21.12.10

UPR, una causa común




De 80grados: "Este video es el primero de una serie de perfiles que se estarán publicando cada semana, titulada UPR, una causa común.
En estos perfiles veremos múltiples actuantes de la comunidad universitaria procedentes de distintos lugares del país y de diversas realidades socioeconómicas, cuyas experiencias muestran que el salvaguardar nuestra Universidad es una asignación para todos.
Encontramos en este proceso de lucha universitaria una “causa común” y la vemos como un salto cualitativo de la conciencia. Es momento de concentrarnos en construir. Para eso debemos reconocer que este tiempo es uno extraordinario, que de no aprovecharse, puede ser contraproducente y generar sentimientos de merma incontenible en el estado del ánimo colectivo. Es momento de exponer y pensar las mejores ideas, acciones y voluntades. Las condiciones están dadas. La UPR es una causa común. ¿Nos unimos?"
Publicado originalmente en la Revista 80grados.

columna: Diálogo (Efrén Rivera Ramos)

21 Diciembre 2010

Diálogo

Efrén Rivera Ramos
http://www.elnuevodia.com/columna-dialogo-845747.html
La administración de la Universidad de Puerto Rico creyó haber aprendido de sus errores durante la huelga de dos meses decretada el semestre pasado. Se aprestó a corregirlos. Pensó que el error había sido no haber actuado con mano realmente dura: es decir, haber vacilado en el apretón represor necesario y haberse dejado madrugar por los estudiantes. 

Esta vez sería distinto. Tan pronto se anunció el paro de dos días en Río Piedras, la administración se movilizó a tumbar los portones y a lanzar contra los estudiantes un contingente de rompehuesos a sueldo para amedrentarlos. Sus decisiones no evitaron el paro. Por el contrario, lo fortalecieron y abonaron a desencadenar incidentes violentos verdaderamente lamentables. 

Acabada la protesta de dos días, la administración solicitó inmediatamente al gobierno que mandara a la Policía a ocupar el campus de Río Piedras y a intervenir en otros recintos. La ocupación se ha materializado. Pero la crisis no se ha resuelto. Se ha recrudecido. 

Es que parece que no se acaba de entender que no es cuestión de refinar y agilizar los métodos represivos para asegurar de una vez por todas, y a cualquier costo, el control de la institución. Tampoco ayudan los análisis que reducen los problemas de la universidad al asunto de las huelgas, como han hecho la administración y algunos sectores de la propia comunidad universitaria y del país. Las dificultades radican en otra parte. 

Comiéncese por aceptar, como ha sugerido la agencia acreditadora de la UPR, que el férreo control politico-partidista del sistema universitario público es un mal de raíz. 

Adóptese la posición de que la Junta de Síndicos no debe considerarse a sí misma como un organismo llamado a instrumentar los objetivos partidistas del gobierno de turno. 

Sígase por admitir que el modelo de gobierno instaurado en la UPR es de claro corte autoritario. Que sus directivos se empeñan en exigirle a toda la comunidad universitaria que acepte sin más los dictámenes emanados de arriba, aunque sean arbitrarios, caprichosos, irreflexivos e irrazonables. Y que sus llamados al diálogo y sus profesiones de respeto a la libertad de expresión lucen como si en el fondo albergaran la pretensión de que los demás componentes de la comunidad se conformen con el lamento inconsecuente que no se toma en cuenta seriamente. 

Lléguese a la conclusión de que la crisis fiscal que aqueja a la universidad ha sido creada por las propias acciones del Gobierno, como han señalado con acierto estudiantes y profesores, y muévanse sus dirigentes a reclamar con vigor que se deshaga ese entuerto a la mayor brevedad. 

Muéstrense dispuestos a conversar de verdad con los diversos grupos que han sugerido numerosas alternativas a la imposición de la cuota famosa, que más que una solución fiscal se ha convertido en una especie de fetiche intocable, símbolo del poder incuestionable de los regentes universitarios. 

Si hicieran todo eso, quizás podrían movilizar a la mayor parte de la comunidad universitaria a unirse para resolver en paz, sin guardia mercenaria ni policía, los complejos asuntos que merecen atención urgente y de largo plazo. Tal vez entonces los llamados al diálogo parecerían sinceros y capaces de convocar al encuentro de voluntades necesario para sacar a la universidad de la crisis en la que la han sumido las tozudeces de todo tipo. 

Podría no estarse de acuerdo con ciertas actuaciones de algunos participantes en el proceso de huelga. Pero en estas circunstancias la responsabilidad mayor recae en quienes, al aceptar los puestos de dirección administrativa, le han hecho representaciones a la comunidad y al país de que tienen la capacidad para lidiar con efectividad con los asuntos universitarios, complejos y conflictivos como son. El compromiso adquirido les exige enfrentar sin ambages los retos mencionados. 

Lo demás, como decía el poeta juanadino, es sueño vano, o simplemente “humo esfumándose en el cielo”. Lo único es que en este caso se trata de humo extremadamente tóxico, que a su paso deja infinidad de males.

17.12.10

Columna: Valentía (Mari Mari Narváez)

17 Diciembre 2010

Valentía

Mari Mari Narváez
http://www.elnuevodia.com/columna-valentia-838525.html
Son la imagen del terror. Pero es el terror de ellos mismos: cascos, capuchas, gafas, chalecos antibalas, rodilleras, guantes, armas largas, pistolas de gases lacrimógenos, armas cortas en cada bolsillo. Las imágenes de estos guardias pechugones, muertos de miedo y de desconcierto frente a muchachos y muchachas que -armados de pancartas- asumen sus derechos con esa naturalidad que otorga la certeza, tienen que ser las más paradójicas de nuestros tiempos. 

No necesitan los estudiantes que ningún juez les interprete su constitución: el tejido robusto y radiante del que están hechos. Y sus derechos -esa palabra tan baboseada- son como una sustancia fina que parecen llevar impregnada. Algo suyo, íntimamente suyo, a juzgar por cómo los conocen mejor que nadie, cómo no necesitan de jueces ni guardias ni burócratas inmundos para llegar a sus derechos, para poseerlos. 

Éste es un gobierno de infelices cuya única cultura es el salvajismo. Pero al menos de ellos una no espera nada.

Antier, sin embargo, al dar noticia de una refriega que emprendió la Policía en las protestas estudiantiles, una periodista radial se quejaba de que los estudiantes no se estaban limitando a su “espacio de expresión (represión) pública” y que por eso la Policía les tiró gas pimienta y los persiguió por toda la avenida. 

Eso sí es trágico: que -a dos días de que la Universidad anulara y el Tribunal Supremo restringiera la libre expresión- una periodista ya esté instalada en la prohibición. Que se atreva a suscribir espontáneamente una atrocidad como es la violación de una de las libertades fundamentales del ser humano; libertad que -precisamente- hasta el periodista más tonto está obligado a defender por encima de cualquier otra. Esto sí que es perturbador. Lo dijo Balzac: “La resignación es un suicidio colectivo”.

En una joya de opinión concurrente del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso Whitney v. California del año 1927, el juez Brandeis sostiene: “Aquéllos que ganaron nuestra independencia entendían que la libertad era el secreto de la felicidad; y la valentía, el secreto de la libertad”. 

Los estudiantes en lucha son privilegiados. Temprano en la vida han aprendido y asumido ciertas cuestiones vitales.

*La autora es periodista.

Académicos en Estados Unidos escriben al Attorney General

December 16, 2010 

Honorable Eric H. Holder, Jr. 
Attorney General of the United States 
The United States Department of Justice 
950 Pennsylvania Avenue, NW 
Washington, DC  20530-0001 

Dear Mr. Holder: 

As Puerto Rican scholars teaching in the United States we have decided to write to you 
in order to express our deep concern with regard to recent developments at the 
University of Puerto Rico (UPR). For the past months, the University has experienced a 
continuing conflict that began last semester with a call for a strike by the students in 
response to an increase in academic tuition and related to fears about the future of 
public higher education on the island. Unfortunately, university administrators, 
professors, and students have not been able to negotiate a satisfactory agreement. The 
whole process has recently culminated in the intervention of Governor Luis Fortuño and 
the deployment of a massive police presence on the main university campus at Río 
Piedras and on other campuses in the system, including a private security contractor and 
fully armed SWAT units. 

On December 13, Chancellor Ana R. Guadalupe banned all meetings, festivals, 
manifestations, and all other so-called large activities on the Río Piedras campus for a 
period of thirty days. In our view, this represents a clear breach of fundamental 
constitutional rights. The justifications given by the Chancellor are that this measure is 
required in order to keep the campus open and to return it to normal operations. 
Furthermore, professors and workers are being asked (under the threat of punishment) 
to continue working despite the intense volatility caused by the police presence on 
campus. 

We remain very concerned that such use of force may in fact increase the potential for 
violence and continued tension, especially if the guarantees of freedom of speech, 
association, and assembly have been revoked. Both the United States Constitution and 
the Constitution of the Commonwealth of Puerto Rico guarantee these rights. Moreover, 
this week the Supreme Court of Puerto Rico (which, without the opportunity for serious 
public debate, was recently restructured by the government of Luis Fortuño in order to 
ensure a clear majority of judges in his favor) declared, in a disturbing resolution, that 
strikes will be prohibited at all UPR campuses effective immediately.  

We the undersigned write to you as scholars and citizens because of the potentially 
lethal conditions that we have described and that prevail at the UPR. That is why we 
urge you to intervene in order to: 

1. Guarantee the constitutional rights of freedom of speech, association, 
and assembly as stipulated by both constitutions and to see that the 
conflict is conducted under the strictest observation of human and civil 
rights for all parties involved. 

2. Procure the immediate withdrawal of all state and city police, private 
contractors, and other non-UPR security personnel from the University 
of Puerto Rico system currently under occupation. 

3. Call all parties to meet and have a truly productive dialogue. 


Respectfully yours, 

[Institutional affiliations for identification purposes only. Please respond to primary 
contacts.] 

1) Agnes Lugo-Ortiz, The University of Chicago [Primary contact] 

2) Ivette N. Hernández-Torres, University of California, Irvine [Primary contact] 

3) Luis F. Avilés, University of California, Irvine [Primary contact] 

4) Aldo Lauria-Santiago, Rutgers University [Primary contact] 

5) Arcadio Díaz-Quiñones 
Emory L. Ford Professor, Emeritus, Princeton University 

6) Aníbal González-Pérez, Yale University 

7) Luis Figueroa-Martínez, Trinity College 
Treasurer, Puerto Rican Studies Association (PRSA) 

8) Roberto Alejandro, University of Massachusetts, Amherst 

9) Harry Vélez-Quiñones, University of Puget Sound 

10) Ismael García-Colón, College of Staten Island, CUNY 

11) Áurea María Sotomayor-Miletti, University of Pittsburgh 

12) Antonio Lauria-Perricelli, New York University 

13) Wanda Rivera Rivera, University of Massachusetts, Boston 

14) José Quiroga, Emory University 

15) Lawrence La Fountain-Stokes, University of Michigan, Ann Arbor 

16) Daniel Torres, Ohio University  

17) Pablo Delano, Trinity College 

18) Denise Galarza Sepúlveda, Lafayette College   

19) Richard Rosa, Duke University 

20) Eleuterio Santiago-Díaz, University of New Mexico 

21) Ilia Rodríguez, University of New Mexico  

22) Ramón H. Rivera-Servera, Northwestern University 

23) Gladys M. Jiménez-Muñoz, Binghamton University-SUNY  

24) Luz-María Umpierre 
Poet, Scholar, Human Rights Advocate 

25) Sheila Candelario, Fairfield University 

26) Edna Acosta-Belén, University at Albany, SUNY 

27) Efraín Barradas, University of Florida at Gainsville 

28) Kelvin Santiago-Valles, Binghamton University-SUNY 

29) Víctor Figueroa, Wayne State University 

30) Juan Duchesne Winter, University of Pittsburgh 

31) Pablo A. Llerandi-Román, Grand Valley State University 

32) Irmary Reyes-Santos, University of Oregon  

33) Arnaldo Cruz-Malavé, Fordham University 

34) Ileana M. Rodríguez-Silva, University of Washington 

35) César A. Salgado, University of Texas, Austin 

36) Jossianna Arroyo, University of Texas, Austin  

37) Francisco A. Scarano, University of Wisconsin, Madison 

38) Jaime Rodríguez Matos, University of Michigan, Ann Arbor 

39) Cecilia Enjuto Rangel, University of Oregon 

40) Elpidio Laguna-Díaz, Rutgers, the State University of New Jersey 

41) Lena Burgos-Lafuente, SUNY, Stony Brook 

42) Ramón Grosfoguel, University of California, Berkeley 

43) José Francisco Buscaglia Salgado, SUNY, Buffalo 
Director of Program in Caribbean Studies  

44) Francisco Cabanillas, Bowling Green State University 

45) Lisa Sánchez González, University of Connecticut 

46) María M. Carrión, Emory University 

47) Yolanda Martínez-San Miguel, Rutgers, the State University of New Jersey 
Director Institute for Research on Women 

48) Agustín Lao-Montes, University of Massachusetts, Amherst  

49) Jason Cortés, Rutgers University-Newark 

50) Nelson Maldonado-Torres, Rutgers University 
President, Caribbean Philosophical Association 

51) Daín Borges, The University of Chicago  

52) Edna Rodríguez-Mangual, Hamilton College 

53) Ricardo Pérez Figueroa, Eastern Connecticut State University  

54) Licia Fiol-Matta, Lehman College, CUNY 

55) Frances R. Aparicio, University of Illinois at Chicago 

56) Luis E. Zayas, Arizona State University 

57) Hortensia R. Morell, Temple University 

58) Milagros Denis-Rosario, Hunter College 

59) Víctor Rodríguez, California State University, Long Beach 

60) Madeline Troche-Rodríguez, City Colleges of Chicago 

61) Carmen R. Lugo-Lugo, Washington State University 

62) Jorge Luis Castillo, University of California, Santa Barbara 

63) Rosa Elena Carrasquillo, College of the Holy Cross 

64) Juan Carlos Rodríguez, The Georgia Institute of Technology 

65) Susana Peña, Bowling Green State University 

66) José R. Cartagena-Calderón, Pomona College 

67) Amílcar Challu, Bowling Green State University 

68) Carlos J. Alonso, Columbia University 

69) Carmen A. Rolón, Providence College 

70) Amy Robinson, Bowling Green State University  

71) Consuelo Arias, Nassau Community College 

Puerto Rican Scholars in Canada Who Also Subscribe to this Letter 

72) Rubén A. Gaztambide-Fernández, University of Toronto 

73) Néstor E. Rodríguez, University of Toronto 

74) Gustavo J. Bobonis, University of Toronto 
  
cc: Thomas E. Pérez, Assistant Attorney General, United States Department of Justice 
Civil Rights Division 
Luis Gutiérrez, Congressman, Illinois 4th District 
Nydia Velázquez, Congresswoman, New York 12th District 
José Serrano, Congressman, New York 16th District 
American Civil Liberties Union (ACLU) 
Luis Fortuño, Governor of the Commonwealth of Puerto Rico 
Pedro Pierluisi, Puerto Rico’s Resident Commissioner in Washington 
José Ramón de la Torre, President of the University of Puerto Rico 
Ygrí Rivera de Martínez, President of the Board of Trustees (Junta de Síndicos), 
University of Puerto Rico 
Ana R. Guadalupe, Chancellor of the University of Puerto Rico, Río Piedras Campus 


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