26.8.10

Los cinco dedos de una mano (K. Acosta)

Karla Acosta comparte con nosotros un ensayo corto que escribió en ocasión del reclamo que hicieron hoy miles de maestros y maestras en defensa del derecho a la educación pública en el país y en reclamo de atención urgente a sus condiciones de trabajo que ponen en grave riesgo ese derecho. Los maestros y maestras decidieron paralizar durante el día de hoy el sistema de educación y Acosta nos explicita algunas razones por las que este evento es meritorio y debe tomarse en serio. No se trata, nos dice, de 'una protesta más', sino que hay razones de peso por las que debemos poner nuestras manos, todas, firmes para evitar que se eche por la borda uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad. Les dejo con su reflexión. Gracias a Acosta por compartirla!.

Los cinco dedos de una mano

Karla Acosta*

Hoy se paraliza el sistema de educación pública del país ante la manifestación de los maestros y profesores que forjan el futuro estudiantil. Hoy, a dos semanas de comenzadas las clases en las escuelas públicas, es necesario hacer un alto y alzar la voz por aquellos que no pueden.

Nos encontramos en un momento en que Puerto Rico atraviesa serios problemas. Problemas de violencia de todos aspectos—violencia doméstica, asesinatos, maltrato de niños, y la lista continúa. Problemas económicos ante una recesión que no promete acabar en algún momento cercano. Problemas de salud ante servicios deficientes. Problemas de seguridad ante un abuso policiaco que permea nuestro ordenamiento. Problemas de educación donde los fondos siempre brillan por su ausencia y el liderato se ausenta durante los diez meses escolares. Entonces pienso, ¿tendremos la culpa como sociedad de fomentar o crear seres humanos que solo saben expresar sus sentimientos con lo que sobra de la muñeca del brazo? Con un puño y bofetadas parecen expresar la desesperación y ansiedad que ocupa las parejas de hoy. La frustración de la vida la liberan en los pequeños que aún no saben a cabalidad lo que hay en este mundo. Nada se resuelve hablando, los cinco dedos de una mano sirven para el puño, la bofetada o para halar el gatillo.

Culpemos la televisión, las películas, la prensa, los medios, las noticias de las 5:00pm, culpemos al vecino de al frente, a la mitad del barrio, a quien queramos culpar pero cierto es que la solución que esta en nuestras manos no la hemos protegido como debe ser.

Hoy, se para la educación pública de Puerto Rico con toda razón. Los planteles de las escuelas públicas de nuestro país han recogido por años las sobras de un Departamento de Educación que recuerda que debe darles mantenimiento las últimas semanas del mes de Julio. Hemos exigido de maestros que cubran sus clases y los prontuarios obligados con los mínimos materiales y escasos recursos. Se ha pretendido que con tecnología y materiales de cincuenta años atrás preparen a nuestro estudiantado para este nuevo milenio. Les hemos brindado siempre los peores beneficios y sueldo que se le pueda dar a trabajadores tan dedicados y genuinos como ellos.

Hoy, nuestro Departamento de Educación augura pasar por su tercer Secretario en dos años. No se trata de afiliaciones partidistas ni intereses de clases económicas, se trata de que como colectivo, el pueblo puertorriqueño NECESITA una continuidad y dedicación de los gobiernos de turno para garantizar y ofrecer la mejor preparación a la clase que viene subiendo. Que se entienda que por clase me refiero a todas. Puede ser desde lo más sencillo de la clase de año escolar que va subiendo como la clase social que va subiendo. Que no importa en que lado de la cancha estés parado, todos tenemos derecho a superarnos.

Hoy, debe ser nuestra prioridad el enseñar a nuestros niños que los cinco dedos de una mano sirven para escribir poesías, cuentos, novelas y ensayos. Los cinco dedos de una mano sirven para pintar, esculpir y tallar obras de arte que manifiesten el más bello sentir y que impacten a aquel que las ve. Los cinco dedos de una mano sirven para bailar, actuar y cautivar a un público a quien se puede inspirar. Los cinco dedos de una mano sirven para lanzar un balón, una pelota, para agarrar una raqueta o un bate y ser el deportista que en el futuro lleve el nombre en alto de Puerto Rico en el centro del pecho.

Hoy, los maestros solo exigen que cuando los estudiantes levanten esa mano con cinco dedos para hacer una pregunta o participar en clase, que ellos puedan ofrecer un conocimiento de excelencia y proveer las mejores opciones de enseñanza que un niño puede tener. Hoy son ellos los que levantan la mano para recordar a una administración que la educación es la base de un pueblo, es la fibra del ser, la columna vertebral que mantiene en pie al armazón del cuerpo de la sociedad. Recordar a una administración que apenas unos cinco meses atrás la principal institución universitaria del país se detuvo por un estudiantado que exige más para su educación. Recordar a un país que lentamente se nos desliza por los dedos de la mano la capacidad de preparar una educación de calidad, que produzca seres de provecho, que capacite un pueblo a salir hacia delante. Recordar que el llamado lo hacen estudiantes y profesores universitarios, maestros escolares, padres y madres de estudiantes y un pueblo que cada día necesita más.

En vez de criticar o tachar el paro de hoy como una manifestación más, seamos agradecidos que dentro de todo lo que un país puede pedir, dentro de las opciones desvirtuadas a que se puede dirigir, este país ha decidido alzar su voz por la educación a todos los niveles. Uno a esto el reclamo de los universitarios a preservar su calidad de educación en la UPR, a mantener la educación accesible económicamente a todos, más aún a los menos privilegiados. Uno a esto a cada maestro que ha sacado de su bolsillo para poder educar a sus estudiantes, uno a esto el tiempo y el sacrificio que han denotado para hacer más con lo menos que se le ha brindado, uno a esto el orgullo que debemos sentir cada vez que nuestros estudiantes aspiran a más en la vida.

Que no se alce la mano hoy extendidas con macanas ni gases, que no se alce la mano hoy para señalar culpas ni crear atropellos. Que la mano de hoy sea recibida como un paso a un trabajo en conjunto, con respeto y admiración a quienes hemos depositado la confianza de moldear con sus manos el futuro de nuestro país.

*Karla Acosta es estudiante de la Escuela de Derecho de la UPR.

*(llamada por mí, por razones que no vienen al caso, ACOSTA, ;-))

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