10.10.09

Te recuerdo Amanda

del gran Victor Jara. Dejo aquí la interpretación de José Mercé que me gusta mucho. vaya el sentimiento!.


9.10.09

El Derecho y la abogacía al servicio de la comunidad

Dejo por aquí un artículo que publiqué en el periódico El Cucubano, periódico de Servicios Legales de PR Inc., titulado ¿Eso es Legal?. El artículo aborda el tema del discurso de la legalidad en el Caño Martín Peña y el rol e identidad profesional que hemos asumido los abogados y abogadas y estudiantes de derecho que hemos participado junto a las comunidades de los procesos allí. 

Gracias a Leo Aldridge por la edición e invitación a contribuir en El Cucubano y un saludo especial a todos los abogados y abogadas de Servicios Legales que sobre todo en estos tiempos están comprometidos con el acceso a la justicia de aquellos más desaventajados a quienes ahora aún más les hace falta representación legal para defender sus derechos. 

Transcribo aquí también:

En los pasados meses hemos escuchado mucho de una iniciativa comunitaria de gran precedente para Puerto Rico. Se trata del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña y de uno de sus instrumentos principales, el Fideicomiso de la Tierra. En este proyecto -junto a las comunidades del Caño Martín Peña y con los principios de participación ciudadana siempre claros- un grupo de colaboradores provenientes de diversas áreas profesionales y con diferentes perspectivas se unieron al trabajo de las ocho comunidades del Caño para armar mecanismos comunitarios e institucionales que les permitieran mejorar su calidad de vida.


Entre los asesores de este proyecto hay planificadores ambientales, economistas, asesores financieros para pequeñas empresas, trabajadores sociales, arquitectos y abogados. Entre las abogadas y abogados algunos provienen de la práctica privada, otros colaboran desde clínicas de asistencia legal o programas pro-bono y otros son profesores universitarios. En este proceso, el saber ciudadano y comunitario y el saber jurídico, han sabido convivir y respetarse de manera excepcional. Mediante un proceso de retroalimentación, los líderes de las comunidades y ciudadanos han tenido acceso al saber jurídico, y los abogados y estudiantes de derecho que han participado, se han nutrido excepcionalmente del saber comunitario y ciudadano.  En lo que sigue compartiré unas notas muy breves y preliminares sobre cómo la experiencia del Caño nos sirve para abordar algunos elementos que considero importantes para los abogados y abogadas, sobre todo para aquellos que  ejercen el “public interest lawyering”.


El contexto del Caño

Las ocho comunidades alrededor del Caño, compuestas de aproximadamente 27,000 ciudadanos, armaron un proyecto sin precedente en el país para atender varios aspectos principales: 1) garantizar, mediante mecanismos de vanguardia, el derecho a la tierra; 2) asegurar la permanencia y cohesión de la comunidad; 3) viabilizar medidas concretas e innovadoras para superar la pobreza 4)  garantizar la disponibilidad de vivienda asequible, y 5) hacer viable la implantación de un plan de desarrollo integral para contribuir a una mejor ciudad. Para esto crearon una organización, el G-8 (grupo de las ocho comunidades) y lograron la creación del Fideicomiso de la Tierra. El Fideicomiso fue la herramienta jurídica que seleccionaron luego de un proceso de participación ciudadana en que examinaron varios mecanismos propietarios que fueran viables y óptimos para legalizar su permanencia en el lugar, ser los beneficiarios directos de los proyectos de revitalización y evitar ser víctimas de la especulación de la tierra y las dinámicas del mercado. Este proceso comunitario ha sido intenso y amplio. Los protagonistas han sido, por supuesto, las comunidades. Desde el 2001, los vecinos y líderes del Caño han hecho más de 700 actividades de participación ciudadana en las que elaboraron el Plan de Desarrollo Integral para el Distrito Especial del Caño Martín Peña, redactaron y cabildearon su ley especial (Ley 489 de 2004) y crearon el Fideicomiso de la Tierra y su reglamento.


Luego de años de trabajo comunitario el proyecto está en un punto vulnerable pues la Legislatura enmendó la ley para quitarle las tierras que ya estaban en manos de este fideicomiso de tierras y con ello se ha detenido el procesos de implantación del Plan, el realojo de familias que están en las áreas más vulnerables y, como consecuencia, los trabajos para el dragado del Caño. No empece, las comunidades continúan defendiendo su trabajo y reclamando lo que les pertenece.


La ley que retroactivamente despojó a las comunidades de los terrenos, se impugna actualmente en los tribunales pero la presencia de abogados y abogadas no comenzó aquí sino que –aunque silentes y sin ser protagonistas- han colaborado con las comunidades en un proceso intenso de participación comunitaria. De este proceso de colaboración en el Caño destaco brevemente tres puntos claves sobre el Derecho, su uso como herramienta de cambio social y el rol de abogadas y abogados para este propósito.


Los conceptos jurídicos: al servicio de la comunidad

Si ha habido un elemento clave en el proceso del Caño Martín Peña ha sido que las comunidades optaron por ir contra la corriente y ser innovadoras en cuanto a los conceptos se refiere. En lugar de caer en la inercia de conceptos y mecanismos tradicionales -que han probado en muchos escenarios ir contra los propios intereses de las comunidades- en el Caño decidieron ser innovadores para viabilizar su permanencia y su relación con la tierra. Pero ir contra conceptos profundamente colectivamente arraigados no es fácil. Es importante, sin embargo, si se quiere trascender la fuerza de los conceptos que no le sirven a los más vulnerables. No hay mejor ejemplo del poder  de los conceptos que el proveniente del derecho propietario, pues la propiedad tiene un elemento simbólico poderosísimo y emplazar las premisas del título individual es tarea titánica.


Como sabemos, en Puerto Rico se ha asociado la entrega de títulos de propiedad como símbolo de libertad. Y no es para menos, el contar con propiedad (en su versión de vivienda), con un lugar único que garantice techo y privacidad y posibilite el desarrollo de vida plena, es algo que todos y todas ansiamos. Pero también es cierto que en este sistema económico el título de ‘X’ no garantiza mucho si no ponemos en contexto el valor en el mercado de X, es decir, a  ‘X’ (en este caso el título de una casita en el Caño) hay que situarla en el ‘valor de mercado’. Esto es importante sobre todo para comunidades pobres cuyo valor del título bajo la clave del mercado en áreas deprimidas de la ciudad es prácticamente nulo. Pero las comunidades, además de valorar su casa en clave de mercado, la valoran en clave comunitaria, es decir, su casa tiene valor por su lugar y por la pertenencia a un espacio al que sienten que pertenecen. El asunto para esas comunidades pobres, aunque tengan título, se complica cuando el potencial de ‘desarrollo’ de ese espacio, según la clave del mercado compite con el valor en clave comunitaria.


La realidad es que ser ‘propietario’ no significa lo mismo en todos los contextos y mucho menos en los de pobreza extrema. Estamos en una sociedad profundamente desigual que protege a los propietarios con poder económico y castiga a los propietarios pobres. El concepto propietario bajo el título individual ha logrado invisibilizar esa desigualdad y se ha mantenido la apariencia de que un ‘título de propiedad’ de una estructura precaria, sin alcantarillado sanitario y encima de agua contaminada, es igual que el título de propiedad de las residencias en zonas privilegiadas. La consecuencia en las ciudades ya se ha hecho visible: el desplazamiento del propietario pobre cuando se enfrente a un futuro propietario con poder económico para construir ahí un desarrollo en el que el primero no podrá entrar jamás.


Por eso, si algo hicieron bien las comunidades del Caño fue no dejar de evaluar en todas sus dimensiones el concepto propietario y determinar cuál de sus acepciones les convenía más. Las comunidades del Caño examinaron a fondo el menú de conceptos propietarios sin ceñirse a las miradas tradicionales sobre la propiedad. Rompieron con la inercia conceptual. Escogieron una categoría propietaria con más poder: tienen un título sobre sus casas, el derecho a edificar y otro grupal sobre la tierra y así crearon el primer fideicomiso de tierras en Puerto Rico.  Con eso añadieron nuevos conceptos y precedentes a nuestro Derecho.


Los mecanismos y conceptos jurídico-institucionales deben evaluarse a la luz de las necesidades de los grupos e individuos que van a hacer uso de ellos. Si se quiere avanzar en reivindicaciones a través de los conceptos y arreglos jurídicos no podemos renunciar a (re)evaluarlos todos, con miras a transformarlos si conviene o a crear nuevos, si es posible. Para el desarrollo y uso efectivo del Derecho es indispensable que recordemos que los conceptos jurídicos son socialmente construidos y que responden a un contexto histórico, político, económico y cultural. Mucho se ha teorizado sobre como el Derecho y como los conceptos jurídicos responden a los grupos de poder que los acuñan. No obstante, otras corrientes han llamado la atención sobre un uso contra hegemónico del Derecho, sobre como algunos grupos o individuos tradicionalmente sin poder también han utilizado el Derecho y sus conceptos para emplazar sus situaciones de injusticia.


Lo importante de esto, en tanto pensemos al Derecho como una de las alternativas para atajar injusticias, es que estemos hiperconscientes de que los conceptos no son inertes, que se pueden transformar, cambiar e incluso -aquellos más opresivos con resultados indignos y excluyentes- podemos dejar de usarlos. Como abogados y abogadas debemos buscar los intersticios y grietas de las paredes jurídicas que nos permitan transformar y utilizar nuevos conceptos para beneficio de nuestros clientes, sobre todo si se trata de los grupos más vulnerables a los cuales generalmente los conceptos jurídicos imperantes han servido mal.


El Derecho no lo es todo

No parece haber duda de que uno de los grandes movimientos sociales en Puerto Rico fue aquel que logró que una gran diversidad de puertorriqueños se unieran para el objetivo común de detener las prácticas militares en Vieques. Uno de los factores de ese éxito se asocia con que fueron muchos los argumentos y las estrategias, y muy diversos los perfiles de los y las que se unieron a los viequenses. La estrategia legal (acudir a los tribunales, los argumento jurídicos y los talleres de capacitación en temas legales) fue una de tantas estrategias que se utilizaron, pero solo una de tantas. Los mecanismos legales no acapararon o colonizaron el todo del movimiento, fueron importantes pero no exclusivamente protagónicos. 


En otras palabras, el Derecho no lo es todo, eso estuvo claro.

Y es que también mucho se ha escrito del uso del Derecho como herramienta de cambio social y de la importancia de que ese uso no controle y excluya otros saberes y otras racionalidades importantes en el proceso de organización social y comunitario. Así pues, conscientes de lo que tenemos que aportar, los abogados y abogadas necesitamos estar también alertas de que en estos procesos sociales complejos, el Derecho es solo una de las vías, importante sí, pero no la única.


En ese sentido es importante recordar -cuando estemos imbuidos en el proceso- que existen otras miradas ciudadanas y también otros profesionales que tienen que aportar con otras perspectivas. Esto no es solo para nosotros los abogados y abogadas sino que también es una actitud frecuente que muchos ciudadanos y otros profesionales ven al abogado como el ente con más que decir o con ‘la última palabra’. Hay que romper con ese mito que sirve para simplificar controversias muy complejas bajo la ecuación de si algo es legal o ilegal. En las controversias sociales hay mucho más que decir y lamentablemente la ecuación de la legalidad silencia otros temas.


En el Caño esto se ha hecho claro, los resultados son importantes, pero los procesos para llegar a los resultados también lo son. Los objetivos como el apoderamiento y la participación de jóvenes y adultos en la toma de decisiones han sentado la pauta. La innovación de mecanismos, las actividades para adolescentes dirigidas al manejo de la violencia y la sensibilidad hacia las diferencias políticas, religiosas y de origen también han sido factores que han pesado en la toma de decisiones. Se ha sabido aquilatar tomando en cuenta una serie de factores, incluyendo los legales, y los abogados y abogadas hemos estado ahí conscientes de nuestro rol y de que el Derecho no lo es todo en estos escenarios.


Los(as) abogados(as) somos colaboradores

Finalmente, conscientes de lo anterior, los abogados y abogadas colaboradores del Caño han sido cuidadosos de no servir para excluir otros análisis bajo una mirada simplificadora de si X legal o no. En las reuniones de las juntas asesoras, comités y reuniones comunitarias, diferentes ideas surgían provenientes de diferentes miradas, y la legal estaba ahí pero nunca reclamó ni ha reclamado un saber superior ni exclusivo. La perspectiva legal ha sabido convivir y aprender de los saberes y experiencias de los y las residentes del Caño y de otros profesionales.


Los(as) abogados(as) deben estar ahí para asesorar sobre el derecho aplicable, para sugerir nuevas miradas en que el Derecho puede servir, para advertir sobre las consecuencias legales de una u otra decisión, pero siempre claros de que nuestra mirada no es la única e incluso advirtiéndole a muchos -que creen que “lo legal” será lo que resolverá el asunto- que no necesariamente ese abordaje es el más importante, aunque en el algún momento puede que lleguemos a la conclusión de que deba adquirir más relevancia. En fin, el profesional del derecho en este proyecto ha aportado sin imponer sus perspectivas y a la vez se ha nutrido de las experiencias de otros y otras. Esto ha servido para apoderar a los líderes del Caño de conocimiento jurídico y para proveerles con herramientas para entender mejor el funcionamiento del sistema legal y ha permitido que las comunidades seleccionen cuándo los argumentos y herramientas legales deben utilizarse en mayor o menor grado para adelantar sus propósitos. Así, el Derecho es más efectivo como herramienta de cambio social y los abogados y abogadas somos más efectivos.


Estos son solo algunas de las dimensiones relacionadas al Derecho y a la profesión legal que valen destacarse de este ejemplo del Caño. Estoy segura que en otros contextos puertorriqueños hay miles de ejemplos que nos pueden llevar a reflexionar sobre el Derecho en nuestro país y sobre el perfil y ejercicio de nuestra profesión. Lo importante sería aprender de estos escenarios y reafirmar nuestro compromiso de poner nuestros saberes, experiencias y herramientas de manera efectiva para adelantar contextos más justos.

8.10.09

17 octubre: Día Internacional erradicación Pobreza

MARCHA EN EL

DÍA INTERNACIONAL PARA LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA

COMO PARTE DE LA CAMPAÑA INTERNACIONAL CERO DESALOJOS

 17 de octubre de 2009

1:00 p.m.-Plaza Colón hacia La Fortaleza

 Puerto Rico se une a la campaña internacional “Cero Desalojos” convocada por la Alianza Internacional de Habitantes. 

 El 17 de octubre de 2009, día que la Organización de las Naciones Unidas ha declarado como Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, las comunidades bajo amenazas de desalojos, que incluyen expropiaciones, desahucios, demoliciones y otras formas de desplazamientos, marcharemos para reclamar que cesen los desalojos en Puerto Rico.

 Comunidades como Las Gladiolas, Los Filtros, Mainé, Clausell, El Hoyo de Pepe de Ponce, Villas del Sol, las comunidades aledañas al Caño Martín Peña y Juan Domingo, entre otras, estaremos reclamando nuestro derecho a la vivienda y a vivir libres de amenazas de desalojos.  Invitamos a la comunidad de Río Piedras, a comunidades en Ponce, Santa Isabel, Barceloneta, Vega Baja y otras comunidades amenazadas de desalojos a que se unan a nuestra marcha.  Recordaremos la lucha del Barrio San Mateo de los Cangrejos en Santurce.

 Nos reuniremos a la 1 de la tarde en la Plaza Colón del Viejo San Juan y marcharemos hacia La Fortaleza.  Allí cada comunidad presentará testimonio para denunciar las violaciones de derechos humanos en los procesos de desplazamiento y se hará un llamado a que cesen los desalojos.  Ahora más que nunca defenderemos nuestro derecho a la vivienda, a ser tratados con dignidad y a participar en el desarrollo de nuestras comunidades. 

 Para más información sobre la Campaña Cero Desalojos de la Alianza Internacional de Habitantes puede visitar:

http://esp.habitants.org/

 Para más información sobre la marcha, favor de llamar a Mirta Colón al (787) 602-2884

6.10.09

columna: El totalitarismo y la Universidad

06-OCTUBRE-2009 

MARIANA IRIARTE*

El totalitarismo y la Universidad

Se ha vuelto costumbre la redefinición de conceptos para significar procesos participativos y prácticas democráticas. No es que la decisión de cerrar los portones haya sido la mejor o si se debe o no redefinir la manera de la protesta. Se trata de la incapacidad de un sector de respetar la decisión de una asamblea soberana. Los platos rotos los paga la izquierda. Acusada, mínimo, de no fomentar el debate y la participación. Ahora, cuando éstos se dan, rápido se señala que fueron dominados por el fanatismo y el éxtasis. La decisión tomada por el estudiantado no cuenta porque fue producto de la emoción. Actitudes paternalistas (y maternalistas) como éstas son las que caracterizaron a los verdaderos movimientos totalitarios.


Es cierto que debemos rescatar la Universidad y convertirla en un espacio de debate y discusión. Es cierto que el estudiantado tiene la capacidad de convocar y realizar actividades que estimulen el pensamiento crítico desarrollando herramientas para la contribución social. Sin embargo, no podemos, tras la máscara del derecho a estudiar, enajenarnos de la realidad y apoyar prácticas que coartan la libertad de expresión y el derecho a la protesta. Hacerlo es caer una crítica estéril que no adelanta nada sino divide y desune al colectivo, pieza clave en la construcción de otro país.


A menudo se cae en un análisis simple, poco riguroso, extremadamente “light” para defender el derecho a la educación: el cierre de portones por un grupo que impide ingresar a quienes pagaron la matrícula no es justo. Una vez más el simplismo reduccionista emerge imparable y pone a funcionar a la Universidad del estado como una corporación más. Nada más lejos de la realidad, la UPR es subvencionada en más de un 90% por el Estado y como tal debe tener como deber principal formar una ciudadanía comprometida con Puerto Rico, no seres alienados y ajenos de país.


El estudiantado no sólo debe demostrar que la Universidad es “nuestra” (ya que es del pueblo de Puerto Rico) sino comprometernos a respetar decisiones que democráticamente se toman, aun cuando no estemos de acuerdo con ellas. Desarrollar talleres que promuevan y fomenten la participación es una alternativa para que otras voces puedan ser escuchadas en próximas asambleas. Invalidar prácticas democráticas porque surgen del éxtasis y el fanatismo es contribuir a crear una Universidad arropada de totalitarismo.


(*Mariana Iriarte es estudiante de segundo año de la Escuela de Derecho de la UPR)

5.10.09

ANDA invita: Ley de Costas

La Asociación Nacional de Derecho Ambiental (ANDA), 

en su Capítulo Estudiantil

te invita a participar de la Conferencia: 

 Proyecto de Ley de la Zona Costera de Puerto Rico: 

Aspectos Jurídicos, Ambientales y de Planificación en las costas de Puerto Rico 

Invitados: 

Lcdo. Michel Godreau Robles, Catedrático Escuela de Derecho UPR

Planificador José (Tato) Rivera Santana, profesor de Planificación Urbana 

Dr. Ariel Lugo, dasónomo, director del Instituto de Dasonomía Tropical

Día: jueves, 8 de octubre 

Hora: 7:00 p.m. 

Lugar: Salón L-1 Escuela de Derecho UPR 

Para información adicional conferencialeydecos tas@gmail. com 

4.10.09

esto también es Universidad!

Si algún buen fruto ha tenido este proceso de acción ciudadana en las últimas semanas ante la inestabilidad social, el despido de miles de empleados y empleadas públicos y el desmantelamiento de servicios públicos esenciales, entre otros asuntos, ha sido poder constatar la reacción de los y las estudiantes quienes han sabido aprovechar el contexto para el debate e intercambio de ideas, la deliberación y la organización. Al menos en la facultad de Derecho los estudiantes han llevado a cabo varios procesos para explicitar razones (tanto a favor como en contra del paro de 24 horas), participaron muy activamente en la Asamblea General de estudiantes -tanto como votantes, pero además como ponentes, asumiendo turnos para exponer y debatir las ideas de uno y otro lado- y fueron muchos los y las que participaron luego como organizadores del resultado de la votación. Una vez asumida la responsabilidad del Paro de 24 horas, con rigor cumplieron el término completo frente a los portones universitarios y allí reunidos expusieron sus puntos, intercambiaron y deliberaron sobre los puntos de diferencia que tuvieron. 

A veces se comete el error de mirar estos procesos exclusivamente buscando "resultados concretos" (el paradigma del pragmatismo en todo su vigor), pero seríamos miopes si solo hiciéramos eso: procesos, hay que ver los procesos, y en los procesos (desde participación masiva en la asamblea, la deliberación y toma de decisiones hasta la ejecutoria) se aprende, se crece, se intercambian ideas y se explicitan razones, se pulen destrezas, se asume liderato, se hacen actos 'performativos', se crece la imaginación. Ese es un buen saldo, no menos importante que el del "debate de ideas" en el salón de clases. Me consta que muchos estudiantes para exponer sus puntos se esmeran en leer, en conocer los fundamentos de sus planteos, en buscar bibliografía, en debatir y para debatir hace falta rigor y estar preparados y no simplemente "tocar de oido". Los y las estudiantes de Derecho, por ejemplo, están muy bien organizados y han constituido un Comité de Acción de Estudiantes de Derecho.

Con mucha admiración y satisfacción narro este proceso porque creo que estén 24 horas los portones cerrados o no, esto ocurre y el saldo dura mucho más de 24 horas. Esto es parte del proceso universitario y de ahí también se genera experiencia y conocimiento. Eso también es la universidad. El paro de 24 horas fue solo parte de un proceso que es mucho más que eso. Por supuesto, las acciones universitarias concertadas no se limitan a esa, pero sería equivocado juzgar "lo que se obtiene" (otra vez el pragmatismo como protagónico) de este paro, con una mirada restringida al pragmatismo tradicional costo-beneficio.

A los estudiantes de Derecho, a todxs lxs que han participado desde diferentes perspectivas y que han asumido la defensa de uno u otro lado, los felicito por su liderato, preparación e intercambio de ideas y por las actividades que estan programando para discutir estos asuntos de tanta relevancia. 

No se trata de algo ajeno a su formación. Creo que habría una contradicción insalvable si se tiene como meta ser funcionario del sistema de justicia de un País y se piensa equivocadamente que una puede desentenderse de temas medulares que definen al país en el cual una ejercerá como abogado o abogada.  Participar en estos procesos -o como mínimo atender a lo que está ocurriendo- es de gran relevancia. Estos tiempos son de mucha definición en el País, en estos días es mucho lo que se juega: el rol del Estado y sus funcionarios, los derechos individuales, los sociales y colectivos, la universidad pública. Todos estos temas son de competencia y relevancia para cualquier estudiante y mucho más para el y la estudiante de Derecho, y ustedes, contrario a muchos, han sabido atisbarlo. Eso es! :-) Por eso, salud! Adelante!.

(Por aquí dejo el enlace al blog del Comité de Accción de Estudiantes de Derecho). 

Sigamos!

3.10.09

los sueños

El país de los sueños
Era un inmenso campamento al aire libre.

De las galeras de los magos brotaban lechugas cantoras y ajíes luminosos, y por todas partes había gente ofreciendo sueños en canje. Había quien quería cambiar un sueño de viajes por un sueño de amores, y había quien ofrecía un sueño para reir en trueque por un sueño para llorar un llanto bien gustoso.

Un señor andaba por ahí buscando los pedacitos de su sueño, desbaratado por culpa de alguien que se lo había llevado por delante: el señor iba recogiendo los pedacitos y los pegaba y con ellos hacía un estandarte de colores.

El aguatero de los sueños llevaba agua a quienes sentían sed mientras dormían. Llevaba el agua a la espalda, en una vasija, y la brindaba en altas copas.

Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: los sueños salían del pelo y se iban al aire.

--

El adiós de los sueños

Los sueños se marchaban de viaje. Helena iba hasta la estación del ferrocarril. Desde el andén, les decía adiós con un pañuelo.

- de Eduardo Galeano, “El libro de los abrazos”. 

2.10.09

mujeres rescatistas y la propiedad: Ada Rivera en "la Villa"

En búsqueda de historias de vida de mujeres intersectadas por el Derecho de Propiedad, leímos en los pasados días parte del libro de John Brentlinger, Villa Sin Miedo ¡Presente! (Claves Latinoamericanas). El libro, que es una recopilación de entrevistas y fotos de la comunidad de rescatistas de principios de los ochenta, Villa Sin Miedo (como la llaman los miembros de la comunidad hoy día, "La Villa") tiene entrevistas extraordinarias, pero sobresale la de Ada Rivera. Ada, líder comunitaria -que también es entrevistada en el documental "A Desalambrar" en pleno rescate antes del terrible desahucio de la comunidad- contesta varias preguntas, como  la pregunta sobre el qué significó la experiencia de Villa Sin Miedo para ella como mujer. Se aborda también su faena y la de su familia en un día cotidiano en una comunidad de rescatistas y la narración de Ada sobre el día que la arrestaron cuando las autoridades fueron a cortarle los servicios de agua y luz como una forma de desalentarlos previo a lo que sería uno de los desahucios más violentos y recordados de nuestra historia. Les dejo con parte de la entrevista:

(pág. 45)- "Le preguntamos qué significaba para ella, como mujer y madre, ser parte de Villa Sin Miedo:

Lo primero fue trabajar mucho junto a mi compañero para conseguir un techo para nuestros hijos. Esto significó para mi un gran cambio a nivel personal. Tú dejas atrás todo lo demás y te concentras en el trabajo y la tierra. Cambié mi vieja rutina de estar en la casa cuidando a los niños por otra completamente diferente en la que trabajaba día y noche integrada a la comunidad.

  Lo próximo que aprendí es lo que significaba  una lucha, y todo lo que puede implicar ayudar a que este país tome conciencia. Desde los primeros días que estuve en la comunidad me di cuenta de que estábamos en una lucha contra el gobierno del país. La cuestión de conseguir un terreno se convirtió en una cuestión política. Lo que estábamos haciendo era ilegal. Atentábamos contra la propiedad privada, y esto significaba una lucha contra el gobierno. Y cuando vas a eso, surge otra cosa, descubres que estás luchando contre el gobierno de una colonia.

 -Pág. 45 y 46

Ada es menuda, delgada y delicada, de voz y trato suave. Cuando hablamos en esta ocasión estaba tan cansada que no podía oírla. Había tenido un día largo como siempre. Por la mañana había cocinado, recogido la casa y lavado la ropa, con todos los inconvenientes de tener que vivir en un espacio tan reducido con sus compañero y tres hijos. Habían venido visitantes, algunos a ver la comunidad, otros en busca de ayuda.  Al mediodía  su hija había salido para la escuela después de tomarse una sopa bien espesa, iba con un traje inmaculadamente limpio (que acababa de plancharle Ada), con papel y lápiz, y dinero para comprar leche.

Por la tarde había dirigido una brigada de trabajo en la comunidad. Su estilo de dirigir era simple y eficaz, empezaba recogiendo basura o haciendo cualquier cosa, y enseguida se le unían algunos niños y uno que otro hombre o mujer que podían ayudar. Al rato ya se había formado un grupo de trabajo para realizar todas las tareas. Ese día limpiaron y recavaron zanjas de desagüe, recogieron y quemaron muebles desechados y basura, cortaron la yerba y limpiaron el área de lavandería. Ya por concluir la tarde, se bañó, cambió de ropa y preparó la cena. Luego hubo una reunión en la comunidad que duró hasta después de las 11:00pm. Entonces dijo que podía hablar con nosotros.

Mientras hablábamos Miguel escuchaba y jugaba con el nene en la cama de matrimonio. La nena dormía en una cama pequeña que compartían los niños y Ada se sentó al borde de la cama para doblar la ropa limpia. Le pedimos que nos contara de la vez que la policía fue a cortar la electricidad y el agua. Ese había sudo uno de los momentos más difíciles en la villa antes del desahucio y la culminación de una serie de ataques y hostigamientos por parte de la policía.

  Esa fue una experiencia bien triste, dijo. Esa fue una de las ocasiones en que una se sintió impotente por el hecho de ser mujer, por el hecho de tener menos fuerza física, porque mi compañero no estaba en ese momento.

  Eso ocurrió a las 6:30 de la mañana. Yo estaba durmiendo con los nenes en la casa, y me despertaron gritando que la policía había llegado a cortar la luz. Algunos compañeros llegaron en un jeep frente a mi casa y yo salté casi automáticamente, con mi ropa de dormir y una bata de casa, y llamé a la vecina de enfrente para que se quedara con los nenes. Fuimos a la parte de enfrente donde se habían reunido. Había un escuadrón de 35 policías y vemos como empiezan a tomar una forma circular para ir (página 48)acercándose a la comunidad. Los residentes estábamos reunidos conversando. Dijimos “NO vamos a contestar las provocaciones. Nuestro caso está en los tribunales y la policía ni puede estar en estos terrenos hasta que el caso se decida”.

  Sin embargo, se acercaban de una manera amenazante, agresiva y desafiante, como ellos acostumbran a acercarse, y el teniente coronel de la policía de Río Grande se dirige a mi con el altavoz y me dice que no interrumpamos su labor, que ellos vienen a acompañar a los que vienen a cortar el agua.  Entonces, yo, que en otras ocasiones me había comunicado con él, le digo: “Mercado, tú sabes que el caso está en los tribunales y no tienen derecho a cortarnos el agua, que no nos pueden dejar sin agua, que tenemos a nuestros hijos aquí. ¿Cómo  vamos a cocinar?

  Mientras estábamos hablando con ellos se van acercando a la comunidad. Me acerco al grupo para decirle que no se acerquen, que no respondan a provocaciones, entonces quedo más cerca del grupo de la policía y ahí es cuando este coronel con quien yo estaba hablando da la orden “!Arréstenla!”. De pronto me diento agarrada por la parte de atrás de los brazos, surge del grupo de rescatadores una compañera que se abalanza y me agarra porlos hombros pero no es suficiente. Sólo recuerdo que bajo una lluvia de tiros somos arrastradas por todo el paseo de la 65 hasta donde tenían los vehículos estacionados, dos gentes arrastran conmigo y dos más arrastran a Sandra, la compañera que se tira a evitar mi arresto.

  Nos esposaron y nos pusieron en el carro, y cuando me quejé de que aquello era un abuso y pregunté qué era lo que iban a hacer con nosotras, uno de ellos desenfundó su revólver y lo apuntó hacia mí. Nos quedamos calladas y así mismo llegamos a la cárcel de Río Grande. Cuando nos fueron a meter en la celda nos empujaron arrastradas teníamos todo herido, desde el tobillo hasta la cadera, todo raspado y herido y lleno de sangre. Sandra había perdido toda una uña del pie, estábamos destrozadas y toda la ropa se había roto en el arrastre.

Solicitamos que se nos permitiera hacer una llamada a los abogados, pero un agente que se llamaba Chapman dijo que no podíamos. Ahí es cuando yo me desespero, porque recuerdo el tiroteo que oí cuando me estaban arrastrando, por la gente que podía haber resultado herida y, en específico, porque yo tenía los nenes allí. Entonces, vuelvo a llamar a mi cuñada para pedirle que fuera a la villa y me recogiera los nenes. Pero tampoco logro hacer esa llamada.

  Ahí pues, me puse a llorar y Sandra también. Lloramos un rato, un poco, la verdad es que estábamos nerviosas y nos sentíamos bien mal, bien sucias. Nos ardía el cuerpo de las peladuras que (página 50) teníamos y no sabíamos lo que nos esperaba porque conocemos casos de mujeres que han sido malamente dañadas por los agentes de la policía de Puerto Rico, y ambas conocemos bien de cerca el caso de Jessica, un caso que ocurrió en Puerto Rico, donde la policía asesinó a una muchacha. Así que nos dimos ánimo. Cuando terminamos de llorar nos dijimos: “Vamos pa´lante, vamos a tener ánimo. A los bebés los van a cuidar allí y las personas que están heridas que se comuniquen con el comité.

(página 53)

  Ustedes me preguntaron qué significa para mi como mujer ser parte de Villa Sin Miedo. Fue bueno que yo participara pero implicó muchos sacrificios. Tuve que despertar a mis hijos en muchas ocasiones para realizar diferentes trabajos. Tuve que dejarlos muchas veces y, como madre, esa era una experiencia nueva para mí porque siempre habíamos estado juntos, nunca me había separado de ellos. Hubo muchos cambios y tuve que bregar con un montón de situaciones nuevas.

La mayor parte de mi tiempo se lo dediqué al trabajo de la comunidad y tuve muchas experiencias agradables como mujer. Antes de rescatar nunca había tenido al experiencia de coger un Pozzi y una pala. Esas eran cosas nuevas a las que me enfrentaba. Tuve que  enfrentarme a la autoridad. Tuve que romper con una serie de cosas que traía desde niña, de lo que es ser una mujer, cosas como las que te dicen que no puedes ponerte a hacer guardia a las 8 de la noche o estar aquí pendiente a recibir la policía. Estas eran cosas nuevas. Pero las mujeres trabajamos y luchamos junto a los hombres y ayudamos a que los hombres nos vieran como un compañero que estaba ayudando a rescatar esa tierra.

Comprobé que una se prepara más con la práctica, día a día, que una se fortalece con todos los aspectos de la lucha, que cuando una está dispuesta a conseguir un techo para los hijos, una se siente más fuerte para luchar contra cualquier fuerza que quiera destruirla. Así que lo que más logré como mujer, como madre, de esa experiencia es fortaleza, práctica y  decisión. Una experiencia así te prepara más para bregar con tus hijos y te ofrece deseos de desarrollarte más día a día.

(fotos Colección Claridad; Freddie Toledo, 1982)

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