Pero nada de este saldo de experiencias se recoge en la prensa hoy. Lo que nuevamente parece estar ausente de la discusión es cómo la laguna puede representar una, entre otras alternativas, para un desarrollo sustentable para los viequenses, qué representa para los jóvenes que viven allí, qué oportunidades brinda. Básicamente hay tres perspectivas en lo que se presenta en la prensa hoy: (1) el alto impacto ecológico en la laguna (lo plantea uno de los líderes viequenses) y la falta de atención de las agencias llamadas a velar por su cuidado; (2) la necesidad de conservarla, llevar a cabo actividades de conservación de la flora y fauna y el uso para investigación científica (lo anuncia el Secretario del Departamento de Recursos Naturales); (3) en manos de quien debe estar, si en el gobierno local o federal. Sobre este último tema, el candidato a la gobernación por el PNP, Luis Fortuño propone que se le pase a las agencias federales como la NOAA para que lo "conserve". El debate aquí se instala una vez más en (1) la premisa de que los federales lo hacen todo mejor, por un lado; (2) en que lo que hay que hacer para manejarlo sólo es posible desde el Estado en exclusión de los viequenses; (3) y, como ya hemos señalado en otras entradas, que el manejo dirigido exclusivamente a la conservación es la única opción.
Nuevamente queda fuera de discusión la posibilidad de la integración de las comunidades, el manejo participativo, la inclusión de elementos vitales como el derecho al desarrollo sustentable de los viequenses y la posibilidad de utilizar esta experiencia para propiciar nuevos modelos de integración estado-comunidad-pequeñas empresas en la protección del medioambiente y en la posibilidad de atender las necesidades de los viequenses. En las noticias no está la experiencia y la historia del joven de 22 años que fue mi guía en esta visita. En la discusión sobre el destino de la laguna, él, como el resto de los jóvenes viequenses y su futuro, parecen ser invisibles.
una de las noticias aquí.
















