22.8.14

Sobre la rebeldía de la inconformidad (En 80grados)

El pasado 14 de agosto tuve el privilegio de que el Colegio de Abogados y Abogadas y la Comisión de la Mujer del Colegio, me otorgara la Medalla Nilita Vientós Gastón 2014. La Revista 80grados publica hoy el mensaje de agradecimiento que ofrecí en la ceremonia. Nuevamente agradezco al Colegio y a la Comisión, así como a todas las personas involucradas, semejante honor.  Gracias también a la Revista 80grados por publicar el mensaje. Lo comparto.

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Sobre la rebeldía de la inconformidad
Érika Fontánez Torres

Mensaje de agradecimiento en ocasión de la otorgación de la Medalla Nilita Vientós Gastón del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico.

14 de agosto de 2014.
Miramar, Puerto Rico.

Buenas noches a todos y todas:
Agradezco a todos y todas su presencia y su compañía esta noche. No es un decir, realmente lo agradezco porque la sensación que una adquiere cuando la llaman para decirle que le han otorgado un reconocimiento es, al menos para mí, una de mucha tensión. ¡Es realmente un trauma ante lo que implica el señalamiento de la singularidad! Y esto porque esa singularidad supone un destaque del quehacer de una a partir de los parámetros del quehacer de otra. Y esa otra es nada menos que Nilita Vientós Gastón, así que el asunto es más agónico aún. Y en esa agonía, una tiende a preguntarse, sin falsas modestias: “¡Ay, y ¿qué he hecho yo para merecer esto?¡”. Eso fue lo primero que le dije a Verónica Rivera cuando me dio la noticia. Y claro, los minutos y horas que apenas  le siguieron a la noticia hasta este momento, vienen acompañados por la angustia de lo que implica esa singularidad: la propia. Pensando en eso y leyendo a y sobre Nilita*  es inevitable asombrarse y decir: ¡Cuánto quehacer! ¡Que impresionante!, pero más importante, ¿Qué se requiere para emularlo, para emularlo colectivamente, es decir, qué se requeriría para propiciar muchas pequeñas Petronilas, muchas Nilitas?.

Así que, a partir de este último punto, he decidido cambiar la pregunta de esta noche de una que inquiera sobre el ¿qué he hecho yo? a: ¡¡¿Qué hemos hecho nosotras y nosotros para merecer esto?!! Y ¡¿Qué hace falta que hagamos en el futuro?! De esta forma, la reflexión esta noche se convierte en una en que la singularidad no es mía sino de todos y todas las que aquí hoy nos reunimos y de quienes aunque no están han tenido que ver con que aquí estemos. Empezando por Nilita y continuando con  tantos y tantas otras que caminan y han caminado bajo sus mismas pasiones, entregas y sombreros, me convoca preguntar: ¿Cuáles han sido o son las características o, digamos, los sombreros, que se han puesto ese cúmulo de personas, incluyéndola, que han posibilitado nuestra reunión de hoy y la otorgación de este premio?

Comienzo con una intervención de Michel Foucault en Le Monde[1], en la que aborda el quehacer intelectual pero en la que destaca un asunto que yo diría que nos compete a todos y todas en tanto ciudadanos y en particular a los y las abogadas y juristas. Explicaba Foucault que para él, ser intelectual es ser anti-estratégico (acaso estratégicos eran los políticos políticos profesionales –los de cualquier línea ideológica- aquellos que por un fin particular asumían una conducta calculadora). Ser intelectual, en todo caso se trataba de una conducta no previsible como estratégica, de otra cosa, de:
Ser respetuoso cuando una singularidad se subleva, intransigente cuando el poder infringe lo universal. Elección simple, labor penosa: porque hay, a la vez, que acechar un poco por debajo de la historia, lo que la rompe y la agita, y velar un poco por detrás de la política sobre lo que debe incondicionalmente limitarle”.
El respeto de la singularidad que se subleva; el deber de la intransigencia cuando el poder infringe lo universal; los límites incondicionales de la política.[2] Creo que entre todos sus quehaceres, una podría ubicar a Nilita Vientós Gastón en esa línea anti-estratégica. Respetuosa de la resistencia y la lucha por la singularidad (reclamaba la singularidad para sí misma como sabemos incluso en sus atuendos), pero intransigente con el poder que infringe aquello universal (contra aquello que soslaya la democracia, el voto, el derecho a la lengua, la justicia social).

Además, se trataba de una artista de nuevos imaginarios, de una incomodadora por excelencia. Ya sabemos algo de sus andanzas. Pero el asunto es que esa no solo era Nilita. Conozco a muchas y muchos con esas características aunque no necesariamente con las oportunidades para emular la vasta cantidad de quehaceres que ella nos legó y que muy agradecidamente celebramos hoy. Estuve pensando en aquellos y aquellas a quienes en todo caso tendría que agradecer hoy y me doy cuenta que compartimos con ella esos dos renglones de lo anti-estratégico: el respeto por lo que se subleva, la intransigencia contra cierto ejercicio del poder. Pienso en mi mamá, por ejemplo, que está aquí hoy  y veo en ella a una Nilita, distinta, cierto, pero con las mismas capacidades en todos los renglones de su vida. Y así, veo y pienso que he sido afortunada en darme con gente molestosa, inconforme, capaz de irrumpir valientemente en una sala de autoridad y denunciar, con la bondad de compartir lo propio. Se trataría entonces de ampliar esa red, de posibilitar más esas andanzas, de generar el apoyo necesario para las nilitas, para las bibliófilas, las melómanas, las abogadas y los abogados intelectuales públicos, las obsesas y obsesos  en compartir la literatura y los saberes.

Y es que todo eso, sobre todo ser intransigente con el poder cuando se requiere serlo, incomodar, siempre es un riesgo y habría que decirlo, en muchas ocasiones es un privilegio. Se requiere pues de una infraestructura humana -que trasciende la persona y se instala en la comunidad- la política, la institucional, la familiar también. Para esa intransigencia se necesitan ejemplos y apoyo incondicional: por ejemplo, un padre y una madre como los míos, Francisco y María Isabel, duchos en el arte de retar el status quo, siempre escépticos con la autoridad, veteranos en la valentía de cruzar las fronteras de lo permitido e incluso de lo legal (y como ellos tantos otros y otras); se necesita familia y amigos y amigas que sirven de apoyo y, sobre todo, se necesitan instituciones desde las cuales pueda ejercerse el riesgo de la libertad y que prioricen su importancia.
Nilita, por ejemplo, tenía una gran biblioteca que ubicaba en su hogar pero que convirtió en un lugar público para tertulias, pensares, compartires y su quehacer también estaba respaldado por instituciones, las que ella formó pero también las que la formaron: las universidades, un Ateneo, una comunidad académica vibrante desde la cual intercambiar y compartir sus ideas, en otras palabras, los recursos necesarios para publicar y generar saberes y conocimiento. Por eso, de todo lo que hoy me apetece destacar sobre este Premio y sobre Nilita Vientós Gastón, destacaría en su quehacer la importancia de las instituciones, las que fundó y las que la formaron.

Las instituciones importan y no solo por la pertenencia y membresía a éstas sino porque ese quehacer como el de Nilita que fortalece y le da rigor al espacio desde el cual pensar otros mundos y fortalecer la democracia y el intelecto, se cimienta y adquiere materialidad en el diseño de estas. Aprovecho hoy, pues, para destacar dos instituciones que han sido vitales para mí y que han estado recientemente en riesgo; instituciones que incluso hay quienes hoy día cuestionan su pertinencia y su propósito: la Universidad de Puerto Rico y el Colegio de Abogados y Abogadas. ¡Qué dos lugares para afianzar el respeto por la sublevación de lo singular y mantener la intransigencia cuando el poder infringe lo universal!. Y sin embargo, muchas veces se minimiza su importancia, se instrumentaliza o banaliza la acción y el quehacer que desde allí surge. Y no se trata de instituciones fáciles, por supuesto que no, más bien todo lo contrario, es precisamente desde su complejidad, desde la pluralidad que las constituye, que éstas adquieren mayor significado. Pensar el derecho, por ejemplo, pensar en otros mundos, no se da en el vacío, surge de las oportunidades, de la comunidad que se crea, del diseño de quehaceres que se fomenta y la materialidad que se privilegia desde instituciones como estas. Por eso, nos urge su fortalecimiento. En su desemantelamiento y en su debacle se nos van pedacitos de vida, pedacitos de Nilita, posibilidades de libertad, visualizaciones de futuros.

De ahí mi agradecimiento esta noche a quienes me preceden, a quienes hoy constituyen y han mantenido estas instituciones. Por supuesto, va mi agradecimiento a mi familia, a mis amigas y amigos; a la Escuela de Derecho y a su Decana Vivian Neptune, y sobre todo, a la Universidad de Puerto Rico, institución que a pesar de los embates se mantiene firme como uno de los pocos bastiones para el ejercicio de esa libertad tan necesaria de pensar imaginarios, cuestionar los existentes y proponer nuevos. La Universidad es ese lugar en el cual surgen quehaceres como el de Nilita, un lugar para pensar lo posible como una vez nos convocara el muy querido y también reconocido Efrén Rivera Ramos; y, por supuesto, gracias al Colegio de Abogados y Abogadas y a sus comisiones, como la Comisión de la Mujer.

Gracias a Mariana Iriarte, Verónica Rivera Torres, a todas las miembras y miembros de la Comisión, por su reiterada inconformidad, a la Presidenta, la licenciada Ana Irma Rivera Lassén. A mis colegas y amigos que son parte de esa comunidad que le da contexto a las posibilidades de un quehacer como el de Nilita: Efrén Rivera Ramos, Ana Matanzo Vicens, Michel Godreau, Mariluz Jiménez, Chloé Georas, Hiram Meléndez Juarbe. A mis estudiantes y exalumnos, un agradecimiento especial por su entusiasmo y constante inspiración.

Recibo la Medalla Nilita Vientós Gastón como un acto de continuidad con esa rebeldía de la inconformidad y con ese compromiso con la incomodidad que, entre otras cosas, destacaron a esta gran mujer. Convoco, si me permiten, además, a establecernos como meta la defensa de las posibilidades que nos dan instituciones como la Universidad de Puerto Rico y el Colegio de Abogados y Abogadas para ejercer la libertad, denunciar injusticias, pensar lo impensado, diseñar y compartir irrupciones. En otras palabras, en el recibimiento de esta Medalla, las y los invito a que vistamos sombreros que trastoquen la normalidad y que no dejen pasar desapercibidas las injusticias, a asumir atuendos atrevidos que nos permitan pensar a sus anchas lo jurídico, lo político, lo común, la humanidad.





* Hago un paréntesis para agradecer a la colega y amiga Ana Matanzo quien en el 2007-2008, justo cuando estaba haciendo una investigación sobre la reforma agraria en Puerto Rico y la implantación de la Ley de los 500 Acres, en un almuerzo trajo a mi atención que Nilita tuvo a su cargo la implantación de esta ley y los casos contra corporaciones azucareras que incumplían. Desde entonces la figura de Nilita me provocó aún más curiosidad y de ahí fui directo a mi blog en ese momento para escribir sobre Nilita. Desde entonces sigo sus pasos y más recientemente, a través de la Revista 80grados y el dossier que han publicado en su conmemoración, he leído varias de sus columnas y artículos que me parecen particularmente pertinente hoy por la valentía en señalar temas importantes como la importancia de la democracia, la libertad de expresión la separación Iglesia-Estado. Les recomiendo busquen el dossier de 80grados y exploren la pertinencia impresionante de la voz de Nilita.
[1] Le Monde nº 10661, 11 de mayo de 1979. Se trata de una cita que lleva semanas cautivándome y en la cual he estado pensando incesantemente, así que la comparto hoy. Gracias a Juan Carlos Quintero Herencia que la compartió en la red social de Facebook.
[2] Pienso en esto e inevitablemente pienso en Gaza, en Palestina, en estos días.

Grupos de Estudio sobre Teoría y Metodología Jurídica

Este semestre daremos comienzo en la Escuela de Derecho de la UPR a un ciclo de discusión como parte de la tarea de pensar el Derecho. El 11 de septiembre daremos comienzo a lo que será una serie de Grupos de Estudio, abiertos a toda la comunidad académica. El primer tema que abordaremos por este semestre será la Teoría y la Metodología jurídica, que en principio estará a cargo del profesor Hiram Meléndez Juarbe y quien aquí escribe. 

Dejo los detalles del primer y esperamos que un nutrido grupo de la comunidad académica se una. Se trata de una de varias formas de no solo pensar el Derecho sino, además, concebir nuevos imaginarios para éste. ¡Salud!.

El  primer ciclo tendrá como eje Temas Recientes en Metodología y Teoría del Derecho 

Primera Sesión: Legalismo Liberal,  11 de septiembre de 2014

Jeremy Waldron, The Rule of Law in Public Law (2014) (18 páginas).  Disponible en SSRN: http://ssrn.com/abstract=2480632
This paper explores the possibility of a conception of the rule of law that is oriented specifically to public law. It is not a conception of the rule of law that privileges private law rights (like rights of property) nor is it an abstract or anodyne conception that is supposed to apply to all areas of governance indiscriminately. Instead this is an account of the rule of law that takes the mission of public administration seriously and seeks to establish it on a footing of legality rather than managerialism, while at the same time acknowledging that sometimes private interests have to give way to the interests of the public.

Segunda Sesión: Crítica a los Derechos, 9 de octubre de 2014

Robin L. West, A Tale of Two Rights (2014) (21 páginas). Disponible en SSRN: http://ssrn.com/abstract=2479387
In part I of this article the author identifies and criticizes a cluster of constitutional rights, which she argues does tremendous and generally unreckoned harm to civil society, and does so for reasons poorly articulated in earlier critiques. At the heart of the new paradigm of constitutional rights that the author believes these rights exemplify is a "right to exit." On this conception of individual rights, a constitutional right is a right to "opt out" of some central public or civic project. This understanding of what it means to have a constitutional right hit the scene a good two decades after civic republicans and critical legal theorists mostly had formed their respective critiques of individual rights. Consequently, such thinkers failed to incorporate the notion of constitutional rights into their critiques. The particular exit rights that she enumerates – that is, the rights to exit from the benefits and responsibilities of public projects, including public education, publicly funded policing, civil rights commitments, and public health projects – harm civil society in profound ways not appreciated by rights critics in the 1970s and 1980s. The harm these rights do, the author states, borrowing language from the title of Thomas Mann and Norman Ornstein’s recent book, has turned out to be even worse than it might have seemed in the heyday of our rights critiques. The author urges a reinvigorated rights critique that centers on these new rights and new harms.

In part II the author discusses a countertrend: the expansion of civil rights beyond those enumerated in the Civil Rights Act of 1964. Some of our most newly created civil rights, generally created by Congress and state legislatures rather than announced by courts, in effect extend to individuals various rights to enter civil society, or some civil project close to its core. She calls these civil rights "rights to enter"– these include, for example, the right to a high quality and public education, the right to purchase health insurance at affordable costs, the right to a safe home and neighborhood free of gun violence, the right to nurture a newborn or sick family member while not losing one’s job, the right to marry whom one loves regardless of sex, and the right to work and school environments free of discriminatory animus. All of these civil rights, imperfectly recognized in various statutes, invite participation in some core sphere of civil society: education, insurance markets, neighborhoods, family, marriage, or employment. These civil "rights to enter," which stand in contrast to constitutional "rights to exit," exemplify both an old idea that dates back to the early days of the republic, and a new idea that invites participation in a radically transformed civil society. Not only are these rights not harmful to civil society, they are integral to it.

The author states that, generally, civil rights to enter are clearly not buttressed by constitutional rights to exit, and increasingly are threatened by them. First, both our historical and more modern civil rights to enter civil society – the various civil rights won in the nineteenth century by freed slaves and wives, and in the twentieth century by racial and religious minorities; women; the disabled; the elderly; school children; gay, lesbian and transgendered citizens; laborers; economically struggling parents; and the victims of hate crimes and private and domestic violence – are not constitutional rights at all, and for the most part the courts have declared as much. Although there exists a civil right to these societal benefits, there is no clearly defined constitutional right to an adequate public education, to a police force, to some measure of health care, to be free of private discrimination in employment, to safe and fairly remunerated labor, or to help with child care while employed. All of these rights, however, are at least arguably civil rights. And some of them are core civil rights. But increasingly the Constitution not only fails to protect these civil rights but also threatens to undermine them, insofar as it grants individuals and corporations the right to exit precisely those civil projects and legal institutions that civil rights seek to guarantee others the right to enter. Civil rights and constitutional rights are thus decidedly not co-constitutive of a unified constitutional tradition, or of an articulable American identity, or a distinctively American conception of the nature of rights. Rather, civil rights and constitutional rights are on a collision course.

In both parts the author suggests that the almost ten-year-old constitutionally grounded, individual right to bear arms, particularly when combined with the broadened understanding of self-defense embodied in "stand your ground" laws, jointly constitute a paradigmatic, and maybe the paradigmatic, "exit right." By contrast, the civil rights to physical security, and to state protection against private violence that interrupts it, are at least as old as the Constitution itself, and exemplify the civil rights paradigm that she tries to describe: the right to state protection against private violence is the quintessential and foundational "right to enter." The author concludes with the observation that, while the constitutional right to own and use a gun and the civil right to protection from the state against private violence, are in obvious tension, the constitutional right to gun ownership recognized by the Supreme Court does not necessarily foreclose the possibility of a civil right to decent effective gun-control laws. Perhaps if we could spark a renewed civil rights movement, aimed at legislative activism rather than judicial activism, we might inspire a lawful and politically salient civil response to the threats to our safety and the tears to our social fabric that are occasioned by the Court’s newfound constitutional right to own and use lethal weapons. The same may also be true more broadly. The author’s general conclusion is that the way to repair the damage done to civil society by constitutional exit rights might be simply to reinvigorate our civil rights agenda.

Tercera Sesión:  Derecho y Análisis Económico, 13 de noviembre de 2014

Neil Siegel, Collective Action Federalism and Its Discontents (2013) (31 páginas). Disponible en http://ssrn.com/abstract=2294510 
An increasing number of scholars argue that the Commerce Clause is best read in light of the collective action problems that the nation faced under the Articles of Confederation. The work of these “collective action theorists” is reflected in Justice Ginsburg’s opinion in National Federation of Independent Business v. Sebelius. Writing for four Justices, she stressed the “collective-action impasse” at the state level to which the Affordable Care Act responds.

In its purest form, a collective action approach maintains that the existence of a significant problem of collective action facing two or more states is both necessary and sufficient for Congress to address the problem by relying on the Commerce Clause. Unlike nationalist defenders of unlimited federal commerce power, a collective action approach does not ask whether the regulated conduct substantially affects interstate commerce in the aggregate. Unlike federalist defenders of limited federal commerce power, a collective action approach does not focus on the distinction between economic and noneconomic conduct, or between regulating and requiring commerce.

Accordingly, nationalists may agree that a collective action problem is sufficient for Congress to invoke the Commerce Clause, but they will disagree that it is necessary. By contrast, federalists may agree that a collective action problem is necessary for Congress to invoke the Commerce Clause, but they will disagree that it is sufficient.

This Essay anticipates such criticism. Regarding the nationalist critique of a collective action approach, I argue that the nationalist “substantial effects” test imposes no judicially enforceable limits on the scope of the Commerce Clause. I also argue that nationalists may define multistate collective action problems too narrowly. In addition to races to the bottom, collective action problems include interstate externalities that do not cause races to the bottom.

Broadening the definition of multistate collective action problems to include interstate externalities gives rise to the federalist objection that every subject Congress might want to address can plausibly be described as a collective action problem. Federalists may further object that the Commerce Clause is limited to “Commerce.” In response, I argue that “Commerce” is best understood broadly to encompass many social interactions outside markets, as Professors Jack Balkin and Akhil Amar have urged. I also argue that a collective action approach need not validate unlimited federal commerce power. Specifically, I identify three ways of limiting the kinds of interstate externalities that justify use of the Commerce Clause.

16.8.14

Cantos de la Vida Mía (Ángela Figueroa Sorrentini)-EEE, 2014

La editorial Editora Educación Emergente acaba de publicar el libro "Cantos de la Vida Mía" de la autoría de Ángela Figueroa Sorrentini (puede adquirirlo aquí). El próximo mes habrá dos presentaciones para las cuales dejo los detalles abajo, en las que tenemos el honor de participar Beatriz Llenín Figueroa, Chloé Georas y quien escribe. Sigue la descripción de este libro-proyecto de gran importancia para EEE, para la autora y para quienes vemos en las memorias una cantera de posibilidades para la reflexión, una multiplicidad de espejos para mirarnos y luz para alumbrarnos en tiempos de oscuridad. Sigue la descripción de EEE sobre el libro:
Cantos de la vida mía transita impávido el humor boricua de campo, el pathos trágico de la violencia y la subyugación, la sabiduría oral de lxs antepasadxs, las referencias musicales que hilvanan un mundo, el lenguaje enriquecido de las diásporas en direcciones sur y norte y el llamamiento directo a que nosotrxs, lectorxs, sintamos la piel contraerse con cada oración. Ángela Iris Figueroa Sorrentini nos regala, pues, una historia excéntrica en el sentido literal de la palabra de, entre otras cosas: el Puerto Rico del siglo XX, los movimientos por la justicia social en los contextos puertorriqueño, estadounidense y latinoamericano, el fraudulento socialismo en Cuba, los solapados y no tanto contubernios políticos para asegurar la perpetuación dictatorial en nuestras sociedades, los desgarradores efectos de la Ley del Padre en todo, todo, cuerpo humano. Con Cantos de la vida míaLas edades de Siddharta, serie de escritura creativa de Editora Educación Emergente, se acerca, cantito a cantito, a la ansiada emergencia: la de un mundo libre, de veras.
Esta propuesta narrativa es ideal para cursos de Historia contemporánea latinoamericana, Memorias, Estudios Hispánicos, Humanidades, Literatura Puertorriqueña, Género, Sociología.

Las presentaciones en el área metropolitana serán:
MARTES, 9 de septiembre de 2014
7.00 pm
LIBROS AC, Santurce
PRESENTADORAS:
Chloé S. Georas y 
Beatriz Llenín Figueroa










y
MIERCOLES, 10 de septiembre de 2014
1.30 - 3.30 pm
SALA EDGARDO RODRÍGUEZ JULIÁ, 
Biblioteca, Universidad del Turabo
PRESENTADORAS: 


Érika Fontánez Torres y 
Beatriz Llenín Figueroa

6.8.14

Santurce es Ley (Santurce, Puerto Rico)



Festival de Arte Multidisciplinario y más. Visite su página. A partir de agosto 2014.

Documental: Las Huellas de Nilita

Las Huellas de Nilita from 80grados on Vimeo.
Las Huellas de Nilita from 80grados on Vimeo.


Gracias a la Revista 80grados por el enlace a este documental y al dossier de ensayos de Nilita Vientós Gastón compilado por Sonya Canetti.

"El relato de vida y la valoración de las aportaciones de la biografiada en los ámbitos legal, periodístico, editorial y cultural, se arma con las piezas de documentos, fotografías y representaciones de Nilita hechas por artistas como Francisco Rodón, Vela Zanetti, Lorenzo Homar o Martorell; con el sonido de la música escuchada por la melómana que ella era; con los testimonios de amistades, de colaboradores y de investigadores sobre su trabajo. También por la voz de la propia Nilita, recuperada de entrevistas previas, principalmente por una realizada por sus amigos Rosa Luisa Márquez, Antonio Martorell y Graciela Rodríguez Martinó."


DIRECTOR: Juan Carlos García
/ por Sonya Canetti (Ver además: 80grados.net/nilita-imagen-genio-y-figura/)

22.7.14

Documental: Todos íbamos a ser reyes (sobre el proceso de rehabilitación de los y las privadas de libertad)

Comparto información sobre esta iniciativa y documental que pone a la vista de todas y todas el espacio carcelario y las historias y vidas que allí habitan. Los y las invito a ver el corto del documental y a colaborar con la puesta en marcha de este proyecto.
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El documental Todos íbamos a ser reyes es el resultado de un taller de escritura de guión que se llevó a cabo en la cárcel. Además de plasmar un importante proceso de rehabilitación, este proyecto le devuelve a los confinados el resultado tangible de su trabajo entrelazando documental y ficción.
Entramos a la Institución Correccional de Guayama, Puerto Rico a filmar el testimonio de Aníbal Santana que había participado en los talleres de literatura y escritura que la profesora universitaria, Edna Benítez Laborde había organizado en la cárcel. La experiencia generó un taller de escritura de guión donde tenían que trabajar una historia de ficción. Fue inevitable que la experiencia de vida de cada cual apareciera en ellas, en algunos casos, fragmentos de historias más largas e inconclusas, que son la expresión de seres humanos que tienen mucho que contar
Más allá del entusiasmo que generó el taller, la satisfacción surgió del encuentro con ese frágil instante de humanidad donde todos nos podemos relacionar. Ese punto de encuentro es la motivación de esta película.
Todos íbamos a ser reyes no es sólo un esfuerzo de escritura por parte de los confinados, sino de la convicción de muchas personas de que el cambio, la transformación del ser humano a través del enriquecimiento cultural, es posible.
QUIÉNES SOMOS
Prof Edna Benítez Laborde – productora

Durante 3 años trabajó directamente con la población penal en el ámbito educativo impartiendo talleres de literatura y escritura. El resultado son dos libros: Reflexiones tras las rejas de Aníbal Santana Merced, y la antología Desde adentro: entre la universidad y la cárceldonde se compilan escritos de confinados y estudiantes universitarios. Edna es profesora en la Universidad de Puerto Rico.

Márel Malaret Badrena – productora/directora

Es profesora de guión en la Universidad del Sagrado Corazón. Desde el 2004 al 2010 fue productora, y directora de varios episodios, de la serie Prohibido Olvidar, un proyecto documental producido por la Escuela de Comunicación de la UPR y transmitido por la Corporación de PR para la Difusión Pública. Es coguionista del documental de Alfredo Rivas,Diario Vietnam, y guionista del documental de Luis Rosario Albert, Juan Meléndez 6446, sobre un puertorriqueño que pasó 17 años en el corredor de la muerte. Es coproductora ejecutiva con Catalunya del documental de Alba Gómez, Un poema en el exilio, El Pesebre de Pablo Casals y Joan Alavedra, y productora y directora de Aníbal documental corto de la serie Micros 2011.

El documental Todos íbamos a ser reyes es una producción de Te Cuento…, una corporación sin fines de lucro.
QUÉ NECESITAMOS

La Corporación de Cine de Puerto Rico ya aprobó una parte de los fondos que necesitamos. Quisiéramos que nos ayudaran a recaudar $10,000 de los $100,000 que necesitamos para completar el presupuesto. La suma de $10,000 permitiría completar la primera fase del documental. Los fondos serán destinados a las siguientes actividades:

1) filmar el taller de trabajo de los confinados con los directores que harán los cortometrajes.
Los directores y los prisioneros aún no se conocen. Se reunirán por primera vez para revisar los guiones. Los confinados tendrán que explicar su trabajo y la motivación de éste. Los directores añadirán su visión creativa. El resultado será un trabajo colaborativo entre todos.
2) cubrir parte de los gastos de preproducción de los cortometrajes. Los fondos ayudarán con el salario de la productora, la búsqueda de localizaciones y el casting.
AGRADECEMOS TU APORTACIÓN

Durante estos talleres y el trabajo contínuo con los confinados hemos sido testigos del impacto que su testimonio tiene, especialmente en los más jóvenes. Les hemos visto reaccionar ante el cortometraje Aníbal, proyecto que marcó el principio de esta gran colaboración.

Toda la ayuda que recibamos contribuirá a la creación de un proyecto que es una valiosa herramienta en la lucha que nuestra sociedad está librando con la violencia que afecta la calidad de vida de todos. Un proyecto audiovisual tiene la capacidad de poder llegar a un público más amplio. Por otro lado, es un mecanismo de educación y esperanza para muchos sectores que apuestan por la rehabilitación.
Además del agradecimiento de todos los que somos parte de este documental, algunos de los confinados donarán de su trabajo para corresponder este gesto.
Pueden ver Aníbal en el siguiente enlace:

19.7.14

TÚ GANAS, ISRAEL (Noel Luna)

TÚ GANAS, ISRAEL

Tú ganas, Israel.
Tú ganas.

A diario lleno el muro
de imágenes de niños que asesina
tu fuego sobre Gaza.
He mostrado incontables
cuerpecitos desechos por tus bombas.
He mostrado sus miembros
quemados por tu odio
dispersos entre escombros.
He mostrado a la madre
llorosa y abrazada
al cadáver aún tibio
del hijo sin sesos que rematas
llamando terrorista,
daño colateral.

Tú ganas, Israel.
Tú ganas.

Tu lengua es más salvaje que tus bombas.
Tu lengua es blanca sal
que riegas sobre tierra calcinada
después que le arrancaras
los brotes de raíz.
Tu lengua es la perversa
broma que repite un alcahuete.
Tildas de legítima defensa
al franco genocidio.
Tachas de operación
de alta precisión a la masacre
de civiles que tus muros acorralan
y a los que con crueldad
exhortas previamente a refugiarse
en zonas protegidas.

Tú ganas, Israel.
Tú ganas.

Contigo gana el lobo disfrazado
de manso cordero
que devorara a tantos de los tuyos.
Contigo gana el hombre, lobo del hombre.
Contigo gana el hambre que alimenta
la industria armamentista.
Contigo gana el bárbaro usurero
que aplaude desde un palco.

Tú ganas, Israel.
Tú ganas.

A diario lleno el muro
de imágenes de niños
que matas. Cada día

publico en la pared
las fotos, los videos
de niños calcinados

que lloran, que gritan,
sin brazos, sin piernas,
de vientres abiertos.

Yo lo admito: buscaba
dispararte justo al corazón
que no tienes.

Yo lo admito: fui ingenuo
y terminé también
sin corazón.

Tú ganas, Israel.
Tú ganas.

Noel Luna
Santurce, 19/VII/2014

3.7.14

Comunicado: Piscinas, rescates de terreno y criminalización de la pobreza


Suscribo en su totalidad la siguiente carta abierta de los abogados y abogadas que suscriben abajo:

LAS PISCINAS PLÁSTICAS, LOS RESCATES DE TERRENO Y LAS MÚLTIPLES JUSTIFICACIONES PARA CRIMINALIZAR LA POBREZA

El pasado martes varios funcionarios del Gobierno celebraron una conferencia de prensa para orientar a la ciudadanía sobre la posibilidad de una sequía y la necesidad de hacer uso prudente del agua. En esta rueda, el Administrador de Vivienda Pública, Gabriel López Arrieta apercibió a los residentes de los residenciales públicos del País que aquellos que tuvieran una piscina serían sancionados con el desalojo de sus viviendas. Aludió a una disposición en los contratos de uso de los apartamentos que alegadamente prohíbe el uso de piscinas en los residenciales y que castiga con la cancelación de dicho contrato a todo aquel que incurra en esta conducta. Adujo, además, que había ordenado una investigación en los residenciales y que su administración comenzaría una campaña de concientización ”agresiva y bien orientada” sobre esta situación. Al día siguiente, los principales rotativos del país publicaron varias de las cartas que recibieron los residentes de los residenciales públicos, exigiéndoles la remoción de las piscinas y apercibiendo sobre las sanciones a las que se exponen de utilizarlas. 


Si bien es importante reconocer que el Estado tiene un interés en el manejo prudente de los recursos esenciales, es también importante reconocer que las advertencias que se lanzan a las familias de los residenciales públicos no responden únicamente a la necesidad de orientar sobre el uso prudente del agua. Son parte de una campaña mediática, política y económica que utiliza a las comunidades pobres como chivo expiatorio de las dificultades que enfrenta el País. Días atrás, por ejemplo, se compartía viralmente en las redes sociales un reportaje preparado por una de las principales cadenas de televisión sobre Villa Esperanza. En éste se calificaba a la comunidad de rescatadores de terrenos como una de “mantenidos que se dan la buena vida” y responsables del alto costo de la luz y el agua que, se alega, todos y todas pagamos. Esto sin mencionar, claro está, que esta comunidad esta compuesta por un centenar familias a quienes el Estado ha fallado en garantizarles el derecho a la vivienda y a los recursos básicos. Aquí también la aparición de una piscina plástica a las afueras de una de estas residencias se convirtió en la justificación para el odio y el repudio que intentaba exacerbar el reportaje en la ciudadanía. 


Tanto la amenaza que lanzara el Administrador de Vivienda como las expresiones contenidas en el reportaje reflejan un desconocimiento por la realidad económica del País y una falta de sensibilidad por las necesidades de los y las pobres, que son casi la mitad de la población en Puerto Rico. Lo que estas expresiones es la intención de achacar la crisis que enfrenta el País a los y las pobres, creando relaciones de culpa y responsabilidad donde no las hay. Es evidente que el uso de una piscina plástica en un residencial no es proporcional con la amenaza de dejar a estas personas sin techo. Tampoco es real que el uso del agua con la que se llenan las piscinas es responsable de la sequía, del alto costo del servicio de acueductos o de la crisis administrativa, institucional y económica que atraviesan las corporaciones públicas. De igual forma, no existe comparación entre la agresividad que utiliza el Estado para amenazar a las familias de los residenciales públicos y las campañas, si alguna, que se lleva a cabo contra los clientes morosos que viven en urbanizaciones cerradas o que son municipios, empresas privadas, grandes televisoras o disfrutan de exenciones privilegiadas como es el caso de los hoteles y las iglesias.


Durante décadas, las organizaciones que suscribimos este comunicado hemos asumido la defensa de los derechos de numerosas comunidades y familias pobres del País. Nos hemos unido a las denuncias que han levantado distintos grupos y organizaciones cuando el Gobierno ha asumido prácticas que criminalizan y responsabilizan a los y las pobres del País por problemas tales como la violencia, la crisis económica, los problemas institucionales y la corrupción, entre otros. Más aún, hemos defendido férreamente a estas comunidades cuando sus derechos esenciales a la vivienda, al agua, al disfrute y al desarrollo pleno de sus capacidades se ven amenazados por políticas que buscan invisibilizar y prohibir, en ultima instancia, el derecho de las y los pobres a existir y disfrutar como seres humanos dignos y dignas. Una vez más, denunciamos que la pobreza es una violación a los derechos humanos y es responsabilidad del Estado atenderla de manera digna y eficaz. Esta vez no será la excepción: no nos quedaremos callados ante aquellos que criminalizan la pobreza y a nuestras comunidades. Nuestras comunidades nos representan y nosotras y nosotros las representamos a ellas.

Lcdo. William Ramírez
Director Ejecutivo de la American Civil Liberties Union


Lcda. Ariadna Godreau-Aubert
Abogada de la American Civil Liberties Union


Lcdo. Guillermo Rebollo-Gil
Abogado Voluntario de la American Civil Liberties Union


Lcda. Maria L. Jiménez
Directora de la Clínica de Asistencia Legal de la Universidad de Puerto Rico


Lcda. Ana Irma Rivera-Lassén
Presidenta del Colegio de Abogados y Abogadas


Lcda. Maria Hernández Torrales
Directora Ejecutiva del Colegio de Abogados y Abogadas


Lcdo. Luis Rodríguez Lebrón
Director Ejecutivo de Pro-Bono Inc.


Lcdo. Osvaldo Burgos
Portavoz del Comite Amplio para la Búsqueda de Equidad


Lcda. Amarylis Pagán
Directora Ejecutiva de Matria

Contacto: Lcda. María Hernández, 787.671.0308.

29.6.14

Sobre la columna del Juez Estrella y los jueces en la esfera pública


El Juez Asociado Estrella Martínez publicó ayer una columna en El Nuevo Día titulada "Puerto Rico: apartheid territorial". Ayer compartí por las redes sociales tres impresiones breves sobre la columna que podrían dar lugar para análisis más adelante y conversaciones sobre estos temas. Estas también fueron publicadas por Microjuris.com. Las comparto por aquí y reproduzco la columna del Juez Estrella Martínez para beneficio de quienes no pudieron leerla en el periódico.

1. Los jueces como interlocutores en la esfera pública: Me parece identificar una nueva práctica jurídica de los jueces de publicar sobre asuntos jurídicos que puedan delinear o nos permitan atisbar ciertos estándares en ciertos temas. Esto podría ser tan extraordinario como desastroso y dependerá de la madurez jurídica de los jueces al exponer, de su apertura y del rigor de sus intervenciones públicas. No me parece algo malo en sí, antes bien podría ser una oportunidad para una democratización saludable de la cultura jurídica. En resumen, estamos en lo que podría ser un nuevo elemento en la cultura jurídica al que habría que seguirle la pista y en ese sentido aprovechar para ampliar la conversación sobre temas importantes.

2. El tema de la columna: Una podría enfocar en esta columna del Juez Estrella en el tema de la situación jurídico-política de Puerto Rico (es decir, el status), la desigualdad que plantea ésta -como el Juez señala- y comentar sobre ese tema en sí. Primero, si está una o no en acuerdo con lo que plantea sustantivamente (yo tiendo a pensar que sí, aunque tengo reservas importantes); o además plantearse si es propio de un juez del Supremo avanzar en ese debate o no, y comentar sus 'intenciones'. Paso por ahora de comentar sobre esos asuntos porque me interesa mirarlos con más tiempo y más de cerca. Sobre lo segundo, mi intuición es que aunque evidentemente será criticado por eso -en tanto sabemos que se identifica en su origen con un partido pro-estadidad- no me interesa lanzar una crítica de plano por esa razón sin un análisis más ponderado. Merece más adelante ver si eso (abordar ese tema) podría resultar en un daño adicional a la institución que representa o podría servir para poner en la mesa el tema desde otras perspectivas. En todo caso, hay que estar atentas.

3. El tema de la igualdad: Me parece extraordinario que el Juez Estrella escriba en una columna de página completa sobre el tema de la igualdad y nos presente un análisis de derecho comparado sobre el mismo. Nos regala una excelente oportunidad a los juristas y a todos y todas para una conversación seria y de rigor sobre este tema, que no se conforme con una lectura limitadísima y miope hasta ahora, sobre el tema. Es gran noticia, además, que haya seleccionado a la Corte Constitucional Sudafricana (¡al fin alguien!) para presentarnos un posible 'deber ser' de un estándar constitucional sobre la igualdad, que de paso, no veo por que no, pueda adoptarse en contornos jurídicos nuestros. Hace tiempo hemos abogado porque nuestra práctica constitucional mire a otros contextos de avanzada en materia constitucional, como la Corte Colombiana y la Sudáfricana y me parece excelente que el Juez Estrella lo esté haciendo. Más aún, ha mencionado el caso "Shuette" de acción afirmativa y la opinión disidente de Sotomayor. Esa línea argumentativa y de teoría constitucional de la igualdad que expone aquí el Juez Estrella es la línea que hemos avalado antes y esperamos que se vea reflejada en más de sus opiniones del Tribunal; en las de él y en las del Tribunal en general. Además, parece cónsono con lo que hemos visto de sus últimas opiniones en la que se vislumbra un Juez que sabe destacarse con un análisis contextual de estos temas. 
Tengo que decir que me entusiasma este nuevo escenario que rompe con cierta inercia jurídica intelectual en el país. Sigamos.
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Puerto Rico: Apartheid Territorial (columna publicada en El Nuevo Día el 28 de junio de 2014, página 60).
Hon. Luis Estrella Martínez, Juez Asociado del Tribunal Supremo de Puerto Rico

El legado de Nelson Mandela repercute más allá de las costas de Sudáfrica.  Como bien apuntaba Mandela, “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar al mundo”.  Por ello, los puertorriqueños y puertorriqueñas debemos aprender de la experiencia de esa nación africana que se enfrentó a una política de segregación racial y de organización territorial aplicada de forma sistemática.  En ese sentido, resulta provechoso analizar las similitudes de esa anterior organización territorial opresora, con nuestra realidad presente y el desarrollo del Derecho sudafricano como instrumento para erradicar las prácticas discriminatorias.
             
El apartheid se constituyó a mediados del pasado siglo, es decir, coetáneo a la creación del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y estableció una separación de razas en el terreno jurídico y en el plano geográfico mediante la creación forzada de territorios reservados.   En el año 1959, con la aprobación del Self Government Act el apartheid privó a las personas de raza negra de la ciudadanía sudafricana y los relegó a territorios marginales.

Los ciudadanos que vivimos en Puerto Rico no tenemos los mismos derechos que los que residen en el continente norteamericano.  Una disparidad tanto en el terreno jurídico como en el plano geográfico.  Estar domiciliado en la costa de Fajardo y pisar a diario la playa de Seven Seas equivale a recibir un trato distinto al que vive en la costa de La Jolla en San Diego.  Ambas costas forman parte de los Estados Unidos pero en el terreno jurídico su arena es distinta.  Algo tan inaceptable como la segregación de playas que estableció la Ley sobre Actividades Recreativas Separadas, bajo el régimen del apartheid.

La desigualdad que implicó el apartheid en Sudáfrica y la que experimenta el territorio de Puerto Rico me motivan a compartir públicamente estas reflexiones en torno a la perspectiva de la igualdad,  especialmente a la luz del reciente dictamen del Tribunal Supremo Federal en el caso de Schuette v. Coalition to Defend Affirmative Action.
            
El concepto de igualdad, en términos del derecho constitucional comparado, recibe un trato distinto en Estados Unidos y Sudáfrica. Esto se debe a que Sudáfrica, cuando adoptó su constitución en los 1990s, decidió extirpar por completo su legado de racismo y del apartheid.  Ante ello, siguió los siguientes pasos: (1) adoptó un texto constitucional que explícitamente prohíbe el discrimen injusto -directo o indirecto-, expresamente permite el affirmative action –entiéndase, la promulgación de medidas para adelantar a aquellos grupos de personas históricamente discriminados-, y define la igualdad en conjunto con una visión anti-discrimen; (2) la Constitución establece que la igualdad es un principio fundamental, ante el cual todo otro principio constitucional debe ser evaluado; (3) su jurisprudencia explícitamente establece que toda medida o acción gubernamental que atente contra la igualdad, debe evaluarse a la luz del legado de apartheid y racismo que el país desea erradicar, para así no repetir errores del pasado; (4) el Tribunal recurre habitualmente al derecho constitucional comparado, lo cual lo mantiene vigente en las discusiones de derechos humanos que se desarrollan en otras partes del mundo; y (5) su Tribunal Supremo emplea el proportionality test -en lugar del acercamiento categórico de escrutinios de Estados Unidos- lo cual le permite balancear los intereses de los litigantes con mayor transparencia y consistencia, identificando así un mayor número de violaciones al derecho constitucional a la igualdad.
            
Ese cuadro contrasta significativamente con el ordenamiento de los Estados Unidos,  por las siguientes razones: (1)  su provisión  constitucional a favor de la igual protección de las leyes es ambigua si se compara con las constituciones de Canadá, las europeas o la de Sudáfrica; (2) su jurisprudencia ha sido conservadora en desarrollar el concepto igualdad, al punto de no reconocer el discrimen indirecto y no intencionado (e.g. disparate treatment) y haber perpetuado el régimen de segregación racial desde Plessy v. Fergusson en los 1880s hasta Brown v. Board of Education en el 1954; (3) desde los 1970s, la Corte Suprema ha interpretado el concepto igualdad desconectado de su historia de racismo. Esto lo vemos patentemente en casos como Bakke, Fisher, Gratz y Grutter, los cuales afirman que la igual protección de las leyes ya no puede interpretarse  a la luz del contexto histórico del racismo; (4) no han acudido al uso del derecho constitucional comparado, lo cual ha limitado a los Estados Unidos en la discusión de igualdad y derechos humanos liderada por los tribunales de Sudáfrica, Canadá y otros tribunales europeos; y (5) la Corte Suprema federal usa un método de análisis constitucional que descansa en categorías de protección y escrutinios correspondientes, en lugar de emplear un análisis ponderado de balance de intereses (proportionality test), lo cual dificulta reconocer situaciones nuevas de desigualdad.
Al contrastar ambas jurisdicciones, en cuanto a su trato constitucional del derecho a la igualdad, encontramos por qué en Sudáfrica el apartheid pudo ser atacado con mayor efectividad, mientras que en  los Estados Unidos se continúa perpetrando una modalidad de apartheid territorial.

Las palabras de la Jueza Sonia Sotomayor en la primera página de su disenso, en el caso de Schuette, son elocuentes y enmarcan el reto que tienen los abogados y abogadas que persigan luchar contra las desigualdades.  Sotomayor planteó que la jurisprudencia de ese Foro se ha concentrado tradicionalmente en enfocar el principio de igual protección de las leyes desde la perspectiva de prohibir el discrimen intencional bajo leyes existentes;  pero que una vertiente fundamental de ese principio es garantizar a todos los ciudadanos y ciudadanas el derecho a participar significativamente e igualitariamente en su propio gobierno.   Cuando  esa participación está condicionada a que no vivas en territorios marginales, sencillamente nos encontramos ante otra modalidad de apartheid.  Una modalidad que no opera en jurisdicciones distantes en las que los Estados Unidos son los primeros en condenar la falta de igualdad y la ausencia de libertades.   Esta modalidad opera en la propia casa.  Por eso, no perdamos de perspectiva que el ejemplo comienza por la casa.

21.6.14

"Un pensamiento del nosotros" (Sartre a Beauvoir) (en su natalicio)

"Precisaba que la forma novedosa de su futuro libro Pouvoir et Liberté no se debía solo a sus achaques, sino que deseaba profundamente que en ella se manifestara un nosotros. Este libro era para él  "la moral y la política que querría haber terminado al final de mi vida". Vacilaba ante la perspectiva de que se trataría de un pensamiento común, cuando seguía creyendo que sólo se podía pensar solo. Pero esperaba llegar a un pensamiento del nosotros:

         Sería necesario un pensamiento que fuera verdaderamente concebido por ti y por mí al mismo tiempo, en la acción del pensamiento, con las modificaciones en cada uno que provoca el pensamiento del otro, y sería necesario llegar a un pensamiento nuestro, es decir en el que tú te reconocieras pero, al mismo tiempo me reconocieras, y yo me reconociera reconociéndote...

       Mi situación es, sin embargo, curiosa: en líneas generales yo he terminado mi carrera literaria. El libro que hacemos actualmente es un libro allende de las cosas escritas. No es del todo un ser viviente, un viviente de más edad el que habla contigo; me encuentro un poco liberado de mis obras... Contigo quiero...hacer una obra que esté más allá de mi propia obra.

     De hecho, no estoy muerto, como, bebo, pero lo estoy en cuanto a mi obra ya terminada....mis relaciones con todo lo que he escrito hasta ahora ya no son las mismas; yo trabajo contigo, tú tienes unas ideas que no son las mías y que me harán ir en ciertas direcciones que yo no tomaría. Por consiguiente, estoy haciendo algo nuevo; lo hago como una última obra y, al mismo tiempo, como una obra aparte, que no pertenece al conjunto, aunque, naturalmente, tenga con él algunos rasgos comunes: por ejemplo el concepto de libertad." 

Simone de Beauvoir, La Ceremonia del Adiós, pp. 200-202 (quinteto, 2008).

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