-Vic-dijo ella meneando la cabeza con tristeza- ¿cuántas veces tendré que decirte que no creo en esa clase individualista de amor?
-Eso es lo que dices tú --rezongó él.
Ella se encrespó al oir esto.
-¿Sugieres que no lo digo de veras?
-Yo pensaba que era imposible significar lo que decimos o decir lo que queremos significar -dijo él-. Pensaba que había siempre una pérdida de fuerza entre el yo que habla y el yo sobre el que se habla.
-!Vaya hombre!- exclamó Robyn, con los brazos en jarras- Aprendemos de prisa, verdad?
-Lo que quiero decir-continuó él- es que, si no crees en el amor, ¿porqué te preocupas tanto por tus alumnos? ¿Porqué te preocupas por Danny Ram? [Danny Ram es un obrero asiático al que Vic iba a despedir y ella lo impidió].
Robyn se ruborizó.
-Esto es muy diferente.
-No, no lo es. Te preocupas por ellos porque son individuos.
-Me preocupo por ellos porque me preocupo por el saber y la libertad.
-!Palabras!. Saber y libertad no son más que palabras.
-Es todo lo que hay en último extremo. Il n´y a pas de hors-texte.
-¿Qué?
-Que no hay nada fuera del texto.
-Esto no lo acepto -dijo él, alzando la barbilla y clavando la mirada en la de ella-. Significaría que no tenemos libre albedrío.
-No necesariamente -repuso Robyn-. Una vez te das cuenta de que no hay nada fuera del texto, puedes empezar a escribirlo tú mismo.










