7.3.12
Reclaman su derecho a la salud (Caño Martín Peña)
6.3.12
Objeción en forma de Juramento* (Guillermo Rebollo Gil)
Reúno estas palabras aquí y las ordeno en forma de juramento para marcar las coordenadas de mi entrada a la profesión. Yo, como abogado/a, no claudico en mi responsabilidad ética con mis conciudadanos y conciudadanas renegadas por nuestro ordenamiento a buscar remedio fuera de los contornos de la ley. Juro pertenecer a una tradición de activismo legal en pro de una vida comunal igualitaria, a una tradición de juristas conocidos y juristas innombrables, desaparecidos, cuyo legado me inspira hoy a jurar mi derecho a sospechar de y resistir el derecho cuando éste obstaculice el camino hacia la justicia social. Con mi firma doy fe de mi voluntad a nunca ser cómplice de la letra de la ley de esta ser treta para excluir minorías y lo asumo como deber intrínseco de mi profesión, en tanto la legitimidad del derecho depende de que sea fiel garante del bienestar de cada individuo y cada grupo como miembros de la comunidad. Por tanto, mi palabra así jurada constituye mi objeción continua a cualquier dictamen que pretenda desconocer de este principio. Yo juro que objeto y que mi objeción de ser precisa calará hondo en la conciencia colectiva de la clase togada, a la cual me sumo y en la que me amparo para decir que una vida digna, pacífica para todos y todas es posible únicamente dentro de los contornos de la justicia, concebida no como discurso cerrado, sino como práctica consciente, sensible y radical. Reúno entonces estas palabras aquí y las ordeno en forma de juramento para dar de mi fe a quién me escucha. Para que me brinde la de él. Para que me brinde la de ella. Y juntos jurar sobre la misma voluntad de ofrecer nuestro hacer para el bienestar de todas y todos. Es mi verdad y de ella doy fe hoy miércoles 7 de marzo de 2012.
*Texto para ser leído, si se quiere, para sí mismo o para todos y todas, en ocasión de la juramentación de nuevos abogados y abogadas.
4.3.12
¿Qué pasa en la Universidad?
2.3.12
¿Utopías? Otras universidades posibles.
28.2.12
7ma Jornada Ambiental (ANDA)
27.2.12
La Universidad: un espacio de libertad.
26.2.12
Benjamin and Kafka (Judith Butler, 2011)
25.2.12
Lo justo y lo posible (S. Weil)
...
La parte más importante
23.2.12
Foro: En la Barbería no se adjudica
19.2.12
Declaraciones y Análisis de Docentes UPR (2010-2012) sobre la Universidad y la Reforma
I. Declaraciones y Resoluciones de Docentes
-Declaración de los Profesores por una Universidad democrática de excelencia académica
28 de abril de 2010
-Manifiesto de los docentes de la UPR - Asamblea del Claustro UPR, celebrada en Cayey
21 de mayo de 2010
-La Universidad que queremos -Varios Profesores y Profesoras de la UPR
-Universidad democrática y del pueblo , APPU
28 de octubre de 2010.
-Manifiesto de la Universidad sin Condición - Varios Profesores, Profesoras y Estudiantes
Noviembre 2010.
-Rudo golpe a la UPR , APPU
13 de enero 2011
-Resolución de docentes de la Escuela de Derecho de la UPR: Sobre nuestro posicionamiento ante la crisis universitaria
16 de febrero de 2011
II. Artículos, ponencias y ensayos
-Libro: ¿Utopías? Otras Universidades posibles- (Editorial Educación Emergente; editora Lissette Colón Collazo; varios profesores u profesoras del RUM).
-La Universidad y lo posible- Efrén Rivera Ramos
22 de octubre de 2008
-La UPR necesita mirarse a sí misma con ojos serenamente críticos- Marcia Rivera
mayo 2010
-¿Universidad democrática o Universidad sin condición? - Bernat Tort
14 de octubre de 2010
-Epístola a José M. Saldaña - Mara Negrón
28 de noviembre de 2010
-Por una Universidad comunista - Bernat Tort
14 de diciembre de 2010
-La Universidad para las Empresas - Margarita Mergal
14 de enero de 2011
-Entre lo común y lo público- Madeline Román y Marlene Duprey
10 de marzo de 2011
-Los economistas y la universidad- Sergio Marxuach
23 de febrero de 2011
-Maniobra para la Estocada mortal a la Universidad- Rodolfo Popelnik
25 de febrero 2011
-¿Epicentro o epifenómeno?: La universidad en la crisis-Juan Lara
25 de febrero 2011
-De las Sombras a las Ideas- Margarita Mergal
9 de marzo de 2011
-Un Fantasma recorre el campus universitario- Margarita Mergal
3 de febrero de 2012
-Bye, bye Platón- Juan Otero Garabís
10 febrero 2012
-Sin sustancia informe de la reforma en la UPR- (Entrevista de Claridad a Marcia Rivera)
febrero 2012
-El historiador se asoma a las huelgas y protestas de ayer y hoy- Samuel Silva Gotay
febrero 2012
III. Columnas
-La Fuerza de la Justicia contra la ley- Madeline Román
25 de abril de 2010
-El desmantelamiento de la Universidad - Rubén Ríos Ávila
20 de mayo de 2010
-UPR : es hora de disculparse -Ethel Ríos Orlandi
publicado en END-Voces p.70, 19 de octubre de 2011
-La UPR que queremos- Efrén Rivera Ramos
19 de enero de 2011
-El Futuro de la UPR es hoy - (Entrevista de Claridad a Ana Matanzo)
14 de octubre 2011
-Universidad y Mercado- Efrén Rivera Ramos
17 de enero de 2012
-La UPR Empresarial- María Canino
16 de febrero de 2012
13.2.12
Judith Butler: Kafka and The Poetics of Non-Arrival. 2011
12.2.12
ProBono activo!
El Probono "Democracia y Participación Ciudadana", que orienta sobre los derechos y procesos disponibles para que los ciudadanos ejerzan sus derechos de participación y expresión, entre otros, acudió a la Escuela Margarita Janer, en Guaynabo, a ofrecer un taller a estudiantes de grado 11 y 12 sobre el derecho constitucional a la libertad de expresión. Allí no solo presentaron el derecho aplicable, sino que contestaron preguntas de situaciones reales o hipotéticas que los ávidos estudiantes de Escuela superior, presentaron. Hicieron un gran trabajo.columna: Ácida (Mayra Montero)
La perplejidad se debe a eso. La impotencia también. Y hasta la tibieza con que se pronuncian (cuando se pronuncian) las personas que tienen autoridad y sabiduría, pero que no son enérgicas porque arrastran alianzas, extraños compromisos, miedos profesionales y hasta una convicción insostenible de que las aguas volverán a su nivel.
Sin ánimo de desviarnos del eje central de la confrontación, que es el ignominioso acoso al juez presidente, sin intención de diluir el debate y mucho menos distraer la atención de los señalamientos políticos rotundos, -muy al contrario, para fortalecerlos-, hay que mirar atrás.
El Tribunal Supremo no ha sido precisamente una tacita de buenos propósitos y ética intachable. Demasiadas veces se ha impuesto la prepotencia y el silencio cómplice. Ni autocrítica ni valoraciones exhaustivas. En períodos muy puntuales de su trayectoria pecó por omisión, por inercia o por frivolidad.
Aquí debió levantarse el escándalo padre -o la madre de todos los escándalos- cuando los jueces de ese tribunal, con el apoyo de sus amigos en la Legislatura, empujaron la ley que les permite cobrar el cien por ciento del salario a la hora del retiro. Ellos mismos gestionaron ese premio, sin que nadie interviniera ni los cuestionara. Pero no sólo eso, sino que tomaron previsiones para que, en el caso de que se les aumentara el sueldo a los jueces en activo, también se les diera el aumento a los retirados.
¿Qué más se les antojó a sus señorías? Ah, sí: procuraron que, si fallecían, la pensión del cien por ciento le fuera transferida a la viuda o al viudo. Millones para el cónyuge sobreviviente. ¿Pueden estar los ciudadanos del País contentos con semejante tiburonería?
Pero hay más. Aun recibiendo esa más que generosa pensión que les paga el Estado con dinero de los contribuyentes, los jueces retirados del Supremo pueden salir de su torre de marfil cuando les da la gana y litigar en los tribunales como cualquier otro abogado. Si les conviene incluso llevan casos contra el mismo pueblo que les está pagando la pensión. Y tengo entendido que hasta el año 69 eso no podía hacerse. Pero de ahí adelante abrieron las compuertas, y como eran los reyes del mambo, nadie se atrevió a impedir esa inmoralidad.
Algunas de las conductas más arrogantes y antiéticas que se han dado en la historia de ese tribunal, no han partido de los jueces que actualmente componen ese foro. Hubo individuos tenebrosos y resbaladizos, nombrados por gobernadores del partido que ahora está en la oposición.
Las responsabilidades históricas hay que asumirlas, pues de nada sirve reaccionar a un evento si no se mira la cadena de hechos que lo hicieron posible. De haber nombrado un FEI hace unos años, y escarbado en los privilegios, las prebendas, los convites y las etílicas juntillas entre un juez y un abogado que tenía pendiente un caso decisivo en el más alto foro, el País en peso se hubiera ido de espaldas.
¿Dónde están los defensores del Tribunal Supremo, los grandes pensadores y exjueces, que se supone estén dedicados a dictar conferencias magistrales, escribir artículos o profundizar en los aspectos jurídicos y constitucionales del estado de Derecho?
No están. Unos se murieron y a otros les importa un cuerno. Con una pensión del cien por ciento y la oportunidad de que les caiga un aumento, más la ventaja de litigar con aires de grandeza en las pequeñas salas de los jueces de primera instancia, donde llegan mirando por encima del hombro y alzando la voz para intimidar al abogado de la otra parte, la verdad es que no tienen tiempo para reflexionar en el desbarajuste.
Dios ciega lo que quiere perder, decía un buen amigo ateo. En este caso, bastó que llegara una aplanadora con intereses económicos tajantes, muy urgentes, algunos vinculados a desmesuras ambientales como la del Corredor Ecológico, para que el Tribunal Supremo se convirtiera en tierra de sopapos, chismes y bravuconerías.
Lo habían debilitado con anterioridad un puñado de aprovechados que ya no están allí. Ahora llegan los nuevos y pisotean en el suelo húmedo.
La dialéctica no es color de azufre, pero sin ella es muy difícil comprender el rastro de la lluvia ácida.
11.2.12
Nuevo libro: La formación de juristas desde el contexto de servicio probono
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5.2.12
La debacle está en otro lugar, no en la Constitución.
Es así como nuestra controversia más reciente sobre la acción de la mayoría del Supremo de adoptar reglas y ordenar la cancelación de un contrato de investigación en contra de la determinación del Juez Presidente, se convierte en un asunto jurídico a priori y sobre el cual opinarán quienes tienen el saber jurídico necesario para decir “lo que la Constitución verdaderamente dice”. La puja es entre posibles interpretaciones. Así, a mi entender, quienes alertan sobre las implicaciones perversas de la mayoría, mediante argumentos de interpretación jurídica, en el fondo terminan paradójicamente reforzando la perversidad del status quo. Si es un asunto de interpretación jurídica, siendo nuestro sistema uno que valida la palabra autorizada de una mayoría del Tribunal, es poco lo que se puede hacer. Es decir, en la situación que enfrentamos, Interpretación A vs Interpretación B, no resuelve el problema. A lo más que se puede llegar es a socavar, y con razón, la legitimidad de quienes usando el discurso del Derecho asumen claramente una agenda política e ideológica. Pero eso ya lo hemos dicho antes en casos, a mi entender, aún más graves que este. Otra alternativa es identificar, como hacen algunos teóricos del Derecho, a la Constitución como un documento vivo que debe estar en constante relación con la ciudadanía y el mundo de vida de la polis, y no dejar su uso e interpretación en las manos jurídicas exclusivamente. Eso requerirá de nuevos entendidos y premisas sobre “lo político”.


