24.6.15

Democracia Ciudadana (texto para una reforma electoral)

Democracy-Michel-Luc-Bellemare
Te invitamos a leer nuestro texto/propuesta sobre la necesidad de una reforma electoral que permita mejorar y ampliar el modelo democrático en Puerto Rico.  Es un documento de trabajo que tiene como intención abrir una discusión que nos resulta urgente.

Comenta, discute, presenta propuestas y comparte. Si te sientes convocada/o, añade tu nombre final para incluir tu firma. Para esto, visita la página de Democracia Ciudadana-Puerto Rico.

Según la discusión se vaya desarrollando, organizaremos actividades para afinar otras iniciativas.

Democracia Ciudadana

.I.

La crisis

Vivimos en una crisis democrática. La crisis que nos agobia tiene dimensiones políticas, económicas y sociales muy serias. Las desigualdades económicas y sociales crecen a pasos acelerados, lo que a su vez genera más criminalidad, falta de acceso a las necesidades básicas y el éxodo de miles de puertorriqueños a diario. 

Asimismo, vivimos una inercia política en que la deuda pública , la corrupción y el dictamen del capital financiero informan no solo el gobierno sino también el sentido común y la imaginación política. Por otro lado, el bien común, la solidaridad, las instituciones que la posibilitan y la misión de una vida buena en libertad e igualdad se desdibujan del horizonte político. No podemos acostumbrarnos a este estado de cosas. Hay que pensar, imaginar y actuar hacia otro país posible.

Ansiosos por encontrar alternativas a las nefastas políticas económicas neoliberales que ejecutan los partidos dominantes chocamos contra los muros institucionales del bipartidismo. Se hace cada vez más necesaria la acción ciudadana amplia para buscar alternativas y ampliar el modelo democrático.

.II.

El sistema de trampa electoral

Desde la creación del Estado Libre Asociado se elaboró una maquinaria electoral de representación mínima que apenas permite grados de democracia menor, pues limita o trunca la participación ciudadana en el desarrollo de ideas, programas y proyectos políticos. Esta maquinaria y modelo perpetúa la alternancia de los partidos políticos sin que haya cambios significativos. El diseño institucional actual privilegia a estos partidos fuertes de forma tal que se excluye cada vez a más personas de la toma de decisiones y de sus aportaciones de acuerdo con sus experiencias y necesidades. Esto no tiene porque ser así. Urge cambiar este diseño.

Para que haya democracia real, tienen que estar las condiciones que la posibiliten y la promuevan. Prohibir –como ahora- las alianzas formales, dificultar hasta el asfixie las candidaturas independientes, obstaculizar la creación de nuevos partidos y otras formaciones políticas, entregar al capital privado la financiación de las campañas, mantener la simple mayoría como parámetro de victoria electoral, entre otras prácticas, son la orden del día, y la noche, de nuestro “déficit democrático.” 

Si bien el andamiaje democrático en Puerto Rico está claramente limitado y restringido por la relación colonial con los Estados Unidos, esa no es la única limitación. Hay diversos escenarios que deben atenderse y el déficit del ejercicio electoral de quienes “nos gobiernan” es uno de ellos.  El esquema electoral actual nos limita a “elegir” a un mismo régimen bipartita (PPD/PNP) que, a pesar de las diferencias de estilo y forma, a la larga implantan las políticas que favorecen a los mismos intereses económicos y le dan la espalda a la amplia mayoría social del país. Esta realidad que afecta el día a día de la inmensa mayoría es insostenible y debemos transformarla, ya. 

Para que una democracia funcione es importante que los ciudadanos tengan verdaderamente la posibilidad de escoger entre alternativas reales. Es vital que las alternativas del proceso político presenten posiciones claras y diferenciadas respecto a los principios ético-políticos que guiarán sus acciones de gobierno. La magnitud de la crisis -que se ha acumulado a través de décadas- demuestra que en nuestro país tales condiciones no existen. Lejos de diferenciarse, las recetas de los partidos que han gobernado han profundizado la crisis. Su perpetuación y alternancia en el poder, además, la han logrado a través de reformas electorales perversas y poco democráticas. En otras palabras, han perpetuado un sistema de trampa electoral.

.III.

Reforma hacia la Democracia Ciudadana

En este momento de crisis es asfixiante la ausencia de alternativas que puedan contribuir a construir otro país. Hasta el momento los esfuerzos en esta dirección, ya sea desde candidaturas independientes o desde partidos minoritarios, han chocado y seguirán chocando con una estructura electoral que perpetúa la hegemonía PNPPD. 

Para lograr un sistema diferente que parta del pluralismo ciudadano y permita candidaturas ciudadanas efectivas es urgente una reforma electoral. El punto de partida de esta reforma debe ser el pluralismo ciudadano y democrático y no la dictadura de los partidos. Para ello hace falta una reforma que profundice y radicalice la democracia realmente existente. 

Algunos elementos de una posible reforma democrática son los siguientes: 1) alianzas electorales; 2) representación proporcional; 3) facilidad para inscribir partidos minoritarios y candidaturas independientes; 4) mecanismos de revocación de funcionarios electos, si su ejecución es claramente contraria al programa que propuso para ser elegida o por corrupción; 5) límite de términos electivos; 6) iniciativas ciudadanas directas; 7) límites reales a la financiación y el tiempo de las campañas políticas; 8) sistema de dos rondas si no se adquiere una victoria de 50% + 1 en la primera vuelta; 9) acceso igualitario a los medios. 

Existen las condiciones para articular e impulsar una propuesta y un movimiento de reforma democrática profunda. A lo menos que podríamos aspirar es a tambalear el “debate político” del país; hay que hacer claro que las cosas pueden ser de otra forma. Trazar como objetivo una reforma electoral democrática es una táctica posible para abrir paso a la consolidación y convergencias de partidos emergentes y candidaturas ciudadanas independientes. Una reforma de este tipo debe romper con la estructura electoral actual. Ya basta de perpetuar la inercia del bipartidismo y el llamado “voto útil”. La diversidad de actores políticos a la que aspiramos no debe entenderse como sinónimo de fragmentación y debilidad democrática sino, por el contrario, como un movimiento para radicalizar la democracia en Puerto Rico. La crisis que vivimos no es únicamente “económica” sino principalmente política. Por ello es urgente democratizar nuestra sociedad. 

En ese camino es necesaria una reforma electoral que abra paso a la democracia ciudadana.  Exijamos una reforma que reconfigure el escenario político del país. Exijamos que la pluralidad y diversidad de personas que compone a Puerto Rico puedan ser partícipes directos de nuestro futuro. Exijamos una democracia ciudadana.

Érika Fontánez Torres
Carlos Pabón Ortega
Juan Carlos Rivera Ramos
Verónica Rivera Torres

Se han unido:

Luis José Torres Asencio
Carolyn Guzman Agosto 
José R. Rivera
Rafael Acevedo
Mariana del Alba
Victor Villariny
Javier Santiago Lucerna
Noeli Pérez de la Torre
Eugenio García Cuevas
Tito Otero
Mariana Iriarte
Alvin Rafael Couto de Jesús
Kahlil Chaar Pérez
Rashid Carlos Jamil Marcano Rivera
Ivette Chiclana
Fernando Moreno Orama
Myriam Quiñones Maura
Víctor Pérez Mejía
Raúl Santiago Bartolomei
Nicole Couret Alvarado
Luis Othoniel
Mabel Rodríguez Centeno
Carlos Manuel Martínez Casado
Álvaro A. Almonte Veloz
José Quiroga
Manuel Martínez Maldonado
Ricardo Rodríguez Santos
Jaime Géliga Quiñones
Coqui Carmen Santiago
Javier Andrés Córdova Sánchez
Ricardo A. Vega
Francisco Martínez
Maribel Rivera Ortiz
Grace Robiou
Eddie S. Ortíz
Santiago Delgado
Luis J. Beltrán Álvarez
Rodney Lebrón Rivera
Laura Náter Vázquez
Victor Torres Rodríguez
Eduardo Valsega Piazza
Miguel Lico Figueroa
Carolina Del Valle
Gegman Alexander Lee Rios
Angel Lozada
Pablo Samuel Torres 
Alexis Rodríguez
Jean Carlos Suárez
Ataveyra Medina Hernández
Alberto A. Sánchez Piñeiro
Carlos Muñiz Pérez
Ricardo Coronado
Anayra Santory Jorge
Marta Aponte Alsina
Natya Trujillo Santos
Bianca P. Ortiz Nuñez
Juan Pablo González-Marín
Javier Villar Rosa
Amado Martínez Lebrón
Joel Cintrón Arbasetti
Stephanie Mercado Irizarry 
Rafael Ayala Hernández
Abdiel E. Cabán
Ivette López
Javier Febo Santiago
Krystal N. Cobián Ayerdi
Ilean Pérez
Malena Rodríguez Castro
José Augusto Punsoda Díaz
Ana Eilyn López
Ricardo Ortíz Morales
Niorly Mendoza
José Román Ortíz
Carlos Colón
María Mayu Cruz
Bolivar R. Quiles
Elvin J. Díaz

Tu firma

18.6.15

Nuevo libro: Pensadoras del Siglo XX

Relativamente de nueva publicación, llega a mis manos Pensadoras del Siglo XX, Una Filosofía de Esperanza para el Siglo XXI, de Iván López Casanova (RIALP, 2013). En este se compilan ensayos sobre el pensamiento de cinco filósofas del Siglo XX que enfrentaron los vacíos y desasosiegos de ese siglo. El autor rescata su pensamiento con el objetivo de mirarnos de cara al siglo actual, pero no solo para comprender el pasado, sino para imaginar -sin vergüenza ni temor- nuevos entendidos ético-políticos, a los que parece que nuestra época ha renunciado. Se propone, en sus propias palabras, dar cuenta de "una época posmoderna no escéptica".


Las cinco pensadoras son Simone Weil, María Zambrano, Edith Stein, Hannah Arendt y Elisabeth Kubler-Ross. López Casanova detalla lo siguiente en su prólogo:

"La tesis que va a recorrer todas estas páginas se puede resumir en que la Modernidad --es decir la cultura base dominante desde el siglo XVII--, junto con sus logros innegables, encerró al [ser humano]en su subjetividad, dejándole solo y confuso en sus decisiones morales. Esto le llevó a la pérdida de referencias éticas con las que orientar su conducta y, en consecuencia, las sociedades nacidas de la Modernidad llegaron a la gran crisis de la cultura referida, en la que creció masivamente el escepticismo y con él, un paralizante relativismo moral. Pero a la vez, y durante el siglo XX, empiezan a surgir pensamientos que se abren como faros de luz --entre ellos, los de las filósofas comentadas en este estudio--que nos permiten asentar algunos puntos fundamentales para construir una época posmoderna no escéptica muy fecunda. Esta tarea necesita comprensión del pasado y reflexión sobre el futuro, y constituye la razón de este libro." (páginas 21-22).

4.6.15

Monte María: Pequeño Homenaje a María Velázquez

Y nos pusieron en los papeles que estábamos en mala fe, pero nosotros estábamos en buena fe. Teníamos siembra, y sabían que mi esposo y yo vivíamos aquí, que no éramos especuladores. - María Velázquez

Con una videograbadora pequeña para grabar en vhs, una grabadora de voz y una cámara bastante común y corriente, y con mucha convicción y entusiasmo, dos estudiantes de derecho subíamos el Monte Carmelo en Vieques. Madrugamos para tomar la lancha hacia Vieques y sin encomendarnos a nada ni a nadie, tan pronto nos bajamos preguntamos la ruta para el famoso Monte. Todos nos decían que no valía la pena ir para allá, que quizás no encontraríamos a nadie. Pero mientras más difícil la ponían, más convencidos estábamos de la necesidad de intentarlo. Había un objetivo concreto. Acabábamos de tomar Derechos Reales en nuestro primer año de Derecho y quedamos fascinados con la figura de la usucapión. Luego de estar en el salón L2 y discutir la famosa figura jurídica del Código Civil y la jurisprudencia aplicable, la felicidad fue instantánea y salimos casi a coro del salón: "¡Hay que enseñarle esta figura a todos los rescatadores del país! ¡¡Hay que hacer investigación, entrevistas y ayudar a recopilar los requisitos para que todos y todas las que hayan "usucapido" puedan hacer valer su derecho de propiedad!! ¡Y en Vieques....! ¡Hay que ir a Vieques!" Nos preparamos. Código Civil en mano, Constitución de bolsillo, artículo de la profesora Lilliana Cotto Morales sobre los rescates de terreno, copia de todos los casos del Supremo relevantes....todo eso iba en la mochila.

Foto de la Colección El Mundo, UPR.
El desahucio de Monte Carmelo, 1989.
María Velázquez junto a su hija.
Conocíamos ambos la historia de Monte Carmelo de fines de la década del 80, 1989 para ser exactos. La familia Félix Matta se había enfrentado a la Marina de Guerra de los Estados Unidos y había removido la verja que delimitaba el lindero civil del militar. Carmelo y María, junto a sus hijos, se establecieron en la colindancia y poco a poco iban desafiando el espacio, la línea, la fuerza y la legitimidad de ese poder militar que arrinconaba a las familias viequenses al centro de la isla. Por supuesto que no había forma de hacer referencia a Vieques sin las historias de los pescadores que hicieron desobediencia civil en las décadas del 70 y 80, pero tampoco era posible referirse a Vieques sin aludir al famoso Monte Carmelo. María Velázquez y Carmelo Félix habían comenzado a rescatar tierras en Bravos de Boston, Villa Borinquen y Monte Carmelo. Y a pesar del intento violento de desahucio por parte de la Marina, cuando llegué allí mientras era estudiante de la iupi, todavía vivían en El Monte, en continuo desafío al FBI y al Navy

Pero como es usual, solo conocíamos la historia de Carmelo Felix Matta, pues el Monte llevaba su nombre y era él el personaje principal de esa lucha por expandir los linderos del área civil de Vieques. Cuando esa mañana subimos el Monte, fue por Carmelo que preguntamos. Y fue María la que nos recibió. Y desde que nos dirigió la palabra, esa mujer nos cautivó. De un hablar firme, en conocimiento y control de todo lo que allí ocurría, con dominio perfecto de la historia de aquel pedazo de tierra y ávida de compartirnos sus experiencias, María nos ofreció su sala, llamó a Carmelo y pasamos más de cinco horas conversando, maravillados con El Monte, con el ingenio, con la capacidad para conversar. Era algo así como un 22 de diciembre pues fuimos prácticamente al día siguiente de terminar los exámenes finales. El mundo se abrió esa tarde, y no solo porque de El Monte podíamos apreciar la infinidad del mar. El tiempo no daba para anotarlo todo y a pesar de que ese era nuestro impulso, el resultado de nuestra osadía fue tan avasallador que simplemente no podíamos movernos. Nos mirábamos boquiabiertos. María nos dijo: "Se van a quedar con nosotros. ¿Qué quieren cenar?" Allí nos quedamos.

Resolución de El Monte Carmelo sobre
el tema de las tierras en Vieques
No sería capaz de detallar ahora la cantidad de temas, historias, anécdotas, información valiosa, documentos y perspectivas que María y Carmelo nos compartieron ese día y los días que le siguieron. Todavía conservo en pequeños "cassetitos" su voz, a contrapelo del viento danzante de Monte Carmelo. Fuimos a compartirle lo que habíamos aprendido sobre Derechos Reales en un salón de la Escuela de Derecho, pero fuimos nosotros -y no es un mero decir- los que recibimos un tesoro de conocimiento. Nuestra educación jurídica fue otra a partir de ese momento. Nuestro entendido sobre el Derecho también. María y Carmelo no solo conocían de la usucapión, del concepto de la buena fe y de que tenían que estar en los rescates en concepto de dueño, sino que tenían una pequeña biblioteca con el tomo del Código Civil, la Constitución de Puerto Rico y la de los Estados Unidos, el artículo de la profesora Lilliana Cotto y tantos otros manuales y lecturas sobre Derecho, Sociología, Historia. Nos compartieron cantidad de documentos -algunos de los cuales fueron vitales para uno de los ensayos de mi libro-, los contratos que fueron redactando para darle orden al rescate y evitar la especulación, y la orden del desahucio que la Marina había obtenido en el 1989 y que dio pie al infructuoso desahucio que enfrentaron con valentía y que lograron detener. 

Ese fue apenas el comienzo de decenas de visitas que hicimos a lo largo de los años (mucho más preparados con equipo para grabar y una mejor cámara que mi papá me regaló para tomar mejores fotos). María entendía bien la importancia de contar sus historias y perspectivas, de dar a conocer los procesos de desafío a la Marina, los juicios, las vistas.  Nos permitió grabarla, entrevistarla largo y tendido sobre su proceso de rescates de terreno, los procesos judiciales que habían enfrentado, su familia, el gobierno viequense, su perspectiva sobre el país, las elecciones en las que participaron creando el Partido de la Abeja, y tantas otras cosas. 

Era usual que entrevistaran a Carmelo y que se escuchara más de él, pero para nosotros, además de Carmelo, María significó una experiencia especial. María nos llevó en múltiples ocasiones por todo el pueblo de Vieques, y fue junto a ella y a uno de sus hijos, que nos adentramos por primera vez al área de tiro de la Marina para entender mejor lo que allí ocurría (todo esto fue mucho antes de la tragedia de David Sanes). A través de María, vi una perspectiva muy distinta de lo que había visto respecto a las historias de personajes de la lucha en Vieques, y en general en las luchas del país; una perspectiva que quizás ahora la puedo llamar de género o feminista. En fin, que en esa experiencia que resultó ser mucho más compleja de lo que aquí puedo narrar, en nuestra mente y en nuestros corazones el Monte Carmelo era también el Monte María

María Velázquez en La Esperanza, Vieques.
Circa 2007
Me encontré con María a lo largo de los años. Tiempo después pude hablar con ella en el funeral del querido y aguerrido Carmelo. Y luego en al menos dos ocasiones más, tuve la oportunidad de coincidir con ella en Vieques y acá en "la isla grande". María tiene para mí un lugar muy especial, pero no es solo personal sino que ella sería una de las referencias que daría y detallaría si alguien me pidiera que le hablara de Puerto Rico. 

La voz de María y sus quehaceres y gestas son importantísimas para Vieques, para la historia de las luchas sociales en el país, para las gestas de mujeres que sin lanzar el discurso feminista lo vivieron en pleno cuestionamiento en cada paso de su cotidianidad. Hoy celebro su vida con el compromiso de no olvidarla. De entender y reafirmar que las luchas cotidianas y las experiencias como las de ella y su familia y su Vieques, son parte del pasado y del presente, de lo que analizamos y de lo que vivimos, de lo político y del pensamiento. 

Quiero rendirle honor y memoria a María, además, compartiéndoles que cuento con un tesoro de entrevistas que le hicimos, de video y de voz, y que están a disposición para hacerle justicia a su tiempo, memoria y compromiso a través de proyectos de investigación y de iniciativas que puedan multiplicar sus días. María estaba convencida de la importancia de rescatar la tierra, de que fuera para quien la necesitara, de hacerle justicia a aquellos descendientes de quienes fueron expropiados y acorralados en Vieques. Ubico a María como una luchadora por la redistribución de la tierra, como una talladora de la justicia. Por ese convencimiento y por sacar a su familia hacia adelante, fue una mujer muy sacrificada y arrojada; desafiante y nunca temerosa. Nuestras futuras generaciones merecerían conocer sobre ella.

Hay muchas Marías en el país y hay muchas historias que habría que reseñar, pero ciertamente la de María Velázquez, la de Monte Carmelo, la de Monte María, la de Vieques, es una historia muy especial. Hoy la celebro y comparto mi experiencia con ella a manera de reafirmar mi compromiso con lo que ella significó y significa para el futuro. Comparto, a manera de homenaje, un fragmento de Ambigüedad y Derecho, del ensayo en que reseño parte del resultado de aquellas primeras entrevistas a María y a Carmelo (páginas 97-101):


"Del 1965 al 1975, se produjeron tres rescates en la isla-municipio de Vieques (Bravos de Boston, Villa Borinquen y Monte Carmelo), que hoy son parte esencial del paisaje viequense y de las políticas de uso del suelo y vivienda. Uno de éstos, el de Monte Carmelo, tuvo el impacto directo de alterar la delimitación de los terrenos militarizados en esta isla y, con esto, eventualmente, contribuir en el proceso de lograr la desmilitarización de Vieques. 

El paisaje socio-espacial en la isla-municipio de Vieques ha estado marcado profundamente por los procesos de militarización de la isla. Por más de 60 años, Vieques fue utilizada por la Marina de Guerra de los Estados Unidos para llevar a cabo bombardeos y prácticas militares. En la década de 1940, la población de Vieques fue expropiada, desalojada y confinada al centro de la isla, a los barrios de Monte Santo y Santa María,[1] con el propósito de que la Marina utilizara dos terceras partes de la isla (la isla se dividió en tres y la Marina utilizaba los extremos Este y Oeste) como almacén de material militar, para ejercicios bélicos y otras actividades militares. 

Foto de la Colección El Mundo, UPR. 
El desahucio de Monte Carmelo, 1989.
Junto a la ola de rescates de terrenos en Puerto Rico, en Vieques, muchas comunidades, por falta de vivienda y como manera de sobrevivencia, comenzaron a rescatar terrenos considerados de la Marina de Guerra.[2] Así, se creó la comunidad Monte Carmelo, que estableció mecanismos informales de organización del territorio mediante la adopción de normas extralegales y alteró los entendidos oficiales sobre la propiedad. Desde la informalidad, Monte Carmelo se convirtió en una comunidad que en la actualidad se reconoce en la cartografía y el paisaje viequense.[3] Aunque no tendremos oportunidad de exponer nuestros hallazgos sobre este estudio de caso, presentaremos algunos puntos medulares que, como en el caso de Jerusalén, ilustran la importancia de Monte Carmelo para entender la presencia del Derecho en el paisaje viequense. 

Carmelo Félix Matta y María Velázquez fueron los fundadores de Monte Carmelo. Junto a sus hijos, comenzaron a habitar un monte que se consideraba parte de los terrenos de la Marina; a ellos se unieron otros viequenses. Según Katherine McCaffrey estos líderes “called the takeover an act of self-defense and survival of the Viequense people”[4]. Los miembros fundadores, junto a un comité de rescatadores, redactaron un “Acuerdo privado legal de aceptación, Sector Monte Carmelo”[5]. En éste, se establecieron los parámetros que guiarían quiénes serían considerados miembros de la comunidad y a qué se comprometerían. Entre los puntos principales en ese acuerdo estaba lo siguiente: (1) Que eran conscientes de que los terrenos eran “producto de rescate”. Sin embargo, a pesar de que en términos legales esto significaba la aceptación de que estaban allí sin justo título y, por consiguiente, de mala fe, en ese documento los residentes se nombraban como poseedores de buena fe. (2) Para establecerse, el residente estaba apercibido de que “el derecho concedido” le sería revocado (a) si no mostraba desarrollo físico a partir de 90 días del recibo del predio, (b) si no pagaba $100 requeridos para los gastos de acceso al Monte, (c) si violaba las reglas establecidas por el Comité de Terrenos del Monte Carmelo; (3) El residente pactaba limitaciones a su capacidad de cesión o venta del terreno: “el terreno que se le cede no podrá venderlo ni ‘especular’ con él so pena de perder el derecho al predio de terreno por confligir con la regla de No-vendible”. El Comité se reservaba, además, el derecho de reposeer el lote y de cederlo a otro ciudadano en caso de incumplimiento de contrato. 

El acuerdo establecía que quienes quisieran formar parte de la comunidad debían justificar la necesidad de la tenencia del terreno. Disponían normas para el tamaño de los lotes y de las estructuras y su ubicación, y se prohibían las verjas o plazoletas no justificadas. Otros asuntos dispuestos en el acuerdo eran que no se devolverían los fondos de acceso o mantenimiento, y que las dimensiones mínimas de las estructuras eran 12’ por 12’ y los lotes debían tener una cabida de 100’ por 300’ o 75’ por 150’, evitando lo que ellos concebían como “hacinamiento” y, en su lugar, estableciendo sus hogares en espacios “de tipo finquita”.[6] Según McCaffrey, el rescate estaba bien planificado; incluía formularios de registro y $10 de membresía administrados por un comité ejecutivo. 

Entre los documentos presentados por los portavoces de Monte Carmelo en algunas instancias gubernamentales, podemos ver cómo éstos se conciben y representan ante la oficialidad.[7] En una Resolución adoptada por la comunidad, se establecía: 
-Que los rescates de tierra en Puerto Rico no han alterado ni alteran la estructura social vigente. La Ley de 1ro de julio de 1975, que se estableció para otorgar titularidad a los rescatadores de terrenos establecidos antes de 1973, fracasó en su implantación.[8]

-Que “la comunidad de Monte Carmelo ha sido cuidadosa en ordenar sus propios territorios ante la ausencia del gobierno local y su desprecio y persecución reconocido ante la comunidad y ante la ausencia del gobierno de Puerto Rico a nivel nacional. No necesita a estas alturas de ordenamiento ninguno sino los servicios más elementales para sobrevivir”. 

En esta resolución, los portavoces informaban que: “[l]os solares distribuidos en el Monte Carmelo están ordenadamente y con la mejor intención de albergar una cabida de 1,500 metros por familia pretendiendo evitar el hacinamiento y/o la congestión de familias entendiendo que [el hacinamiento] promueve la criminalidad…”. 

Para el 1986, la comunidad se había provisto de un sistema de agua mediante tuberías que ellos establecieron desde el Monte hasta la carretera principal, y había logrado la provisión de ciertos servicios, como postes de electricidad, en 1992. Hubo una protesta álgida cuando la Autoridad de Energía Eléctrica decidió retirar los postes de electricidad ante el no reconocimiento legal de la comunidad.[9] A pesar de que el ordenamiento los consideraba poseedores de mala fe, para los residentes de Monte Carmelo, ellos eran legítimos dueños en tanto cultivaban la tierra y utilizaban el espacio, no para especular sino para propósitos de vivienda[10]

Notas:

[1] Para detalles del proceso de expropiación y desalojo de las familias viequenses, véase Arturo Meléndez López, La Batalla de Vieques 82-86 (Edil 1982) y Maribel Veaz, Las Expropiaciones de la Década del Cuarenta en Vieques, 56 Rev. Col. Abog. 159 (1995). 

[2] Véase, en general, Katherine T. McCaffrey, Military Power and Popular Protest: the U.S. Navy in Vieques, Puerto Rico (New Brunswick, 2002). McCaffrey lo describe: “Migrants poured foundations for one-day dream houses to return to after years after working in New York City or Saint Croix. These homesteaders carved erratic roads snaking to homes that sprouted like mushrooms on the hills. They pressed the municipality to deliver electricity, water, telephone service, and mail to homes that had no addresses. The Félixes [líderes rescatadores de Monte Carmelo] were just one family who had staked a claim in this no-man’s land. Their home was modest, built of concrete with no plumbing or electricity.” Id., en la pág. 101. Sobre los rescates de terreno de Villa Borinquen y Monte Carmelo, véase Cotto, supra nota 25, en las págs. 179-215. 

[3] Entrevista telefónica a Ramón Pagán, encargado del proceso para la otorgación de títulos de propiedad en la División de Vivienda del Municipio de Vieques (23 de julio de 2008). El funcionario gubernamental nos indicó que actualmente viven en Monte Carmelo unas 300 familias en solares de aproximadamente una cuerda o cuerda y media, y que, a través de los años, han continuado las compraventas y segregaciones de lotes, a pesar de que los terrenos oficialmente están bajo la titularidad del Departamento de Vivienda y se llevan a cabo gestiones para transferir la titularidad al Municipio de Vieques. En los rescates Villa Borinquen y Bravos de Boston, entre el 60 por ciento y el 70 por ciento sigue sin título de propiedad, a pesar de ordenanzas municipales que establecen un procedimiento para la otorgación de títulos. Véase Vieques, PR, Ordenanza 14 de 27 de septiembre de 2006 y Ordenanza 15 de 26 de septiembre de 2006. En Villa Borinquen hay 860 solares en 683 cuerdas. Véase Eugenio Hopgood Dávila, Ordenanza en letra muerta, El Nuevo Día, 19 de julio de 2006, disponible en Adendi, noticia 26134. 

[4] McCaffrey, supra nota 27, en la pág. 102. 

[5] Acuerdo privado legal de aceptación, Sector Monte Carmelo (en posesión de la autora). 

[6] Según nos relató María Velázquez: “Carmelo repartió todas las tierras en pedazos bastante grandes, cosa que no hubiera hacinamiento”. Entrevista a María Velázquez (22 de diciembre de 1997). 

[7] El 26 de marzo de 1994, Carmelo Félix Matta, como portavoz de la comunidad, presentó ante la Legislatura de Puerto Rico una Resolución de su comunidad en oposición a un proyecto de ley que permitiría que el Municipio de Vieques obtuviera la titularidad de las tierras de Monte Carmelo, en detrimento de lo que ellos consideraban ya sus tierras. 

[8] Ley núm. 132 de 1ro de julio de 1975, 17 L.P.R.A. §§ 751 - 764. Esta ley consideraba a los ocupantes para fines de otorgarle título a “una familia que entró a poseer en o antes del 18 de enero de 1973 un solar o parte de éste en terrenos privados o pertenecientes a una agencia o instrumentalidad pública, sin estar autorizado por ellos y que por tolerancia del dueño se le ha permitido poseerlo”. 

[9] Servicios Combinados, Resurgen Líos Terrenos en Vieques, El Vocero, 15 de julio de 1992, en 5 y 27. Los residentes de Monte Carmelo se amarraron a los postes para impedir que las autoridades los dejaran sin electricidad. Para 1997, los residentes carecían del servicio y se alumbraban con plantas eléctricas que instalaban a motores de los vehículos y mediante un proyecto pequeño de celdas fotovoltaicas. 

[10] “Y nos pusieron en los papeles que estábamos en mala fe, pero nosotros estábamos en buena fe. Teníamos siembra, y sabían que mi esposo y yo vivíamos aquí, que no éramos especuladores”. Velázquez, supra nota 31.

25.5.15

Sobre la abolición de los partidos (Simone Weil)

Va un fragmento de la versión traducida al español del ensayo de Simone Weil, On the Abolition of All Political Parties (1957). La versión en inglés que tengo fue traducida por Simon Leys y le acompaña un ensayo de Czeslaw Milosz: "The importance of Simone Weil" (NYRB, 2013). Las páginas que cito en español corresponden a las páginas 16-23 de la versión de la NYRB.

"Desde el momento en que el crecimiento del partido constituye un criterio del bien, se sigue inevitablemente la existencia de una presión colectiva del partido sobre el pensamiento de los hombres. Esa presión se ejerce de hecho. Se muestra públicamente. Se confiesa, se proclama. Nos horrorizaría, de no ser porque la costumbre nos ha endurecido.

Los partidos son organismos públicos, oficialmente constituidos de manera que matan en las almas el sentido de la verdad y de la justicia.

Se ejerce la presión colectiva sobre el gran público mediante la propaganda. La finalidad confesada de la propaganda es persuadir y no comunicar luz. Hitler vio perfectamente que la propaganda es siempre un intento de someter a los espíritus. Todos los partidos hacen propaganda. El que no la hiciera desaparecería por el hecho de que los demás sí la hacen. Todos confiesan que hacen propaganda. Nadie es tan audaz en la mentira como para afirmar que se propone la educación del público, que forma el juicio del pueblo.

Los partidos hablan, cierto es, de educación de los que se les han acercado, simpatizantes, jóvenes, nuevos adherentes. Esa palabra es una mentira. Se trata de un adiestramiento para preparar la influencia mucho más severa que el partido ejerce sobre el pensamiento de sus miembros.

Supongamos que un miembro de un partido —diputado, candidato a diputado, o simplemente militante— adquiera en público el siguiente compromiso: «Cada vez que examine cualquier problema político o social, me comprometo a olvidar absolutamente el hecho de que soy miembro de tal grupo y a preocuparme exclusivamente de discernir el bien público y la justicia.» Ese lenguaje sería muy mal acogido. Los suyos, e incluso muchos otros, lo acusarían de traición. Los menos hostiles dirían: «Entonces, ¿para qué se ha afiliado a un partido?», confesando de esta manera ingenua que, cuando se entra en un partido, se renuncia a buscar únicamente el bien público y la justicia. Ese hombre sería excluido de su partido, o por lo menos perdería la investidura; seguramente no sería elegido.

...

Es imposible examinar los problemas increíblemente complejos de la vida pública estando atento a la vez, por un lado, a discernir la verdad, la justicia, el bien público, y por otro, a conservar la actitud que conviene a un miembro de tal grupo. La facultad humana de la atención no es capaz simultáneamente de las dos preocupaciones. De hecho todos se quedan con una y abandonan la otra.

...
Si un hombre hace cálculos numéricos muy complejos, sabiendo que se le azotará cada vez que obtenga como resultado un número par, su situación es muy difícil. Algo de dentro de la parte carnal del alma le empujará a dar una ayudita a los cálculos para obtener siempre un número impar. Queriendo reaccionar, se arriesgará a encontrar un número par incluso donde no hace falta. Presa de esta oscilación, su atención ya no está intacta. Si los cálculos son tan complejos que exigen por su parte la plenitud de la atención, es inevitable que se equivoque muy a menudo. De nada servirá que sea muy inteligente, muy valiente, muy celoso de la verdad.

¿Qué debe hacer? Es muy simple. Si puede escapar de las manos de esa gente, que le amenaza con el látigo, debe escapar. Si hubiera podido evitar caer en sus manos, debería haberlo evitado.

Eso mismo sucede con los partidos políticos.

Cuando hay partidos en un país, más tarde o más temprano el resultado es un estado de hecho tal que es imposible intervenir eficazmente en los asuntos públicos sin entrar en un partido y jugar el Juego. Cualquiera que se interese por lo público desea interesarse eficazmente. Por lo que quienes se inclinan por la preocupación hacia el bien público, o renuncian a pensar en ello y se orientan hacia otra cosa, o pasan por el aro de los partidos. En este caso también eso les causa preocupaciones que excluyen la del bien público.

Los partidos son un maravilloso mecanismo en virtud del cual, a lo largo de todo un país, ni un solo espíritu presta su atención al esfuerzo de discernir, en los asuntos públicos, el bien, la justicia, la verdad. El resultado es que —a excepción de un pequeño número de circunstancias fortuitas— solo se deciden y se ejecutan medidas contrarias al bien público, a la justicia, a la verdad. Si se le confiara al diablo la organización de la vida pública, no podría imaginar nada más ingenioso."...

21.5.15

Nuevo libro y Presentación: Escrituras en Contrapunto (Editorial UPR)


La Editorial de la Universidad de Puerto Rico anuncia su más reciente publicación, un libro de ensayos críticos sobre la literatura puertorriqueña, editado por Marta Aponte Alsina, Juan G. Gelpí y Malena Rodríguez Castro. El libro contiene ensayos y miradas muy diversas de los siguientes escritores puertorriqueños:

Rafael Bernabe
Carmen Centeno Añeses
Ivette López Jiménez
Áurea María Sotomayor Miletti
Yolanda Martínez San Miguel
Eduardo Forastieri Braschi
Marta Aponte Alsina 
Zaira Rivera Casellas
Efraín Barradas
Rubén Ríos Ávila
Gabriela Tineo
Francisco Javier Avilés
Malena Rodríguez Castro
Juan Duchesne Winter
Luis Felipe Díaz
Elidio La Torre Lagares
Catherine Marsh Kennerley
Juan G. Gelpí 
Urayoán Noel
Juan Carlos Quintero-Herencia
Juan Otero Garabís
Francisco José Ramos
Miguel Ángel Náter
Richard Rosa
Fernando Feliú Matilla
María Teresa Vera Rojas

Elsa Noya

Vislumbramos que será un libro de referencia obligada para la literatura puertorriqueña. Comparto la reseña del libro de los editores.

Quien busque un registro exhaustivo de autores no lo encontrará aquí. Hallará un retrato heterogéneo de la crítica, un escaparate abarcador de cómo se hace crítica de la literatura puertorriqueña. Encontrará propuestas de lectura. Encontrará, de igual modo, lecturas que podrán tener ecos y ramificaciones en la incesante labor de la crítica. La institución de una literatura se completa en sus lectores. La existencia de estos ensayos, que por supuesto, no pretenden fijar interpretaciones "correctas", se sitúa de manera tal que denota, sin cerrar cotos excluyentes, la singularidad de la literatura puertorriqueña. Nos une la noción de debate en toda su riqueza semántica.
...El volumen toca algunas salientes de un proceso literario, desde los primeros libros impresos en Puerto Rico en el siglo XIX hasta la literatura más cercana en el tiempo. ...Su naturaleza dialógica y diversa en lo que a autoría se refiere, apunta a una multiplicidad de intérpretes y lecturas que destacan la complejidad de la trayectoria de nuestras letras y operan a partir de ese carácter complejo. Contra la fijeza y linealidad de la escritura entendida como cosa acabada, preterida, oponemos la fugacidad y simultaneidad de la música, su vibrante actualidad y mutabilidad, su capacidad polifónica.

                                                                      Los editores 

A partir del 29 de mayo, el libro estará disponible en La Tiendita de La Editorial y en las librerías puertorriqueñas. Además, en ocasión de que este año Puerto Rico será la sede del encuentro de LASA (Latinamerican Studies Association), la presentación del libro será allí el viernes 29 de mayo a las 9:45am. 

Dejo la invitación a la presentación. (Pulse para detalles).


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