Mostrando las entradas con la etiqueta espacio público. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta espacio público. Mostrar todas las entradas

11.10.15

Convocatoria: CUERPO POLÍTICO: Una invitación a a(r)mar y desa(r)mar el rompecabezas de la democracia

Desde Derecho al Derecho les invitamos a participar en esta convocatoria-actividad interdisciplinaria. ¡Participen y compartan!


CUERPO POLÍTICO: Una invitación a a(r)mar y desa(r)mar el rompecabezas de la democracia se presentará a partir del lunes, 9 de noviembre de 2015 en la Escuela de Derecho de la UPR-RP, como parte de las iniciativas del blog derechoalderecho.

Convocamos a contribuir a toda persona interesada en reflexionar sobre cómo construimos nuestros cuerpos y el espacio público en interacción con el contexto político, jurídico, económico y cultural; y visibilizar instancias en las que se ensayan prácticas o ideas de otro mundo posible para la democracia y diversidad. Buscamos activar consciencia de nuestra intervención en y con el mundo, para potenciar acciones transformadoras hacia la libertad.

Tod+ participante podrá someter hasta tres fotografías (1-3). Cada fotografía debe estar titulada y acompañada por un texto de aproximadamente cincuenta (50) palabras. ...Más detalles: http://derechoalderecho.org/…/abre-convocatoria-de-fotogra…/

1.2.15

Urbanizaciones de lujo cerradas: el derecho (de acuerdo con la capacidad adquisitiva) a salirse del régimen jurídico

A propósito del fenómeno de las llamadas "gated communities" o urbanizaciones de lujo cerradas comparto este artículo del periódico El País (gracias Luis José Torres Ascencio) que describe muy bien algunos de los retos de esta modalidad, que es no meramente urbana sino también jurídico-política. Para el caso de Puerto Rico, véase la reciente opinión del Tribunal Supremo de Puerto Rico sobre éstas, Watchtower Bible and Tract Society v. Municipio de Dorado, 2014 TSPR 138 (2014). 

Se trata, como hemos dicho en otros momentos, de una forma particular de excepción al Estado, una forma de escapar a las responsabilidades con el resto de la sociedad, a la reciprocidad y al régimen jurídico-político que en tantas otras circunstancias les sirve a un grupo social para proteger su patrimonio, el mismo que le permite la autoexclusión del cumplimiento con el estado de derecho. 

Como dijera la académica Robin West respecto a las formas en que equivocadamente está asumiéndose el derecho constitucional, los derechos de la comunidad política se desvirtúan para obtener un exclusivo y privilegiado derecho a salir de ésta. En otras palabras, mediante una lectura hiperindividualista y sesgada a favor del liberalismo económico, se permite una especie de compra de acuerdo con el poder adquisitivo, del derecho a salir (a right to exit), es decir, se mantienen formas de aprovecharse de la comunidad política pero se justifica el evadir pertenecer a ella a través del derecho privado y de esta forma se justifica autoexcluirse de las responsabilidades hacia la polis. 

Esta cita del artículo en El País lo explica muy bien:

'La gated community es la negación de la ciudad, pero se convierte, junto a las favelas y los barrios pobres que inevitablemente las acompañan, en representación espacial de las características de la nueva sociedad y de su política de distinción o, en otros términos, de inclusión/exclusión. Pero la gated community, como de forma más discreta el círculo, el club o los impenetrables beau quartiers y de manera más ambigua y adornada los numerosos eco-barrios europeos, es algo más: es un estado de suspensión del orden jurídico-institucional del Estado al que pertenece; es lugar de nuevas y específicas formas de gobernanza construida ad hoc y aceptada en un pacto de mutuo acuerdo por sus habitantes; es Estado dentro del Estado.
Los aspectos jurídico-institucionales de la gated community son tan importantes como los físico-espaciales.'

11.9.14

Nuevo libro: Ambiguedad y Derecho: ensayos de crítica jurídica (Érika Fontánez Torres)

Ya puedes pedir tu ejemplar de "Ambigüedad y Derecho: Ensayos de Crítica Jurídica" de Érika Fontánez Torres en la librería de tu preferencia. Ya está disponible para la venta. (Editora Educación Emergente; Edición de Beatriz Llenín Figueroa). 

Además, el próximo jueves 18 a las 12pm, en la Escuela de Derecho de la UPR, tendremos un conversatorio informal sobre los temas del libro. Para más información de esta actividad presione aquí.

El Catedrático Efrén Rivera Ramos, expone lo siguiente sobre el libro: 

"La profesora Érika Fontánez Torres recoge en este libro un conjunto de valiosas reflexiones críticas sobre el quehacer jurídico en general y sobre su propio quehacer como operadora, académica e intelectual del Derecho.  Se plantea pensar el Derecho a través del lente de las diversas perspectivas desde las cuales se ha enfrentado al fenómeno jurídico durante más de una década.  A cada paso muestra las conexiones entre el análisis teórico, que domina con destreza, y las múltiples experiencias históricas que le sirven de sustento:  la lucha contra la presencia de la Marina en Vieques, los rescates de terreno, las huelgas estudiantiles, las controversias ambientales y muchas otras.  La reflexión se desenvuelve acompañada de un andamiaje teórico sólido que no solo le sirve de sostén, sino que se va transformando a cada paso hasta adquirir perfiles propios.  La autora se nutre de las principales corrientes de la teoría social contemporánea así como de los planteamientos del movimiento de Estudios Jurídicos Críticos y las perspectivas feministas sobre el derecho.  En todo momento aflora el convencimiento de que el derecho está atravesado por  paradojas, contradicciones y ambigüedades que exigen una continua  reflexión crítica sobre sus posibilidades y limitaciones.  La autora, pues, se sitúa con plena conciencia ante el quehacer académico y profesional en el que ha empeñado su vida e invita a sus lectores a realizar similar ejercicio.  Su libro constituye una contribución sustancial a la literatura jurídica puertorriqueña que habrá de conversar con soltura en ámbitos más extendidos."

9.3.14

Nuevo Blog: PensarUrbano

Anunciamos y celebramos desde aquí el nuevo blog PensarUrbano, creado y coordinado por nuestra amiga Mariana del Alba, radicada actualmente en Barcelona. El blog cuenta, además, con otros colaboradores que siguen la filosofía del blog:

"Filosofía de PensandoUrbano

El blog PensandoUrbano hace una invitación al pensamiento crítico sobre las tendencias urbanas actuales, su recorrido histórico y las innovaciones tecnológicas y sociales que se están llevando a cabo en diferentes partes del mundo. El punto de partida es el pensamiento crítico, donde veamos la verdad como invitación a la duda. Creemos en un urbanismo que invite a la sorpresa, que se esconda y nos haga pensarlo eterna y apasionadamente. El blog invita a ver y producir el urbanismo desde temas como: la ciudad, espacios públicos, perspectiva de género, sociología, antropología, historias de barrios, planificación territorial y urbana, diseño urbano, arquitectura, autogestión, sostenibilidad, literatura (incluyendo poesías de café), artes plásticas, música y todo lo que involucre nuestros sentidos como elementos esenciales en el conocimiento de la vida urbana, de la vida en la ciudad, de la vida acompañada de lo heterogéneo y diferente. Buscamos dar un espacio para crear las mejores bases para el conflicto, la ebullición y el encuentro de las ideas y las disidencias, queremos debate y sobretodo, deseamos generar un gran ruido, que el urbanismo sea un tema cotidiano, que se cuestione y se busquen respuestas racionales (y también irracionales). Así, pretendemos construir un espacio de reflexión, de lectura y escritura o cualquier representación que el cuerpo y la mente nos permita hacer. No nos limitamos a las letras, deseamos profundamente integrar elementos como intervenciones artísticas efímeras (o no tan efímeras), vídeos dehappenings, teatro callejero, música, dibujos, pinturas, fotografías y lo que nazca de cualquier mente inquieta que desee exponer sus cuestionamientos y sus formas de abarcar el tema del urbanismo. Bienvenidas y bienvenidos a este espacio, nuestro espacio."
¡Felicitaciones!. Las y los seguiremos.

28.4.13

Bureaucratization of public life, progress and the power to act- (1969) (...) (2013)


“[t]he greater the bureaucratization of public life, the greater will be the attraction of violence. In a fully developed bureaucracy there is nobody left with whom one could argue, to whom one could present grievances, on whom the pressures of power could be exerted. Bureaucracy is the form of government in which everybody is deprived of political freedom, of the power to act; for the rule by Nobody is not no-rule, and where all are equally powerless we have a tyranny without a tyrant. The crucial feature in the students’ rebellions around the world is that they are directed everywhere against the ruling bureaucracy. This explains, what at first glance seems so disturbing, that the rebellions in the East demand precisely those freedoms of speech and thought that the young rebels in the West say they despise as irrelevant. Huge party machines have succeeded everywhere to overrule the voice of the citizens, even in countries where freedom of speech and association is still intact. 

The dissenters and resisters in the East demand free speech and thought as the preliminary conditions for political action; the rebels in the West live under conditions where these preliminarics no longer open the channels for action, for the meaningful exercise of freedom. The transformation of government into administration, of republics into bureaucracies, and the disastrous shrinkage of the public realm that went with it, have a long and complicated history throughout the modern age; and this process has been considerably accelerated for the last hundred years through the rise of party bureaucracies.

What makes man a political being is his faculty to act. It enables him to get together with his peers, to act in concert, and to reach out for goals and enterprises which would never enter his mind, let alone the desires of his heart, had he not been given this gift—to embark upon something new. All the properties of creativity ascribed to life in manifestations of violence and power actually belong to the faculty of action. And I think it can be shown that no other human ability has suffered to such an extent by the Progress of the modern age.

For progress, as we have come to understand it, means growth, the relentless process of more and more, of bigger and bigger. The bigger a country becomes in population, in objects, and in possessions, the greater will be the need for administration and with it, the anonymous power of the administrators. Pavel Kohout, the Czech author, writing in the heyday of the Czech experiment with freedom, defined a “free citizen” as a “Citizen-Co-ruler.” He meant nothing else but the “participatory democracy” of which we have heard so much in recent years in the West. Kohout added that what the world, as it is today, stands in greatest need of may well be “a new example” if “the next thousand years are not to become an era of supercivilized monkeys.”” 

H. Arendt, A Special Supplement: Reflections on Violence, FEBRUARY 27, 1969 • VOLUME 12, NUMBER 4, pp. 22-23. 

2.4.13

Dos veces 2 minutos (Londres)

Londres siempre me acoge. Me abrazan sus tonos, sus acentos. Aquí (me) pierdo y (me) recupero. Londres siempre distinta. Constante y diferente. Me acoge en mis yos; me permite reinventarme y desdoblarme. 

Sus sonidos y olores gozan del poder de cerrar mis párpados. Me acoge en su parsimonia, aún en instantes de alarma. 

Camino, no en ella sino con ella. Su temple me asienta. Me dice y la escucho. 

La grabo para siempre. Dos minutos por dos. Dos intérvalos distintos. Dos veces dos minutos de Londres, resistentes al olvido.

Aquí van. (31 de marzo de 2013).

Primeros Dos
http://efontaneztorres.opendrive.com/files/Nl8xMDI2Nzg5NF9yUVhBbF9mNzE3/Nota%20(1).m4a
Segundos Dos
http://efontaneztorres.opendrive.com/files/Nl8xMDI2Nzg5MV9xU25Zcl9lNTIz/Nota.m4a

29.1.13

Aparecer y actuar: Facebook, el mundo común y la acción

Pienso en voz alta. Leo y pienso una vez más en el porqué nos gusta tanto compartir en Facebook (al menos a mí). Recuerdo haber comentado con Miguel Rodríguez Casellas algunas de las razones por las que nos gustan los encuentros en Facebook. No estoy en las de juzgar ese espacio por sus limitaciones, sino en las de entenderlo como fenómeno o plataforma que nos provee un encuentro del que de otra forma --habría que reconocerlo-- careceríamos. 

¿Donde hoy día podemos, aún desde la distancia física, "aparecer" en un espacio común y "dejarnos ver"? En otros lugares tangibles, se dirá, claro. ¿Pero en qué otro lugar comparable, con tanta gente a la vez y en distinto tiempo-espacio, podemos hoy por hoy aparecer, proyectar(nos), opinar, recibir a los otros y a sus subjetividades? No se me hace fácil pensar en un equivalente que en tiempo pasado (pasado reciente) haya provisto para una plataforma de ágora tan amplia, y esto lo digo consciente de sus limitaciones, por supuesto.

Todo esto es más interesante aún si se piensa en las últimas "apariciones" en Facebook que aglutinan 'acción', lo que no puede ser sino en conjunto con los otros. Pienso en las acciones políticas en tanto comunidad, que se articulan todavía para propósitos muy concretos, pero que albergan ciertas premisas inarticuladas (o articuladas a veces) sobre cómo queremos vivir y qué principios parecen guiarnos: Boicot a La Comay, Todos somos Lola, No a la venta del aereopuerto, la denuncia de políticos que han hecho expresiones homofóbicas y racistas y otros asuntos de opinión pública. Aunque hay muchas otras que se nutren al momento y se han nutrido en el pasado de la vida en común que se da en Facebook, estas tres han sido las últimas, diría, de cierta cohesión y desenlace particular. 

Pero el punto no es hacer un análisis sociológico (sobre todo porque esto es solo una impresión), sino fijarnos en la posibilidad y las limitaciones de las plataformas de acción y encuentros en un posible mundo común. Incluso, vale la pena destacar cómo, a través de nuestros posts y 'shares' en Fb, así como mediante nuestras fotos y comentarios, nos presentamos a la comunidad y nos vestimos para ser entre los demás. ¿Dónde más hoy día podemos ser en esta dimensión, hoy, cuando los espacios se cierran, cuando parece todo estar en el ámbito de la individualidad y el consumo? 

La idea es que sea en múltiples sitios, pero sin duda, veo la plataforma de Fb como ese espacio de ágora que hace mucho tiempo se cerró y ha estado al borde de la muerte. Con ese espacio, veo que se asoma la idea de un nosotros, que por supuesto, presupone y exige equidad frente a los otros pero también la aceptación y celebración de un mundo de diferencias. Y por supuesto, la calidad de ese espacio con esto en mente es un tema en sí mismo y cómo esta calidad fomenta o destruye la posibilidad de acción.

Acabo de transcribir esta cita sobre la concepción de la acción, la vida política y las apariciones del ciudadano en sus concepciones en la Grecia antigua, compartidas por Hannah Arendt, y creo que sirven de punta para analizar un poco, cómo se traduce esto en lo que experimentamos a diario en Facebook. Hago la salvedad, estoy "pensando en voz alta". Aquí va:

"The conviction that only what appears and is seen by others acquires full reality and authentic meaning for man is at the basis of all Greek political life. The principal aim of the tyrant is to condemn men to their private household, which is to deprive them of the possibility of their humanity. ...Only where other were present, could a specifically human life begin. Only where one was noticed by others could he, by distinguishing himself, come into his own humanity. 

It is therefore not just political life and political experience in the narrow sense of the word, but human life and human experience as such that begin wherever the private household and ruling over it come to an end; the common world, seen by all others in its freely shining public life, that begins. ...What distinguishes kingship from polity and republic is not the relationship between rulers and subjects, and it is not even primarily the different relationship between citizens, that is, those who live and move together in a common world. The chief historical difference lies in the role of action itself plays in these different forms of public organization.

...

Action is the rallying point of the coming and staying together of heads of private households who have decided to leave behind their private concerns and who form a body politic as long as the enterprise lasts. What drives them together is the appetite for action that never can be satisfied by one man alone; for in distinction to laboring and fabricating, action is possible only where men join together and act in concert."

H. Arendt, "The Great Tradition: Ruling and Being Ruled", 74 Social Research, no. 4, pp. 946-947 (2007; 1953).

8.12.12

The venture into the public realm (H. Arendt)


Gaus:

Permit me a last question. In a tribute to Jaspers you said: “Humanity is never acquired in solitude, and never by giving one’s work to the public. It can be achieved only by one who has thrown his life and his person into ‘the venture into the public realm’”. This ‘venture into the public realm’ -which is a quotation from Jaspers- what does it mean for Hannah Arendt?.

Arendt:

The venture into the public realm seems clear to me. One exposes oneself to the light of the public, as a person. Although I am of the opinion that one must not appear and act in public self-consciously, still I know that in every action the person is expressed as in no other human activity. Speaking is also a form of action. That is one venture. The other is: we start something. We weave our strand into a network of relations. What comes of it we never know. We’ve all been taught to say: Lord forgive them, for they not know what they do. That is true of all action. Quite simply and concretely true, because one cannot know. That is what is meant by a venture. And now I would say that this venture is only possible when there is trust in people. A trust –which is difficult to formulate but fundamental—in what is human in all people. Otherwise such a venture could not be made.” (1964).

Hannah Arendt, Essays in Understanding (1994), pp. 22-23.

21.10.12

Regalos para un mundo en común


Marzo 2011: Un árbol pequeñito, hecho de páginas de un libro, aparece en una mesa en la Biblioteca Escocesa de Poesía. Diminutos pajaritos de papel cuelgan de las hojas del árbol, hecho de las letras y páginas del poema ‘A trace of Wings’ de Edwin Morgan. Nadie sabe cómo llegó allí. Nadie sabe cuándo ni quién lo colocó allí. Solo tenía una pequeña nota que decía:

“It started with your name @byleaveswe live and became a tree… we know that a library is so much more than a building full of books… a book is so much more than pages full of words… This is for you in support of books, libraries, words and ideas…”

Apenas comenzaba el misterio.

Junio 2011: Tres meses más tarde en la Biblioteca Nacional de Escocia, justo cuando en el debate público se discutían los recortes al presupuesto de todas las bibliotecas públicas en el Reino Unido, surgió una nueva aparición. Un tocadiscos y un ataúd, hechos escultura de papel del libro de Ian Rankin Exit Music (2007) y de la edición del siglo 19 de The Casquet of Literature. ¿Irán la música y las palabras hacia la oscuridad?. En esta ocasión la misteriosa escultura de papel tenía una nota que decía: “…& against their exit”.

Junio
Julio
Agosto
Noviembre ....

Continuaron apareciendo los misteriosos regalos, hechos de libros y temas relativos a la literatura, el arte, el cine y todos con la misma nota: “in support of books, libraries, words and ideas…”

Temas inspirados por Les Miserables, de Victor Hugo, citas de Francis Coppola, poemas de Edwin Morgan, El extraño caso de Dr. Jekill and Mr. Hyde, de Stevenson. Aparecieron sorpresivamente en lugares como la Casa del Cine en Edimburgo, el Festival Internacional del Libro de Edimburgo, el Museo Nacional de Escocia y el Museo de los Escritores.  Los libros, las palabras y las ideas de otros, de ella y nuestros, transformados en más de una cosa. Eso dice la artista:

“In making sculptures from books I saw a pale shadow of the wonder that is reading, where black marks can become scientific theories, romantic poems…gruesome stories. This raises the question ‘does a book on being read remain a book?’ And so I chose to transform the books into other things…” The Artist.


Las misteriosas esculturas de papel han llamado la atención de todo el mundo literario y han hecho visible esos lugares amables que hoy por hoy se encuentran en peligro por ser lugares de encuentro que no responden a razones del mercado. La o el artista es completamente anónimo(a), deja mensajes y contesta preguntas anónimamente. Su impulso para producir obras de arte no es el beneficio de la tan sobre-estimada propiedad intelectual. La artista se comunica con su mundo inmediato y nos hace comunicarnos entre nosotros sobre la importancia de los lugares, los libros, las palabras y las ideas. Eso basta. 



No puedo dejar de pensar en las pequeñas esculturas, en su significado, en las palabras del artista. Fui a verlas ayer (19.oct.2012), aprovechando que las reunieron en una sola exhibición. De más está decir que la exhibición fue gratuita. GIFTED to the City of words and ideas, es el nombre de la exhibición. Diez piezas. A todas las piezas, la artista le colocaba la misma nota en que identificaba la diminuta escultura como “a gift”. Un regalo, una donación. Me encontré allí con mucha otra gente que admiraba la delicadeza del trabajo, la genialidad de la hazaña y la sensación de que la o el artista (pienso y la nombro más como mujer por la caligrafía de sus notas, pero a fin de cuentas eso no es importante) nos hace parte de una comunidad, nos empuja a encontrarnos y a ver el valor de ese encuentro, de esas pasiones comunes, por las palabras, las letras, las ideas. Su intervención, sin asumir una identidad que reclame propiedad alguna por su trabajo, solo responde a entrar a un mundo en común que la conforma y nos conforma. Estar allí, en presencia de esos regalos fue esperanzador, fue sentirme otra vez parte de un mundo y no una individua en continua búsqueda de un espacio en el cual encajar, sino yo misma en tanto un lugar en común.

Al final, dejé plasmado un mensaje en el libro de firmas. Agradecí a esa anónima artista por hacernos parte de un mundo común, por crearlo, por recordarnos el fin en sí mismo que tienen los libros, las bibliotecas, las palabras, las ideas.

Un reportaje de la BBC sobre el fenómeno:

 

5.9.11

Profanar los espacios, profanar el Derecho (Parte I)


Profanar los espacios, profanar el Derecho

No hay apenas espacios públicos para  el amor. Eduardo Lalo. (la tachadura es mía).


La casa está siempre y en cada momento, en el estado que le conviene. Michel Foucault

***
En aquella ocasión el Coronel de la Policía se acercó a mí. “Licenciada, me dijo, todo estará bien si los muchachos no rompen vitrinas ni se meten en las tiendas”. Mi respuesta fue sencilla: “Coronel, ¿cree usted que es a eso a lo que vienen?”. Me miró con sospecha. Yo, muy segura, inmediatamente pensé: “No Coronel, ellos no vienen a romper vitrinas, ellos vienen a profanar”.

Propongo el uso de una palabra: profanar. Solo mediante un acto de profanación, sostengo, puede atenderse con perspicacia la relación entre el espacio, el derecho y el poder. Solo mediante la profanación podremos conseguir los espacios que añoramos y que no tenemos para el amor, para lo político, para el ser. Pero profanar no es algo fácil, requiere, antes que todo, un proceso, incluyendo pasar revista de la definición de profanāre a la que nos referimos y dejar claro qué es eso que nos urge profanar.

No entendía el Coronel lo que para mí quedaba claro: que el acto de profanación de los y las estudiantes universitarios en Plaza las Américas era otro. Se trataba de (re)definir el espacio, de darle un uso distinto a aquel que le fue arrebatado al ubicarlo en el mundo de lo sagrado. Ocupar los pasillos del centro comercial más grande del país, profanándolo hacia un uso político que diera pie a su reclamo por la educación, tenía más de profanación que cualquier acto de romper los cristales o las vitrinas. La preocupación del Coronel quedó atendida y el acto de profanación -que le dio un nuevo uso aquello antes reservado para los dioses de lo que Walter Benjamin llamó, la religión capitalista- se consumó.

***
Profanar el espacio.
Hace unas semanas, planteaba la necesidad de espacios amables. Me preguntaba qué había pasado que los espacios, todos, se habían convertido o en espacios en que las reglas del juego eran la propiedad privada o en espacios cuya mano todopoderosa de las reglas del mercado gobernaba las subjetividades. Así, en lugar de ciudadanos políticos en los espacios, habíamos sufrido una metamorfosis kafkiana hacia una subjetividad del cliente escarabajo que hasta es capaz de añorar y rogar por espacios en que su subjetividad clientelar fuera posible. ¿Cómo lograr una reversión de ese estado de cosas? ¿Acaso la estrategia de conseguir como lugares-excepción las reservas, los santuarios, los corredores naturales, sirven para atajar la perversidad del avanzado estado de hiper-mercantilización del espacio? 


En esta entrada, que formará parte de una serie, abordaré la mirada que le hemos dado a la carencia de espacios que ya he llamado amables y plantearé que esa mirada que hemos adoptado activamente hace más de una década está agotada. Sugiero con urgencia y mediante una especie de herejía, apartarnos del eje de los espacios públicos, para visibilizar y profanar los espacios categorizados como privados e hiper-mercantilizados y, sobre todo, desactivar los aparatos (Agamben) o dispositivos (Foucault) que hacen posible este estado de cosas.

Lo segundo que haré será acentuar cómo el Derecho o lo jurídico, en tanto aparato del poder, nos aleja del objetivo anterior. Mediante su invisibilización y disimulo, la Ley, el Derecho, coloca los espacios privados en una zona de comfórt intocable, que nos mantiene ocupados con la defensa y propuesta de espacios públicos, cuando el verdadero asunto está en el universo de lo que antes era la excepción y ahora se ha convertido en la norma: la privatización de los espacios, no solo mediante el señorío propietario privado, sino además, mediante su mercantilización y su museificación. La excepción es ya la norma. Es en esa excepción de lo privado-mercantil donde nuestro ojo se debe posar, sin condiciones. Citando a Ana Lydia Vega: "Hay miradas que matan, dice el refrán. Y, ciertamente, hay miradas que salvan. Sola, cada una de ellas se basta para lograr un único objetivo: la detección del daño o el rescate de lo constructivo. El verdadero reto sería reunir ambas funciones en un mismo golpe de pupila. La capacidad para transformar la vida comienza precisamente ahí, en el ojo que penetra la opacidad de lo real para atisbar el asomo de lo posible.

¿Hacia dónde mirar?
Cuando tenía 22 años e hice mi entrada a la Escuela de Derecho, hice mi entrada también a una cantidad de espacios totalmente desconocidos para mí. Hasta entonces desconocía totalmente la existencia en nuestra isla de espacios metropolitanos como Garden Hills, Torrimar y otras urbanizaciones del área. Prácticamente no había visitado urbanizaciones con acceso controlado y mucho menos había visto casas de más de un piso con piscinas y áreas de recreo, cine, iglesia y escuela privada incluída, más impactante aún, con guardias de seguridad frente a cada una de las casas, no para allanarlas sino para protegerlas. Allí no vi carencia de espacios, ni carencia de seguridad, muchos menos carencia de 'areas de recreo' o 'espacios comunes' y de entretenimiento para quienes allí vivían. Creo que no era un Puerto Rico conocido por la mayoría de mis amigos y familiares. Allí no había un problema de espacios, sino una sobreabundancia, una que estaba segura que no era vista ni conocida por la mayoría del país. Esos espacios, invisibles hasta entonces, disimulados por la configuración de otros espacios sobrepoblados, decadentes y empobrecidos en el área metro y el no-tránsito por los mismos de la mayoría de la población, parecían inofensivos. También, eventualmente accedí a otros espacios, sobre todo luego como abogada. Estos últimos sí eran visibilizados por la prensa. Claro, eran espacios a los cuales también era muy difícil acceder y solo con la compañía adecuada y el propósito preciso se podía entrar. Barrios, residenciales, también tenían su configuración y código de entrada. Las dinámicas en estos últimos estarían más a menudo en los titulares de prensa o en reportajes especiales. La diferencia es que los primeros se miran muy poco, pocas veces son objeto de documentales o películas y la menor de las veces se 'estudian' como algo que merecería atención. Claro, decirlo así, puede incomodar bastante. 

Además, en ambos espacios se construía (se construyen) subjetividades mediante aparatos no tan distintos, pero con propósitos desiguales o, más bien, con resultados de subjetividades alternas que pocas o ninguna de las veces coinciden. Con el tiempo me di cuenta de la relación entre el afuera y el adentro entre esos espacios no es del todo desvinculada. Todos estos espacios caen en la categoría de espacios “privados” aunque no son tratados igualmente ni bajo la misma normativa. Pero ese es un tema complejo y que aquí no podré atender. Lo que sí es que para profanar los espacios -en la acepción Agambiana- tendríamos que visibilizarlos y visibilizar y hablar de sus múltiples subjetividades. Y es que hay que tener bien claro que algunos espacios, como el Derecho, obtienen su fuerza y presencia a través del disimulo: "la presencia de la ley consiste en su disimulación". 

Partiendo de la premisa de que esos espacios llamados privados se contraponen a los públicos, una sabe que la ciudad se ha convertido toda en pequeñas fracciones de espacios llamados privados. En esos espacios, solo sus propietarios o residentes están autorizados a ser y estar. El resto está excluido porque los propietarios pueden ejercer su capacidad de exclusión erga omnes. Pero, como veremos, lo que queda, ese otro universo espacial, también nos excluye. Nos excluye en tanto no actuemos ni seamos sujetos consumidores, para ser en esos espacios es imprescindible instalarse como sujetos cuyo único rango de acción es la lógica del mercado.

Así es que llegamos a añorar y a buscar los espacios públicos amables, esos que suponen el encuentro de aquellos que habitan la multiplicidad de espacios. Pero esos espacios, los amables, no existen porque, como dije, han sido privatizados de otra forma, mediante la lógica y subjetividad del mercado. La subjetivación de esos espacios es homogénea, en esos espacios somos clientes o simplemente no somos. De esta manera, hay dos tipos de espacios, que secularizados ambos, responden a la misma lógica y activan aparatos para el mismo tipo de subjetividad. Salir de esa subjetividad implica entonces enfrentarse y cuestionar el diseño político económico y el disimulo de la Ley que lo sustenta. 

Las respuestas que surgen a partir de una definición del problema como "la carencia de espacios públicos" dirigidas a la creación de nuevos espacios públicos para el uso de todos y todas, olvidan como mínimo dos cosas: que la carencia no es tal si una se fija en los espacios privados no visibilizados que YA cuentan con espacios para sus todos y todas; y que aún los espacios que sobran, como  parques, reservas, santuarios, corredores, surgen como excepción y no alteran la estructura, por lo que no hay encuentros ni sujetos políticos capaces de componer una esfera pública en el sentido habermasiano. En otras palabras, el problema, visto como la carencia de espacios públicos, se ha atendido mediante iniciativas para garantizar lugares que como excepción, permitan la posibilidad de un uso común, distinto, a aquél que constituye la norma (el espacio privado o de mercado), el que constituye el resto del universo espacial. Estas iniciativas son insuficientes.

Propongo un abordaje inverso: primero, posar la mirada sobre la no-excepción que justifica la excepción, es decir, atajar no la excepción sino la norma detrás de la excepción, porque como bien ha señalado Giorgio Agamben, hoy día la exceptio se ha convertido en el paradigma contemporáneo pero mediante ésta se da vida a la normatividad no cuestionada. Lo que digo es que no podemos seguir atendiendo el tema de la "falta de espacios públicos" como un tema de excepción o de carencia. Tendríamos que mirar y actuar no sobre la carencia sino sobre la sobreabundancia. Esto, por supuesto, va sobre las bases estructurales de nuestra sociedad y resultaría en demasiadas incomodidades, incluso para quienes plantean(mos) el tema de la falta de espacios públicos. Es la sobreabundancia del espacio consagrado a lo privado y a la lógica y subjetividad del mercado lo que habría que atajar. Como dice Zizek “no es lo mismo un café sin crema que un café sin leche”. Y es que importa eso que no se obtiene. Por eso, para atender estos problemas, no basta con posar la mirada sobre los lugares actuales de dominio público, sino pasar la cámara por esos espacios invisibilizados para fijarnos en ese fenómeno invisible, el espacio en que sobreabunda el parque, la piscina, el cine y el golf, pero solo para el consumo de unos pocos que no necesitan del espacio de todos y todas. Sería algo así como lo que la cineasta Lucrecia Martel visibiliza en sus películas (véase particularmente La Ciénaga). Se trata entonces, de enfocar no en el fenómeno de la desaparación de las playas, por dar un ejemplo, sino en el fenómeno de aquello que invisiblemente y tranquilamente pasa a sustituirla. 

Y con visibilizar esos espacios habría entonces que detectar, profanar y desactivar los aparatos* que permiten esa configuración, en otras palabras, tomar la propuesta de Agamben: "The problem of the profanation of apparatuses -that is to say, the restitution to common use of what has been captured and separated in them- is, for this reason, all the more urgent. But this problem cannot be properly raised as long as those who are concerned with it are unable to intervene in their own process of subjectification, any more than in their own apparatuses, in order to then bring to light the Ungovernable, which is the beginning and, at  the same time, the vanishing point of every politics." (G.A. What is an Apparatus?, 2009).

 ***
Profanar la consagración secular del mercado
En el mundo jurídico romano, nos cuenta Giorgio Agamben, aquello concebido como ‘sagrado’ era lo perteneciente a los dioses, por lo tanto se removía y se excluía del uso y comercio de los seres humanos. Como tal, estos bienes o espacios sagrados y que eran la excepción, no podían ser vendidos ni usufructuados. Se concebía entonces como un ‘sacrilegio’ aquel acto transgresor de lo reservado para los dioses. Consagrar era reservar un espacio fuera de la esfera del uso humano. Profanar, por el contrario, era devolverle la cosa al libre uso de los humanos. Para lograr el uso común por parte de los seres humanos de aquellos espacios excluidos y consagrados, había entonces que profanarlos, es decir, retomarlos para el uso cotidiano.

Pero hoy día lo consagrado no es la excepción si no la norma, y aquello que se consagra es precisamente lo que se explota por los señoríos propietarios y por el mercado, aquello que se ha consagrado es la propiedad privada y el uso mercantil que ha venido a tener un efecto avasallador y limitante sobre los espacios para el uso cotidiano, público y, sobre todo, político. Con este proceso, se crea además una subjetivización de los sujetos en esos espacios, mediante dispositivos o aparatos como el jurídico y como los discursos de la familia exitosa, entre otros. Por supuesto, lo antes consagrado a los dioses, hoy día se ha secularizado, pero la secularización, distinto a la profanación, no significó un acto de cuestionamiento del poder sino una sustitución de éste, del poder de la monarquía religiosa por una monarquía secular. Antes los dioses, ahora el mercado y la explotación propietaria del capital. Una profanación absoluta por el capitalismo como religión (tomando de Walter Benjamin) coincide entonces con una sacralización absoluta, aquella del consumo. El acto de consumir, vale decir, no admite el uso cotidiano, porque es un acto que presume la desaparición instantánea y más aún, presume la imposibilidad de un uso cotidiano. Las cosas se conviernten así en "means without ends". El consumo no tiene un fin ulterior, se basta a sí mismo. Como ejemplo, Agamben ofrece la museificación del mundo:

“The museification of the World is today an accomplished fact. One by one, the spiritual potentialities that defined people’s lives  -art, religion, philosophy, the idea of nature, even politics –have docilely withdrawn into the Museum. … In this sense, the Museum can coincide with an entire city (such as Evora and Venicem wich were declared World Heritage sites), a region (when it is declared a park or natural preserve), an even a Group of individuals (insofar as they represent a formo f life that has dissapeared). … everything today can become a Museum, because this term simply designates the exhibition of an imposibility of using, of dwelling, of experiencing." (Agamben, Profanations, p. 84.)

El uso común y cotidiano de los espacios se ha convertido entonces en la excepción, en una excepción imposible si se toma en cuenta lo avasallador que es el aparato del mercado en su poder de subjetivación. Para lograr retomar el uso de los espacios -y con él retomar una subjetivación de un sujeto político- no queda sino profanar, esto es, regresar al uso común y cotidiano aquello consagrado y reservado al dios mercado y des-subjetivar al sujeto como un todo cliente y propietario privado.


En otras palabras, el libre uso de los humanos se ha convertido en el libre uso desde la subjetividad única del mercado y la propiedad privada. Entonces, la excepción se vuelve la norma. Lo consagrado no es consagrado para unos pocos dioses, sino para unos pocos propietarios o en todo caso, para una mayoría que en lugar de sujetos pertenecientes a una polis, son clientes o sujetos del mercado. La ecuación antes excepcional de consagrar (afectar) para los dioses es hoy día el equivalente a la privatización-mercantilización de los espacios, dioses con el poder del libre uso de las cosas. La estrategia que se ha adoptado ante esto, promover el uso de santuarios, reservas, parques, como excepción, no es lo suficientemente política ni lo suficientemente cuestionadota de la estructura como para cuestionar la secularización que disimula el poder y el control de los usos y los espacios. Mediante la secularización de la propiedad privada y la subjetivación de los sujetos como entes mercantiles, el capitalismo ha hecho prácticamente imposible la profanación, es decir, la devolución de los espacios al uso cotidiano, común y político. Profanar, entonces, como bien dice Agamben, se ha convertido en un acto políticamente necesario. La profanación de lo improfanable es la tarea política de la próxima generación. 

Agamben apuesta a la posibilidad de profanar, aún bajo la religión capitalista. ¿Cuáles son las formas hoy en día de profanación? La propuesta de Agamben es la devolución de lo sagrado (hoy de libre explotación del dios mercado) al uso (cotidiano) de los seres humanos. El remedio entonces es la profanación de ese espacio que ha sido consagrado, entre otros aparatos, por el aparato jurídico (al que dedicaremos otra entrada).  Para esto hay tres formas: el contagio, el juego y la desactivación de los aparatos. El contagio, como lo que hicieron los estudiantes en Plaza las Américas, implica un contacto con aquello sagrado para darle un nuevo uso:

          “[O]ne of the simplest forms of profanations occurs through contact (contagione) turning the same sacrifice that effects and regulates the pasage of the victim to the divine sphere. …. The participants in the rite need only touch these organs for them to become profane and edible. There is a profane contagion, a touch that disenchants and returns to use what the sacred had separated and petrified”. (Agamben, 2010: 74).

Pero, profanar no es simplemente restituir el uso que se tenía antes de ser separado hacia lo económico, lo religioso o lo jurídico. Es más complejo. Se trata de buscarle un nuevo uso a aquello improfanable. ¿Cómo darle un nuevo uso a las cosas? ¿Cómo propiciar su potencial profanatorio.? Hay que resistir contra los aparatos discursivos e institucionales que han capturado los usos cotidianos y la subjetividad política. Profanar al sistema jurídico, por ejemplo, como aparato, y arrebatarle el uso que ha permitido de los espacios y la identidad de los sujetos. Para esto tendríamos que develar la relación entre el Derecho y los espacios y desactivarlo como aparato, jugar con él, es una opción. Ya nos lo decía Walter Benjamin: "One day humanity will play with law just as children play with disused objects, not in order to restore them to their canonical use but to free them from it for good. What is found after the law is not a more proper and original used value that precedes the law, but a new use that is born only after it. And use, which has been contaminated by law, must also be freed from its own value. This liberation is the task of study, or of play. And this studious play is the passage that allows us to arrive at that justice that one of Benjamin's posthumous fragments defines as a state of the world in which the world appears as a good that absolutely cannot be appropriated or made juridical (Benjamin, 1992, 41)." Esto es, habría que además, activar la profanación desde otras dos estrategias: el juego con lo sagrado y la profanación de los aparatos que lo permiten. A eso nos referiremos en otra ocasión.

***
*Sobre el tema de los aparatos en la sociedad capitalista Agamben acota: "It would probably be wrong to define the extreme phase of capitalism development in which we live as a masive accumulation and proliferation of apparatuses. It is clear that ever since Homo sapiens first appeared, there have been apparatuses; but we could say that today there is not a single instant in which the life of individuals is not modeled, contaminated, or controlled by some apparatus. In that way, then, can we confront this situation, what strategy must we follow in our every day hand-to-hand struggle with apparatuses? What we are looking for is neither simply to destroy them nor, as some naively suggest, to use them in the correct way." (Agamben, What is an Apparatus?, página 15).

5.8.11

Sobre la (costumbre) de "orar" en actividades oficiales

"To be sure, citizens in a robust democracy should expect to hear all manner of things that they do not like. But the First Amendment teaches that religious faith stands on a different footing from other forms of speech and observance. Because religious belief is so intimate and so central to our being, government advancement and effective endorsement of one faith carries a particular sting for citizens who hold devoutly to another."
...

"As our nation becomes more diverse, so also will our faiths. To plant sectarian prayers at the heart of local government is a prescription for religious discord. In churches, homes, and private settings beyond number, citizens practice diverse faiths that lift and nurture both personal and civic life. But in their public pursuits, Americans respect the manifold beliefs of fellow citizens by abjuring sectarianism and embracing more inclusive themes. That the Board and religious leaders in Forsyth County hold steadfast to their faith is certainly no cause for condemnation. But where prayer in public fora is concerned, the deep beliefs of the speaker afford only more reason to respect the profound convictions of the listener."

Joyner v. Forsyth County, US Fec Court 4th Cir, July 29, 2011
http://pacer.ca4.uscourts.gov/opinion.pdf/101232.P.pdf

(gracias a HM por la cita).

26.7.11

Lugares públicos amables

He pensado en los espacios. En esos lugares públicos "tan amables" (como les llama un muy querido amigo), en que una puede leer, tomarse un café, trabajar los pensamientos, pulir las ideas, estirar el cuerpo, conversar con los demás en un tono bajo y moderado, y ver alguna(s) exhibición(es). Generalmente, se llaman bibliotecas con salas de lectura. Son espacios para eso, para leer y pensar, usar referencias, libros raros, colecciones.

Y sí, son espacios amables. Son espacios amables porque el razonamiento que prevalece no es el del mercado, porque el trato no es el de un cliente sino el de un ciudadano, porque hay encuentros agradables y respetuosos con los otros, muchos otros; porque la gente conversa con civilidad en salas comunes de estar, y está atenta a no incomodar ni interrumpir a los demás; porque los temas de conversación no son los chismes de la vida íntima de la gente o el cómo andan vestidos los transeúntes y hay muchos mejores temas que tocar; porque la gente se trata amablemente al compartir lo que tiene, sobre todo, su conocimiento. Son espacios amables porque no cobran por cada paso que das, sino que se complacen de que ocupes y quieras ocupar el espacio con el resto. Y, quizás lo más importante, son espacios que son vistos como necesarios y hasta imprescindibles porque para estas sociedades que los concibieron, que los atesoran y que todavía los tienen, pasar las horas leyendo, pensando y desarrollando ideas es algo valorado y estimado, más allá de algo "productivo".

Llevo prácticamente un mes fuera de la isla en que vivo, y en las ciudades en que he estado, he tenido el privilegio de disfrutar intensamente de esos espacios-lugares públicos amables en los que he podido llevar a cabo todas estas actividades e incluso me han dado 'pases' de entrada con vigencia de 3 años (¡¡!!) a pesar de no ser residente de allí. Cuanto daría por esos espacios a mi regreso. Cuanto los añoraré.  

He pensando mucho en esos espacios y me digo: ¿cómo es que en nuestro país el Borders, ruidoso, hiper-comercializado, desorganizado, hiper-sobre-estimado y sobre-valorizado, se convirtió en el lugar a defender, a añorar?. ¿qué pasó con nuestros 'lugares amables"? ¿por qué nuestros mejores referentes son el Starbucks y el Borders? Me pregunto: ¿cuándo, qué y cómo pasó que nuestro foco de atención, nuestra mejor aspiración, se normalizó en ese modelo, se concentró en la mercancía y renunciamos al espacio y a lo que conlleva esta amabilidad de la que hablo. ¿O es que nuestros lugares públicos amables salieron del panorama o nunca estuvieron en nuestro marco de referencia?; ¿es que dejaron de ser o acaso nunca fueron nuestra aspiración?. 

Yo todavía apuesto a lugares públicos amables. No se trata solo de la mercancía. El espacio importa. No Borders. No Starbucks.  La apuesta es a lugares en que se pueda ser y asumir una identidad que no sea la de cliente. Yo voto por esos lugares de amabilidad. 

poder, espacio y ambiente's Fan Box