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20.10.15

¿Se nos va el agua de las manos? (invita ANDA)






























La Asociación Nacional de Derecho Ambiental, Capítulo Estudiantil presenta,
HABLEMOS DEL AGUA:SERIE DE CHARLAS EN BÚSQUEDA DE LA OPTIMIZACIÓN SUSTENTABLE DEL RECURSO AGUA EN PUERTO RICO

Desde hace años el acceso y manejo del recurso agua no ha dejado de ser una preocupación para la sociedad puertorriqueña. Ante este panorama y debido a las sequías que aún nos aquejan, el Capítulo Estudiantil de la Asociación Nacional de Derecho Ambiental llevará a cabo una serie de conversatorios titulados Hablemos del Agua.​ Partiendo de la premisa que el agua es un derecho humano, buscamos investigar sobre el manejo institucional, social y político de este recurso en Puerto Rico y cómo el mismo se podría, de ser necesario, optimizar sustentablemente. 

Hablemos del Agua servirá como parte de nuestra metodología investigativa, para reflexionar junto a especialistas en el tema y desde perspectivas interdisciplinarias, qué alternativas se pueden plantear desde y hacia el derecho y la justicia ambiental. No tan solo buscamos llevar al debate público el tema del manejo y conservación del agua en Puerto Rico, sino integrar las discusiones en nuestra agenda formativa para provocar un cambio social, que alerte sobre los problemas ambientales, para que surjan propuestas a tono con el uso sostenible y a la par con el acceso universal a este recurso.

Comencemos.

¿Se nos va el agua de las manos?
Aspectos administrativos de los recursos de agua en Puerto Rico.


Lunes, 26 de octubre de 2015 a las 6:00 p.m
Salón L­1 Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico Panelistas invitados Juan Rosario y José (Tato) Rivera Santana

https://www.facebook.com/ANDA.Estudiantil?ref=hl anda.capituloestudiantil@gmail.com 

14.2.15

Haydeé Colón: un ejemplo para poner el Derecho en contexto

Con mucho pesar recibimos hoy la noticia de que la líder comunitaria Haydeé Colón falleció anoche. Desde aquí celebramos su vida, su gesta y su voz. Haydee ha sido una de las voces más valiosas que sin ambages siempre denunció las injusticias ambientales, las fallas del derecho y de los procesos administrativos, la política en contra de la participación ciudadana, las componendas de los sectores poderosos en contra de comunidades y grupos más vulnerables y las desigualdades en el acceso de la ciudadanía para hacer valer sus derechos. 

Su acción ciudadana fue incansable, siempre dispuesta a representar a su comunidad y a la de otros y otras, dando apoyo, denunciando, exigiendo el mejor derecho y acceso a la educación -defendiendo las escuelas-, compareciendo a vistas públicas y siempre dispuesta a compartir sus experiencias para que otros y otras se activaran en la exigencia de una democracia participativa. Haydee fue una guerrera en defensa de la participación ciudadana amplia y a ella le debemos en el mundo del derecho buenos precedentes y excelentes huellas en el proceso de abrir puertas para la ciudadanía en los procesos de intervención a favor del interés público.

Tuve el privilegio de conocer a Haydee, de compartir con ella y de contar con su presencia en diversas actividades, su generosidad me permitió entrevistarla para dejar para la posteridad sus perspectivas sobre el derecho, sobre el sistema judicial y sobre el Derecho Administrativo. Su quehacer dejó jurisprudencia tanto en el Tribunal Supremo como en las salas de recursos extraordinarios y, sobre todo, abrió puertas en las agencias como el Departamento de Recursos Naturales y la Junta de Planificación. Su día a día de activismo nos permitía acercarnos a lo que yo llamo el Derecho en Contexto, así que fue un gran ejemplo visible para aquellos y aquellas que buscamos que el derecho sirva de instrumento para lograr mayores instancias de justicia. 

Haydee nunca dijo que no a una invitación a la Universidad de Puerto Rico para compartir con los y las estudiantes y con la comunidad universitaria lo que es poner el Derecho en contexto y pudimos visitarla varias veces a Caimito y a otros escenarios para conocer de primera mano cómo el sistema jurídico pone trabas a un desarrollo y una calidad de vida digna para su comunidad. 

Desde aquí le rindo homenaje a esta mujer tan valiosa para el país, a esa voz que no solo nos deja su gesta y su ímpetu, sino también el convencimiento de que la justicia hay que buscarla y crearla día a día y con tesón. Ella fue ejemplo. Sigamos en su nombre.

Comparto varios fragmentos de entrevistas y conversaciones que tuve con Haydee en diferentes momentos y sobre procesos administrativos en los que participó en defensa del medioambiente. Haydee, firme como siempre, decía lo que tenía que decir. 

Incluyo un fragmento de un artículo publicado en la Revista Jurídica en el 2006 en el que expongo parte de una entrevista que le hicimos a Haydee, entre otros líderes comunitarios, para que nos narraran sus perspectivas sobre el derecho, lo jurídico, los procesos administrativos y judiciales y los jueces y juezas; y otro en que la entrevista giró en torno al tema de la participación ciudadana y que se publicó en la Revista del Colegio de Abogados y Abogadas. También comparto un fragmento de Ambigüedad y Derecho, que recoge la lucha de Haydee Colón y la Comisión de Ciudadanos al Rescate de Caimito para salvaguardar la Quebrada Chiclana. Por ambas entrevistas le estaré siempre agradecida, por todo lo que aprendí de ella. 
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En Primera Jornada Ambiental 2006: Una experiencia Académica y de Acceso a la Justicia, 75 Rev. Jur. UPR 465 (2006). 

"Sobre el sistema legal, la líder comunitaria Haydeé Colón no dejó dudas de que percibe una carencia absoluta de legitimidad que inclina la balanza a favor de ciertos sectores. Ésta se refirió a dos sistemas constitucionales “paralelos”: una "constitución paralela", exclusiva para los “poderosos y los adinerados”, titulada "Sálvese quien pueda". 

Señaló: "Es como si de momento alguien dijera, quítale la alfombra a esa comunidad porque quiero las tierras donde están. El marco legal te protege contra eso, pero esa otra constitución no". Haydée Colón mencionó que es muy difícil para las agencias gubernamentales como el Departamento de la Familia, Educación y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, encargadas del desarrollo social del país, enfrentarse a otras agencias a las cuales llamó “pulpos” , tales como la Junta de Planificación y la Administración de Reglamentos y Permisos (ARPE). Según dijo “en una comunidad valoran las cuerdas, no la gente. Si se valorara la gente, se les otorgaba salud, educación, servicios a la comunidad”. 

En cuanto al mismo tema abordado por Haydée Colón, sobre la legitimidad de las agencias de gobierno y la rama judicial, el ingeniero Figueroa coincidió con ella y señaló como ejemplo que “desarrolladores poderosos” tienen acceso fácil al poder gubernamental y son donantes políticos: 

Ahora mismo hay desarrolladores en la comisión que evalúa el desempeño de los jueces. Los jueces los nombran y los confirman políticos cuyas campañas son pagadas por los desarrolladores, porque la única industria local que hay es la de la construcción- destrucción, y ésa le paga a los políticos. Por lo tanto, tú no puedes desconectar el sistema judicial de los políticos porque nacen de ahí."

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En El derecho a participar: normas, estudios de caso y notas para una concreción, 68 Rev. Col. Abog. 631-680 (Número 4) :

"La Comisión presentó nuevos argumentos ante el Oficial Examinador para que se descartaran las guías debido a que éstas permitían entubar la quebrada. En cuanto al remedio técnico más apropiado, como veremos, el sistema, no empece los principios que garantizan la participación ciudadana, descansa en la figura mítica del experto. Vale reproducir una cita de Haydeé Colón en las vistas públicas en la que explica las razones que la llevan a participar aún cuando no tiene acceso a “los técnicos”: 

Y a cuenta de qué los ciudadanos, posiblemente no tenemos acceso a los foros y a los técnicos que ellos [tienen], pero tenemos acceso a la lógica y tenemos acceso a ver el comportamiento de las aguas y de la naturaleza. Por eso entendemos que estas guías no cumplen con los deberes ministeriales que le corresponde dirigir al Departamento de Recursos Naturales. 

Finalmente, el 10 de julio de 2002, el Tribunal Supremo de Puerto Rico emitió una sentencia en la que ordenaron al DRNA un asunto fundamental: darle audiencia pública a la Comisión para evaluar las Guías y presentar sus defensas contra cualquier irregularidad en el proceso. El Tribunal expidió el mandamus para que el DRNA resolviera de “manera final el asunto de la quebrada” y advirtió que el DRNA debía “darle la oportunidad a la Comisión de Ciudadanos a evaluar las Guías y presentar sus comentarios” y que “cualquier procedimiento que se realice sin la participación de la Comisión de Ciudadanos no prevalecerá” (énfasis suplido). La vista se celebró el 31 de octubre de 2002. Comparecieron a la vista la Comisión, AH, el abogado representante del interés público y dos interventores adicionales (aquí identificados como HA y CP) y varios peritos ingenieros y geólogos. Sobre el proceso de las vistas Haydeé Colón nos señaló: 

Hay momentos en el país donde el representante político tiene poder. Ya no. Ya no. Ya estos intereses se han insertado en las agencias de tal manera que, que neutralizan toda la participación de la ciudadanía. ...Yo me acuerdo siempre una vez que yo llegué al Departamento de Recursos Naturales, saliendo de una vista. Éramos como diez o doce, eh, este nos avisan que tenemos esa vista y vamos para allá y cuando llegamos allá, estaba el Departamento de Recursos Naturales como con tres o cuatro abogados y estaba AH Development con los abogados de Fiddler[2] y ellos eran como, entre todos eran como diez. Y nosotros éramos más, pero entonces me dijeron que yo podía entrar y ellos se tenían que quedar afuera. 

… 

Indagamos en los fundamentos que le dieron para excluirlos del proceso y se nos contestó que los abogados de la otra parte habían expresado que a ellos no se les podía dar participación porque “están emocionales”. Sobre las vistas públicas, Haydeé Colón también señala: 

Entonces empezaron las vistas públicas. En las vistas públicas, ya la licenciada Jéssica Rodríguez, habíamos quedado en que nosotros íbamos a participar como ciudadanos porque también el proceso nos ayudaba a crecer. Este no es el caso donde tú se lo dejas al abogado y que el abogado se encargue y no me digas nada y tráeme la solución. No, no, no, no, no. Este es el caso donde, abogado tu escenario es el, el Tribunal Supremo, nosotros nos dedicamos a la opinión pública. Y pues, tuvimos esa oportunidad de participar en lo de la opinión pública. Cada vez que íbamos a las vistas, ese proceso de participación ciudadano, ciudadana, era una burla. 

Le preguntamos sobre el proceso de vistas públicas previo a la construcción de la urbanización Montehiedra, sobre lo que Haydeé detalla: 

Se las ingeniaron para hacer unas vistas públicas donde, cuando uno las lee se da cuenta de cuán falta fue la participación de la ciudadanía. Ahí ellos están hablando de los impactos. Y el oficial examinador lo que le dice al, a esas personas es que dejen las manos del desarrollador resolver las inquietudes que trajeron. Cuando en la posición de la Junta debió haber sido, si hay participación ciudadana es, cómo usted responde, y esos impactos que ellos están diciendo, ustedes se tienen que asegurar de que no, no estén. "

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En Ambigüedad y Derecho: Ensayos de Crítica Jurídica (2014); sobre la Comisión de Ciudadanos al Rescate de Caimito y el proceso de la restauración de la quebrada Chiclana:

"Como parte del proceso de expansión urbana en Puerto Rico, en la década del 70, se inició un rápido proceso de construcción de complejos de vivienda, urbanizaciones y edificios de apartamentos en el área rural de Caimito, un barrio al Sur de San Juan, capital del país. Uno de los procesos más notables en el Barrio Caimito durante la década del 90, fue la construcción de un proyecto de vivienda de alto costo llamado Montehiedra. El proyecto conocido como “Comunidad Montehiedra” incluyó unidades de vivienda de alto costo (aproximadamente $300,000 en adelante), un centro comercial de carácter regional, oficinas, entre otras construcciones. Montehiedra fue desarrollada por la compañía AH Development Inc. (en adelante, AH o AH Development). Este nuevo desarrollo creó un espacio ocupado por personas de altos ingresos económicos con realidades económicas, sociales y culturales distintas a las de los residentes del Barrio Caimito, en San Juan. El proceso de urbanización fue adentrándose más a los espacios de los ya residentes de Caimito, lo que provocó que éstos se sintieran excluidos de su barrio, particularmente debido a que, dado el costo de las nuevas viviendas, éstos no contarían con la oportunidad de continuar viviendo allí.[1] Los vecinos veían cómo iban desapareciendo los bosques, ríos, montes y quebradas del área rural de Caimito y cada vez se acercaban más los efectos de este desarrollo sobre sus residencias.[2]

A raíz de los eventos urbanizadores, los residentes crearon la Comisión de Ciudadanos al Rescate de Caimito (CCRC). La CCRC surgió en respuesta a lo que ya para algunos residentes del barrio Caimito era evidente: el proceso de urbanización no planificada no los tomaba en cuenta, los excluía y tenía efectos detrimentales sobre su calidad de vida. Esto provocó que se organizaran con el objetivo de promover una mejor calidad de vida, evitar las decisiones unilaterales sobre su entorno y “rescatar” a Caimito del proceso que estaba ocurriendo. 

En el 2000, surgió un incidente que acaparó la atención de muchos de los residentes de Caimito. AH Development, en el proceso de construir una de las secciones de Montehiedra, había sepultado una quebrada con toneladas de terreno. Curiosamente, la quebrada no tenía nombre en los mapas topográficos pero los residentes de Caimito la habían nombrado hacía muchos años. Se trataba de la Quebrada Chiclana. La “desaparición”[3] de la quebrada causó consternación en el barrio, lo que llevó a la CCRC a organizarse en diferentes escenarios para denunciar lo ocurrido y conseguir su restauración. Fue la CCRC la que alertó a las agencias reguladoras sobre lo ocurrido. Producto de su denuncia se hizo una querella formal contra la compañía por el relleno ilegal de una quebrada y la remoción de material de la corteza terrestre sin los permisos de las agencias. 

El relleno de la quebrada por parte de AH, ocasionó la destrucción de su entorno y de los recursos naturales e inundaciones a residencias de algunos residentes, poniendo en riesgo sus vidas y propiedades.[4] Denunciaron el relleno como parte de un “desarrollo irresponsable en Caimito”.[5] La CCRC le requirió al gobierno y a la compañía, la restauración de la quebrada a su “estado natural” y exigieron participación en el proceso administrativo.

La controversia tuvo presencia en la esfera pública,[6] en la Legislatura, en las agencias administrativas del Ejecutivo y en los tribunales. Varios actores fueron protagonistas de los eventos alrededor de esta controversia: residentes, académicos, científicos, abogados y abogadas, ingenieros, políticos, proyectistas, periodistas, entre otros. El reclamo de la CCRC para participar del proceso y asegurarse que la quebrada fuera restaurada y AH multado, acaparó la atención pública, provocó la atención de los partidos políticos y tocó las puertas del sistema legal. En el transcurrir del proceso administrativo, a la CCRC se les excluyó de la toma de decisiones sobre la selección de un remedio para la restauración de la quebrada, bajo el fundamento de que se trataba de asuntos propios al peritaje de la agencia. La inacción de la agencia en determinar un remedio para la quebrada llevó el caso hasta el Tribunal Supremo de Puerto Rico en busca de un remedio. El Tribunal Supremo ordenó al Departamento de Recursos Naturales (DRNA) a llevar a cabo una vista para darle participación a la CCRC y el DRNA llevó a cabo la vista para cumplir con el requisito de participación.[7] Pero los abogados de la agencia, así como los ingenieros y los de la empresa respectivamente, llegaron a unos acuerdos para que sólo se restaurara la quebrada ‘parcialmente’. Se aprobaron unas guías para ese propósito, a lo que la CCRC se opuso, lo que dio lugar al caso administrativo y a lo que aquí se reseña. Años más tarde y a insistencia de la CCRC, finalmente se emitió una resolución que ordenó a AH restaurar la quebrada a su “estado natural”. La CCRC fue actora partícipe en los procesos de restauración." 


28.1.15

En Diálogo UPR: Junta de Calidad Ambiental atenta contra la Constitución de Puerto Rico » Diálogo UPR

Por aquí comentamos sobre la negativa de la empresa Energy Answers y de la JCA de cumplir con el derecho a  la información pública que tienen los y las ciudadanas y mediante la cual mantienen en secreto el lugar en que la incineradora depositará las cenizas y desperdicios.

Diálogo UPR | Junta de Calidad Ambiental atenta contra la Constitución de Puerto Rico » Diálogo UPR

"[n]o es la primera vez que la JCA acoge como excepción a estos derechos fundamentales el mantener en secreto cierta información que se aduce es “secreto de negocios” o afectaría la “libre competencia”.

La licenciada Érika Fontánez, profesora de la Escuela de Derecho de la UPR, denunció la falta de transparencia e ilegalidad en la que incurre la JCA al prohibir a los ciudadanos el acceso a información pública y de relevancia social. (Ricardo Alcaraz)
La licenciada Érika Fontánez, profesora de la Escuela de Derecho de la UPR, denunció la falta de transparencia e ilegalidad en la que incurre la JCA al prohibir a los ciudadanos el acceso a información pública y de relevancia social. (Ricardo Alcaraz)

“Resulta no solo ilegal e ilegítima tal abuso del derecho sino que además es perversa pues ni remotamente se compara el derecho de la ciudadanía en este caso de conocer el lugar, la cercanía, las implicaciones, de este negocio. Cualquier empresa o negocio que asuma como parte de su actividad empresarial una actividad como esta tiene la correspondiente responsabilidad social de divulgar la información que le compete a la sociedad y a la ciudadanía en la que opera”, recalcó la abogada.

La compañía Energy Answers comenzaría la construcción de la planta incineradora este año 2015 y al comienzo de sus operaciones utilizará 2,100 toneladas de desperdicios que, a su vez, generarán 399 toneladas de cenizas, cuyo destino final al momento es un misterio.

“Las empresas operan en estados de derecho, en sociedades cuyos miembros tienen derechos, y se supone que la JCA se creó para velar por ellos. El uso de esta excepción es un escándalo más de la falta de transparencia de nuestras instituciones”, denunció Fontánez.

3.4.14

Levantando el Bosque del Pueblo

Ayudemos a levantar el Bosque del Pueblo. Aquí la convocatoria de Casa Pueblo:

LEVANTANDO EL BOSQUE CON EL PUEBLO

El fondo de economía comunitaria para la restauración del Bosque del Pueblo fue establecido con la intención de canalizar y fiscalizar aportaciones de nuestra gente y sectores empresariales en y fuera del País. Sé parte de la gestión de sanar con la naturaleza rompiendo dependencias.

Hacia el Día del Planeta: Brigada Nacional de Restauración
Sábado 26 de abril en el Bosque del Pueblo (7am en adelante).

APORTA A:

“Bosque del Pueblo REVERDECE”

Coop. Ahorro y Crédito
Núm. de Cuenta #58028
PO BOX 5
Adjuntas, PR 00601

Banco Popular de Puerto Rico
Núm. de Cuenta #159-29342

29.12.12

Carmen Guerrero, para un "deber ser" gubernamental

A partir de enero de 2013 el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales contará con una nueva Secretaria: Carmen Guerrero Pérez. No hay forma de hacer un buen análisis si no se mira atrás unas cuantas décadas y se examina la trayectoria tanto de Carmen como del contexto de controversias y movimientos sociales en el eje medioambiental en Puerto Rico. El asunto puramente partidista me interesa menos, los grupos de interés que han dictado la agenda mucho más. Digamos esto por ahora: Además del mérito y la respectiva preparación y experiencia, ocupar una secretaría de gabinete implica, entre otras cosas, implantar y fomentar la política pública de la agencia y velar por que su Ley Orgánica se cumpla, ser la voz de esa política pública en la Rama Ejecutiva y ante el Gobernador, reconocer a los sectores y grupos de interés y saber aglutinar fuerzas y energías en la agencia para que funcione. 

Para esto  se necesita tener claro lo que significa hoy día ser una funcionaria pública (el deber ser del servicio público) saber escuchar, tener liderato -sin que eso implique arbitrariedad- y tener un compromiso genuino con el bienestar común y el interés público, todos conceptos muy maltrechos y que necesitan reivindicación. Quizás lo más que necesita reivindicación en estos momentos es el sentido de confianza, la sensación de que al mando de esa institución gubernamental, hay alguien verdaderamente íntegro, capaz de apalabrar con firmeza las necesidades del país y que pueda sentirse que esa persona nos representa. Y ese sentido de confianza no se busca en aras de descansar en el ejercer ciudadanía, sino para la posibilidad de ejercerla aún mejor y más efectivamente.

Carmen Guerrero Pérez para mí reúne estas características y puedo decir desde este blog, que siento que ella, su voz allí, representa un nos del cual me siento parte. Pero mejor aún, sus oídos allí, representan la posibilidad de disentir y ella cuenta con la inteligencia y sensibilidad de saber escuchar. Tanto lo primero, como lo segundo son importantes. Carmen, voz y oídos, corazón e inteligencia, marcan un nuevo ciclo de quehaceres intensos, al menos en la política pública ambiental. No hay que dejarla sola, al contrario, hay que ejercer la ciudadanía aún más intensamente.

18.4.12

Piñones al 2012

Piñones luchará por la conservación de terrenos - El Nuevo Día


Piñones luchará por la conservación de terrenos
18 de abril de 2012
Las luchas por la permanencia de la comunidad en la que nació, se crió y en la que aún reside han marcado la vida de la loiceña Yolanda Pizarro.Su hogar, enclavado en la comunidad Monte Grande, en la zona de Piñones, se ha visto amenazado durante las últimas cuatro décadas por la posibilidad de que se construyan allí grandes proyectos hoteleros y turísticos.

“Mi abuela luchó por Piñones, mi madre luchó y ahora yo estoy en estas. Estamos preparados para lo que sea. Piñones ni se da, ni se regala ni se vende”, expresó Pizarro.

La mujer fue parte de un grupo de residentes de varias comunidades de Loíza que expresaron ayer su rechazo a la posibilidad de que las 1,348 cuerdas en las que se pretendía construir el proyecto Costa Serena regresen a manos de PFZ Properties.

Por esto, la planificadora ambiental Carmen Guerrero anunció que los miembros de la Coalición Piñones-Loíza y residentes de Piñones presentarán un recurso ante el tribunal para expresar sus argumentos a favor de que el gobierno continúe el proceso para expropiar los terrenos, que inició en 2008.
La posibilidad de que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) desista de la expropiación depende del dinero que el gobierno le tendría que pagar a PFZ Properties como “justa compensación”. En el 2008, el monto era de $4.9 millones, pero la cifra ahora ronda los $32 millones.

El secretario del DRNA, Daniel Galán Kercadó, señaló que existen diferentes tasaciones debido a que no todas evalúan la misma cantidad de terreno. De acuerdo con el funcionario, una de las evaluaciones -que comprende la totalidad de las 1,348 cuerdas- establece el precio en $70 millones. Agregó que el acuerdo de los $4.9 millones se basó en una tasación que no tomó en cuenta toda la propiedad.

“El Tribunal (de Expropiaciones) está ahora revisando toda esa información, cuadrando las tasaciones. Tenemos que ultimar muchos detalles y tenemos muchas incongruencias en todo este proceso”, sostuvo Galán Kercadó.

El secretario indicó que si el tribunal avala el pago de los $32 millones, el DRNA no completaría la transacción ya que tiene menos de $10 millones para adquirir esas tierras.

Si el gobierno desiste de expropiar los terrenos, quedarán en manos de PFZ Properties, que podría retomar el proceso para el desarrollo de Costa Serena.
Guerrero tronó contra el DRNA por presuntamente permitir que se inflara el valor de los terrenos y no luchar para lograr la conservación de esos suelos.

“No puedo hacer comentarios”, indicó al ser contactado vía telefónica.
Para los residentes de Loíza, el pago a la firma constructora no debe ser mayor de $4.9 millones, ya que los terrenos son inundables.
“Esos $32 millones, en vez de dárselos a un millonario, deberían dárselos al municipio de Loíza como compensación por los años que llevamos en el abandono y luchando contra los desarrollos que nos quieren desplazar”, dijo la directora ejecutiva de la Corporación Piñones se Integra (Copi) y candidata popular a alcaldesa de ese municipio, Maricruz Rivera.
El propietario de PFZ Properties, Joel Katz, declinó emitir declaraciones sobre la controversia.

“Esa justa compensación que se le quiere dar a Joel Katz es la misma justa compensación que se le debió dar a Adolfina Villanueva, quien fue asesinada por las fuerzas del gobierno”, añadió Rivera, en referencia a la mujer que en 1980 recibió un disparo de la Policía en momentos en que intentaban desalojarla de su residencia en el sector Tocones de Loíza.

5.4.12

5 historias puertorriqueñas: propiedad, medioambiente y justicia

Hace unos años publiqué un artículo presentado en Argentina en ocasión del Seminario Latinoamericano en Teoría Política y Constitucional (SELA), auspiciado entre otras universidades, por uno de los programas intelectuales de la Escuela de Derecho de la Universidad de Yale. El ensayo presentado y publicado en el libro Derecho y Propiedad (Libraria; ver carátula al lado), se convirtió en el artículo de título La contingencia de las políticas propietarias: un examen de los supuestos de la teoría política propietaria en los contextos de justicia social y medioambientales puertorriqueños
 
Mediante cinco historias de controversias propietarias y de justicia ambiental, intenté ejemplificar cómo la atención a los problemas de propiedad, justicia ambiental y justicia social deben atenderse holísticamente y cómo los supuestos teórico-políticos y filosófico-políticos que subyacen muchos de los problemas, hay que develarlos para proponer premisas y diseños institucionales más justos y con mayor atención a las relaciones de poder que casos como estos encierran. Aquí reproduzco la introducción al artículo que seguirá con una mirada a la línea del tiempo filosófico-política propietaria en Puerto Rico, una discusión sobre las alternativas filosófico-políticas que existen y cómo muchas de estas premisas convergen en la quinta y reciente historia: el proyecto del Fideicomiso de la Tierra del Caño Martin Peña. 

De esto estaré hablando en la actividad del 12 de abril cuyos detalles puede encontrar en esta entrada.
 ***
I.         Introducción: Cuatro historias contemporáneas de propiedad, justicia social y medioambiente[1]
-1-
piñones/loíza

Doña Demetria Escalera pertenecía a una de las muchas familias descendientes de esclavos libertos en Piñones-Loíza, costa norte de Puerto Rico y una de las áreas de mayor valor ecológico y cultural afro-puertorriqueño en el país. Para principios de los años ochenta, el Derecho no las reconocía como propietarias, a pesar de que su familia llevaba allí casi un siglo, trabajando la tierra y haciéndose cargo de ésta. A principios de esa década, la familia Katz, compradores sucesivos de las tierras, pidieron su desahucio para construir lo que sería el proyecto turístico-hotelero más grande del país. En 1990, Doña Demetria logró el pronunciamiento oficial que la mantuvo en el lugar: el tiempo la hizo propietaria de ese pedazo de tierra. Pero el señor Katz mantuvo el resto de las tierras y en el 2006 logró que el gobierno le aprobara el proyecto hotelero, aún con las restricciones legales de protección medioambiental. Yolanda, nieta de Doña Demetria, pese a ser propietaria heredera, estaba en riesgo de que una carretera para viabilizar el hotel la desplazara. La prerrogativa propietaria de Katz, a su vez, significaría el desplazamiento del resto de la comunidad centenaria de Piñones. La cultura afro- puertorriqueña quedaría desplazada para dar paso al hotel cinco estrellas, y a su vez, el bosque de mangle más importante de Puerto Rico sería sólo un recuerdo. Los piñoneros exigieron del gobierno la revocación del proyecto y la expropiación de las tierras de Katz, lo que al día de hoy se discute con timidez gubernamental. Hay quienes señalan que si el área es ecológicamente importante, ni Katz ni los piñoneros deberían permanecer ahí.

-2-
cangrejos
A pocos kilómetros, el gobierno implanta la “revitalización” del barrio Cangrejos, conocido también por Santurce. Para revitalizar la ciudad, dice el Departamento de Vivienda, hay que expropiar a los residentes de barrios populares legendarios como el de “Alto del Cabro”. Las costosas modificaciones y las nuevas viviendas millonarias que se planifican requieren que los propietarios actuales cedan su interés propietario a favor del “interés público”. Así, Mary Ann perdió su casita en el barrio Cangrejos.  Lo compensado no le permitió un espacio en la ciudad. A pocas calles hay otros propietarios, éstos con residencias de millones de dólares que colindan con la playa, pero el bullicio y el paso de otros para acceder a la playa, los motivaron a poner portones para cerrar su urbanización. La Coalición Playas Pal Pueblo denunció el cierre y reclama el acceso a la playa. Los propietarios aluden a su derecho a salvaguardar su propiedad. 

-3-
san isidro

Janet, residente del barrio San Isidro en el municipio de Canóvanas, recibió una carta de la agencia federal de protección ambiental indicándole que sería multada por haber rellenado un humedal sin permiso. La ley federal protege los humedales. Janet y los residentes de San Isidro están ahí pese a que es una zona inundable pues no tenían otro lugar para hacer sus viviendas. Ahora, por violación a leyes ambientales están en riesgo de ser multados y desalojados. A pasos de San Isidro, otro propietario, esta vez Walmart, solicita permisos para rellenar parte del mismo humedal para construir la famosa megatienda. Walmart consiguió los permisos para el proyecto. Janet busca asesoría.
-4-
adjuntas

En 1942, mientras se llevaba a cabo la reforma agraria y se repartían parcelas a los campesinos agregados, se designaban ciertas tierras en el centro de la isla como reserva forestal: esto pasó a ser el Bosque Guilarte. La designación no tomó en cuenta a las familias de agregados que vivían en esas tierras. A 2008, Don Adrián, descendiente de los campesinos agregados recibió una carta para que en seis meses desalojara el pedazo de tierra donde vive. El gobierno reclama hacer valer la Ley de Bosques. Don Adrián se aferra a su tierra y dice que lleva casi medio siglo cultivándola. El bosque, dice, no le arrebatará lo único que tiene.
***
Estas historias ilustran el escenario y la complejidad de controversias en Puerto Rico que tienen elementos de justicia social, propietarios, y medioambientales. En cada controversia, estos tres conceptos se escenifican de diversas formas, es decir, contingentemente. No es lo mismo el bosque de mangle que está bajo acecho de un propietario millonario en Piñones, que el bosque que justifica el desalojo de Don Adrián en Adjuntas. Tampoco es lo mismo el propietario Katz al que no se le quiere expropiar, que  la propietaria Mary Ann que vivía en Santurce pero fue expropiada. La contingencia de estos conceptos hace necesario analizar las políticas y sus presupuestos teóricos para buscar respuestas y remedios.

Todas estas historias tienen como antecedentes -directos y fácilmente palpables- las políticas públicas adoptadas en Puerto Rico en momentos clave de nuestra historia. Sus protagonistas también parecen ser los mismos a través de décadas. También, las historias están hilvanadas, de manera diversa y contingente por concepciones particulares sobre la justicia, la propiedad y el medioambiente. En la mayoría de los casos sobresalen políticas utilitaristas o liberales conservadoras, en lo que a los elementos de justicia y propiedad se refiere, y una noción conservacionista o ecologista en lo que a lo medioambiental concierne. Tampoco las alternativas parecen integrar estos elementos. De manera que, urge develar los supuestos teóricos de lo que antecede y analizarlos a la luz de cada uno de estos conceptos en el contexto puertorriqueño, para de esta forma, atajar mejor estos problemas.

En tanto la mayoría de las controversias medioambientales, como las ejemplificadas en las historias introductorias, tienen como protagonistas más afectados a quienes ya tienen serias desventajas socio-económicas, ya es muy difícil cuestionar que las controversias de política medioambiental están vinculadas con las de justicia social. Se habla de la posibilidad de aludir a derechos medioambientales para atender a las inequidades en la distribución de los recursos, pero a su vez, cualquier propuesta en esta dirección tendrá además que enfrentarse a la teoría y la aplicación de la justicia en relación con los derechos propietarios. Por lo tanto, la atención sobre los asuntos medioambientales tiene que incluir el tema y el debate de la distribución de los recursos y el tema de la propiedad.[2]

Las premisas y los abordajes filosóficos sobre las cuales analizaré críticamente estos temas en el contexto puertorriqueño son: (1) la convicción de que para que estas controversias encuentren remedios cónsonos con la justicia sólo pueden ser atendidas mediante supuestos igualitarios; (2) las políticas de justicia distributiva del igualitarismo rawlsiano deben ser capaces de incorporar los elementos medioambientales en los valores de distribución; (3) los reclamos a favor del medioambiente deben inexorablemente incluir los elementos de justicia social y el respeto a las comunidades como parte intrínseca del medioambiente (de lo contrario están abocados al fracaso); (4) las normas y concepciones propietarias deben reflejar una función social y no deben concebir derechos propietarios originales que se interpreten de formas tan amplias y abarcadoras como lo plantea el liberalismo conservador (5) las medidas de justicia distributiva no deben circunscribirse a remediar la falta de acceso a los recursos materiales y naturales sino que deben ser capaces de propiciar nuevas relaciones sociales de poder.




[1] Las historias que aquí se reseñan son casos atendidos por la Clínica de Asistencia Legal de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, secciones de Derecho ambiental y Desarrollo comunitario y el Programa Pro-Bono de la Escuela.
[2] Justice, Property and the Environment: Social and Legal Perspectives  (Tim Hayward & John O’Neill eds., 1997).

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