedad, estoy "pensando en voz alta". Aquí va:

"The conviction that only what appears and is seen by others acquires full reality and authentic meaning for man is at the basis of all Greek political life. The principal aim of the tyrant is to condemn men to their private household, which is to deprive them of the possibility of their humanity. ...Only where other were present, could a specifically human life begin. Only where one was noticed by others could he, by distinguishing himself, come into his own humanity. 

It is therefore not just political life and political experience in the narrow sense of the word, but human life and human experience as such that begin wherever the private household and ruling over it come to an end; the common world, seen by all others in its freely shining public life, that begins. ...What distinguishes kingship from polity and republic is not the relationship between rulers and subjects, and it is not even primarily the different relationship between citizens, that is, those who live and move together in a common world. The chief historical difference lies in the role of action itself plays in these different forms of public organization.

...

Action is the rallying point of the coming and staying together of heads of private households who have decided to leave behind their private concerns and who form a body politic as long as the enterprise lasts. What drives them together is the appetite for action that never can be satisfied by one man alone; for in distinction to laboring and fabricating, action is possible only where men join together and act in concert."

H. Arendt, "The Great Tradition: Ruling and Being Ruled", 74 Social Research, no. 4, pp. 946-947 (2007; 1953).

1.12.11

Chile: geografía y poder (Ciudadlab Chile)


Tráiler - CIUDADLAB Chile: Geografía y poder from CIUDADLAB on Vimeo.

Viernes 9 de diciembre 2011.
Laboratorio de Artes Binarios 1206 
Ave. Ponce de León: Segundo local a la izquierda después de pasar la Avenida Roberto H. Todd (Parada 18 - cerca del Museo de Arte Contemporáneo)


Luego de su regreso a la democracia en la última década del siglo pasado, Chile ha evidenciado un crecimiento en distintos quehaceres y la arquitectura ha sido parte de ello. Chile tuvo una intensa presencia en los medios en este pasado 2010 y ahora en el 2011, las inclemencias, negligencias y levantamientos le hicieron portada en el globo completo. Pero antes que eso Chile ha establecido un lugar firme en el tablero del panorama mundial, y la arquitectura y el proyecto de ciudad evidencian las preocupaciones, pero además los problemas, de un país que tiene una estrecha relación con su geografía física, pero a su vez política.

La exhibición intenta dar un vistazo general a cómo se infiltra, pero a la vez se invisibiliza, el poder en Chile. Un laboratorio de experimentación con el canon neoliberal desde hace ya cuatro décadas, las fisuras y contradicciones de este modelo cada vez quedan más evidenciados en el tablero de contiendas que es la ciudad. El resultado es un país que registra simultáneamente sus apegos y desarraigos a partir de un arreglo delicado entre geografía (contaminación, marginación, expansión y explotación) y el poder (político, económico y cultural).


Para esta investigación sobre las ciudades de Santiago, San Pedro de Atacama y Valparaíso en Chile colaboraron con CIUDADLAB: Edgardo Cádiz Rivera, Athos Castro Falcón, Lorena Matos Cardona, Josean Merced Domenech, Demi Pennock Rodríguez y Mariana Dolores Rivera.www.ciudadlab.com


5.9.11

Profanar los espacios, profanar el Derecho (Parte I)


Profanar los espacios, profanar el Derecho

No hay apenas espacios públicos para  el amor. Eduardo Lalo. (la tachadura es mía).


La casa está siempre y en cada momento, en el estado que le conviene. Michel Foucault

***
En aquella ocasión el Coronel de la Policía se acercó a mí. “Licenciada, me dijo, todo estará bien si los muchachos no rompen vitrinas ni se meten en las tiendas”. Mi respuesta fue sencilla: “Coronel, ¿cree usted que es a eso a lo que vienen?”. Me miró con sospecha. Yo, muy segura, inmediatamente pensé: “No Coronel, ellos no vienen a romper vitrinas, ellos vienen a profanar”.

Propongo el uso de una palabra: profanar. Solo mediante un acto de profanación, sostengo, puede atenderse con perspicacia la relación entre el espacio, el derecho y el poder. Solo mediante la profanación podremos conseguir los espacios que añoramos y que no tenemos para el amor, para lo político, para el ser. Pero profanar no es algo fácil, requiere, antes que todo, un proceso, incluyendo pasar revista de la definición de profanāre a la que nos referimos y dejar claro qué es eso que nos urge profanar.

No entendía el Coronel lo que para mí quedaba claro: que el acto de profanación de los y las estudiantes universitarios en Plaza las Américas era otro. Se trataba de (re)definir el espacio, de darle un uso distinto a aquel que le fue arrebatado al ubicarlo en el mundo de lo sagrado. Ocupar los pasillos del centro comercial más grande del país, profanándolo hacia un uso político que diera pie a su reclamo por la educación, tenía más de profanación que cualquier acto de romper los cristales o las vitrinas. La preocupación del Coronel quedó atendida y el acto de profanación -que le dio un nuevo uso aquello antes reservado para los dioses de lo que Walter Benjamin llamó, la religión capitalista- se consumó.

***
Profanar el espacio.
Hace unas semanas, planteaba la necesidad de espacios amables. Me preguntaba qué había pasado que los espacios, todos, se habían convertido o en espacios en que las reglas del juego eran la propiedad privada o en espacios cuya mano todopoderosa de las reglas del mercado gobernaba las subjetividades. Así, en lugar de ciudadanos políticos en los espacios, habíamos sufrido una metamorfosis kafkiana hacia una subjetividad del cliente escarabajo que hasta es capaz de añorar y rogar por espacios en que su subjetividad clientelar fuera posible. ¿Cómo lograr una reversión de ese estado de cosas? ¿Acaso la estrategia de conseguir como lugares-excepción las reservas, los santuarios, los corredores naturales, sirven para atajar la perversidad del avanzado estado de hiper-mercantilización del espacio? 


En esta entrada, que formará parte de una serie, abordaré la mirada que le hemos dado a la carencia de espacios que ya he llamado amables y plantearé que esa mirada que hemos adoptado activamente hace más de una década está agotada. Sugiero con urgencia y mediante una especie de herejía, apartarnos del eje de los espacios públicos, para visibilizar y profanar los espacios categorizados como privados e hiper-mercantilizados y, sobre todo, desactivar los aparatos (Agamben) o dispositivos (Foucault) que hacen posible este estado de cosas.

Lo segundo que haré será acentuar cómo el Derecho o lo jurídico, en tanto aparato del poder, nos aleja del objetivo anterior. Mediante su invisibilización y disimulo, la Ley, el Derecho, coloca los espacios privados en una zona de comfórt intocable, que nos mantiene ocupados con la defensa y propuesta de espacios públicos, cuando el verdadero asunto está en el universo de lo que antes era la excepción y ahora se ha convertido en la norma: la privatización de los espacios, no solo mediante el señorío propietario privado, sino además, mediante su mercantilización y su museificación. La excepción es ya la norma. Es en esa excepción de lo privado-mercantil donde nuestro ojo se debe posar, sin condiciones. Citando a Ana Lydia Vega: "Hay miradas que matan, dice el refrán. Y, ciertamente, hay miradas que salvan. Sola, cada una de ellas se basta para lograr un único objetivo: la detección del daño o el rescate de lo constructivo. El verdadero reto sería reunir ambas funciones en un mismo golpe de pupila. La capacidad para transformar la vida comienza precisamente ahí, en el ojo que penetra la opacidad de lo real para atisbar el asomo de lo posible.

¿Hacia dónde mirar?
Cuando tenía 22 años e hice mi entrada a la Escuela de Derecho, hice mi entrada también a una cantidad de espacios totalmente desconocidos para mí. Hasta entonces desconocía totalmente la existencia en nuestra isla de espacios metropolitanos como Garden Hills, Torrimar y otras urbanizaciones del área. Prácticamente no había visitado urbanizaciones con acceso controlado y mucho menos había visto casas de más de un piso con piscinas y áreas de recreo, cine, iglesia y escuela privada incluída, más impactante aún, con guardias de seguridad frente a cada una de las casas, no para allanarlas sino para protegerlas. Allí no vi carencia de espacios, ni carencia de seguridad, muchos menos carencia de 'areas de recreo' o 'espacios comunes' y de entretenimiento para quienes allí vivían. Creo que no era un Puerto Rico conocido por la mayoría de mis amigos y familiares. Allí no había un problema de espacios, sino una sobreabundancia, una que estaba segura que no era vista ni conocida por la mayoría del país. Esos espacios, invisibles hasta entonces, disimulados por la configuración de otros espacios sobrepoblados, decadentes y empobrecidos en el área metro y el no-tránsito por los mismos de la mayoría de la población, parecían inofensivos. También, eventualmente accedí a otros espacios, sobre todo luego como abogada. Estos últimos sí eran visibilizados por la prensa. Claro, eran espacios a los cuales también era muy difícil acceder y solo con la compañía adecuada y el propósito preciso se podía entrar. Barrios, residenciales, también tenían su configuración y código de entrada. Las dinámicas en estos últimos estarían más a menudo en los titulares de prensa o en reportajes especiales. La diferencia es que los primeros se miran muy poco, pocas veces son objeto de documentales o películas y la menor de las veces se 'estudian' como algo que merecería atención. Claro, decirlo así, puede incomodar bastante. 

Además, en ambos espacios se construía (se construyen) subjetividades mediante aparatos no tan distintos, pero con propósitos desiguales o, más bien, con resultados de subjetividades alternas que pocas o ninguna de las veces coinciden. Con el tiempo me di cuenta de la relación entre el afuera y el adentro entre esos espacios no es del todo desvinculada. Todos estos espacios caen en la categoría de espacios “privados” aunque no son tratados igualmente ni bajo la misma normativa. Pero ese es un tema complejo y que aquí no podré atender. Lo que sí es que para profanar los espacios -en la acepción Agambiana- tendríamos que visibilizarlos y visibilizar y hablar de sus múltiples subjetividades. Y es que hay que tener bien claro que algunos espacios, como el Derecho, obtienen su fuerza y presencia a través del disimulo: "la presencia de la ley consiste en su disimulación". 

Partiendo de la premisa de que esos espacios llamados privados se contraponen a los públicos, una sabe que la ciudad se ha convertido toda en pequeñas fracciones de espacios llamados privados. En esos espacios, solo sus propietarios o residentes están autorizados a ser y estar. El resto está excluido porque los propietarios pueden ejercer su capacidad de exclusión erga omnes. Pero, como veremos, lo que queda, ese otro universo espacial, también nos excluye. Nos excluye en tanto no actuemos ni seamos sujetos consumidores, para ser en esos espacios es imprescindible instalarse como sujetos cuyo único rango de acción es la lógica del mercado.

Así es que llegamos a añorar y a buscar los espacios públicos amables, esos que suponen el encuentro de aquellos que habitan la multiplicidad de espacios. Pero esos espacios, los amables, no existen porque, como dije, han sido privatizados de otra forma, mediante la lógica y subjetividad del mercado. La subjetivación de esos espacios es homogénea, en esos espacios somos clientes o simplemente no somos. De esta manera, hay dos tipos de espacios, que secularizados ambos, responden a la misma lógica y activan aparatos para el mismo tipo de subjetividad. Salir de esa subjetividad implica entonces enfrentarse y cuestionar el diseño político económico y el disimulo de la Ley que lo sustenta. 

Las respuestas que surgen a partir de una definición del problema como "la carencia de espacios públicos" dirigidas a la creación de nuevos espacios públicos para el uso de todos y todas, olvidan como mínimo dos cosas: que la carencia no es tal si una se fija en los espacios privados no visibilizados que YA cuentan con espacios para sus todos y todas; y que aún los espacios que sobran, como  parques, reservas, santuarios, corredores, surgen como excepción y no alteran la estructura, por lo que no hay encuentros ni sujetos políticos capaces de componer una esfera pública en el sentido habermasiano. En otras palabras, el problema, visto como la carencia de espacios públicos, se ha atendido mediante iniciativas para garantizar lugares que como excepción, permitan la posibilidad de un uso común, distinto, a aquél que constituye la norma (el espacio privado o de mercado), el que constituye el resto del universo espacial. Estas iniciativas son insuficientes.

Propongo un abordaje inverso: primero, posar la mirada sobre la no-excepción que justifica la excepción, es decir, atajar no la excepción sino la norma detrás de la excepción, porque como bien ha señalado Giorgio Agamben, hoy día la exceptio se ha convertido en el paradigma contemporáneo pero mediante ésta se da vida a la normatividad no cuestionada. Lo que digo es que no podemos seguir atendiendo el tema de la "falta de espacios públicos" como un tema de excepción o de carencia. Tendríamos que mirar y actuar no sobre la carencia sino sobre la sobreabundancia. Esto, por supuesto, va sobre las bases estructurales de nuestra sociedad y resultaría en demasiadas incomodidades, incluso para quienes plantean(mos) el tema de la falta de espacios públicos. Es la sobreabundancia del espacio consagrado a lo privado y a la lógica y subjetividad del mercado lo que habría que atajar. Como dice Zizek “no es lo mismo un café sin crema que un café sin leche”. Y es que importa eso que no se obtiene. Por eso, para atender estos problemas, no basta con posar la mirada sobre los lugares actuales de dominio público, sino pasar la cámara por esos espacios invisibilizados para fijarnos en ese fenómeno invisible, el espacio en que sobreabunda el parque, la piscina, el cine y el golf, pero solo para el consumo de unos pocos que no necesitan del espacio de todos y todas. Sería algo así como lo que la cineasta Lucrecia Martel visibiliza en sus películas (véase particularmente La Ciénaga). Se trata entonces, de enfocar no en el fenómeno de la desaparación de las playas, por dar un ejemplo, sino en el fenómeno de aquello que invisiblemente y tranquilamente pasa a sustituirla. 

Y con visibilizar esos espacios habría entonces que detectar, profanar y desactivar los aparatos* que permiten esa configuración, en otras palabras, tomar la propuesta de Agamben: "The problem of the profanation of apparatuses -that is to say, the restitution to common use of what has been captured and separated in them- is, for this reason, all the more urgent. But this problem cannot be properly raised as long as those who are concerned with it are unable to intervene in their own process of subjectification, any more than in their own apparatuses, in order to then bring to light the Ungovernable, which is the beginning and, at  the same time, the vanishing point of every politics." (G.A. What is an Apparatus?, 2009).

 ***
Profanar la consagración secular del mercado
En el mundo jurídico romano, nos cuenta Giorgio Agamben, aquello concebido como ‘sagrado’ era lo perteneciente a los dioses, por lo tanto se removía y se excluía del uso y comercio de los seres humanos. Como tal, estos bienes o espacios sagrados y que eran la excepción, no podían ser vendidos ni usufructuados. Se concebía entonces como un ‘sacrilegio’ aquel acto transgresor de lo reservado para los dioses. Consagrar era reservar un espacio fuera de la esfera del uso humano. Profanar, por el contrario, era devolverle la cosa al libre uso de los humanos. Para lograr el uso común por parte de los seres humanos de aquellos espacios excluidos y consagrados, había entonces que profanarlos, es decir, retomarlos para el uso cotidiano.

Pero hoy día lo consagrado no es la excepción si no la norma, y aquello que se consagra es precisamente lo que se explota por los señoríos propietarios y por el mercado, aquello que se ha consagrado es la propiedad privada y el uso mercantil que ha venido a tener un efecto avasallador y limitante sobre los espacios para el uso cotidiano, público y, sobre todo, político. Con este proceso, se crea además una subjetivización de los sujetos en esos espacios, mediante dispositivos o aparatos como el jurídico y como los discursos de la familia exitosa, entre otros. Por supuesto, lo antes consagrado a los dioses, hoy día se ha secularizado, pero la secularización, distinto a la profanación, no significó un acto de cuestionamiento del poder sino una sustitución de éste, del poder de la monarquía religiosa por una monarquía secular. Antes los dioses, ahora el mercado y la explotación propietaria del capital. Una profanación absoluta por el capitalismo como religión (tomando de Walter Benjamin) coincide entonces con una sacralización absoluta, aquella del consumo. El acto de consumir, vale decir, no admite el uso cotidiano, porque es un acto que presume la desaparición instantánea y más aún, presume la imposibilidad de un uso cotidiano. Las cosas se conviernten así en "means without ends". El consumo no tiene un fin ulterior, se basta a sí mismo. Como ejemplo, Agamben ofrece la museificación del mundo:

“The museification of the World is today an accomplished fact. One by one, the spiritual potentialities that defined people’s lives  -art, religion, philosophy, the idea of nature, even politics –have docilely withdrawn into the Museum. … In this sense, the Museum can coincide with an entire city (such as Evora and Venicem wich were declared World Heritage sites), a region (when it is declared a park or natural preserve), an even a Group of individuals (insofar as they represent a formo f life that has dissapeared). … everything today can become a Museum, because this term simply designates the exhibition of an imposibility of using, of dwelling, of experiencing." (Agamben, Profanations, p. 84.)

El uso común y cotidiano de los espacios se ha convertido entonces en la excepción, en una excepción imposible si se toma en cuenta lo avasallador que es el aparato del mercado en su poder de subjetivación. Para lograr retomar el uso de los espacios -y con él retomar una subjetivación de un sujeto político- no queda sino profanar, esto es, regresar al uso común y cotidiano aquello consagrado y reservado al dios mercado y des-subjetivar al sujeto como un todo cliente y propietario privado.


En otras palabras, el libre uso de los humanos se ha convertido en el libre uso desde la subjetividad única del mercado y la propiedad privada. Entonces, la excepción se vuelve la norma. Lo consagrado no es consagrado para unos pocos dioses, sino para unos pocos propietarios o en todo caso, para una mayoría que en lugar de sujetos pertenecientes a una polis, son clientes o sujetos del mercado. La ecuación antes excepcional de consagrar (afectar) para los dioses es hoy día el equivalente a la privatización-mercantilización de los espacios, dioses con el poder del libre uso de las cosas. La estrategia que se ha adoptado ante esto, promover el uso de santuarios, reservas, parques, como excepción, no es lo suficientemente política ni lo suficientemente cuestionadota de la estructura como para cuestionar la secularización que disimula el poder y el control de los usos y los espacios. Mediante la secularización de la propiedad privada y la subjetivación de los sujetos como entes mercantiles, el capitalismo ha hecho prácticamente imposible la profanación, es decir, la devolución de los espacios al uso cotidiano, común y político. Profanar, entonces, como bien dice Agamben, se ha convertido en un acto políticamente necesario. La profanación de lo improfanable es la tarea política de la próxima generación. 

Agamben apuesta a la posibilidad de profanar, aún bajo la religión capitalista. ¿Cuáles son las formas hoy en día de profanación? La propuesta de Agamben es la devolución de lo sagrado (hoy de libre explotación del dios mercado) al uso (cotidiano) de los seres humanos. El remedio entonces es la profanación de ese espacio que ha sido consagrado, entre otros aparatos, por el aparato jurídico (al que dedicaremos otra entrada).  Para esto hay tres formas: el contagio, el juego y la desactivación de los aparatos. El contagio, como lo que hicieron los estudiantes en Plaza las Américas, implica un contacto con aquello sagrado para darle un nuevo uso:

          “[O]ne of the simplest forms of profanations occurs through contact (contagione) turning the same sacrifice that effects and regulates the pasage of the victim to the divine sphere. …. The participants in the rite need only touch these organs for them to become profane and edible. There is a profane contagion, a touch that disenchants and returns to use what the sacred had separated and petrified”. (Agamben, 2010: 74).

Pero, profanar no es simplemente restituir el uso que se tenía antes de ser separado hacia lo económico, lo religioso o lo jurídico. Es más complejo. Se trata de buscarle un nuevo uso a aquello improfanable. ¿Cómo darle un nuevo uso a las cosas? ¿Cómo propiciar su potencial profanatorio.? Hay que resistir contra los aparatos discursivos e institucionales que han capturado los usos cotidianos y la subjetividad política. Profanar al sistema jurídico, por ejemplo, como aparato, y arrebatarle el uso que ha permitido de los espacios y la identidad de los sujetos. Para esto tendríamos que develar la relación entre el Derecho y los espacios y desactivarlo como aparato, jugar con él, es una opción. Ya nos lo decía Walter Benjamin: "One day humanity will play with law just as children play with disused objects, not in order to restore them to their canonical use but to free them from it for good. What is found after the law is not a more proper and original used value that precedes the law, but a new use that is born only after it. And use, which has been contaminated by law, must also be freed from its own value. This liberation is the task of study, or of play. And this studious play is the passage that allows us to arrive at that justice that one of Benjamin's posthumous fragments defines as a state of the world in which the world appears as a good that absolutely cannot be appropriated or made juridical (Benjamin, 1992, 41)." Esto es, habría que además, activar la profanación desde otras dos estrategias: el juego con lo sagrado y la profanación de los aparatos que lo permiten. A eso nos referiremos en otra ocasión.

***
*Sobre el tema de los aparatos en la sociedad capitalista Agamben acota: "It would probably be wrong to define the extreme phase of capitalism development in which we live as a masive accumulation and proliferation of apparatuses. It is clear that ever since Homo sapiens first appeared, there have been apparatuses; but we could say that today there is not a single instant in which the life of individuals is not modeled, contaminated, or controlled by some apparatus. In that way, then, can we confront this situation, what strategy must we follow in our every day hand-to-hand struggle with apparatuses? What we are looking for is neither simply to destroy them nor, as some naively suggest, to use them in the correct way." (Agamben, What is an Apparatus?, página 15).

26.7.11

Lugares públicos amables

He pensado en los espacios. En esos lugares públicos "tan amables" (como les llama un muy querido amigo), en que una puede leer, tomarse un café, trabajar los pensamientos, pulir las ideas, estirar el cuerpo, conversar con los demás en un tono bajo y moderado, y ver alguna(s) exhibición(es). Generalmente, se llaman bibliotecas con salas de lectura. Son espacios para eso, para leer y pensar, usar referencias, libros raros, colecciones.

Y sí, son espacios amables. Son espacios amables porque el razonamiento que prevalece no es el del mercado, porque el trato no es el de un cliente sino el de un ciudadano, porque hay encuentros agradables y respetuosos con los otros, muchos otros; porque la gente conversa con civilidad en salas comunes de estar, y está atenta a no incomodar ni interrumpir a los demás; porque los temas de conversación no son los chismes de la vida íntima de la gente o el cómo andan vestidos los transeúntes y hay muchos mejores temas que tocar; porque la gente se trata amablemente al compartir lo que tiene, sobre todo, su conocimiento. Son espacios amables porque no cobran por cada paso que das, sino que se complacen de que ocupes y quieras ocupar el espacio con el resto. Y, quizás lo más importante, son espacios que son vistos como necesarios y hasta imprescindibles porque para estas sociedades que los concibieron, que los atesoran y que todavía los tienen, pasar las horas leyendo, pensando y desarrollando ideas es algo valorado y estimado, más allá de algo "productivo".

Llevo prácticamente un mes fuera de la isla en que vivo, y en las ciudades en que he estado, he tenido el privilegio de disfrutar intensamente de esos espacios-lugares públicos amables en los que he podido llevar a cabo todas estas actividades e incluso me han dado 'pases' de entrada con vigencia de 3 años (¡¡!!) a pesar de no ser residente de allí. Cuanto daría por esos espacios a mi regreso. Cuanto los añoraré.  

He pensando mucho en esos espacios y me digo: ¿cómo es que en nuestro país el Borders, ruidoso, hiper-comercializado, desorganizado, hiper-sobre-estimado y sobre-valorizado, se convirtió en el lugar a defender, a añorar?. ¿qué pasó con nuestros 'lugares amables"? ¿por qué nuestros mejores referentes son el Starbucks y el Borders? Me pregunto: ¿cuándo, qué y cómo pasó que nuestro foco de atención, nuestra mejor aspiración, se normalizó en ese modelo, se concentró en la mercancía y renunciamos al espacio y a lo que conlleva esta amabilidad de la que hablo. ¿O es que nuestros lugares públicos amables salieron del panorama o nunca estuvieron en nuestro marco de referencia?; ¿es que dejaron de ser o acaso nunca fueron nuestra aspiración?. 

Yo todavía apuesto a lugares públicos amables. No se trata solo de la mercancía. El espacio importa. No Borders. No Starbucks.  La apuesta es a lugares en que se pueda ser y asumir una identidad que no sea la de cliente. Yo voto por esos lugares de amabilidad. 

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