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29.9.09

columna editorial: el Derecho al techo

29-SEPTIEMBRE-2009 | 
EDITORIAL DE EL NUEVO DÍA


Un inmenso reto la vivienda social

Es lógico pensar que un gran número de familias, perjudicadas de modo directo o indirecto por la reciente ola de despidos, se vean afectadas en un renglón básico, la vivienda, por lo que el Gobierno está llamado a prepararse para enfrentar ese sensitivo reto social.


La situación que ha reportado El Nuevo Día, acerca de las filas que se forman en la madrugada frente a los portones del Departamento de la Vivienda, refleja como ninguna otra imagen la extrema gravedad que reviste este asunto.


El hecho de que en las oficinas de la Administración de Vivienda Pública (AVP) haya un letrero donde se advierte que para las solicitudes nuevas sólo se atenderá a las diez primeras personas en la fila, añade tensión y obliga a algunas mujeres, jefas de familia, prácticamente a pernoctar con sus hijos en la calle, ante el temor de que, de no hacerlo de esta manera, no serán atendidas.


La demanda por vivienda pública o subsidiada ya es muy alta, y todo indica que se va a disparar en los próximos meses. De hecho, según los propios estimados del Departamento de la Vivienda, hay más de 7,000 personas en lista de espera para obtener un apartamento en un residencial público, y casi 14,000 tratando de acogerse a los beneficios del llamado Plan 8. El jueves pasado, Vivienda Pública admitía que, para enfrentar esa marejada de solicitudes, sólo tenía cinco apartamentos en residenciales públicos y 251 unidades para el Plan 8. Con esos números exiguos, ni un nuevo milagro de los panes y los peces podría proveer alivio.


En un país donde, tan pronto como el mes que viene, muchos padres de familia se verán desempleados, imposibilitados de cumplir con los plazos de una hipoteca o con el pago de la renta de la casa, es de suponer que las solicitudes se dupliquen o tripliquen.


Son poco más de 68,500 las unidades de vivienda comprendidas en los residenciales públicos del País, un número que, si se asume con realismo el empobrecimiento de la clase media y el reacomodo social que se vislumbra, queda muy por debajo de las expectativas.


Las familias necesitan techo. No queremos ni pensar que, a los graves trastornos sociales que acarrea el desempleo y la falta de oportunidades, puede sumarse un número indeterminado de personas que literalmente se verán viviendo en la calle.


Es una posibilidad que podría parecernos remota en el Puerto Rico moderno, pero que no podemos descartar.


En los paquetes de ayuda que ofrece el Gobierno a los empleados que son cesanteados, habría que añadir algún tipo de orientación y facilidades para que, llegado el momento, puedan ser atendidos en Vivienda. Es un departamento al que hay que ponerle las pilas de manera urgente.


Deben agilizarse los trámites en Vivienda Pública, pero también hay que repensar la construcción acelerada de hogares de bajo costo para suplir la avalancha de solicitudes.


No es algo que nos podamos permitir que se proyecte a largo plazo, pues es un problema que crece y del que quizás lo peor está a la vuelta de la esquina.


8.8.09

Sin Hogar, Sin Lugar

Este año académico lo comenzamos con excelentes noticias para el Programa Pro Bono. Tenemos por delante una agenda prometedora que pronto daremos a conocer y que incluye dos nuevos proyectos pro bono, sobre los que daremos más detalles más adelante, pero por lo pronto anuncio que a iniciativa de dos estudiantes (!!!), Mayte Bayolo y Tzeitel Andino, que acaban de pasar a segundo año, se creó el proyecto pro bono Sin Hogar, Sin Lugar. Este proyecto, que estará bajo la mentoría del profesor William Vázquez, atenderá la problemática de las personas sin hogar, que cada vez van en aumento en nuestro país. 

Para que tengan una idea, el Senado de Puerto Rico convocó recientemente a una comisión de expertos y organizaciones que trabajan con las personas sin hogar, como el proyecto Iniciativa Comunitaria, bajo la dirección del doctor Vargas Bidot. Iniciativa Comunitaria (IC) estima que en Puerto Rico hay de 28,000 a 30,000 personas sin hogar. IC tiene un programa de cerca de 10,000 participantes en intercambio de jeringuillas en solo 26 comunidades de tres municipios: Carolina, San Juan y Loiza. Las dimensiones del problema son terribles y es necesario atajarlo desde múltiples perspectivas.

En los Estados Unidos varios grupos también atienen el problema, mediante no solo iniciativas individuales para la provisión temporera de necesidades básicas sino además, con esfuerzos dirigidos a atender el problema de raiz y a hacer cambios en la política pública para facilitar su atención y prevenir la violencia, los peligros y daños que estas personas sufren como consecuencia de estar en la calle sin lugar y como consecuencia de prejuicios profundos y hasta crímenes de odio. Un número de estados están pasando legislación para atender el creciente número de crímenes contra las personas sin hogar. 

El NYT informa hoy que para el próximo octubre Maryland se convertirá en el primer estado en ampliar la definición de "crímenes de odio" para penalizar severamente estos actos. Otros cinco estados ya se encaminan en esa dirección. Un informe de la National Coalition for the Homeless,  que se dará a conocer este fin de semana, destaca un aumento considerable en los ataques violentos a personas sin hogar, sobre todo por parte de adolescentes. 

Lo cierto es que a medida que la desigualdad aumenta en nuestras sociedades, aumenta el problema y sus dimensiones, y la falta de humanismo y los prejuicios se profundizan.

Desde el Programa Pro Bono esperamos aportar nuestro grano de arena para como mínimo, junto a otros y otras, poner este tema en la agenda pública como un tema prioritario y colaborar en los esfuerzos para atenderlo, ya sea mediante la atención directa a las necesidades legales que puedan tener algunos de estos grupos o contribuyendo a la creación de una política pública responsable y sensible hacia un problema que lejos de ser un problema de individuos es un problema de dimensiones sociales y estructurales.

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