31.5.09

La buena Tierra

Extraordinario el artículo de Eliván Martínez!!!!

La buena tierra

Los residentes de las comunidades aledañas al Caño Martín Peña trazaron un plan para proteger su vecindario. Ahora un proyecto de ley aprobado en el Senado podría invalidar el esfuerzo de justicia social más importante del país.

Por Eliván Martínez Mercado / Fotos Xavier J. Araújo

Cuando llegue su último día, Ana Delia Otero quiere estar viviendo en la comunidad Israel-Bitumul, a orillas del  Caño Martín Peña, cuerpo de agua  que conecta a  la Bahía de San Juan con la Laguna San José. Esta líder comunitaria de 68 años  llegó aquí a los 13, procedente de Naguabo,  junto  a su padre  que había venido a trabajar en la industria de la construcción.

Hoy habla sobre las condiciones del caño en esta parte de la comunidad. Lo que antes era un cuerpo de agua navegable, donde los vecinos  pescaban,  ahora  es un hilo de veneno mezclado con aguas sanitarias, que  discurre por un  reguero de piezas de carro, neveras, botellas, bolsas plásticas y goma.

De vez en cuando se ven gallaretas  y otras aves acuáticas, recuerdo del paraíso natural que era    la zona   antes de los asentamientos de los que  venían del campo durante la primera mitad  del siglo XX, y que  montaban sus casas en zapatas de basura sobre el humedal, a falta de tierra. 

A un lado hay una especie de rancho con dos caballos, mientras que  las gallinas andan sueltas como si se viviera en medio del campo, aunque se esté en el medio de la ciudad. Ella cuenta su  deseo de permanecer aquí  en momentos  en que el Senado acaba de aprobar  un proyecto de ley, que ahora está ante la consideración de la Cámara de Representantes, para anular el traspaso de tierras del gobierno -que desde 2005 componen un fideicomiso- para que  sean de toda la comunidad. El objetivo del fideicomiso es que desarrolladores que no pertenecen al lugar  se apropien del terreno y construyan apartamentos que las familias humildes de aquí no puedan comprar.

“Uno le coge cariño a esta tierra.  Me gusta ver los árboles del patio de mi casa, me gusta ver la hojarasca y cómo caen las pomarrosas y los jobos”, añade doña Ana, con un hablar pausado y una mirada profunda detrás de los lentes, al indicar porqué no quiere que se apruebe la enmienda que podría poner en riesgo la integridad del fideicomiso. “Yo recuerdo con alegría cuando en los años 60 empezamos a ver cómo se mejoraba la comunidad, cuando comenzamos a ver cómo aquí se formaban carreteras y se construía la escuelita”.

Todo por la comunidad
 Cae la  noche.  En una calle del vecindario de  Las Monjas se abre la entrada al angosto  Callejón de los Cuernos,  detrás de un letrero que indica “Cristo te ama”. Es un pasadizo oscuro  que conduce, entre una casa destartalada y otra de  cemento abandonada y planchas de zinc,  a la casa de Rafael Polanco, un vendedor de enseres eléctricos que llegó hace 14 años,  procedente de la ciudad dominicana de Santiago.

Vive en una casa alquilada de dos pisos, con  su esposa y un  hijo de trece años. Sus dos hijas ya se fueron a hacer mejor vida: una  estudia ingeniería y otra  administración de empresas.  Por el techo del segundo piso, donde están los dos cuartos, se cuela el agua cuando llueve.  El agua continúa bajando por los plafones de cartón prensado del primer piso, donde está la sala, la mesa y  la cocina. Más allá del callejón, sorteando los baches del camino, está la casa de él, una estructura de cemento tapada detrás de planchas de zinc, que ha estado remodelando durante siete años, tras invertir más de 35,000 dólares.

Mientras la remodela  hay un plan de desarrollo integral de las comunidades, a cargo de la  Corporación del Proyecto Enlace del Caño Martín Peña, creada por la misma ley 489, la  que establece  el fideicomiso de tierras. Y este proyecto  mandará  a demoler la casa de Polanco, porque  cuando se lleve a cabo en los próximos años el dragado del caño,  la casa estará dentro de lo que será una  franja  compuesta por una calle y un espacio  peatonal, justo al lado del futuro canal de agua agrandado.

Y  Polanco está dispuesto a que su casa desaparezca. “La comunidad  está por encima de mí”, sostiene. “Este proyecto no se debe  detener,  porque nosotros mismos somos parte de este desarrollo. El gobierno, si enmienda la ley, es porque no reconoce todo lo que hemos hecho, y todo nuestra aportación al desarrollo económico y social que podemos hacer”.

Doña Ana, Polanco y residentes de las ocho comunidades que viven  a   ambos lados del caño,  acudieron a un  llamado del Departamento de Transportación y Obras Públicas, que tiene la misión de dragar el caño. Esta entidad los había convocado para  que ellos  mismos fueran los encargados de planificar la manera en que se iba a desarrollar la comunidad durante y después del  dragado. Un proyecto que tendrá  un importante costo social,  al momento de sacar a las familias de los márgenes del cuerpo de agua. 

La fuerza del G-8
Desde 2002 a 2004, los líderes de las ocho comunidades, que cuenta con unos 23,000 residentes,  hicieron  reuniones   “calle por calle” para echar adelante el proyecto. “La idea era sacar del juego político de  cada cuatro años la planificación de nuestra comunidad”, cuenta Mario Núñez, presidente  del G-8, como se conoce a la organización que agrupa a las comunidades de Israel-Bitumul, Parada 27, Las Monjas, Barrio Obrero, San Ciprián, Barrio Obrero-Marina, Península de Cantera, Buena Vista-Santurce y Buena Vista-Hato Rey. 

“Era importante hacer algo diferente que no fuera  la planificación que siempre se ha hecho en el  país, hecha por cabezas pensantes en una oficina, que  luego se dan contra las piedras porque los planes no tienen nada que ver con las necesidades de la gente. Entonces nosotros nos reunimos más de 700 veces, durante las noches, los sábados y los domingos, sacrificando el tiempo de ocio y de nuestras familias, y por primera vez los residentes  fuimos actores de nuestro futuro, algo sin precedentes  en el país”, añade Nuñez.  En las comunidades aledañas al Caño Martín Peña había comenzado otra época. 

De aquellas reuniones,  que contaron con el apoyo de abogados de la Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana, nació el  proyecto que se convirtió en la  “Ley  para el Desarrollo Integral del Distrito de Planificación Especial Caño Martín Peña”, la 489, aprobada por unanimidad en el Senado, y con un solo voto en contra en la Cámara de Representantes.  “Todo lo que hay en esa ley lo hicimos nosotros y nosotros estamos de acuerdo con todo lo que dice la ley”, asegura  Gladys Peña, una líder comunitaria de Las Monjas, mientras camina por la comunidad Buena Vista-Hato Rey.

La maleza se está comiendo una casa de madera a punto de caerse, mientras que adelante otras estructuras abandonadas se han convertido en escondite para los delincuentes. En un boquete en tierra está a la vista un canal de aguas negras, que descargan las casas del vecindario en el mismo caño. 

La ley 489 crea una corporación pública, la  Corporación del Proyecto Enlace del Caño Martín Peña, que debe encargarse de coordinar un plan de desarrollo del caño, según lo propusieron los residentes en las reuniones vecinales. También reconoce el poder de liderato del G-8,  y establece que todas las tierras que pertenecían  al gobierno (que estaban ocupadas personas sin  título de propiedad y  donde se encuentran  instalaciones gubernamentales) pasaran a formar un fideicomiso de tierras, algo que ocurrió en 2005.

Esto es importante, según Doña Ana, por  que  después del dragado del Caño, que debe  conectar dos   lugares turísticos (la Bahía de San Juan con la Laguna San José), sus tierras adquirirán  más valor, sobre todo por su localización céntrica  en el área metropolitana, al lado de la Milla de Oro. Justo antes de la aprobación de la ley había un proyecto de desarrollo llamado Los Jardines del Canal, en el que iba a desaparecer la comunidad Barrio Obrero-Marina.

Se supone que el dragado comience en algún momento desde 2013 en adelante, cuando se reciban los fondos federales que ya están asignados, y si  la corporación recibe a tiempo las asignaciones para  el realojo de familias, entre otros aspectos,  según  la planificadora Lyvia Rodríguez, directora  ejecutiva de la Corporación del Proyecto Enlace del Caño Martín Peña. Por este plan de uso de terrenos y de desarrollo integral, el  proyecto ganó en diciembre pasado   el prestigioso premio Paul Davidoff para Cambios Sociales y Diversidad, que otorga la  American Planning Association, que agrupa a planificadores urbanos en Estados Unidos.

Hasta que el pasado 21 de mayo, el Senado  aprobó por descargue -sin vistas públicas y por consiguiente sin la participación de los residentes del caño-, el P. del S. 365, para derogar el artículo 16 de la ley 489, que autorizó la transferencia de las tierras al fideicomiso, de la autoría del presidente senatorial, Thomas Rivera Schatz y la senadora Kimmey Raschke Martínez.    Si la Cámara de Representantes lo Aprueba y el Gobernador lo firma, invalidaría el fideicomiso, porque este se compone exclusivamente de tierras que pertenecían al gobierno, advierte el líder del G-8.

El fideicomiso  se compone de 200 cuerdas de terrenos interconectados en medio de 460 cuerdas, concentradas dentro de un espacio enclavado dentro de las  avenidas Ponce de León, Quisqueya, Barbosa y Borínquen. Aquí hay casas en buen estado y casas a punto de caerse, hay carreteras recién asfaltadas y hay callejones con fango o inundados con aguas cloacales. Aquí adentro es como allá afuera: residen  profesionales,  obreros,   receptores de cupones y otros que se ganan la vida en  puntos de droga.  

“Siempre el gobierno decía que iba a dragar y también iba a mejorar esto,  pero no hacía nada, y ahora que por fin está pasando algo, que creemos en algo, nos los quieren quitar”, expresa Carmen L. Febres, líder comunitaria de Barrio Obrero-Marina.

“Si se enmienda la ley es un atropello a nuestra dignidad y al sacrificio que ha hecho este sector”, dice Polanco.  También está de acuerdo con los realojos porque la ley dispone que cada persona que pierde su casa se le tiene que entregar una  vivienda segura  sin tener que pagar un centavo, y dentro de la misma comunidad.

Estas casas se costean con fondos de la corporación, que calcula que se deben realojar a más de 600 familias, como ya comenzó a suceder con  María Ramos. Ella vivía junto a dos nietos, su hija y su yerno, hasta marzo pasado,  en una casa de madera pelada, cubierta con  parchos de tablones, y con algunas adiciones de bloques sin empañetar. Del techo se asomaban los bejucos. Por dentro había espacio para dar unos tres pasos  de pared a pared, a lo ancho de la estructura, y a lo largo, tras pasar un la sala, se llevaba a una cocina en la que el moho se estaba comiendo la estufa de gas.  “Si el viento le hacía así -dice Ramos, moviendo las manos de un lado a otro como se mueve el cogollo de una palmera ante el viento- se caía.  Cuando llovía se mojaba todo  y el piso sonaba cuando andabas por la cocina”.  Su casa vieja había sido tasada en  $1,800, y le entregaron una de tres cuartos, sala, cocina, baño y un patio,  valorada en  $96,000.

Este es el caso de la familia de Pedro Colón, quien llevaba viviendo 75 años en la  comunidad de San Ciprián.   Cuando abría la pluma en el primer piso, no les llegaba el agua  a su hija y su nieto, que vivían en el segundo nivel. Para acceder a la casa había que entrar por una suerte de pasillo “por donde no cabía ni una camilla en caso de que hubiera que sacar a papi en una emergencia”, según Iris Colón, la hija. Cuando llueve sube el nivel de las aguas  del caño e    inundan  la parte de atrás de su casa vieja.  Ahora tienen una  de dos niveles, con un techo al que no le entra agua y con acceso a la carretera,  a donde puede llegar la ambulancia si hace falta.  En una jaula tienen a tres pollos que antes estaban sueltos en el solar antiguo. “Yo de todos modos me doy la vuelta por allí todos los días porque me hace falta aquello”, dice Pedro Colón.

Eso viven algunos miembros de la comunidad, mientras el gobernador, Luis Fortuño, y el alcalde de San Juan, Jorge Santini, quienes nombran a los miembros de la Corporación del Proyecto Enlace del Caño Martín Peña,  han expresado públicamente que están de acuerdo con la enmienda. El autor de ésta, el presidente del senado,  había prometido  en una reunión previa con los líderes del G-8 que iba a ayudarles para mantener su proyecto, según Núñez.

La Revista se comunicó con las oficinas de prensa del presidente del Senado, del Gobernador, del alcalde de San Juan y de la senadora  Raschke, para que explicaran cómo el fideicomiso “afecta adversamente los planes y la política pública” de las estructuras  que hay en las tierras que pertenecían al gobierno, según la exposición de motivos del P. del S. 365,   y qué planes tenían ellos para que  la comunidad no sucumba a proyectos de construcción de gente ajena a la comunidad, si es que finalmente se enmienda la ley. Pero los encargados de prensa de Fortuño y de Raschke no respondieron a las  llamadas de este medio, mientras que los contactos de prensa de Rivera Schatz y de Santini alegaron que estos no iban a conceder entrevistas por falta de tiempo. 

Lo que los líderes comunitarios no entienden es de  qué modo el fideicomiso puede afectar  las instalaciones gubernamentales en la comunidad, tomando en cuenta que la transferencia es exclusivamente de la tierra, y no de los edificios, ni mucho menos de lo que ocurre dentro de estos. No hay algo así como un interés de privatización por parte de las comunidades del caño.   “Aquí hay edificios de gobierno desde que se creó el fideicomiso hace tres años y todo sigue igual, no le ha afectado en nada”, explica la planificadora Lyvia Rodríguez, directora  ejecutiva de la Corporación del Proyecto Enlace del Caño Martín Peña. Del mismo modo ocurre con las casas de los residentes que vivían en terrenos  del gobierno y ahora son del fideicomiso: las casas le pertenecen a ellos, y pueden remodelarlas o venderla, pero no pueden tocar el terreno.

Canto, pintura y teatro
Todo esto es parte  de un proyecto amplio que incluye el plan de desarrollo, el fideicomiso y actividades de desarrollo social que lleva a cabo la corporación. Tiene programas  para que los niños no terminen trabajando en los puntos de droga o se conviertan en adictos, y también ofrece  programas para prevenir  enfermedades de transmisión sexual. Para eso celebran  actividades como  competencias de cantar reguetón, de pintar  murales, de hacer obras de teatro y practicar deportes. En una cancha de baloncesto de la comunidad Barrio Obrero-Marina, se inauguró esta semana el cuarto torneo de baloncesto entre  niños de las ocho comunidades. Los juegos se llevan a cabo todas las semanas, durante las tardes, hasta el 30 de junio próximo. “Lo importante es jugar en equipo y no cogerse las cosas a pecho”, dice  un flaquito de 12 años que juega en el equipo de Cantera.  Y es que antes de cada juego, se le ofrecen a los participantes charlas  para que sean mejores ciudadanos, y trabajen temas como manejo de conflicto. “Esto es para aprender a controlarse, no es para enfogonarse y cuando se acabe el juego no ir a pelear”, dice otro niño que juega en el equipo de Las Monjas.  En las gradas una algarabía de padres, madres y amigos de los jugadores entonce plenas y otros tocan panderos.  Cuando termine el torneo, los muchachos repasarán todo lo que aprendieron para componer, junto a un reguetonero, una canción que interpretarán en un concierto. 

De otra parte están los trabajos de murales como los que hicieron los niños en el nuevo puente de la avenida Barbosa. Crearon bocetos de la flora y la fauna del caño, así como temas de la comunidad, y los pintaron en el puente con la ayuda de artistas. Entre los participantes estaba Braulio, de 15 años, hijo de Rafael Polanco.  Dibujó la abeja que está pintada  en la parte de abajo del puente. Ahí le cogió el gusto al arte. Y le propuso a la trabajadora social de la  escuela Pachín Marín, donde estudia, hacer un proyecto similar. Ahora el director de escuela le ha encargado hacer un mural. Ya tiene el boceto:  dos nubes con caras tristes, por la contaminación, sostenidas por una nube alegre, que trata de salvar a la naturaleza. “No se puede separar una cosa de la otra, no se puede separar el trabajo  social del fideicomiso, no se puede separar el plan del desarrollo integral del dragado del caño,  todo está conectado”, concluye Rodríguez.  Se refiere a que todo eso está en juego si se enmienda el artículo 16 de la ley 489.

Comentarios a emartinez1@elnuevodia.com


29.5.09

capturados en la verdad de los lenguajes

"Los sistemas ideológicos son ficciones (ídolos del teatro, hubiese dicho Bacon), novelas –pero novelas clásicas provistas de intrigas y crisis, de personajes buenos y malos (lo novelesco es otra cosa: un simple corte no estructurado, una diseminación de formas: la maya). Cada ficción está sostenida por un habla social, un sociolecto con el que se identifica: la ficción es ese grado de consistencia en donde se ha cristalizado excepcionalmente y se encuentra una clase sacerdotal (oficiantes, intelectuales, artistas), para hablarlo comúnmente y difundirlo.

 “…Cada pueblo posee un universo de conceptos matemáticamente repartidos, y bajo la exigencia de la verdad, comprende que desde allí en adelanta todo dios conceptual debe sólo ser buscado en su esfera? (Nietzsche): estamos todos capturados en la verdad de los lenguajes, es decir, en su regionalidad, arrastrados por la formidable rivalidad que reglamenta su vecindad. Pues cada habla (cada ficción) combate por su hegemonía y cuando obtiene el poder se extiende en lo corriente y lo cotidiano volviéndose doxa, naturaleza: es el habla pretendidamente apolítica de los hombres políticos, de los agentes del Estado, de la prensa, de la radio, de la televisión, incluso el de la conversación; pero fuera del poder, contra él, la rivalidad renace, las hablas se fraccionan, luchan entre ellas. Una despiadada tópica regula la vida del lenguaje; el lenguaje proviene siempre de algún lugar: es un topos guerrero.

No hay otro medio para que estos sistemas hablados dejen de perturbar o incomodar más que habitar alguno de ellos. Si no: ¿y yo, y yo, qué es lo que hago en todo esto?

-R. Barthes, El placer del texto

debe dejar de ser puertorriqueña...

Nueva objeción a Sotomayor: ummm, Sotomayor es puertorriqueña, de esas que parece que mientras fue abogada abogó por la igualdad de derechos constitucionales de los puertorriqueños y latinos sirviendo en la Junta de Directores del Puerto Rican Legal Defense Fund. Problemático, problemático. Abogó por principios igualitaristas. Mal, mal. 

Parece que al sector conservador le preocupa que Sotomayor no pueda dejar de ser puertorriqueña, y además, no está seguro si ella entienda la diferencia entre pertenener a una Junta de Directores de una entidad que aboga por principios igualitarios y ser Jueza del Tribunal Supremo:

"Curt Levey, executive director of Committee for Justice, a conservative legal group active in judicial nominations, said that “while it’s fine to let your Puerto Rican heritage influence — or any heritage for that matter — influence your positions when you’re on a board, it’s quite a different story when you’re a judge, and I wonder whether she knows the difference".

Ya. Seguro que a Roberts, a Alito y al resto mayoría blancos, hombres y de clase privilegiada, le preguntaron si podían dejar de ser blancos, hombres y de clase privilegiada antes de llegar al Supremo (por aquello de no dejarse influenciar por esas identidades) y se aseguraron de qué defendieron o mejor, qué dejaron de defender,  mientras fueron abogados. Siga la noticia y el debate sobre el tema aquí.

ni intelectualismo ni hedonismo: el placer del texto es una deriva

"Toda una mitología menor tiende a hacernos creer que el placer —y específicamente el placer del texto— es una idea de derechas. La derecha, con un mismo movimiento, expide a la izquierda todo lo que es abstracto, incómodo, político, y se guarda el placer para sí: ¡sed bienvenidos, vosotros que venís al placer de la literatura! Y en la izquierda, por moralidad —olvidando los cigarros de Marx y de Brecht—, todo «residuo de hedonismo» aparece como sospechoso y desdeñable. 

En la derecha, el placer es reivindicado contra el intelectualismo, la «intelligentzia»: es el viejo mito reaccionario del corazón contra la cabeza, de la sensación contra el raciocinio, de la «vida» —cálida— contra la «abstracción» —fría—: ¿debe entonces el artista seguir el siniestro precepto de Debussy «tratar humildemente de dar placer»? En la izquierda, el conocimiento, el método, el compromiso, el combate, se opone al «simple deleite» —y sin embargo ¿si el conocimiento mismo fuese delicioso?—. 

En ambos lados encontramos la extravagante idea de que el placer es una cosa simple, por lo que se lo reivindica o se lo desprecia. No obstante, el placer no es un elemento del texto, no es un residuo inocente, no depende de una lógica del entendimiento y de la sensación, es una deriva, algo que es a la vez revolucionario y asocial y no puede ser asumido por ninguna colectividad, ninguna mentalidad, ningún idiolecto. ¿Algo neutro? Es evidente que el placer del texto es escandaloso no por inmoral sino porque es atópico".

-Roland Barthes, El placer del texto

28.5.09

el secuestro de una palabra: [e----í-]

Desde el anuncio de la vacante que dejaría el Juez Souter en el Supremo, el Presidente Obama anunció que nominaría una persona que pudiera tener 'empatía' con los otros, que lograra identificarse con éstos, con sus reclamos, sus sufrimientos, con su lugar en el mundo (al menos intentarlo). Pero no fue bien recibida la palabra empatía por ciertos sectores aferrados a cierta racionalidad jurídica. Los conservadores le declararon la guerra a la palabra y la posicionaron como la contraparte del 'estado de derecho' (rule of law). Desde entonces ya no se puede hablar de empatía y la palabra no estuvo presente en la nominación. Sin cabida la palabra [e----í-] cuando se trata de las características de un(a) Juez(a). 

El NYT publica un artículo de Sheryl Gay Stolberg, Buzzwords Shape the debate over confirmation, que reseña el secuestro de la palabra en este proceso. Mucho que analizar sobre 'el mundo del Derecho' en este debate y los porques de su exclusión . Otra palabra más eliminada de nuestros vocablos? Rayos!, nos quedaremos sin palabras?

empatía.

1. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.



Sobre el aborto y Roe v. Wade

Ea! No está claro el asunto... Atentos y atentas al debate sobre las posturas y decisiones de Sotomayor relativas al aborto y Roe v. Wade. Vea análisis en NYT.

sobre Sonia Sotomayor

Vea el reportaje especial que hizo el Centro de Periodismo Investigativo sobre Sonia Sotomayor. Destaco algunas de sus decisiones por aqui, una cita de ella en su discurso de nominación y la apreciación del licenciado William Ramírez, director de la ACLU:

Jueza Sonia Sotomayor:

"Escogí ser abogada, y luego jueza, porque encuentro retos interminables en las complejidades de la ley. Creo firmemente en la letra de la ley como el fundamento de todos nuestros derechos básicos", subrayó la nominada en la ceremonia a la vez que apuntó que "me esfuerzo para nunca olvidar las consecuencias que mis decisiones tendrán en el mundo real para individuos, negocios y el gobierno".

Lcdo. William Ramírez:

“[A]quí lo más importante es que esta juez, aunque se habla de que es mujer, latina, y puertorriqueña, llena un vacío en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos porque pasará a ser la voz de los obreros y de la clase pobre”.

"Va al Tribunal Supremo con una sencillez y humildad de entender lo que esta pasando una persona trabajadora. Ella no se presenta como juez ni nada de eso. Ella se presenta como Sonia y ya”, comentó.

Algunos de sus casos según reportado por el CPI:

-Ha ordenado la publicación de la nota suicida del ex asesor de Casa Blanca Vincent Foster sobre la base de que el interés público pesaba más que la privacidad de la familia Foster.

-Ordenó que a los presos se le permita tener cuentas de Santería en sus cinturones.

-Revocó una orden de mordaza que prohibía a la prensa publicar los nombres de los jurados, potenciales y finales, en el juicio de un ejecutivo bancario.

-En uno de los casos que tiene pendiente de resolución ante el Supremo, apoyó que New Haven descartara los resultados de un examen de ascensos de bomberos porque la mayoría de los que obtuvieron un ascenso fueron blancos.

-El Supremo la revocó cuando decidió que la Agencia Federal de Protección Ambiental no podía aplicar un análisis de costos a la hora de decidir sobre la tecnología que se usaría para limitar el impacto ambiental de las plantas generatrices en los cuerpos de agua circundantes.

-El Supremo la revocó cuando determinó que algunas demandas sobre fraude en inversiones podían ser presentadas en el tribunal estatal en vez de en el federal.

-El Supremo la sostuvo cuando decidió que un seguro no podía pretender que los herederos de un beneficiario devolvieran la compensación que su pariente recibió porque, en un juicio separado, la viuda de éste hubiera recibido una compensación de parte de los que causaron las heridas.

-El Supremo la revocó cuando decidió que un prisionero podía demandar por violación de derechos civiles al operador privado de la instalación carcelaria federal en la que residía.

-El Supremo revocó su decisión como juez de instancia de evitar que un grupo de agentes independientes cobrara al periódico The New York Times las regalías que les debían por el uso de sus trabajos en los archivos electrónicos.

-Falló en contra de los activistas que favorecen el derecho de la mujer a abortar cuando éstos quisieron retar la política gubernamental de asignar ayudas económicas en el área reproductiva sólo a países que prohiban el aborto.

-En lo que probablemente sea su determinación más famosa, emitió un interdicto en contra de Major League Baseball para acabar la huelga de jugadores que provocó la cancelación de la Serie Mundial en 1994.

27.5.09

lo constitucional y lo político: Habermas y Dworkin

A continuación unas breves citas de la parte habermasiana del interesante y relevante diálogo: Jürgen Habermas en diálogo con Ronald Dworkin:¿Impera el Derecho sobre la política?* Moderación: Klaus Günther

Salud!

-"el Estado de derecho, concebido hasta sus últimas consecuencias, es incompleto como tal sin una participación democrática real de los ciudadanos."

-Moderador

El enfoque de Habermas es más abstracto. Lo que mueve a los seres humanos a fundar una comunidad de derecho es, por un lado, el interés por regular legalmente sus relaciones mutuas. Por otro lado, les interesa que el derecho no esté impuesto arbitrariamente, sino que sea también legítimo, es decir que pueda ser aceptado por los ciudadanos. Esta legitimidad se busca normalmente en la moral, especialmente en la idea de la autodeterminación o autonomía moral. Pero según Habermas, el derecho posee propiedades que son difícilmente compatibles con tales ideas de legitimación. El derecho moderno vale positivamente, es decir, se establece por medio de decisiones y puede ser modificado cuantas veces se quiera. Además, el derecho moderno se impone con la coacción. Por último, existe el derecho de cada ciudadano individual a la autonomía privada, es decir, a la libertad de hacer todo lo que no viola las leyes. Tal derecho no puede obligar moralmente al ciudadano.

 -Jürgen Habermas

¿Qué cosa, si no un derecho moral de orden superior, le puede otorgar legitimidad al derecho positivo? Al igual que la moral, también el derecho debe proteger por igual la autonomía de todos los participantes y afectados. De este modo, el derecho también debe probar su legitimidad bajo este aspecto de la protección de la libertad. Es interesante que la positividad del derecho fuerza, sin embargo, a un peculiar desdoblamiento de la autonomía (de la idea moral de la autonomía), para la cual no hay un correlato desde el ángulo de la moral. La autodeterminación moral, en el sentido de Kant, es un concepto unitario, en la medida que pretende de cada individuo in propia persona que obedezca exactamente las normas que ella se impone a sí misma, según su propio juicio imparcial (o según el juicio de ella conjuntamente con el de todos). Ahora bien, la obligatoriedad de las normas jurídicas se funda no meramente en el proceso de formación de opinión y de juicio, sino en las resoluciones colectivamente obligatorias de las instancias legislativas y de aplicación jurídica. De ello resulta con necesidad conceptual una división de roles entre los autores, que establecen y aplican el derecho, y los destinatarios, que están sometidos al derecho vigente. La autonomía, que en el campo de la moral es de una sola pieza, en el campo jurídico aparece en la forma doble de autonomía privada y pública.

Ambos momentos deben entonces estar mediados de tal modo que una autonomía no perjudique la otra. Las libertades de acción subjetivas del sujeto de derecho privado y la autonomía pública del ciudadano del Estado se posibilitan recíprocamente. Esta es la intuición (creo que no hay desacuerdo respecto de esta intuición, el problema es explicitarla): esta relación recíproca sirve a la idea de que las personas jurídicas sólo pueden ser autónomas, en la medida en que puedan comprenderse, en el ejercicio de sus derechos, como ciudadanos del Estado, como autores precisamente de aquellos derechos a los que, como destinatarios, deben guardar obediencia.

-Moderador

En esta intuición de que la autonomía pública y privada se entrecruzan, Habermas pretende apoyar su versión de la tesis de que el derecho y la política se conjugan. La autonomía pública del pueblo, que se da sus propias leyes, tiene su lugar en los procesos de formación pública de opinión y de voluntad. En estos discursos y negociaciones tienen que poder tomar parte igualitariamente todos los afectados por una ley. La autonomía privada se entrecruza con la pública de modo tal que estos discursos deben ser construidos con ayuda del derecho positivo. La autonomía privada es una de las propiedades del derecho positivo moderno, que se utiliza para la conformación de la democracia.

 -Jürgen Habermas

Ahora bien, si los discursos y las negociaciones (cuya equidad, a su vez, descansa en un procedimiento fundamentado discursivamente), representan el modo en el que se puede desarrollar una voluntad política razonable, entonces aquella presunción de razonabilidad, que fundamenta el procedimiento democrático, debe apoyarse, en última instancia, en un laborioso arreglo comunicativo: esta presunción depende de las condiciones bajo las cuales puedan ser institucionalizadas jurídicamente las formas de comunicación necesarias para una actividad jurídica legítima. En este caso, la conexión interna deseada entre derechos humanos y soberanía popular consiste en esto: en que la precondición de la institucionalización jurídica de una praxis cívica del uso público de la razón, se satisface, justamente, a través de los derechos humanos. Los derechos humanos, que posibilitan el ejercicio de la soberanía popular jurídicamente posible, no pueden ser impuestos a esta praxis como restricciones externas, pues no se debe confundir las condiciones posibilitadoras con este tipo de restricciones. En este punto estoy de acuerdo con el profesor Dworkin. Por lo tanto, sin derechos básicos que aseguren la autonomía privada del ciudadano, no habría un medio adecuado para la institucionalización jurídica de aquellas condiciones bajo las cuales el ciudadano pueda hacer uso de su autonomía pública. Lo que pienso es que, para institucionalizar la autonomía pública, se debe garantizar derechos a la participación política, derechos a la comunicación, etc. Pero estos son derechos y, por tanto, algo que se expresa en un determinado lenguaje. Y para acceder a ese lenguaje, se debe primero crear un orden, el cual le atribuya a cada persona un estatus en la forma de derechos, es decir, que se refiera exclusivamente a personas en un sentido jurídico. Creo que esto pertenece a la idea misma del derecho moderno".

Comunidades defienden titularidad

Comunidades del Caño insisten en la titularidad de la tierra
Aclaran información sobre la Ley 489 y solicitan reunión con el Gobernador

San Juan – La titularidad en el Fideicomiso de la Tierra es la única manera de lograr dos objetivos primordiales para la comunidad: evitar el desplazamiento y el captar el valor de las tierras para ayudar a revitalizar el sector, aliviando la carga económica en el Gobierno.

“La tenencia de las tierras a través del Fideicomiso, que diseñamos y trabajamos por 8 años, es la única forma para que la comunidad continúe teniendo verdadero apoderamiento y autogestión. Revertir este proceso es la garantía del desplazamiento a largo plazo, pues abre la puerta a que gente ajena a la comunidad compre poco a poco los terrenos. Cuando el Caño esté rehabilitado, nuestras tierras van a valer mucho. Queremos captar el aumento en el valor de la tierra para invertir en vivienda asequible y en desarrollo económico. Así, los que se benefician de la inversión pública y privada en el área son los actuales residentes y no los especuladores”, dijo Mario Núñez, presidente del G-8, la organización que agrupa líderes de las ocho comunidades que bordean el Caño.

“Con la titularidad en el Fideicomiso los residentes, que son parte de éste, tienen la propiedad de sus casas que pueden vender, alquilar, hipotecar y heredar, similar como ocurre en los condominios. Los terrenos son de todos a través del Fideicomiso, por lo que nadie puede venderlos a terceros ajenos a la comunidad”, explicó el experto en derecho propietario y profesor de la Universidad de Puerto Rico, Michel Godreau. “Con el Fideicomiso, la tierra no se vende y permanece en manos de la comunidad a perpetuidad.”

Por ley, las tierras son de la comunidad desde 2005. “Estamos solicitando con carácter de urgencia una reunión con el Gobernador. Es importante comunicarle personalmente por qué esto es crucial para el destino de nuestras comunidades casi centenarias y para la lograr la política pública y el dragado del Caño”, añadió Núñez. “Las tierras ya son de la comunidad a través del Fideicomiso”, señaló. “Nos tendrían que quitar las tierras y eso atenta contra nuestro derecho a la propiedad que ya tenemos con el Fideicomiso”, dijo.

Información errada sobre el Fideicomiso y la Ley 489

Núñez añadió que durante el día de ayer surgió información errada sobre la Ley 489. “La Ley 489 se ha estado implantando desde su aprobación. Hemos logrado resultados en desarrollo social, económico comunitario, realojo de familias y la rehabilitación ambiental del Caño, entre otros”.

En lo relacionado con el Fideicomiso, explicó que mediante mecanismos altamente participativos se elaboró el Reglamento general que rige su funcionamiento. Dicho reglamento entró en vigor en noviembre de 2008, luego de vistas públicas. Ya está en funciones la Junta de Fiduciarios.

En cuanto a las escuelas, mediante la Ley 489 se traspasó el título de todos los terrenos públicos, no las estructuras de las escuelas ni su administración. De hecho, las tierras donde ubican las escuelas no eran del Departamento de Educación. “Las escuelas han continuado y continuarán dando servicios desde 2005”, puntualizó Núñez. La transferencia de todas las tierras del Distrito permite el mejor uso de los suelos que actualmente están subutilizados conforme al Plan de Desarrollo Integral, garantizando el fin público.

El Plan, que ha ganado reconocimientos internacionales, fue resultado de un amplio proceso participativo que incluyó al sector público, comunitario y privado. Para poder revitalizar la comunidad y rehabilitar el Caño, hay que proveer viviendas para las 600 familias que hay que realojar de las márgenes del Caño Martín Peña. “Todo esto se discutió ampliamente no sólo con la comunidad, sino con los funcionarios públicos de todos los partidos y se ha sido sumamente transparente”, dijo Núñez.

El otro argumento que se está usando ahora es que hay terrenos contaminados entre los que fueron traspasados al Fideicomiso de la Tierra. “Sabemos sobre la existencia de los tanques soterrados de gasolina en unos terrenos y eso se contempló”, dijo. “La comunidad ya tiene experiencia trabajando con remover tanques soterrados de gasolina de manera exitosa.” La comunidad de Israel Bitumul desarrolló el proyecto de viviendas Villas El Paraíso I y está desarrollando Villas del Paraíso II en terrenos con condiciones similares.

Por lo tanto, concluyó que “no es necesario enmendar la Ley 489 para atender los planteamientos que se han vertido. Queremos cero enmiendas a la Ley 489. Deseamos que se nos dé la oportunidad de trabajar junto al gobierno y al sector privado para revitalizar el área usando el mecanismo innovador del Fideicomiso de la Tierra”.

En Estados Unidos hay más de 175 fideicomisos de la tierra con propósitos similares. El Dudley Street Initiative en Boston ha sido reconocido por Fannie Mae por lograr construir 300 casas y revitalizar otras 300 en un área marginada de la ciudad, y garantizar el acceso a la tierra de los sectores marginados.

Sobre el G-8, Inc.

El G-8, Inc. es una organización sin fines de lucro que reúne al liderato de las doce organizaciones de base comunitaria que representan a los residentes de las ocho comunidades aledañas al Caño Martín Peña. Las ocho comunidades son Israel - Bitumul, Parada 27, Las Monjas, Barrio Obrero San Ciprián y Oeste, Barrio Obrero Marina, Península de Cantera, Buena Vista Santurce y Buena Vista Hato Rey.

26.5.09

Sonia Sotomayor es de 'la brega' boricua

Copio por aquí una contribución que hicimos al blog Seminario de Teoría Constitucional y Filosofía Política, de los grandes Roberto Gargarella y Lucas Arrimada, sobre la nominación de Sonia Sotomayor al Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Gracias Roberto por la invitación!

Sonia Sotomayor es de la brega boricua

El Presidente Barack Obama acaba de nombrar al Tribunal Supremo a una de las de la brega. Sonia Sotomayor, podría decirse, es parte de la brega boricua. Ejemplifica a tantos puertorriqueños y puertorriqueñas (mis padres fueron de éstos) que desde mitad del Siglo XX emigraron a EEUU en busca de mejor calidad de vida, en busca de ‘echar pa´lante’, aquellos que -forzados y alentados por el gobierno- hicieron su espacio  poco a poco, con miles de sacrificios, enfrentados constantemente a la discriminación. Con ello, extendieron geográficamente a la comunidad puertorriqueña y ampliaron su identidad y significado. Esos puertorriqueños y puertorriqueñas tuvieron -al decir de Arcadio Diaz Quiñones (La Memoria Rota; 1993; El Arte de Bregar; 2000)- que hacer espacio de resistencia desde la brega. Define el maestro Arcadio la brega así:

‘Bregar es, podría decirse, otro orden de saber, un difuso método sin alarde para navegar la vida cotidiana, donde todo es extremadamente precario, cambiante o violento, como lo ha sido el siglo 20 para las emigraciones puertorriqueñas y lo es hoy en todo el territorio de la isla… […]

Bregar puede relacionarse con el sentido que Hannah Arendt le otorga a actuar en La Condición Humana: “tomar una iniciativa, comenzar, poner algo en movimiento”… En el uso puertorriqueño, bregar remite a un código de leyes implícitas que permite actuar, y con sutileza y discreción le disputan el lugar a las posiciones absolutas. Por lo general no se trata de grandes imperativos morales o heroicos, ni de desafíos en campo abierto, sino más bien de la posibilidad de negociar con el propósito de amortiguar los conflictos, justamente para eludir la lógica de la confrontación…”

Se trata de bregar en los caminos plagados de dificultades en la modernidad. Pero no traigo esto para de resaltar la brega de Sotomayor en lo individual. No triago este hecho para reconocer en ella un ‘ejemplo de superación’ o para darle una cinta de mérito. Tampoco para decir que ella ‘se merece’ la nominación. No.  Lo traigo porque –al menos por acá- este nombramiento puede verse como una forma de visibilizar la brega colectiva de los puertorriqueños (una brega muchas veces violentamente invisibilizada); para darle color a la resistencia de los y las puertorriqueñas en el día a día de su relación colonial con los Estados Unidos. La historia de Sonia Sotomayor, eso que Obama llamó ‘an inspiring life’, es parte de la historia de millones de puertorriqueños que han hecho un espacio importante de resistencia y no es poca cosa que desde esa resistencia se llegue a ese espacio institucional del Derecho (como espero que tampoco lo sea la diversidad que sea capaz de llevar a ese espacio).

Y eso fue lo que me vino a la mente cuanto el Presidente Obama describía el perfil de la nominada. Nacida en el Bronx, de padres puertorriqueños, se crió en un residencial público. Su padre cursó solo hasta el tercer grado, trabajador de fábrica (como los míos, permítaseme decir). Su madre, una enfermera que echó para adelante a dos niños sola, pues el padre murió cuando Sotomayor tenía nueve años. Ni padre ni madre hablaban inglés cuando llegaron a los Estados Unidos, pero como tantos otros puertorriqueños, en su cotidianeidad, supieron bregar. Y aquí estamos, con Sonia Sotomayor nominada al Supremo. Y creo que lejos de pensar su ejemplo como uno que ejemplifica el ‘sueño americano’, a mí se me antoja, me apetece mirarlo como un ejemplo de la resistencia de las minorías, de la resistencia boricua que se abrió espacio y se sigue abriendo espacio en las circunstancias más adversas que una puede imaginarse.

Hace semanas le sigo la pista a la discusión sobre el posible nombramiento al Supremo, con particular interés en el desenlace de Sotomayor pero en gran medida con el interés académico de cómo las diferentes concepciones sobre lo que es el Derecho se encarnan en el debate público. Sí, hay que leer sus opiniones, buscar su perfil, analizar sus disidentes. Habría mucho que decir sobre cuál es el giro de la discusión en términos del rol de los jueces, su concepción del Derecho, como ven el ejercicio de interpretación, la deseabilidad o no del llamado activismo judicial, entre otros asuntos propios de la teoría jurídica y adjudicativa. Obama buscaba una Jueza pragmática, realista, capaz de la ‘empatía’, que reconociera de primera mano las vicisitudes y dificultades del hombre y la mujer común, y que -como parte de su función adjudicativa- fuera capaz de entender (o aproximarse a entender) al ‘otro’. Por eso escogió a Sonia Sotomayor.

El requisito para Obama, de acuerdo a su concepción del Derecho, era que quien sustituyera a Souter -quien escogiera- debía tener claro que la práctica del Derecho y de la adjudicación incluye el ser capaz de entender y darle importancia a cómo el Derecho afecta la vida ordinaria de la gente (Law in everyday life; Law in Context). En su discurso ella reafirmó ser capaz de reconocer ‘las complejidades del Derecho’. Esa discusión es sin duda de extrema importancia para todos nosotros y nosotras los interesado(a)s en la teoría y el funcionamiento del Derecho. Pero hoy, cuando escuché a Obama nombrar a Sonia Sotomayor, opté por dirigir mi mirada celebratoria al hecho de que Obama habría nombrado al Tribunal Supremo de los Estados Unidos a una puertorriqueña proveniente de la brega. Eso no me significa poco, me hace una gran diferencia.

Algunos artículos en el NYT:

http://www.nytimes.com/2009/05/27/us/politics/27court.html?hp

http://www.nytimes.com/2009/05/27/us/politics/27websotomayor.html?ref=politics

Sobre las concepciones teóricas y el rol de los jueces:

http://fish.blogs.nytimes.com/2009/05/24/empathy-and-the-law/?emc=eta1



El poder desnudo

Hoy publicamos una columna en El Nuevo Día titulada ‘El Poder Desnudo’, en la que cuestionamos la legitimidad de la actuación de los componentes del poder legislativo que parece normalizarse y que nos deja con un cuerpo legislativo cada vez más arbitrario y deficiente en términos democráticos. La aprobación del P. del S. 365 y el maltrato que recibieron los residentes del Caño ejemplifica esta lamentable realidad.

También, hoy en Buscapié, Huáscar Robles publica ‘Mundo Green’ en la que también hace alusión al Caño Martin Peña y pone de manifiesto las contradicciones y lo vacuo de un discurso verde sin justicia.

26-MAYO-2009 

ÉRIKA FONTÁNEZ

El poder desnudo

El pasado jueves vi encarnado el poder desnudo. Es ese poder crudo, carente de legitimación, falto de las razones generalmente aceptadas que legitiman su uso. Irrumpe violentamente. Proviene de unos pocos sobre muchos otros que sufren su peso a través de la Ley. Pude presenciarlo en nuestra Legislatura.


Se trató de la aprobación de un proyecto de ley que busca desmantelar el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña. El Fideicomiso de la Tierra es parte fundamental de una iniciativa comunitaria exitosa que ejemplifica los principios de democracia, autogestión económica, superación de la pobreza y un verdadero desarrollo.


Hace cuatro años las comunidades cuentan con este fideicomiso y sus terrenos. Sin embargo, en un proceso atropellado y falto de los más elementales principios de deliberación democrática, en cinco minutos, el Senado aprobó -mediante el abusivo mecanismo de descargue- un proyecto de ley que les quita los terrenos a las comunidades del Caño y echa por la borda años de esfuerzo.


Pero nada de esto se atendió en el hemiciclo del Senado. No hubo deliberación, debate o análisis; sólo arbitrariedad y desdén. En abierto menosprecio, los legisladores tertuliaban, paseaban, reían o dormitaban.


Atónitos, residentes y líderes comunitarios acudieron a la oficina del Presidente del Senado, quien en marzo pasado fue a la comunidad y les prometió a sus integrantes que el proyecto no se aprobaría sin antes garantizarles una reunión. No hubo reunión; ni vistas públicas. A la espe1ra del Presidente, dos de sus asesores salieron a “explicarles” a los ciudadanos que tenían “perfecto derecho a estar allí”, pero que no sería hasta la próxima semana cuando el Presidente les daría “la oportunidad de ser escuchados”.


Hay razones de gran peso para que este proyecto de ley no siga su curso, pero quisiera detenerme en el uso del poder desnudo por parte de nuestros legisladores.


Haber sido electos no hace del ejercicio de poder algo legítimo sin más. Si no hay explicaciones, si no hay deliberación, si se invisibiliza a los perjudicados, ese poder, así desnudo, es ilegítimo. Al usar así el poder, los legisladores actúan contrariamente a las premisas básicas en las que se fundamenta el funcionamiento de instituciones que dicen llamarse democráticas. El poder desnudo deshace la legitimidad de quienes ejercen el poder.


Habrá quien diga que esas acciones están justificadas por la legitimidad que les da el haber sido electos. No. No basta. Valga reiterarlo. Por el hecho de que ciertos hombres y mujeres hayan aceptado contractualmente representarnos, esa relación contractual no está libre de responsabilidades. Se trata de un contrato político que reiteradamente parece incumplirse, normalizándose una deficiencia constante del cuerpo legislativo y de los procesos deliberativos.


Se trastoca el pacto político cuando no hay debates reales y serios en que las partes estén receptivas a cambiar su opinión. Se laceran los principios más básicos de la democracia cuando se normaliza el intercambio de favores a cambio de votos; cuando se legisla a espaldas con abierto desdén a la ciudadanía; cuando no existe interés en escuchar la diversidad de voces; cuando se trata a los ciudadanos como si se les hiciera un favor o si bastara “la oportunidad” de escucharlos tardíamente; se derrumba el manto de legitimidad cuando se les trata como meros espectadores de un proceso que les pertenece de principio a fin. No pueden los legisladores usar el poder desnudo para desarticular las vidas de sus representados y justificar el peso de su poder sobre otros.


Los residentes del Caño se enfrentaron a ese poder, pero ellos saben bien que tienen el perfecto derecho -como lo tenemos todos los ciudadanos- a ser parte activa del proceso democrático. Ellos tienen derecho a que sus representantes cumplan con el pacto político, a que los representen verdaderamente, a que el poder desnudo no se les imponga.

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