15.4.11

Cómo leer al (nuevo) Tribunal Supremo (Hiram Meléndez Juarbe)

Nuestro colega y amigo Hiram Meléndez Juarbe, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, escribe esta columna en la Revista 80grados que aborda el tema de la(s) adjudicación(es) de lo que hoy día son los jueces de mayoría del Tribunal Supremo de Puerto Rico. Excelente columna que recomiendo, imperdible.  Suscribo, además, su análisis.

Aquí la transcribo en su totalidad. Salud!.

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Cómo leer al (nuevo) Tribunal Supremo

POR HIRAM MELÉNDEZ JUARBE  | 15 DE ABRIL DE 2011 | 6:40 AM – 0 COMMENTS
Ya conocemos la reciente decisión del Tribunal Supremo de Puerto Rico que, aunque no sienta precedente (por los jueces encontrarse igualmente divididos, con uno abstenido), sí nos anticipa la visión de mundo con que el Tribunal aborda ciertos problemas. Esther Vicente, quien participó de la redacción de la Ley 54, y en su cabildeo, sentenció lo siguiente sobre esta “Interpretación Discriminatoria y Odiosa”:
“La Ley Número 54 del 15 de agosto de 1989 se diseñó, se redactó, se defendió y se promulgó con el propósito expreso de proveer protección a la vida, a la seguridad y a la dignidad de las sobrevivientes de violencia en la relación de pareja. No se adoptó para proteger a la familia. Tanto es así que los remedios que provee garantizan el desalojo del agresor y su arresto inmediato, sacándolo así de la vida familiar que la conducta violenta ya ha destruido.
Al participar en la redacción y defensa del proyecto de ley que se convirtió en la Ley 54 el movimiento de mujeres se aseguró de que se extendiera la protección de la Ley al mayor número posible de personas afectadas por este mal social. Por ello se definió específicamente la relación de pareja como aquella existente entre cónyuges, ex cónyuges, cohabitantes, ex cohabitantes, personas que sostienen o han sostenido una relación consensual íntima y las que han procreado un hijo o una hija en común. Esta definición fue objeto de múltiples discusiones y fue acogida por los y las legisladoras tras convencerse de que el movimiento de mujeres no aceptaría una ley que limitara la protección a las parejas tradicionales.”
Así, sabemos que la determinación de los Jueces en la derecha del Tribunal es arbitraria y carece de rigor jurídico y analítico; es más bien producto de una interpretación sumamente creativa, inspirada en una visión de mundo donde la única relación válida y concebible es aquella que se da en una relación familiar tradicional. El texto de la ley no establece las distinciones que los Jueces de la Nueva Mayoría encuentran; y aún así las añaden. La ley explícitamente reconoce protección a personas en una “relación de pareja”, término muy amplio e incluyente que cobija una diversa gama de relaciones, incluyendo una relación entre personas “que sostienen o han sostenido una relación consensual íntima”. Punto y se acabó. Claro, el lenguaje siempre permite todo tipo de triquiñuela interpretativa; pero hay un elemento de actitud que distingue (o debe distinguir) a los jueces de otros funcionarios públicos y que he señalado antes:
“La ley y la moral no están completamente separadas.El lenguaje y su ambigüedad, no lo permiten; la textura abierta del derecho, lo niega; que nos regimos por principios constitucionales y legales que trascienden reglitas de fácil aplicación, impiden el encajonamiento formalista. El derecho es político en muchos sentidos; es violento, organiza la fuerza, y depende de procesos políticos de arriba hacia abajo. Eso ni vale la pena negarlo. Pero el Rule of Law, aquella ficción frágil que nos ayuda a vivir en sociedad, aun cuando susceptible de cuestionamiento hasta con desobediencia,  exige a los jueces que, aunque no sean robots, tampoco olviden que son jueces, y muestren un grado mínimo de respeto por las reglas y especialmente por los principios y derechos constitucionales. Nada de lo escrito es nuevo, ni es un misterio escandaloso. Tampoco es algo que los jueces desconozcan.”
Lo único que debía hacer el Tribunal era aplicar las normas convencionales de interpretación estatutaria y la actitud prudencial de deferencia a la expresión de las Ramas políticas, cosa que ha demostrado en otras ocasiones.
Por ejemplo, en Domínguez Castro v. ELA, 2010 TSPR 11, el Tribunal Supremo (por voz del Juez Kolthoff, el mismo de la resolución en el caso de la Ley 54) se enfrentó a una impugnación de la Ley 7 (aquella que dio base a los despidos masivos y otras medidas extraordinarias) y, en lugar de escudriñar los reclamos del Estado que dieron base a las medidas de crisis fiscal y enmendar la Ley 7 mediante interpretaciones creativas, dio por buenas las determinaciones fácticas que sustentaron el “estado de emergencia” económica así como las respuestas a la crisis. Sencillamente, resolvió el Tribunal, “debemos darle alguna deferencia a la determinación de necesidad que éste hizo, por lo que no nos corresponde hacer una determinación de novo sobre la existencia de otras alternativas para la solución del problema”1. En síntesis, dice el Supremo, la Ley 7 es el producto de los procesos políticos, y políticamente debe atenderse. Los Tribunales ahí nada tienen que hacer; le toca a la población tirarse a la calle (o las urnas) si quiere buscar soluciones diferentes. En principio, estoy de acuerdo con esta metodología. Ausente una violación de derechos fundamentales (o cuando los mecanismos centrales al proceso político están rotos), los jueces deben autolimitarse, pues nos toca primordialmente a nosotros en la sociedad civil asegurarnos de que las políticas públicas sean justas y sensatas.
Lo que pasa es que el Tribunal es inconsecuente en su respeto hacia los procesos políticos y el resultado legislativo de éstos. Y a veces por cosas que no tienen sentido jurídico, aunque sí podrá tener sentido político, ideológico o religioso. El ejemplo más elocuente es aquel caso en que la Nueva Mayoría decidió que los poderes políticos (la Asamblea Legislativa y el Ejecutivo) no pueden privarle a los ex gobernadores de Puerto Rico el beneficio de tener escolta policiaca pagada por el Gobierno. La decisión es cosa de locos, pues sin fundamento jurídico razonable alguno, el Nuevo Tribunal se inventó la idea de que los ex gobernadores tienen un “derecho adquirido” a las escoltas que nunca podrá ser eliminado (¡pues es un derecho constitucional!); es decir un beneficio que “se encuentra definitivamente incorporado al patrimonio de una persona” y que está “protegido constitucionalmente frente a cualquier gestión gubernamental que pretenda intervenirlo”. La crisis económica fue tomada por buena y válida para justificar unas decisiones (Ley 7) pero no para otras (eliminar escoltas).Discutí esta espantosa opinión (así como sus nefastas posibles implicaciones futuras) en otra parte.
Entonces, la deferencia a las ramas políticas que figura prominentemente cuando se cuestiona la Ley 7, se desvanece cuando se cuestionan las escoltas (al punto de inventarse nuevos derechos económicos) y desaparece completamente cuando se enfrenta a la protección de víctimas en relaciones extramatrimoniales bajo el texto claro de la Ley 54.
Hay que preguntarse, pues, ¿qué actitud debemos esperar del Nuevo Tribunal Supremo? ¿Deferencia a las ramas políticas en aquellos asuntos de índole económica y social (cuando no se violen derechos constitucionales) o intervención e interpretaciones creativas de las leyes? Normalmente esta es una pregunta muy difícil para los estudiosos de cualquier sistema judicial; pues no admite contestación binaria. A lo sumo, uno puede aspirar a que los tribunales elaboren principios adjudicativos y filosóficos sobre la función de un tribunal en una democracia que a su vez nos permitan predecir su actitud hacia el proceso legislativo y, por tanto, su comportamiento en casos futuros. Lamentablemente, y tras observar el desempeño del Tribunal Supremo durante los últimos dos años, tengo que hacerme eco de las expresiones de Ronald Dworkin, realizadas tras evaluar el desempeño de la mayoría del Tribunal Supremo federal:
“It would be a mistake to suppose that this right-wing phalanx is guided in its zeal by some very conservative judicial or political ideology of principle. It seems guided by no judicial or political principle at all, but only by partisan, cultural, and perhaps religious allegiance. It urges judicial restraint and deference to legislatures when these bodies pass measures that political conservatives favor… But the right wing coalition abandons restraint when it strikes down legislation that conservatives oppose…”  Ronald Dworkin, The Supreme Court Phalanx 47-48 (2008)
Y así, tristemente, como la falange derechista descrita por ese jurista, es que debemos leer al Nuevo Tribunal Supremo de Puerto Rico. El poder desnudo manda en ese foro independiente de la razón, argumentos, deliberación y tal vez el derecho. Si es así, no es el Imperio de la Ley lo que rige en el Tribunal sino el Imperio del Poder. Sólo así se explican cosas como la inusitada (y jurídicamente equivocada) declaración de inconstitucionalidad de las colegiaciones compulsorias (como las del Colegio

 de Abogados, antes de dinamitarse); el agrandamiento goloso del Tribunal bajo fundamentos patentemente infantiles; el mini golpe de estado en el seno del Tribunal, al rearticular la disposición interna de casos para darle poder a la Nueva Mayoría, contrario a la práctica usual que le confería esa función al Juez Presidente; la famosa referencia de uno de sus jueces a la marea judicial, el resultado de las elecciones y lo que se supone hacen los jueces; la eliminación del derecho a emitir un voto en blanco (por protesta) en las papeletas, por el supuesto (y ficticio) efecto que ello puede tener en un plebiscito contra la fórmula de la estadidad; y, recientemente, la privación de protección bajo la Ley 54  a víctimas de violencia en relaciones extramaritales. Ninguna de estas decisiones eran necesarias, ni justificables bajo principios jurídicos razonables; sino justificables únicamente bajo fundamentos políticos (con “p” minúscula), ideológicos y religiosos. A la fuerza.

Y es que, con este Tribunal, como señala Dworkin, cuando sea relevante, cuando la ideología económica, religiosa y política esté en juego, emergerán transparentemente esas visiones. Simple y sencillamente. Así es que debemos leer al Nuevo Tribunal Supremo.
A los profesores de derecho nos encanta inventar supuestos hipotéticos a modo de experimentos mentales para probar el desempeño de principios y normas. Con esta descripción de la Nueva Mayoría que presento, probemos unos cuantos supuestos (lamentablemente, éstos tienen más de realidad que de ficción). Imaginemos que se impugnan en el Tribunal Supremo las leyes y el reglamento que se describen a continuación. Imaginemos, pues, que controversias como éstas llegan al Tribunal: ¿cómo resolverá?
1- Misioneros
Poca gente sabe que en el 2008 la Oficina del Comisionado de Asuntos Municipales (OCAM) aprobó un Reglamento del Cuerpo Interreligioso de Capellanes del Estado Libre Asociado.  Así, el Gobierno creó un grupo gubernamental religioso “supervisado” por OCAM con la misión de ofrecer “servicios voluntarios de consejería y cuidado pastoral en situaciones de emergencias, desastres naturales y crisis”, lo cual incluye “eventos o incidentes naturales, tecnológicos y/o terroristas, entre otros”. Asimismo, el Reglamento crea un “Cuerpo Rector de Capellanes” que será el “enlace que trabajará conjuntamente con las agencias del gobierno para canalizar los servicios” y que está compuesto por el Arzobispo de San Juan, el Presidente de la Fraternidad Pentecostal, el Obispo de la Iglesia Episcopal, el Presidente del Concilio de Iglesias de Puerto Rico, y líderes de la comunidad hebrea y musulmana, respectivamente. Este Cuerpo “establecerá política pública dirigida a ofrecer los servicios de Capellanía” en situaciones de emergencia. Su Director, claro está, debe ser un Ministro, Sacerdote o Rabino, y entre otros requisitos deberá ostentar “Endoso Eclesiástico”. Un capellán podrá ser parte del  “Cuerpo de Capellanes” siempre y cuando ostente un respaldo eclesiástico. Según el Reglamento, el Capellán es una “persona delegada y educada en el sacerdocio ministerial,comisionado por Dios, nombrado por entidades religiosas para colaborar y aconsejar en la solución de situaciones, problemas y necesidades de índole espiritual, social, psicológico y mental del ser humano…” Los estudiantes de la iupi tienen suerte que sólo le echaron encima a la fuerza de choque de la Policía, y que no activaron a la fuerza de choque moral que crea este reglamento. Ante una impugnación en los tribunales, ¿cómo resolverá el más alto foro?
2- El Día
Unos cuantos sí conocen que en Puerto Rico, la Ley número 102 de 1994, establece que el primero de septiembre de cada año será oficialmente reconocido como el “Día de la Biblia”, y que el Gobernador deberá emitir una proclama en la que “exhortará al pueblo puertorriqueño a organizar y auspiciar las actividades propias de esta celebración”. La Exposición de Motivos de la ley es una joyita:
“El pueblo y las denominaciones cristianas reconocen la importancia de las Escrituras como un modelo de valores y conducta humana. Sabemos que con este libro millones de personas alrededor del mundo han encontrado aliento, fortaleza y esperanza en cada situación.
Reconociendo nuestra realidad social, esta Asamblea Legislativa considera pertinente celebrar y dedicar a las Escrituras un día del año.”
Un representante de la Cámara anunció recientemente una propuesta para enmendar esta ley para requerir que “El Día” se celebre el primer domingo de septiembre. Obviamente, es ofensivo que el gran día no sea domingo.  Alguien decide llevar el caso al Tribunal Supremo, ¿cómo resolverá?
3- Aborto
Algunos grupos de derechos reproductivos ya están avisados de un proyecto de ley (P de la C. 3270) que, de aprobarse, obligaría a una menor que desee realizarse un aborto a consultar con un “profesional de la salud mental” quien le examinará para determinar si ella comprende el “impacto psicoemocional que puede surgir en un futuro ante la decisión tomada”. Si el profesional entiende que la menor no comprende ese impacto “que puede surgir en un futuro” éste tendrá que notificarle a sus padres. Bajo la jurisprudencia constitucional federal aplicable, esta legislación constituiría una carga indebida sobre el derecho fundamental de una mujer a obtener un aborto, pues la Constitución requiere que se le brinde oportunidad a la menor de solicitar autorización judicial en el caso que los padres le nieguen permiso, cosa que no provee el proyecto. De aprobarse esta ley, una mujer que quiera defender sus derechos constitucionales podrá impugnar la misma en Puerto Rico… ¿cómo resolverá el Tribunal Supremo?
Claro que no sabemos con certeza. Pero sabemos que en los dos años que lleva, el Nuevo Tribunal revela que tiene una pata que cojea. Y que, cuando importa, la visión de mundo personal de este bloque de jueces se impondrá sobre el derecho y los derechos.  Y no están solos. No muchos conocen que la decisión sobre la Ley 54 lo que hace es confirmar al Tribunal Apelativo en una opinión de un panel compuesto por, entre otros, un Juez que ha hecho pública su definición de la Justicia; la cual, sospecho, otros miembros de la judicatura boricua comparten. La señalo aquí para que, cuando vuelva a sacar su hocico, no nos coja desprevenidos:
“Justicia no es otra cosa que obedecer a Dios. ¿Tú quieres tener justicia en tu vida? Obedece al Señor… Esta es una de las cosas que los abogados, los jueces y los legisladores y los estudiantes y todo el que quiera meterse en el campo de las leyes debe empezar a meterse en esa realidad viva que es un Dios de poder… Esta es la definición de justicia que da la Biblia: ‘Tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obras todos estos mandamientos delante de Jehová, nuestro Dios, como él nos ha mandado’. Ahora, obedecer a Dios es tener Justicia.”
Amén.
* Gracias a Jorge Irizarry, por la idea para esta columna.
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13.4.11

Estamos con Casa Pueblo

Noticias
12 Abril 2011
11:46 a.m.

Repudian ataques a Casa Pueblo

Diversas organizaciones censuran las recientes expresiones del Gobernador y el Secretario del PNP


Ciudadanos y representantes de organizaciones ambientales, comunitarias, sindicales y religiosas, entre otras, repudiaron hoy los recientes ataques a la organización Casa Pueblo de Adjuntas por parte del secretario general del Partido Nuevo Progresista (PNP), Héctor Morales.


Morales, ex presidente de la Junta de Planificación, pidió ayer una investigación sobre el supuesto manejo inadecuado de fondos públicos por parte de Casa Pueblo de Adjuntas, organización que ha liderado la oposición al gasoducto.


"La única razón de ser de esta táctica censurable es el trabajo dedicado y efectivo de orientación que lleva a cabo Casa Pueblo con relación al gasoducto. Consideramos que Casa Pueblo es una organización la cual ha probado con creces su dedicación histórica a la defensa de los recursos naturales", expresó el grupo en un comunicado de prensa.


El grupo también rechazó las expresiones del gobernador Luis Fortuño, quien atacó ayer a las personas que cuestionan la deseabilidad del gasoducto, sugiriendo que son apoyados por intereses importadores de petróleo.


"Vemos en las expresiones de Fortuño y Morales una estrategia en común que busca desacreditar y confundir en vez de atender los méritos de las críticas a este proyecto", agregó el grupo.


A continuación los nombres de los ciudadanos y entidades que suscribieron el comunicado de prensa:


Ciudadanos


Lcdo. Pedro Saade Llorens 


Lcda. Jessica Rodríguez 


Lcda. Erika Fontánez-Torres


Lcdo. Luis José Torres Asencio


Planificador José Rivera Santana


Arq. Jorge Ortíz Colom


Arq. Edwin Quiles


Dra. Liliana Cotto


Dr. Ariel Lugo


Dr. Aurelio Mercado


Dr. Ruperto Chaparro 


Helen A. Nunci


Marian González


Pablo Calero


Gustavo A. García López (Candidato doctoral en Política Pública Ambiental, Universidad de Indiana-Bloomington)


Entidades


Alianza Pro Corredor Ecológico de San Juan


Alianza pro Desarrollo de Ceiba (APRODEC)


Asociación Nacional de Derecho Ambiental (ANDA)


Ciudadanos Aguadeños Pro Conservación del Ambiente, Inc. (CAPCA)


Ciudadanos del Karso (CDK)


Coalición Piñones-Loíza


Coalición Pro Bosque Ventanas Verraco


Comité Protejamos Playa Sardinera de Dorado


Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña


Iniciativa para un Desarrollo Sustentable (IDS)


Misión Industrial


Partido del Pueblo Trabajador (PPT)


Partido Puertoriqueños Por Puerto Rico (PPP)


Sierra Club – Capítulo de Puerto Rico

http://www.elnuevodia.com/repudianataquesacasapueblo-938468.html

11.4.11

Zizek: There is no 'nature' (en 'Examined Life', 2008)

¿Qué dice Zizek sobre el discurso de la ecología? ¿sobre la idea de 'la naturaleza'? ¿sobre la idea de 'la catástrofe'? ...



Para amar al mundo hay primero que aceptar su imperfección...

Los testigos del Juicio de Eichmann



Proviene de Open Culture:
50 years ago today, Adolf Eichmann, a key architect of the Holocaust, went on trial before an Israeli tribunal in Jerusalem. During the war, Eichmann served as the Transportation Administrator of the “Final Solution to the Jewish Question,” meaning he coordinated all the trains that transported Jews to their deaths in East European extermination camps. When the Nazis fell, Eichmann fled to Argentina where he hoped to live out his days in comfortable anonymity, working as a foreman for Mercedes Benz.
The Mossad spent most of the 1950s tracking him down, then famously got their man in May, 1960. Back in Israel, the philosopher Hannah Arendt covered the Eichmann trial for The New Yorker and later reduced the essence of the former SS colonel to a simple phrase: “the banality of evil.” Elaborating she said, “The deeds were monstrous, but the doer—at least, the very effective one now on trial—was quite ordinary, commonplace, and neither monstrous nor demonic.”
Taken from The Spielberg Jewish Film Archive, the footage above shows you the opening moments of the trial and testimony from Holocaust survivors. Eichmann is there too, encased in glass, looking as banal as Arendt suggested. After 14 weeks of testimony, Eichmann was found guilty of 15 criminal counts, including crimes against humanity, and he was hanged in May, 1962 – the only civil execution ever carried out by the state of Israel.
A new book by Emory historian Deborah Lipstadt revisits the trial with the benefit of some historical distance. In this video, Lipstadt reminds us why the trial held such importance for the international community.

columna: Caño Martin Peña: un proyecto de país (L. A. Ferré Rangel)

11 Abril 2011

Caño Martín Peña: un proyecto de país

LUIS ALBERTO FERRÉ RANGEL
El jueves pasado, un grupo de ciudadanos habitantes del Caño Martín Peña fueron premiados por la Agencia Federal de Protección Ambiental con uno de los tres premios de justicia ambiental que otorga esa dependencia. Es la primera vez que ese premio se otorga en Puerto Rico.


El Proyecto del Caño Martín Peña (compuesto por la corporación pública Enlace, las comunidades del G8 y el Fideicomiso de la Tierra) es, en realidad, un proyecto de país, de ese país que anhelamos. Y es significativo que esta obra social, una de las de mayor envergadura en nuestra historia reciente, haya sido implantada precisamente en una de las zonas de mayor precariedad, que contrasta con su opulento entorno metropolitano. 

Fue en el corazón de este sector -que nos muestra el rostro mismo, vivo, crudo y lastimado del subdesarrollo nuestro- donde se ha cuajado una iniciativa de apoderamiento y participación ciudadana que ha captado la atención de muchas y renombradas entidades y figuras del exterior, como la del mismo presidente estadounidense Barack Obama, que incluyó el dragado del caño en su propuesta de presupuesto para el 2012.

Resulta irónico, doloroso, pero sobre todo intolerable, que este preciado esfuerzo sea objeto del sabotaje de quienes están llamados a protegerlo, a fortalecerlo y, más aún, a adoptarlo como un modelo que replicar en el país entero. En lugar de defenderlo, la Legislatura y la Administración actual promulgaron una ley que devolvió la titularidad de los terrenos a los gobiernos central y municipal y que, por tanto, amenaza la integridad de la comunidad. El Fideicomiso de la Tierra reclamó la inconstitucionalidad del estatuto ante el tribunal federal, pero el Circuito de Apelaciones de Boston desestimó la demanda. 

Y es que el proyecto de rehabilitación y desarrollo del Caño Martín Peña no es sólo un proyecto de infraestructura necesario para el impulso económico de la zona metropolitana. Este proyecto es mucho más. Es un proyecto de desarrollo integral inmenso, con el poder de transformar, sobre todo, el ecosistema social que se extiende más allá de los ya casi indefinidos márgenes del cuerpo de agua.

El gran valor de este proyecto es su capital humano: un contingente de hombres y mujeres decididos a proteger su derecho a participar de las decisiones sobre la tierra, sobre su futuro y a mostrarnos una lección de ciudadanía pocas veces vista en esta Isla.

El mundo cambió y exige solidaridad. Mediante ese esfuerzo que desembocó en ley, fue creado el Proyecto Enlace, una entidad pública liderada por funcionarios expertos, comprometidos y sensibles, en cuya junta de directores los ciudadanos tienen plena participación.

Este modelo representa la aspiración ciudadana de participar en la planificación y búsqueda de solución real a sus necesidades más apremiantes. Provee para la toma de decisiones que produzcan resultados reales y transformadores de sus condiciones. 

Representa, además, un plan sostenible para una comunidad habitable. Ofrece vivienda asequible y segura a sus habitantes y propicia la convivencia vecinal. Brinda espacios de esparcimiento y de desarrollo económico de autogestión, solidarios y que vinculan a sus participantes de forma armoniosa con el medio ambiente.

Pero este es también, y más importante aún, un asunto de derechos humanos, de dignidad, de respeto a las más de 27,000 vidas que habitan allí. Y, al final, es también un asunto de todos porque, mientras haya alguien en esta isla que tenga que vivir en medio de la miseria, en condiciones infrahumanas, faltamos a nuestra dignidad y al respeto por nosotros mismos. 

Que quien todavía esté indiferente ante esta realidad sepa que ignorarla nos mantendrá viviendo asediados por la intranquilidad y por la violencia que provoca esa desigualdad.

Juntos, desde esa participación, podemos levantar la voz para exigir que, de una vez por todas, aquéllos que están obligados a servir se sienten a escuchar y a facilitar lo que esta comunidad, como modelo de tantas en la Isla, está decidida a culminar: un proyecto de país en escala vecinal que marca la ruta hacia donde deberíamos dirigirnos todos, con unidad y firmeza de voluntades y propósito. 

Porque, después de todo, el futuro del Caño es también el futuro de todo Puerto Rico. 

10.4.11

Questions (de Roland Barthes)

Questions
To question is to want to know something. Yet, in many intellectual discussions, the questions which follow the lecturer’s remarks are in no way the expression of a “want” but the assertion of a plenitude. In the guise of questioning, I mount an aggression against the speaker; to question then takes on its police meaning: to question is to interpellate. Yet the interpellated subject must pretend to answer the letter of the question, no to its “address.” So a game is set up: although each side knows what the others intentions are, the game demands a response to the content, not to the way the content is framed. If I am asked, in a certain tone, What’s the use of linguistics?” –thereby signifying to me that it’s no use whatever –I must naively pretend to answer: “Linguistics is useful for this, for that”, and not in accordance the truth of the dialogue: “Why are you attacking me?” What I receive is the connotation; what I must give back is the denotation.

In the space of speech, science and logic, knowledge and argument, questions and answers, propositions and objections are the masks of the dialectical relation. Our intellectual discussions are as encoded as the old scholastic disputes; we still have the stock roles (the “sociologist”, the “Goldmannian”, the “Telquelian,”, etc), but  contrary to the disputatio, where these roles would have been ceremonial and have displayed the artifice of their function, our intellectual “intercourse” always gives itself “natural” airs: it claims to exchange only signifieds, not signifiers.

-Roland Barthes, “Writers, Intellectuals, Teachers”, en The Rustle of Language, páginas 318-319.

La igualdad (entrevista a Marcelo Alegre)

Transcribimos la entrevista hecha por el periódico argentino Clarín, al constitucionalista argentino Marcelo Alegre. 

Marcelo es profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y de Palermo y ha sido profesor visitante en las Universidades Pompeu Fabra, de Chile y Puerto Rico. Fue asesor del Consejo para la Consolidación de la Democracia, consultor de la UNESCO, la Oficina Anticorrupción y becario, junto a Carlos Nino, del Centro de Estudios Institucionales. Además, Marcelo es uno de los fundadores de Igualitaria, Centro de Estudios sobre Democracia y Constitucionalismo y participante activo del SELA (Seminario Latinoamericano de Teoría Política y Constitucional.

Aquí su blog. Sigue la entrevista.

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“Hay que abandonar la idea de que una sociedad igualitaria es chata y gris”

La democracia le da forma a una idea igualitaria de concebir la sociedad en la que toda persona tiene derechos y sabe que cuenta con ellos. Las privaciones aparecen, entonces, como formas de humillación que echan raíces en las instituciones. Marcelo Alegre, discípulo de Carlos Nino -jurista clave en nuestra transición de la dictadura a la democracia-, estudia las esferas de la igualdad advirtiendo la potencia de la política democrática para construir situaciones que reviertan la brecha creciente de recursos y oportunidades en nuestra sociedad, realizando el ideal igualitario.

¿La igualdad es una noción vacía? ¿Qué significa, como desafío, para nuestra sociedad?
La igualdad parte del reconocimiento de que, desde un punto de vista imparcial, todos los seres humanos son igualmente valiosos. Como el Estado debe ocupar ese rol imparcial, no puede privilegiar el éxito de ciertas personas o grupos por encima del de otros. En el pensamiento político contemporáneo esta idea más abstracta se complementa con otras dos. Primero, que las desventajas que no se deben a decisiones voluntarias deben ser compensadas o atenuadas. Segundo, que una sociedad igualitaria debe evitar las relaciones opresivas, explotadoras o humillantes. Lejos de ser una noción hueca, la igualdad requiere políticas transformadoras para remover desventajas involuntarias, igualar oportunidades y eliminar trabas discriminatorias como el racismo, el sexismo, o las castas socioeconómicas.

¿Por ejemplo? La igualdad de oportunidades requiere que nadie quede desaventajado en salud o educación por tener menos ingresos, y respaldaría la reintroducción del impuesto a la herencia que derogaron Videla y Martínez de Hoz. La igualdad de género condena el efecto explosivo para las mujeres de las inequidades en las familias y en el trabajo, y justificaría llevar el cupo femenino a los partidos, los sindicatos y las empresas.
En política, todos parecen estar por la igualdad. ¿Pero no habría que diferenciar la posición que no cuestiona los aspectos materiales de la que busca la igualdad en el plano socioeconómico? Para entender los debates sobre la igualdad sirve preguntar cuáles desigualdades son aceptables y cuáles no. Todos repudiamos las desigualdades políticas y civiles, ejemplificadas en prácticas como la esclavitud, las formas más groseras de discriminación racial, religiosa, étnica. Pero hay un segundo tipo de desigualdad que invoca menos resistencias, pero que es profundamente injusta. Es la desigualdad socioeconómica, marcada por la estructura social en la que nos toca nacer, o desigualdad de clase. Son las desventajas que padece una niña o un niño solamente por el hecho ajeno a su voluntad de haber nacido en un hogar empobrecido. Ella o él son absolutamente inocentes pero están condicionados a crecer con menor seguridad, educación, o salud que el resto. Un Estado que respeta a todas las personas por igual debe atacar esa desigualdad estructural. El ideal igualitario es el de una sociedad de clase media, que comparte la calle, el transporte, la escuela y el hospital. Es inconsistente confinar el ideal de la igualdad a una protección contra la discriminación religiosa o sexual y ser indiferentes a las desigualdades de clase.

¿Atacar la pobreza siempre implica resolver la desigualdad?
No. Existen experiencias, como en Chile, de políticas exitosas en la disminución de la pobreza y la indigencia, al mismo tiempo que acrecientan la desigualdad. Muchas familias pobres entran a la clase media y unos pocos ricos se hacen super millonarios. Pero en el largo plazo, la desigualdad influye negativamente en el patrón de desarrollo, en la seguridad pública, en la calidad de la política, etc. Por encima de todo, una sociedad que genera desigualdad institucionaliza la injusticia.

¿Una posición igualitarista debe respetar que el más ambicioso, el que más arriesga, trabaja y tiene más talento, pueda acumular más? ¿Estaría en contra de la competencia y la acumulación de capital?
Un esquema de salarios iguales para todos enfrenta un problema enorme. Si todos ganáramos lo mismo por hora de trabajo, todos preferiríamos los trabajos más agradables. El Estado debería forzar a la gente a tomar ciertos trabajos. Como esto es inaceptable por respeto a la libertad, un esquema igualitario debe dejar en pie ciertos incentivos, en la forma de retribuciones diferenciales. Pero las desigualdades que favorecen a los más productivos o los más esforzados son sólo tolerables en tanto beneficien a los peor situados (este es el Principio de Diferencia de John Rawls) y en la medida que no se desmadren. Hay una razón de peso para mitigar las desigualdades, aun las vinculadas a factores en teoría legítimos como el esfuerzo o la ambición personal: ellas se trasladan a las familias, y de esa manera, a los niños y niñas. La desigualdad en la niñez es injustificable.

¿Cómo buscar la excelencia?
Hay que abandonar la idea de que una sociedad igualitaria sería una sociedad gris, uniforme y chata. La excelencia en las ciencias y en la cultura (de Houssay a Gardel, de Borges a Milstein) floreció en épocas de mucha mayor igualdad que hoy. Si el efecto inmediato de una mayor igualdad es desterrar la pobreza, el impacto en la excelencia sólo podría ser positivo a través de la incorporación a la ciencia o el arte de millones de talentos hoy desperdiciados.

Contra la igualdad se ha dicho que nivela para abajo, que entra en conflicto con la libertad y que es una racionalización de la envidia. ¿Son razonables estas objeciones?
No. La igualdad no destruye la riqueza sino que exige que se distribuya con justicia. Ni es enemiga de la libertad. Por el contrario, procura que todos disfrutemos de una libertad real y que tengamos recursos iguales para enfrentar las contingencias que amenazan a la libertad y al bienestar. La igualdad no es una manifestación de la envidia. Envidiar es desear que al otro le vaya mal sin que necesariamente eso mejore nuestra situación. La igualdad es otra cosa, exige que todos tengan la oportunidad de prosperar.

¿La igualdad radical sería la pesadilla narrada en un cuento de Kurt Vonnegut, en el que bailarinas bellas y ágiles deben usar máscaras y pesas, neutralizando su encanto?
Esta idea pesadillesca de la igualdad es la que supone que igualar es nivelar para abajo. La igualdad asume que la libertad de todos es igualmente valiosa y procura dotar de recursos a los más castigados por la estructura social y económica, no dañar al resto.
¿Cómo concebir la igualdad: como un bien en sí o un instrumento? Antes que instrumento de la política es su fundamento, su “virtud soberana”, en palabras de Ronald Dworkin. Nadie se atreve a negar que el Estado debe igual respeto hacia todas las personas de quienes reclama obediencia. Pero los partidos discrepan en sus concepciones de la igualdad: qué medidas concretas demanda ese principio. La igualdad es el escenario compartido y el motivo central de las diferencias políticas.

Entre las esferas de la igualdad se halla la educativa. Preservar el relegamiento de los chicos nacidos en hogares pobres a través de una educación de baja calidad es una práctica institucional humillante, ¿no lo cree? Sin dudas. Los chicos de familias empobrecidas no tienen derecho solamente a una educación de igual calidad que el resto. En realidad el Estado debería invertir más en los sectores desaventajados, para contrapesar las desigualdades de cuna. El Estado federal, responsable del acceso al derecho a la educación, debería “salir a la cancha” como lo hizo con Sarmiento, creando miles de jardines de educación inicial para educar desde los 45 días de vida hasta los cuatro años, un período crucial para el desarrollo humano (eso además daría un fuerte apoyo a las madres). También es un porcentaje muy bajo el de jóvenes que llega a la Universidad, y con un sesgo social muy marcado. La baja probabilidad de que un chico pobre logre ser un universitario es una medida dolorosa de la profundidad de nuestra desigualdad.

Además, nuestro sistema impositivo transfiere recursos de los pobres a los mejor situados.
Un fenómeno bien estudiado en la región es el de la doble regresividad de nuestros Estados: los pobres pagan más impuestos que los ricos y además reciben del Estado menos que los ricos. ¡Sería sorprendente que esto no condujera a niveles de desigualdad crecientes! Ahora bien, muchos economistas “progresistas” son permisivos con la regresividad impositiva, bajo la necesidad de no desfinanciar a los Estados. Pero la regresividad es una forma grave de explotación. Si a los que menos tienen y más necesitan encima se les hace contribuir más que a los sectores aventajados, la única explicación es que se está aprovechando su debilidad política.

¿La pobreza es un problema que deben atender los economistas? ¿No es una violación de los derechos humanos?
Hace muchos años que la pobreza es evitable. Durante el 99% de la historia de la humanidad la pobreza era fruto de la injusticia pero también de la escasez, ya que no había recursos suficientes para todos. Estamos acostumbrados a pensar la pobreza desde aquella realidad. Pero hoy hay suficiente para todos, por lo que la pobreza sólo puede explicarse como un caso de desigualdad extrema. En la medida en que la pobreza es el resultado de instituciones injustas, y que ataca la dignidad, es una violación de derechos humanos. En términos jurídicos la pobreza priva a las personas del acceso a la educación, a la salud, a la seguridad, y las hace vulnerables a tratos discriminatorios, al racismo, la xenofobia y la explotación laboral, situaciones todas que constituyen también violaciones de derechos básicos.

Copyright Clarín, 2011.

8.4.11

Premio de Justicia ambiental de la EPA (EEUU) al Caño

Premio de EPA aviva la lucha en el Caño
Aseguran combatirán la ley que les quitó sus tierras


El mensaje fue unánime. Tanto los líderes de las ocho comunidades en torno al Caño Martín Peña (G-8) como sus aliados expresaron ayer estar firmes en combatir cualquier esfuerzo por destruir las iniciativas que han generado y que ayer fueron reconocidas con el Premio Nacional de Justicia Ambiental 2010 que otorga la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés).

El galardón al Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña (y las entidades que lo componen: Corporación del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña, Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña y Grupo de las Ocho Comunidades Aledañas o G-8) no fue sólo por buscar rescatar un cuerpo de agua y mejorar el ambiente en torno a éste. La directora regional de EPA, Judith Enck, fue enfática al destacar que además se reconocieron sus iniciativas educativas para niños, jóvenes y adultos, la promoción del desarrollo socioeconómico y la búsqueda de vivienda digna para las familias.

“Según mi experiencia, la mayor cantidad de contaminación se encuentra en comunidades donde hay más pobres. Gracias a ENLACE, ahora estas comunidades tienen una nueva esperanza de mayor calidad de vida y mejor salud pública”, afirmó Enck al presentar el premio.

“Ustedes son los héroes de Puerto Rico”, dijo por su parte el presidente de la Junta de Calidad Ambiental, Pedro Nieves, quien acudió en representación del gobernador Luis Fortuño.

Aunque acogió con beneplácito el premio de EPA -entregado por Lisa García, principal asesora del Programa de Justicia Ambiental de la agencia federal- y el mensaje del Primer Ejecutivo, el licenciado Héctor Jiménez Juarbe, presidente de la Corporación del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña, se aseguró de dejar claro que nadie debe bajar la guardia.

“Les adelanto que (el premio) no constituye un elemento para la complacencia, por el contrario, es una inspiración para seguir trabajando, dando todo lo que tenemos para que este proyecto sea ejemplo para todo Puerto Rico”, declaró.

La Ley 32 firmada por Fortuño en el 2009 dio marcha atrás a la Ley 489 de 2004 que otorgó a la Corporación del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña la titularidad de las tierras que ocupan las comunidades del G-8, de modo que pudieran desarrollar juntas iniciativas de desarrollo socioeconómico y ambientales delineadas por los propios vecinos. Desde entonces, junto a sus aliados tuvieron que redirigir estrategias para luchar por retenerlas.

“Todo el mundo está claro en lo que quiere y seguimos trabajando con un grupo impresionante de aliados y colaboradores de todos los sectores. Sectores que en otros lugares están encontrados, los tenemos aquí trabajando y apoyando a las comunidades del Caño”, recordó Lyvia Rodríguez, directora ejecutiva del proyecto.

La licenciada María Hernández, presidenta del Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña, adelantó que aunque un intento por frenar la nueva ley en los tribunales de Estados Unidos no tuvo éxito, los vecinos han decidido “agotar (en el foro local) todos los remedios que puedan tener en ley”.

Previo a la entrega del reconocimiento de la EPA, el Proyecto ENLACE realizó su Cuarto Encuentro de Aliados y Colaboradores. En éste se discutió el impacto de éstos en el éxito de las iniciativas del proyecto, así como oportunidades futuras y estrategias para lograr que ENLACE sea tratado como un proyecto prioritario.

Uno de los aliados del Proyecto ENLACE, Luis Alberto Ferré Rangel, director de El Nuevo Día y director general de Primera Hora, se unió a las voces que declararon firmeza y propuso vincular a las comunidades del Caño con la Agenda Ciudadana que lleva a cabo El Nuevo Día como un ejercicio de democracia participativa.

“Juntos desde esa participación podemos levantar la voz y exigir que, de una vez por todas, aquellos que están obligados a servir, se sienten a escuchar y a aceptar a esta comunidad como modelo de tantas en la Isla que están decididas a cumplir un proyecto de País en escala vecinal. Esto marca la ruta hacia donde deberíamos dirigirnos todos, con unidad, firmeza de voluntades y propósito”, dijo.

“Resulta irónico, doloroso, pero sobre todo intolerable que este preciado esfuerzo sea objeto de sabotaje de quienes están llamados por el pueblo a fortalecerlo y más aún a adoptarlo como un modelo para replicar en el País entero”, sostuvo en el mensaje de cierre. El periodista y empresario aseguró que el proyecto del Caño “nos conviene a todos”.

“Mientras haya alguien en esta Isla que tenga que vivir en medio de la miseria, en condiciones infrahumanas, faltamos a nuestra propia dignidad. Para quien aún (esta situación) le sea indiferente, sepa que tal realidad nos mantendrá viviendo asediados por la violencia de esta desigualdad”, auguró.

Más logros para la comunidad

A la entrega ayer del Premio Nacional de Justicia Ambiental 2010 por parte de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) federal al Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña, se sumará el 29 de abril el ‘Evironmental Quality Award’ que será conferido por la misma agencia a Martín Peña Recicla, una de las iniciativas comunitarias fruto de la Corporación del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña.

Ana Margarita “Margó” Pérez, explicó que hace año y medio estrenó la empresa de reciclaje, creada por la Junta de Residentes Unidos de Barrio Obrero y Marina, Inc. (RUBOMI) como un mecanismo para manejar los desperdicios de cartón, papel y periódico en las comunidades, al tiempo que generan ingresos para financiar los equipos de baloncesto, voleibol y danza que mantienen a sus jóvenes en actividades sanas. El premio será entregado en Manhattan, Nueva York.


nota del endi.com.

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