16.10.11

El futuro de la UPR-Entrevista a la Profa. Ana Matanzo Vicens, senadora académica

Compartimos esta entrevista hecha por la Revista 80grados a nuestra colega y amiga, la profesora Ana Matanzo Vicens, Senadora Académica de la Facultad de Derecho. Matanzo responde preguntas sobre la privatización de la Universidad por vía interna, a través del cambio en énfasis en los programas y los currículos, y la sustitución de presupuesto por la alternativas de fondos externos que muchas veces están disponibles para atender exclusivamente las necesidades del mercado. Nos habla del futuro del Senado Académico y la importancia de la deliberación de la comunidad universitaria en los asuntos que nos rigen.

***

El futuro de la UPR es hoy

POR   | 14 DE OCTUBRE DE 2011 | 2:49 AM – 0 COMMENTS

El 20 de enero de 1966 no fue un día más en la historia la Universidad de Puerto Rico, ese día  se sancionó la Ley de la Universidad de Puerto Rico. Su propósito era claro: reafirmar y  robustecer su autonomía y facilitar su continuo crecimiento. Además se comprometía a que la  Universidad de Puerto Rico continuaría siendo una corporación pública. Algo que parecería estar cambiando.
El artículo 11 del la Ley de la Universidad de Puerto Rico establece que habrá un Senado  Académico en cada uno de los recintos y colegios universitarios. Tendrá como funciones más  importantes: establecer los requisitos generales de admisión, promoción, y graduación de los  estudiantes y hacer las recomendaciones a la Junta de Síndicos sobre la creación o reorganización  de facultades, colegios, escuelas o dependencias.
Ana Matanzo es miembro del Senado Académico,  es una de las representantes claustrales querepresenta a la Escuela de Derecho y está  consumiendo su segundo y último mandato de tres años.
¿Cúal es la situación del Senado Académico en la actualidad?
En lo que se refiere a los estilos de gobernanza y liderato, el Recinto de Río Piedras ha estado en probatoria desde junio de 2010, por el incumplimiento con el estándar 4 de la MSCHE. En la más reciente visita, el equipo enviado por la MSCHE reconoció esfuerzos que ameritaron una recomendación de cumplimiento, pero también recomendó seguimiento en esta área para asegurar la continuidad de los esfuerzos.  El Senado Académico es el cuerpo de gobernanza oficial del Recinto en todo lo que concierne al programa académico. Su rol, por lo tanto, es crucial en el cumplimiento con el referido estándar 4. De otra parte, según los planes que la presidencia y la Rectora del Recinto le han sometido a la MSCHE, se propone revisar toda la normativa de todos los cuerpos de gobernanza de la universidad, desde la Junta de Síndicos hasta los Consejos de Estudiantes. Ello incluye a los Senados Académicos. No está claro cómo se conducirá ese proceso de revisión, pero no hay que olvidar que el Gobernador ha nombrado a una Comisión con la encomienda de proponer recomendaciones para reformular a la universidad, de ser necesario, desde sus cimientos, en palabras del propio Gobernador.
¿Hay  antecedentes similares?
En años recientes, la legisladora Margarita Ostolaza (PPD), quien es profesora de la UPR, propuso un proyecto para revisar la ley orgánica de la universidad, pero esa iniciativa no prosperó, en gran medida porque no contaba con el aval del entonces Presidente de la UPR, Lcdo. Antonio García Padilla.
¿Existen riesgos de privatización de la Universidad?
La posición oficial niega reiteradamente que exista ningún propósito de privatización, pero hay más de una manera de privatizar a la universidad sin necesariamente tener que recurrir a la venta de sus unidades. En estos momentos, considero que la reorientación del programa académico es una forma de privatización desde adentro de la universidad pública. La oferta del programa se condiciona, cada vez con mayor énfasis, a las necesidades del sector privado y a la disponibilidad de  fondos externos que vienen a cubrir el déficit presupuestario que se produjo, en gran medida, como resultado de la alteración de la fórmula. Otra forma de privatizar es por la vía legislativa, como en el caso de la permuta que se pretende imponer para disponer de los terrenos de la Subestación Agrícola de Gurabo.
¿No cree que es malo para la economía que haya una infinidad de filósofos cuando el mercado no los necesita?
La Universidad tiene que educar para las necesidades del país. Eso está así mismo planteado en su ley orgánica y en su misión, pero precisamente por ello, el país también requiere que se aborden disciplinas que no son rentables en el mercado inmediato. La universidad que conocemos tiene su origen en el medioevo. Fueron centros desde donde se redescubrió y divulgó la obra de los clásicos griegos. En ese momento, esa actividad universitaria no tenía ninguna rentabilidad inmediata, sin embargo,  la sociedad occidental tal como la conocemos, es producto de esa aportación. Es decir tiene que haber un balance, no se puede hacer una Universidad con la miopía de ver sólo a lo inmediato, Por sobre todo, debemos tener siempre presente que la  responsabilidad primaria de esta universidad es la de formar forjadores de  cambios con el pensamiento crítico que ello requiere.
¿En los últimos la Facultad de Ciencias Sociales y la de Humanidades han tenido varios rectores a qué se debe esto?
Desconozco el detalle pero no debe extrañar que esa sea la situación, considerando que la función de la universidad va a depender más de fondos externos. Según la proyección presupuestaria, este año la universidad opera con un déficit de $50 millones. Es lógico que ciertas disciplinas se vean más afectadas que otras, dependiendo de la disponibilidad de los fondos externos. Por lo tanto, las áreas de la ciencia y la tecnología van a estar mejor dotadas que otras disciplinas que no son tan rentables a corto plazo.
¿Qué proyecto tiene el Senado Académico para defender la Universidad?
Está en una situación complicada. El Senado está siendo el blanco de muchas críticas porque  la  la misma Rectora, Dra. Guadalupe, en repetidas ocasiones ha expresado su insatisfacción con el Senado Académico por considerar que es un cuerpo obstruccionista a las reformas que, conforme a su visión, el Recinto de Río Piedras necesita. Como dije antes, está en agenda revisar las funciones del Senado Académico.
¿Cada cuánto se reúne el Senado Académico?
Por disposición del reglamento se debe reunir, por lo menos, una vez al mes durante el periodo lectivo. El año pasado, sin embargo, eso no fue así. El Senado no se reunió mensualmente y la Rectora dejó de asistir a las reuniones, delegando la presidencia en otras personas.  Este año, la mayoría de las veces se han convocado reuniones extraordinarias para asuntos puntuales pero la reunión ordinaria de septiembre no se celebró. La reunión de septiembre la vamos a sostener en el mes de octubre. De otra parte, no se ha designado al nuevo Secretario o Secretaria del Senado Académico, cargo que está vacante desde diciembre de 2010. Esto es una forma de disminuir al Senado y  resulta lamentable.
¿Qué autocrítica hace del Senado Académico?
Como cuerpo colegiado el Senado es un foro de deliberación. Eso nos obliga a considerar cómo participar del debate en la forma más efectiva preparándonos de antemano para evitar que los procesos se dilaten innecesariamente. Reconozco que en ocasiones se pierde  demasiado tiempo. Por otro lado, es necesario que las unidades envíen al Senado lo mejor de sus facultades y que la designación no sea, meramente por cumplir con un requisito.  Este es un momento crucial para el Recinto y tenemos que tener el mejor talento en el Senado Académico dispuesto a trabajar arduamente en mejorar nuestra aportación al cuerpo. Es una autocrítica que tenemos que formularnos constantemente como senadores y senadoras.
¿Ustedes no protestan porque se le ha restado importancia al Senado Académico?
Sí, el año pasado  se han aprobado resoluciones condenado la ausencia de la Rectora y reclamando mayor participación, por ejemplo, en el proceso de acreditación, pero esas declaraciones cayeron en oídos sordos, hasta que el comité de visita de la MSCHE en abril pasado, recomendara que siguiéramos en probatoria por incumplimiento con el estándar. Además, pienso que el Senado debe ser cuidadoso y selectivo con sus resoluciones.  Si tu te pasas haciendo declaraciones sobre todos los temas posibles,  se devalúa  la moneda y eso hace que pierda peso crítico.
¿Qué logros ha tenido el Senado Académico?
El logro más importante en la historia más reciente fue la recomposición del currículo del bachillerato. En estos precisos momentos el Senado Académico está revisando la normativa académica aplicable a los programas graduados. Además, tiene sobre la mesa la priorización del plan operacional del Recinto conocido como Visión 2016.
¿El Senado académico tiene peso a la hora de dar becas y ayudantías a los estudiantes?
Depende, tiene peso para recomendar los criterios académicos que condicionan a las becas, ayudantías y exenciones, pero más que nada nos ocupamos de los programas académicos y de la normativa que garantiza la mayor excelencia de nuestro personal docente.
¿Qué sería lo peor de la desaparición del Senado académico?
La comunidad académica, especialmente los docentes, perdería participación en la gobernanza académica de la institución. Se supone que como comunidad académica, seamos un cuerpo colegiado que participa en la toma de decisiones que inciden en la oferta académica. El Senado Académico, cuya composición, según está dispuesta en el Reglamento General, asegura una proporción de 2 a 1 a favor de los docentes,  garantiza que esa participación sea representativa y democrática y no mediante consultas por designación y controladas desde un solo sector de la comunidad universitaria. A mi modo de ver, limitar las funciones y composición del Senado Académico es restarle a la autonomía universitaria.
¿Qué proyectos tiene ahora el Senado Académico?
Como mencioné antes, ahora mismo el cuerpo tiene  ante sí dos asuntos muy importantes. Uno es la revisión de la Certificación  72, que  adopta la normativa y criterios de excelencia aplicables a los Programas Graduados. Está considerando el documento llamado TRAZOS que le sometió la Rectora para priorizar el plan operacional del Recinto. Además, se están considerando los criterios propuestos desde la administración para colocar en pausa a programas académicos. Ante estos cambios, la función del Senado Académico como cuerpo oficial que ha de velar por la buena marcha de todo lo relacionado con el programa académico, cobra especial relieve y responsabilidad.
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27.9.11

Compromiso ProBono 2011

En su quinto año de vida, el Programa Pro Bono UPR de la Escuela de Derecho les invita a su noche de Compromiso Pro Bono 2011 para darle la bienvenida a los y las estudiantes que este año formarán parte de uno de los trece proyectos en que ofrecerán sus servicios jurídicos a diversos grupos e individuos en el país. 


La Escuela de Derecho y ProBono UPR se insertan de esta forma en la agenda de acceso a la justicia en Puerto 
Rico, a la vez que le ofrecen a sus estudiantes una educación 
jurídica formativa en el contexto de la prestación de servicios. 
Te invitamos a que te unas y compartas con nosotros 
y nosotras en esta ocasión especial en el que los y las 
estudiantes asumen su compromiso. 

Viernes, 30 de septiembre de 2011. 
7:00pm 
Escuela de Derecho, L-1 

20.9.11

Clínica Derecho Ambiental UPR invita:


"VIA VERDE: Does it comply with federal environmental law?"
Prof. Patrick Parenteau
Vermont Law School

Jueves, 22 de septiembre a las 7:30 en el L-4 

18.9.11

Apoya a la Revista 80grados!.


Yo apoyo a 80grados

Estimados amigos y amigas:
Como algunos conocen, durante este año hemos tenido la dicha de compartir nuestras lecturas, análisis, convergencias y divergencias en la revista 80grados. Se trata de una revista digital que se ha convertido en un espacio esencial en el país, un espacio para contar con debates alternativos y para ampliar las miradas, perspectivas, temas y discusiones en nuestra esfera pública. En tiempos de tanta incertidumbre y en que nuestro país sufre de una grave carencia de espacios para la comunicación y para una deliberación de altura y rigor, 80grados es un proyecto esperanzador. Necesitamos de  espacios en el que nuestras experiencias y diferencias puedan dar lugar a debates ricos, espacios para conocer, entender y debatir sobre asuntos culturales, políticos, intelectuales.
80grados se ha convertido en uno de esos espacios imprescindibles,  un espacio en el que también existe la posibilidad de empatía y de encuentros y desencuentros respetuosos.
Como sabemos, esfuerzos como éste requieren de colaboraciones de diversa índole. Para que  80grados.net pueda seguir adelante es necesario garantizar el funcionamiento de su pequeño equipo de trabajo y de estructura humana y tecnológica. De ahí que les invite a colaborar con este proyecto que, sin fines de lucro, significa tanto para el país y para cada uno de nosotros los y las que ansiamos una esfera pública y de deliberación democrática y robusta. Les exhorto a que formen parte de este esfuerzo y contribuyan con una aportación económica en la medida de sus posibilidades.
Pueden hacer su contribución de diversas formas, todas muy fáciles y con poco esfuerzo:
  • Haz un depósito a nombre de 80grados en la Cooperativa Manuel Zeno Gandía, número de cuenta #0502510158.
  • Envia tu aportación por correo postal a: 80grados, PO Box 19322, San Juan, Puerto Rico, 00910
  • Haz tu aportación a  través de Pay Pal, que es universalmente reconocido por su confiabilidad.
Seguimos,
Érika Fontánez Torres

7.9.11

Ignoria: Franz Kafka - Ante la ley

Ignoria: Franz Kafka - Ante la ley: Prólogo de El Proceso , 1963 Dirección: Orson Welles,Alexandre Alexeieff, Claire Parker Narración: Orson Welles

HOY-Tropiezos de la Memoria (Presentación de libro Lourdes Lugo Ortiz)


Tropiezos con la Memoria: 
La Esterilización Femenina en la Prensa Puertorriqueña (1940-1977) 

Presentación por María Dolores Fernós
Sala de Teatro Beckett
miércoles 7 de septiembre a las 7PM.

5.9.11

Profanar los espacios, profanar el Derecho (Parte I)


Profanar los espacios, profanar el Derecho

No hay apenas espacios públicos para  el amor. Eduardo Lalo. (la tachadura es mía).


La casa está siempre y en cada momento, en el estado que le conviene. Michel Foucault

***
En aquella ocasión el Coronel de la Policía se acercó a mí. “Licenciada, me dijo, todo estará bien si los muchachos no rompen vitrinas ni se meten en las tiendas”. Mi respuesta fue sencilla: “Coronel, ¿cree usted que es a eso a lo que vienen?”. Me miró con sospecha. Yo, muy segura, inmediatamente pensé: “No Coronel, ellos no vienen a romper vitrinas, ellos vienen a profanar”.

Propongo el uso de una palabra: profanar. Solo mediante un acto de profanación, sostengo, puede atenderse con perspicacia la relación entre el espacio, el derecho y el poder. Solo mediante la profanación podremos conseguir los espacios que añoramos y que no tenemos para el amor, para lo político, para el ser. Pero profanar no es algo fácil, requiere, antes que todo, un proceso, incluyendo pasar revista de la definición de profanāre a la que nos referimos y dejar claro qué es eso que nos urge profanar.

No entendía el Coronel lo que para mí quedaba claro: que el acto de profanación de los y las estudiantes universitarios en Plaza las Américas era otro. Se trataba de (re)definir el espacio, de darle un uso distinto a aquel que le fue arrebatado al ubicarlo en el mundo de lo sagrado. Ocupar los pasillos del centro comercial más grande del país, profanándolo hacia un uso político que diera pie a su reclamo por la educación, tenía más de profanación que cualquier acto de romper los cristales o las vitrinas. La preocupación del Coronel quedó atendida y el acto de profanación -que le dio un nuevo uso aquello antes reservado para los dioses de lo que Walter Benjamin llamó, la religión capitalista- se consumó.

***
Profanar el espacio.
Hace unas semanas, planteaba la necesidad de espacios amables. Me preguntaba qué había pasado que los espacios, todos, se habían convertido o en espacios en que las reglas del juego eran la propiedad privada o en espacios cuya mano todopoderosa de las reglas del mercado gobernaba las subjetividades. Así, en lugar de ciudadanos políticos en los espacios, habíamos sufrido una metamorfosis kafkiana hacia una subjetividad del cliente escarabajo que hasta es capaz de añorar y rogar por espacios en que su subjetividad clientelar fuera posible. ¿Cómo lograr una reversión de ese estado de cosas? ¿Acaso la estrategia de conseguir como lugares-excepción las reservas, los santuarios, los corredores naturales, sirven para atajar la perversidad del avanzado estado de hiper-mercantilización del espacio? 


En esta entrada, que formará parte de una serie, abordaré la mirada que le hemos dado a la carencia de espacios que ya he llamado amables y plantearé que esa mirada que hemos adoptado activamente hace más de una década está agotada. Sugiero con urgencia y mediante una especie de herejía, apartarnos del eje de los espacios públicos, para visibilizar y profanar los espacios categorizados como privados e hiper-mercantilizados y, sobre todo, desactivar los aparatos (Agamben) o dispositivos (Foucault) que hacen posible este estado de cosas.

Lo segundo que haré será acentuar cómo el Derecho o lo jurídico, en tanto aparato del poder, nos aleja del objetivo anterior. Mediante su invisibilización y disimulo, la Ley, el Derecho, coloca los espacios privados en una zona de comfórt intocable, que nos mantiene ocupados con la defensa y propuesta de espacios públicos, cuando el verdadero asunto está en el universo de lo que antes era la excepción y ahora se ha convertido en la norma: la privatización de los espacios, no solo mediante el señorío propietario privado, sino además, mediante su mercantilización y su museificación. La excepción es ya la norma. Es en esa excepción de lo privado-mercantil donde nuestro ojo se debe posar, sin condiciones. Citando a Ana Lydia Vega: "Hay miradas que matan, dice el refrán. Y, ciertamente, hay miradas que salvan. Sola, cada una de ellas se basta para lograr un único objetivo: la detección del daño o el rescate de lo constructivo. El verdadero reto sería reunir ambas funciones en un mismo golpe de pupila. La capacidad para transformar la vida comienza precisamente ahí, en el ojo que penetra la opacidad de lo real para atisbar el asomo de lo posible." 

¿Hacia dónde mirar?
Cuando tenía 22 años e hice mi entrada a la Escuela de Derecho, hice mi entrada también a una cantidad de espacios totalmente desconocidos para mí. Hasta entonces desconocía totalmente la existencia en nuestra isla de espacios metropolitanos como Garden Hills, Torrimar y otras urbanizaciones del área. Prácticamente no había visitado urbanizaciones con acceso controlado y mucho menos había visto casas de más de un piso con piscinas y áreas de recreo, cine, iglesia y escuela privada incluída, más impactante aún, con guardias de seguridad frente a cada una de las casas, no para allanarlas sino para protegerlas. Allí no vi carencia de espacios, ni carencia de seguridad, muchos menos carencia de 'areas de recreo' o 'espacios comunes' y de entretenimiento para quienes allí vivían. Creo que no era un Puerto Rico conocido por la mayoría de mis amigos y familiares. Allí no había un problema de espacios, sino una sobreabundancia, una que estaba segura que no era vista ni conocida por la mayoría del país. Esos espacios, invisibles hasta entonces, disimulados por la configuración de otros espacios sobrepoblados, decadentes y empobrecidos en el área metro y el no-tránsito por los mismos de la mayoría de la población, parecían inofensivos. También, eventualmente accedí a otros espacios, sobre todo luego como abogada. Estos últimos sí eran visibilizados por la prensa. Claro, eran espacios a los cuales también era muy difícil acceder y solo con la compañía adecuada y el propósito preciso se podía entrar. Barrios, residenciales, también tenían su configuración y código de entrada. Las dinámicas en estos últimos estarían más a menudo en los titulares de prensa o en reportajes especiales. La diferencia es que los primeros se miran muy poco, pocas veces son objeto de documentales o películas y la menor de las veces se 'estudian' como algo que merecería atención. Claro, decirlo así, puede incomodar bastante. 

Además, en ambos espacios se construía (se construyen) subjetividades mediante aparatos no tan distintos, pero con propósitos desiguales o, más bien, con resultados de subjetividades alternas que pocas o ninguna de las veces coinciden. Con el tiempo me di cuenta de la relación entre el afuera y el adentro entre esos espacios no es del todo desvinculada. Todos estos espacios caen en la categoría de espacios “privados” aunque no son tratados igualmente ni bajo la misma normativa. Pero ese es un tema complejo y que aquí no podré atender. Lo que sí es que para profanar los espacios -en la acepción Agambiana- tendríamos que visibilizarlos y visibilizar y hablar de sus múltiples subjetividades. Y es que hay que tener bien claro que algunos espacios, como el Derecho, obtienen su fuerza y presencia a través del disimulo: "la presencia de la ley consiste en su disimulación". 

Partiendo de la premisa de que esos espacios llamados privados se contraponen a los públicos, una sabe que la ciudad se ha convertido toda en pequeñas fracciones de espacios llamados privados. En esos espacios, solo sus propietarios o residentes están autorizados a ser y estar. El resto está excluido porque los propietarios pueden ejercer su capacidad de exclusión erga omnes. Pero, como veremos, lo que queda, ese otro universo espacial, también nos excluye. Nos excluye en tanto no actuemos ni seamos sujetos consumidores, para ser en esos espacios es imprescindible instalarse como sujetos cuyo único rango de acción es la lógica del mercado.

Así es que llegamos a añorar y a buscar los espacios públicos amables, esos que suponen el encuentro de aquellos que habitan la multiplicidad de espacios. Pero esos espacios, los amables, no existen porque, como dije, han sido privatizados de otra forma, mediante la lógica y subjetividad del mercado. La subjetivación de esos espacios es homogénea, en esos espacios somos clientes o simplemente no somos. De esta manera, hay dos tipos de espacios, que secularizados ambos, responden a la misma lógica y activan aparatos para el mismo tipo de subjetividad. Salir de esa subjetividad implica entonces enfrentarse y cuestionar el diseño político económico y el disimulo de la Ley que lo sustenta. 

Las respuestas que surgen a partir de una definición del problema como "la carencia de espacios públicos" dirigidas a la creación de nuevos espacios públicos para el uso de todos y todas, olvidan como mínimo dos cosas: que la carencia no es tal si una se fija en los espacios privados no visibilizados que YA cuentan con espacios para sus todos y todas; y que aún los espacios que sobran, como  parques, reservas, santuarios, corredores, surgen como excepción y no alteran la estructura, por lo que no hay encuentros ni sujetos políticos capaces de componer una esfera pública en el sentido habermasiano. En otras palabras, el problema, visto como la carencia de espacios públicos, se ha atendido mediante iniciativas para garantizar lugares que como excepción, permitan la posibilidad de un uso común, distinto, a aquél que constituye la norma (el espacio privado o de mercado), el que constituye el resto del universo espacial. Estas iniciativas son insuficientes.

Propongo un abordaje inverso: primero, posar la mirada sobre la no-excepción que justifica la excepción, es decir, atajar no la excepción sino la norma detrás de la excepción, porque como bien ha señalado Giorgio Agamben, hoy día la exceptio se ha convertido en el paradigma contemporáneo pero mediante ésta se da vida a la normatividad no cuestionada. Lo que digo es que no podemos seguir atendiendo el tema de la "falta de espacios públicos" como un tema de excepción o de carencia. Tendríamos que mirar y actuar no sobre la carencia sino sobre la sobreabundancia. Esto, por supuesto, va sobre las bases estructurales de nuestra sociedad y resultaría en demasiadas incomodidades, incluso para quienes plantean(mos) el tema de la falta de espacios públicos. Es la sobreabundancia del espacio consagrado a lo privado y a la lógica y subjetividad del mercado lo que habría que atajar. Como dice Zizek “no es lo mismo un café sin crema que un café sin leche”. Y es que importa eso que no se obtiene. Por eso, para atender estos problemas, no basta con posar la mirada sobre los lugares actuales de dominio público, sino pasar la cámara por esos espacios invisibilizados para fijarnos en ese fenómeno invisible, el espacio en que sobreabunda el parque, la piscina, el cine y el golf, pero solo para el consumo de unos pocos que no necesitan del espacio de todos y todas. Sería algo así como lo que la cineasta Lucrecia Martel visibiliza en sus películas (véase particularmente La Ciénaga). Se trata entonces, de enfocar no en el fenómeno de la desaparación de las playas, por dar un ejemplo, sino en el fenómeno de aquello que invisiblemente y tranquilamente pasa a sustituirla. 

Y con visibilizar esos espacios habría entonces que detectar, profanar y desactivar los aparatos* que permiten esa configuración, en otras palabras, tomar la propuesta de Agamben: "The problem of the profanation of apparatuses -that is to say, the restitution to common use of what has been captured and separated in them- is, for this reason, all the more urgent. But this problem cannot be properly raised as long as those who are concerned with it are unable to intervene in their own process of subjectification, any more than in their own apparatuses, in order to then bring to light the Ungovernable, which is the beginning and, at  the same time, the vanishing point of every politics." (G.A. What is an Apparatus?, 2009).

 ***
Profanar la consagración secular del mercado
En el mundo jurídico romano, nos cuenta Giorgio Agamben, aquello concebido como ‘sagrado’ era lo perteneciente a los dioses, por lo tanto se removía y se excluía del uso y comercio de los seres humanos. Como tal, estos bienes o espacios sagrados y que eran la excepción, no podían ser vendidos ni usufructuados. Se concebía entonces como un ‘sacrilegio’ aquel acto transgresor de lo reservado para los dioses. Consagrar era reservar un espacio fuera de la esfera del uso humano. Profanar, por el contrario, era devolverle la cosa al libre uso de los humanos. Para lograr el uso común por parte de los seres humanos de aquellos espacios excluidos y consagrados, había entonces que profanarlos, es decir, retomarlos para el uso cotidiano.

Pero hoy día lo consagrado no es la excepción si no la norma, y aquello que se consagra es precisamente lo que se explota por los señoríos propietarios y por el mercado, aquello que se ha consagrado es la propiedad privada y el uso mercantil que ha venido a tener un efecto avasallador y limitante sobre los espacios para el uso cotidiano, público y, sobre todo, político. Con este proceso, se crea además una subjetivización de los sujetos en esos espacios, mediante dispositivos o aparatos como el jurídico y como los discursos de la familia exitosa, entre otros. Por supuesto, lo antes consagrado a los dioses, hoy día se ha secularizado, pero la secularización, distinto a la profanación, no significó un acto de cuestionamiento del poder sino una sustitución de éste, del poder de la monarquía religiosa por una monarquía secular. Antes los dioses, ahora el mercado y la explotación propietaria del capital. Una profanación absoluta por el capitalismo como religión (tomando de Walter Benjamin) coincide entonces con una sacralización absoluta, aquella del consumo. El acto de consumir, vale decir, no admite el uso cotidiano, porque es un acto que presume la desaparición instantánea y más aún, presume la imposibilidad de un uso cotidiano. Las cosas se conviernten así en "means without ends". El consumo no tiene un fin ulterior, se basta a sí mismo. Como ejemplo, Agamben ofrece la museificación del mundo:

“The museification of the World is today an accomplished fact. One by one, the spiritual potentialities that defined people’s lives  -art, religion, philosophy, the idea of nature, even politics –have docilely withdrawn into the Museum. … In this sense, the Museum can coincide with an entire city (such as Evora and Venicem wich were declared World Heritage sites), a region (when it is declared a park or natural preserve), an even a Group of individuals (insofar as they represent a formo f life that has dissapeared). … everything today can become a Museum, because this term simply designates the exhibition of an imposibility of using, of dwelling, of experiencing." (Agamben, Profanations, p. 84.)

El uso común y cotidiano de los espacios se ha convertido entonces en la excepción, en una excepción imposible si se toma en cuenta lo avasallador que es el aparato del mercado en su poder de subjetivación. Para lograr retomar el uso de los espacios -y con él retomar una subjetivación de un sujeto político- no queda sino profanar, esto es, regresar al uso común y cotidiano aquello consagrado y reservado al dios mercado y des-subjetivar al sujeto como un todo cliente y propietario privado.


En otras palabras, el libre uso de los humanos se ha convertido en el libre uso desde la subjetividad única del mercado y la propiedad privada. Entonces, la excepción se vuelve la norma. Lo consagrado no es consagrado para unos pocos dioses, sino para unos pocos propietarios o en todo caso, para una mayoría que en lugar de sujetos pertenecientes a una polis, son clientes o sujetos del mercado. La ecuación antes excepcional de consagrar (afectar) para los dioses es hoy día el equivalente a la privatización-mercantilización de los espacios, dioses con el poder del libre uso de las cosas. La estrategia que se ha adoptado ante esto, promover el uso de santuarios, reservas, parques, como excepción, no es lo suficientemente política ni lo suficientemente cuestionadota de la estructura como para cuestionar la secularización que disimula el poder y el control de los usos y los espacios. Mediante la secularización de la propiedad privada y la subjetivación de los sujetos como entes mercantiles, el capitalismo ha hecho prácticamente imposible la profanación, es decir, la devolución de los espacios al uso cotidiano, común y político. Profanar, entonces, como bien dice Agamben, se ha convertido en un acto políticamente necesario. La profanación de lo improfanable es la tarea política de la próxima generación. 

Agamben apuesta a la posibilidad de profanar, aún bajo la religión capitalista. ¿Cuáles son las formas hoy en día de profanación? La propuesta de Agamben es la devolución de lo sagrado (hoy de libre explotación del dios mercado) al uso (cotidiano) de los seres humanos. El remedio entonces es la profanación de ese espacio que ha sido consagrado, entre otros aparatos, por el aparato jurídico (al que dedicaremos otra entrada).  Para esto hay tres formas: el contagio, el juego y la desactivación de los aparatos. El contagio, como lo que hicieron los estudiantes en Plaza las Américas, implica un contacto con aquello sagrado para darle un nuevo uso:

          “[O]ne of the simplest forms of profanations occurs through contact (contagione) turning the same sacrifice that effects and regulates the pasage of the victim to the divine sphere. …. The participants in the rite need only touch these organs for them to become profane and edible. There is a profane contagion, a touch that disenchants and returns to use what the sacred had separated and petrified”. (Agamben, 2010: 74).

Pero, profanar no es simplemente restituir el uso que se tenía antes de ser separado hacia lo económico, lo religioso o lo jurídico. Es más complejo. Se trata de buscarle un nuevo uso a aquello improfanable. ¿Cómo darle un nuevo uso a las cosas? ¿Cómo propiciar su potencial profanatorio.? Hay que resistir contra los aparatos discursivos e institucionales que han capturado los usos cotidianos y la subjetividad política. Profanar al sistema jurídico, por ejemplo, como aparato, y arrebatarle el uso que ha permitido de los espacios y la identidad de los sujetos. Para esto tendríamos que develar la relación entre el Derecho y los espacios y desactivarlo como aparato, jugar con él, es una opción. Ya nos lo decía Walter Benjamin: "One day humanity will play with law just as children play with disused objects, not in order to restore them to their canonical use but to free them from it for good. What is found after the law is not a more proper and original used value that precedes the law, but a new use that is born only after it. And use, which has been contaminated by law, must also be freed from its own value. This liberation is the task of study, or of play. And this studious play is the passage that allows us to arrive at that justice that one of Benjamin's posthumous fragments defines as a state of the world in which the world appears as a good that absolutely cannot be appropriated or made juridical (Benjamin, 1992, 41)." Esto es, habría que además, activar la profanación desde otras dos estrategias: el juego con lo sagrado y la profanación de los aparatos que lo permiten. A eso nos referiremos en otra ocasión.

***
*Sobre el tema de los aparatos en la sociedad capitalista Agamben acota: "It would probably be wrong to define the extreme phase of capitalism development in which we live as a masive accumulation and proliferation of apparatuses. It is clear that ever since Homo sapiens first appeared, there have been apparatuses; but we could say that today there is not a single instant in which the life of individuals is not modeled, contaminated, or controlled by some apparatus. In that way, then, can we confront this situation, what strategy must we follow in our every day hand-to-hand struggle with apparatuses? What we are looking for is neither simply to destroy them nor, as some naively suggest, to use them in the correct way." (Agamben, What is an Apparatus?, página 15).

1.9.11

La privatización de la Censura (Clínica UPR invita)

La Clínica de Nuevas Tecnologías, Propiedad Intelectual y Sociedad (CNTPIS) de la Escuela de Derecho de la UPR, 

te invita al Foro: 

La privatización de la censura y sus implicaciones para la libertad de expresión en Internet

a ofrecerse por  Jochai Ben-Avie, Senior Analyst de Política Pública de AccessNow.org, una ONG global de libertades civiles en el entorno digital.

Jueves, 8 de septiembre de 2011

3:00pm, Salón L-1, 
Escuela de Derecho, Universidad de Puerto Rico. 



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